Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son obra de Walt Disney y Marvel.


Capítulo 2: Confusión —


—Hiro… —alcancé a escuchar de parte de Baymax.

—¿Tú lo viste? ¿Te activo? ¿Fue un ladrón? —interrogué alumbrándole en el rostro.

—Tadashi está aquí ―volvió a repetir, estaba cansado, él no podía seguir así en estas situaciones si no le ponía un alto.

―¡No, él no está ni estará Baymax! Ya pasaron muchos años, entiéndelo ―Cesé mi habla y traté de tranquilizarme, llevé mis manos a mi frente desesperado ―por favor, necesito que me digas que sucedió ―pregunté, mientras recorría mi cabello con mis manos.

―Alguien entró ―aclaró, ¡eso era más que obvio! Pero, era un avance, por lo menos… no volvió a mencionar a Tadashi.

―¿Lograste escanearlo? ―pregunté, volteándolo a ver con algo de esperanza; tal vez así podría encontrarlo y reportarlo.

―Sí ―exclamó tranquilamente ―también logré fotografiarlo ―¡esas sí que eran buenas noticias! Al menos Baymax empezaba a cooperar.

―¡Excelente! Déjame verla ―pedí, la fotografía se mostró de inmediato en Baymax ―¿qué… es eso? ―pregunté, no lograba distinguir nada en ella, más que la luz de la luna que se introducía en la ventana.

―La persona que se introdujo en la habitación ―respondió.

―Pero ahí no hay nada Baymax ―aclaré, frotando mi rostro con mis manos desesperadamente frente a él, buscando algo de calma ―está bien, veré que podemos hacer con ella ―Baymax ladeó su rostro, observando detrás de mí. Volteé ―¿qué pasa? ―pregunté, sin embargo, no hubo respuesta alguna, Baymax sólo camino hacía la ventana, observando la noche.

―¿Por qué se fue de nuevo? ―preguntó, me acerqué a la ventana al igual que él, para responderle.

―Porque estaba huyendo, no quería que lo miráramos ―aclaré, no entendía porque Baymax no lo entendía.

―Mis resultados no proyectan eso; él estaba feliz de estar aquí ―era extraño, demasiado; el que Baymax hablará así era tan… distinto a él.

―Claro, porque quería nuestras cosas Baymax ―suspiré ―eso hacen los ladrones, robar todo lo que puedan y huir tan rápido para que nadie los mire ―expliqué mientras retrocedía de la ventana y observaba qué era lo que me hacía falta en mi escritorio.

Después de alumbrar la habitación con una lámpara y recorrerla cuidadosamente, logré darme cuenta de que lo que hacía falta eran planos de algunas actualizaciones de Baymax, un modelo que Krei me había dado de lo que sería mi oficina y mi edificio y algunas medallas de reconocimiento, que tenían un gran valor monetario; pero lo más importante era la mochila que utilizaba mi hermano. No la había movido para nada del pedazo de a lado, ni un solo día se me ocurrió investigar que había en ella. Pero ahora ya no estaba ahí, donde siempre estaba colgada.

―Baymax, ven acá ―pedí, mientras me acercaba a la computadora seguido de él ―. Tu mano aquí ―señalé el escáner que había creado para la transferencia de archivos fácilmente en el escritorio, Baymax siguió mis órdenes y no tarde en tener la imagen que Baymax había tomado en mi proyector. Amplié la imagen con ambas manos y le di iluminación, la suficiente como para distinguir la habitación.

―Ahí ―señaló Baymax, con su otra mano disponible. En la imagen había una pequeña sombra borrosa; me di cuenta de que Baymax había tomado la foto cuando el intruso había cambiado de posición en la habitación.

―Bien, no tenemos nada ―suspiré mientras guardaba la imagen ―ya puedes quitar tu mano ―aclaré, Baymax no dudo en hacerlo.

―Tu ritmo cardiaco ha aumentado ―avisó, sin embargo no le tomé importancia.

―Si no tenemos datos suficientes nadie nos ayudará… ―tomé lápiz y papel de mi escritorio y empecé a planear ―así que lo haremos nosotros ―volteé a ver a Baymax, tratando de que alguna idea surgiera lo más rápido posible; redirigí mi mirada al papel y empecé a escribir…


―¿Hiro?... ―

―¡Oh demonios! ―grité a todo pulmón, cayendo de la silla por el susto que había recibido.

