¡Nuevo capítulo!
¡Muchas gracias por los reviews!
Si tengo tiempo los contestare :)
Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Atsushi Ohkubo.
Cap. 2: Una propuesta indecorosa.
Caí a la cama con tal fuerza, que pensé que en cualquier momento se rompería. Estaba cansada, agotada por el maldito día de escuela. ¿Todo por culpa de quién? Si, de Soul Evans.
Suspiré por enésima vez en el día y miré el cielo de la habitación, en un intento de distraerme un poco. ¿Porque tenía que ser así conmigo? Yo no le había hecho nada…bueno, aparte de tirarle un premio MTV en la cara, pero por lo demás, él se lo había buscado.
—Tonto…
Cerré los ojos y me dispuse a dormir un rato. Ya luego tendría tiempo de recorrer la escuela, que, para mí, era muy grande. Me estaba quedado dormida cuando alguien comenzó a tocar la puerta. Por un instante, pensé en hacerme la dormida y no abrir, pero la insistencia de quien molestaba, causo que irremediablemente me levantara.
La abrí, y lo primero que vi, fue la gran sonrisa de Patty y Liz.
—¡Supimos que habías llegado! ¿Cómo te fue en tu primer día? —se veían tan contentas.
—¡Mal! —respondí agobiada—. Resulta que estoy en la misma clase que Soul. ¡Ni siquiera sabía que también estudiaba aquí! ¿Por qué no me lo dijeron antes? —Liz miró hacia otro lado, evadiendo la pregunta, y Patty, aun con su gran sonrisa, fue la única que me contestó.
—Si te hubiésemos dicho, no estarías con nosotras. Aunque tal vez, si te hubieses dignado a mirar alguna de las revistas que lo tienen de portada usando el uniforme…—Su sonrisa bobalicona hacía que me hundiera de la vergüenza. ¡Tonta yo!
—La verdad —se carcajeó Liz, incapaz de aguantar—, es que pareciera que tienes una fobia hacia Soul, así que nos lo callamos.
—Claro —respondí con ironía—, ¿quién en su sano juicio quisiera estar cerca del odioso de Soul? —dije, recordando aquella sonrisa de tiburón que tanto me molestaba.
—Pues…—comenzó Liz— Sus fans, todas las chicas del colegio…las madres de estas —hizo una mueca de asco y murmuro "pobre chico"—, Patty, ayúdame.
—Las famosas, algunos chicos…—respondió su hermana, siguiéndole el chiste.
—Está bien —las corté, sintiéndome un poco tonta—, lo sé, casi todo el mundo lo ama.
—Aja. Es esa cosa de chico malo. Vende mucho. —Puse los ojos en blanco. Soul tenía todo de un chico malo.
—¿Y Tsubaki? —me dolió un poco el no haberla recordado durante todo el día.
—En la sala de ensayos, esperándonos. —Me llené de alegría al escuchar eso. Ensayar… ¡Por fin! Después de estar de gira, este tiempo de descanso me había hecho extrañar aquella rutina.
—¡Entonces vamos!
Tomé mi guitarra, algunas uñetas y otro par de cosas. Liz y Patty me llevaron por todo el lugar y de paso, me señalaron cada parte de la escuela. Fue el tour que claramente necesitaba esa mañana y que no tuve.
Cuando llegamos a la sala, encontramos a Tsubaki sentada en el piso, con su guitarra en mano y un cuaderno que reconocí a la perfección.
—Maka-chan, que bueno que llegas —me sonrió tranquilamente, su voz tan suave como su expresión—. Ten —me lo entregó—, lo cuide como si fuera mío.
Luego de abrazarla, miré el cuaderno con detención, calidez filtrándose en mi corazón al pensar lo que tendría escrito. Se trataba de nuestro diario compartido, fuente inagotable de secretos, detalles y chismes. Cuando ella entró al internado, le pedí que escribiese todo, para que cuando nos volviésemos a ver, yo pudiese enterarme de todo lo que pasaba en esta maldita escuela.
Sonreí y tomé con fuerza mi guitarra.
—¿Están listas? —pregunté y rápidamente cada una tomo su instrumento. Patty, en la batería, Liz en el bajo y Tsubaki y yo, con nuestras respectivas guitarras.
Tsubaki se acercó al micrófono, y comenzó a tararear el ritmo de una de nuestras canciones, lo justo para que nosotras pudiésemos sincronizarnos con ella.
Sentía que la adrenalina corría por mis venas cada vez que deslizaba mis dedos por la guitarra. Si miraba a mi alrededor, podía ver a las chicas disfrutar de la música al igual que yo. Tenía en la punta de la lengua la inspiración necesaria para una nueva letra, lo presentía.
