Falsa alarma
Estaba muy nerviosa. No paraba de dar vueltas para arriba y para abajo. Muy, muy nerviosa, tanto que hasta El Joker, dejó atrás los papeles y saltó regañándola:
- ¡Se puede saber qué narices te pasa! ¡No paras de dar vueltas! ¡Me estás poniendo nervioso!
Harley cortó la respiración y decidió irse al baño para sorpresa del payaso.
- No se lo puedo decir, no se lo puedo decir. Antes me tengo que asegurar, eso... eso... pero es que... ya han pasado dos semanas y no me ha bajado la regla...
Las lágrimas casi se le escapaban. Seguro que si ahora se quedaba embarazada sería un doble estorbo para él, incluso seguro que le diría que no quiere el bebé o la abandona para siempre.
- A ver, volvamos a contar, Harley. 1, 2, lo hicimos, 3, lo hicimos y me tendría que haber llegado, 4, 5 y todavía no me ha venido y dentro de nada hago la 6a semana... ains, ains... se me está atrasando mucho.
Cuando salió del baño, El Joker se había quedado dormido encima de su mesa de trabajo. Ella se acercó a él suavemente y lo despertó para llevarlo a la cama. Allí él se arrimó mucho a ella, sabiendo lo que quería, pero ella se apartó. Eso no le gustó a El Joker, se dio media vuelta indignado y se durmió. Normalmente, si ella tenía el periodo y él tenía ganas, debía igualmente complacerlo, pero hoy lo había rechazado totalmente.
Al día siguiente estuvo igual o más nerviosa que los días anteriores.
- ¡Ya me estoy cansando, o me dices qué te pasa o te torturo para que me lo digas!
Harley Quinn dio un respingo, bajó la mirada y decidió decírselo.
- Tengo un gran retraso... quizás estoy embarazada...
Un gran silencio inundió el apartamento. Harley se mordió el labio nerviosa y El Joker quedó en estado de shock durante unos segundos antes de desmayarse. Cuando se despertó del susto y la vio con esa mirada preocupada supo que eso no era una broma. Se puso la mano en la frente y meditó.
- ¿C-cuantó hace?
- Va a hacer casi tres semanas... -bajó la cabeza-. Iré al médico a asegurarme y depende de la respuesta yo...
Esperaba una respuesta por parte de él, pero nunca vino. Sólo un suspiro que se traducía en "menudo problema". Se levantó, se quitó el traje y el maquillaje y se fue.
Pasó la tarde y no regresaba. Ahora el nervioso era El Joker. ¿De verdad iba a ser padre? ¡Oh, vamos, eso no podía ser! ¡Él no! Aunque bueno, tener a un mini Joker por ahí corriendo... Entonces un portazo le cortó sus divagaciones.
- ¡Ya estoy en casa, pastelito!
- ¿Qué te han dicho?
Harley se paró enfrente de él y sonrió.
- Son gemelos.
No sólo se sorprendió, sino que su mandíbula casi se desprende. ¡Iba a ser padre de gemelos encima! Sus piernas flaquearon y tuvo que sentarse en el sofá. Eso era mucho para él. Pero de golpe Harley empezó a reír como una condenada y partiéndose el culo.
- ¡Qué cara!
- ¡Qué quieres decir!
- ¡Era broma! Era una falsa alarma. El médico me ha dicho que quizás por los nervios o por cualquier otra cosa ya me bajará, pero que esté tranquila. De hecho, me ha recomendado que empiece a tomarme estas pastillitas. -Y sonrió de nuevo.
El payaso empezó a temblar de rabia, la cogió de la nariz y le metió una patada fuera de casa y cerró fuertemente la puerta.
- ¡Pero pastelito!
- ¡No me llames pastelito!
Quizás era una pequeña broma, pero a él no le había hecho ni pizca de gracia. ¡No tenía humor! Se lo había creído y lo peor es que al principio se habría conformado, pero no. Ahora ya no, y si se quedaba embarazada, o la abandonaba por el bosque o se dejaba capturar por Batman sólo para no saber nada de ella.