―Dormiste durante 6 horas, la hora es: 9:48 AM ―volteé a ver a Baymax mientras frotaba mis ojos para después volver a sentarme en la silla giratoria en la que me había quedado dormido ―tu respiración y ritmo cardiaco han aumentado, diagnostico: susto ―Baymax se acercó a mí y me abrazo ―tratamiento: consuelo y protección.

―Baymax, no es necesario…

―Tranquilo, estoy aquí, te protegeré ―suspiré pesadamente mientras Baymax seguía con el "tratamiento".

―¿Qué fue lo que paso? ―pregunté, enfrente mío había un lápiz y una hoja en la que no se había escrito más que la mitad de ella ―¿¡Me dormí!? ―grité, soltándome de su agarre y tomando lo poco que había escrito.

―Sí, así fue. Empezaste a bostezar y decidiste parar un momento, pero ese momento se volvió largo y caíste profundamente dormido ―explicó, no lo creía ¡Me había quedado dormido en algo tan importante! Le di un vistazo a mi pequeño plan y ni si quiera podía leerlo, estaba tan cansado que no escribí ni una sola palabra bien.

―Demonios, debe de haber algo en mi mente que aún recuerde ―empecé a memorizar, pero era en vano, el plan que había tenido anteriormente, lo que había dicho, lo que había hecho y lo que había sospechado se fue completamente al olvido ―Bien, sólo… vamos a reaccionar ―suspiré mientras me resignaba a planear algo concreto, así que empecé a buscar entre mis cajones lo que era un visor adherible; como si fuera una estampilla, algo que había inventado para Baymax. Eso ayudaba a incrementar el radar de escaneo.

―¿Puedo ayudarte en algo? ―preguntó Baymax mientras miraba cada movimiento con atención, como me trasladaba de un lugar a otro en mi silla giratoria.

―No, está bien, sólo necesito tu visor ―aclaré; poco después lo encontré en uno de los cajones finales del escritorio ―aquí esta ―exclamé. Con el visor en mis manos, me dirigí hacía Baymax hasta quedar frente a él. Ya no tenía que utilizar un banquillo, ahora Baymax y yo éramos de la misma estatura.

―¿Vamos a localizar al sujeto? ―preguntó mientras yo colocaba el visor en su cara.

―Exacto, daremos algo parecido a un paseo ―aclaré ―está listo ―golpeé divertidamente su barriga para después preparar una mochila con lo que creía que necesitaría cuando encontráramos la ladrón.

―Vámonos ―Baymax y yo bajamos por las escaleras hasta llegar al café, la gente nos miraba extraño, pero era lo de menos.

―Cariño ¿A dónde vas? ―preguntó la tía Cass desde el mostrador al vernos pasar a ambos a la salida ―¿Baymax también ira? ―interrogó.

―Sí, no te preocupes, ya regresamos ―no quería contarle toda la historia del ladrón, así que decidí omitir todo lo relacionado.

―¡Con mucho cuidado! ―alcancé a escuchar antes de que Baymax y yo saliéramos por la puerta principal para dirigirnos hacía la ciudad.

―Bien, empieza por escanear aquí ―exclamé, parándonos en la entrada del café. Actuaríamos con algo de discreción, tampoco iríamos por los cielos en los trajes por un simple ladrón, además, no es como si hubiera ido tan lejos.

―No hay resultados ―exclamó.

―Bien, caminemos y avísame cuando encuentres algo ―pedí mientras Baymax y yo empezábamos a caminar.

―Entendido ―dijo.


Ya estaba cansado, Baymax y yo habíamos recorrido la mitad de la ciudad (la cual era bastante grande) y aún no encontrábamos alguna coincidencia con el diagnóstico del ladrón.

―¿Qué hora es ya Baymax? ―pregunté, pues veía la puesta de sol acercarse.

―Son las 6:27 PM ―respondió, al parecer habíamos caminado durante casi 6 horas, a excepción de cuando habíamos parado en algunos lugares para que yo descansará o ingiriera algo de comida.

―Ya no puedo más… ¿hasta dónde habrá llegado ese tipo? ―me pregunté en voz alta mientras paraba de caminar, Baymax hizo lo mismo.

―Por su condición física podría deducir que recorrió al menos 14 kilómetros, considerando que el sujeto pudo haber parado para comer adecuadamente y tomar un debido descanso.

―¿Qué acaso era un tipo con súper-poderes? ―pregunté exaltado ―Ah, como sea, solo 15 minutos más y después nos vamos ―aclaré mientras seguía caminando junto a Baymax; el visor que había encontrado sólo escaneaba a una distancia de 57 metros, pero el que yo buscaba podía escanear a una distancia de 30 kilómetros. Pero pensar en el visor equivocado no ayudaría en nada.