Pero una risa estridente interrumpió todo. Aquella risa, perteneciente al demonio de ojos rojos que tanto me hizo sufrir durante el día.
—¡Ah! ¡Hola chicos! ¿Cómo están? —Tsubaki y su amabilidad. Sin embargo, Liz y Patty tampoco se quedaban atrás, ya que rápidamente fueron a saludar a los chicos. Y yo me quedé ahí, con mi guitarra, aguantándome las ganas de romperle la cara a Soul.
—¡Hola! —saludaron todos a la vez.
—¡Nyajajaja! ¡Yo! ¡El gran Ore-sama! ¡He venido a ensayar! —fue lo primero que brotó de la bocota de Black Star, un auténtico egocéntrico e hiperactivo chico. Según él sería el próximo dios, y usualmente decía puras bobadas. Baterista de la banda. Ah, y bastante gritón.
—Pero nosotras estamos ensayando…—Un puchero apareció en la boca de Liz. Uno de esos planeados, usados generalmente por mi amiga solo para manipular.
—Si, lo sentimos —se excusó otro de los chicos—, no sabíamos que estarían aquí, chicas. Volveremos más tarde… —Kid era el bajista del grupo. Atractivo, con cabello negro y unas tres extrañas líneas blancas en lado izquierdo del cabello. Además, contrario a sus amigos, era todo un caballero. Sin embargo, tenía un gran problema—. A las 8 en punto, ya que es la hora más simétrica… —Concluyó con una sonrisita. Death the Kid tenía una ligera obsesión con la simetría. Algo así como un TOC severo, en realidad.
—¡Muchas gracias Kid! —comencé a decir, mientras me lanzaba a abrazarlo. La verdad, es que nos llevábamos bastante bien. El problema era que Soul y yo nos odiábamos.
—Ni crean que nos iremos. —Soul, con su típica actitud de chico cool, y de "a mí no me importa nada". Soul era el líder de la banda, debido a su popularidad, además de ser guitarrista principal y vocalista. Se apoyó en la pared, con los brazos cruzados y con una enorme y traviesa sonrisa—. Es más, hace tiempo que no veo tocar a Maka…—Esperé a que atacara directo a la yugular—. Esperemos que ahora puedas sacar más de un acorde, plana.
En ese momento nació un instinto asesino en mí. Tuve ganas de partirle la cabeza con un Maka Chop, pero las estrellas se alinearon, o algo, porque se salvó debido a la interrupción un chico. Rubio, ojos verdes, alto, con la camisa medio abierta y la corbata desordenada…toda la pinta de un chico algo rebelde.
Sentí mis mejillas arder, y rápidamente oculté el libro con el que había estado a punto de golpear a Soul. Puse mi mejor sonrisa y las chicas también. Los chicos solo rodaron los ojos y saludaron al chico con un movimiento de cabeza.
—Esto…hola —parecía realmente apenado—, siento haberlos interrumpido, pero Shinigami-sama ha dicho que nos reunamos todos en su despacho.
—¿Ahora? —Liz fue la primera en hablar.
—Es urgente, en realidad. —Todos miramos a Kid en busca de respuestas, pero él parecía igual de confundido.
Lo seguimos hasta al despacho del director, todos conversando en grupos. Definitivamente yo era la que menos sabía de todo el asunto, y odiaba eso.
—Esto…Liz —la llame. La aludida me miro con una sonrisa—, ¿quién es él?
—¡Sabia que preguntarías! —exclamó con autosuficiencia—. Su nombre es Hero, y es el vocalista de la banda Paranoia. Son bastante nuevos, pero han tenido mucho éxito. Va en nuestro grado —es decir que tiene 17 años—, y esos de allá —apuntó a tres chicos y una chica que iban conversando con él—, son sus compañeros de banda.
—¿Ah sí?
—Sip. El de ahí —señaló a un chico calvo con tan solo dos puntas de pelo a cada lado— es Ox Ford, baterista y el mejor de la clase. —Alguien con quien definitivamente compartiría apuntes.
—El de allá —interrumpió Patty—, es Kilik Lunge, bajista de Paranoia. También está Harvar D. Éclair, guitarrista.
—Y la chica que los acompaña es Jacqueline O. Lantern, en el teclado —agregó Tsubaki.
—Bien…creo que lo he captado todo.
En el momento en que llegamos a la oficina de Shinigami-sama, o mejor dicho el director que no conocía hasta ahora, creo que casi me da un infarto de la sorpresa. El director era nada más que un tipo disfrazado de negro, con una simpática mascara de calavera y unos guantes enormes y blancos.