―Hay un resultado positivo ―avisó Baymax parando repentinamente.

―¿En qué dirección? ―pregunté animado, ya teníamos al ladrón en las manos.

―Oeste ―afirmó apuntando la siguiente calle a la izquierda.

―¡Vamos, vamos, vamos! ―grité rápidamente, empecé a correr en esa dirección pero Baymax… Baymax corría un poco más lento, aunque en realidad parecía que rebotaba, así que tomé su mano y empezamos a correr a la misma velocidad.

―El objetivo está a 28 metros ―aclaró, era cierto, el escáner era de un radio pequeño, no debíamos llegar tan llamativamente, así que nos detuvimos de golpe.

―Es cierto… debemos buscar otro ángulo ―la calle tenía varias tiendas, en alguna de ellas debía de estar, no había tanto transito como en las calles principales pero de todos modos el lugar era transitado ―¿En cuál de las tiendas esta? ―pregunté, volteando a ver a Baymax.

―No está en ninguna tienda, está en el callejón siguiente ―. Genial, aquel sujeto debe de estar con su banda, armado, puede estar intercambiando información valiosa, puede estar traficando droga…. Demonios, podía ser peligroso, pero tenía que intentarlo.

―Bien, quédate aquí ―volteé a ver a los alrededores, a lado estaba una silla que pertenecía a una tienda de cupcakes ―siéntate aquí y cuando regrese nos vamos, no te muevas ―aclaré, sentándolo.

―Hiro, soy tu médico y quiero ayudarte, podría haber cualquier peligro ―informó, eso ya lo sabía, pero no correría el riesgo de que el ladrón hiciera algo contra Baymax.

―Ya lo sé, por eso, ayúdame quedándote aquí, no te muevas ―aclaré, mientras retrocedía sin dejar de mirarlo.

―¿Vas a regresar? ―preguntó.

―Sí, lo prometo ―grité mientras me iba.

Empecé a correr hacía la entrada del callejón del cual pude observar que, por fortuna, tenía salida, pero estaba muy lejos de mí. Me introduje en silencio, mientras de mi mochila sacaba un pequeño paralizador que más bien parecía un puntero laser. Inspeccioné el lugar con la mirada mientras caminaba lentamente, había muchos basureros y, por efecto, olía horrible.

―Toma ―escuche detrás de mí, era un tipo encapuchado ―¿lo quieres, no? ―preguntó, mientras con su pie lanzó hacía mí la mochila de Tadashi, la cual ahora estaba totalmente maltratada y sucia. La tomé rápidamente, precavido de que no hiciera algún movimiento contra mí. La revisé confirmando de que al menos tuviera algunas cosas ―Esta todo, ya tengo lo que quiero ―aclaró, levanté la mirada para observarlo, tenía en sus manos un USB de color aqua donde, supongo, debía tener la información y fotografías de todo lo que robo.

―¿Por qué? ―pregunté, las palabras salieron de mi boca sin saber lo que podrían provocar.

―Lo necesito ¿no es obvio? ―rio, tratándome de tonto ―. Ahora lárgate, alguien como tú no está seguro aquí ―empezó a caminar hacia mí, pero sólo paso a lado mío. En ese momento lo sujeté, antes de que escapara.

―No, ¿¡Por qué!? ―grité mientras intentaba quitarle el USB de sus manos.

―¡Tú no lo sabes, suéltame! ―exigió, su voz me pareció cálida en algún punto, pero quería saber el por qué quería esos documentos; ambos empezamos a forcejear y aún no lograba ver su rostro debido a que él bajaba la mirada.

―¡Dámelo! ¡Es mío! Suelta-

No pude seguir hablando, perdí el aliento por un momento y entre ambos surgió un silencio tan… escandaloso.

―… Lo siento ―empezó a correr hacía la salida del otro extremo del callejón. Estaba mirando todo borroso y, en cámara lenta. Como si fuese una película.

―¿Qué demoni… ―toqué mi abdomen y miré mi mano. Sangre. Espesa y roja; al parecer me había apuñalado. Perdí el balance y caí al suelo de rodillas, él escapó y… Baymax. Baymax estaba solo a la vuelta de la esquina. Debía irme. Debía vivir.

Auch… ―


¡Hola! Lamento llegar un día tarde, pero aquí estoy acompañada del capítulo. Gracias por todos los lindos reviews, en verdad que me hacen muy feliz, son los que me motivan a seguir. Le tengo un enorme amor a Tadashi, así que cuando todo pase ¡será espectacular! Les mando un abrazo enorme :)