—¡Holas! ¡Holitas! —nos saludó, su voz demasiado simpática y caricaturesca. Sonreí inconscientemente y saludé como los demás. Eran unos cuantos grupos de pop rock con los que solíamos codearnos.
—Buenas tardes Shinigami-sama.
—¡Oh! ¡Maka-chan que bueno que llegas! —aparte de Tsubaki, que era japonesa, nadie me había llamado así —. No había podido verte esta mañana. ¿Cómo te fue en tu primer día? —¿Cómo demonios me conoce? Oh, cierto. Fama. ¿Ve algo con esa máscara? Miré a Soul de reojo y le vi sonriendo torcidamente.
—Muy bien, aunque me pierdo por el lugar…pero ya me acostumbrare.
—¡Que bueno! —supuse que, bajo la máscara, sonreía —. ¡Bien! A los que los llamaba.
Todos pusimos atención de inmediato, cesando de golpe las conversaciones de cada grupo.
—Sus manager me han permitido realizar una serie de conciertos a lo largo del mundo, todos juntos —Spirit no nos había mencionado nada de nada—. Es un evento a gran escala, son siete conciertos en el año, siete ciudades distintas. ¡Todos ustedes tocarán juntos!
—Juntos… ¿Juntos? —preguntó Soul perezosamente.
—No todos revueltos. Lo que digo, es que será un festival. Durará dos noches en cada ciudad que visitemos, y su nombre será Mosh! Shibusen Festival. Ahora, lo único que falta es la aprobación de las bandas de rock.
Todos nos miramos entre si y nos reunimos con nuestras respectivas bandas en cuanto Shinigami nos dio la aprobación para conversar el tema.
—¿Crees que este bien? —preguntó Liz—. Vas a tener que convivir un año completo junto a Soul…sin asesinarlo.
—Es verdad, Maka-chan —se apresuró a decir Tsubaki—, si no quieres ir, no participamos, es muy simple. —Un sentimiento de culpabilidad me inundó. Al fin y al cabo, esta era una oportunidad única, y sería realmente una idiota si lo desperdiciaba por una rivalidad infantil.
—¡Que sea lo que Maka quiera! —gritó Patty en medio de risas. Amé a las chicas. Nunca dejaron de pensar en lo que yo sentía. Asentí con la cabeza y pude ver como sonreían.
—Hagámoslo.
Nos volteamos y miramos a Shinigami-sama, quien estaba bebiendo una taza de… ¿té?
—Shinigami-sama, ¡Empress of Shôzô se une!
—¡Muy bien! —aplaudió—. ¿Y ustedes chicos? —inquirió, mirando a los demás.
—Paranoia también se une Shinigami-sama. —Hero me miró disimuladamente, sonrió y articuló con su boca algo como "mucho gusto de conocerte", a lo que respondí con una sonrisa de idiota y un sonrojo demasiado pronunciado quizás.
Pude escuchar como Soul bufaba por lo bajo y respondía.
—Skeleton Crew estará en el festival.
—¡YAHOO! ¡Nyajajaja! —comenzó a reír Black Star—. ¿Que sería de ustedes sin su dios! —A todos nos dio un poco de vergüenza ajena.
—¡Entonces está todo listo! Ahora, ¡a ensayar! Ya me encargo yo de confirmar la información con sus representantes —Shinigami-sama, tiene mucha energía, eso es definitivo.
Salimos del lugar entre murmullos y risas, sin poder creernos la situación. Paranoia se despidió y rápidamente se fue del lugar, no sin que antes Hero diera una última mirada hacia atrás. Solté un suspiro.
—Definitivamente esto va a hacer que por fin todos se den cuenta de que somos mejores que ustedes… —soltó Soul de la nada, cortando mis pensamientos. Kid lo miró con desaprobación, mientras que Black Star solo tenía ojos y oídos para Tsubaki.
—Idiota. —Desvié la mirada, y di la espalda. De pronto sentí unos brazos tomándome por la cintura desde atrás y una cálida respiración en mi cuello. Nerviosa, me separe rápidamente del agarre de Soul—. ¡E-eres un pervertido! —sentía que las mejillas me ardían.
—Sabes —Soul tenía la capacidad de parecer curioso y perezoso al mismo tiempo—, estoy aburrido. Hagamos una apuesta.
—Oh no. Ni loca. Demasiado tengo ya con estar cerca de ti —dije mostrándole la lengua.
—No seas cruel, Makita.
—No.
—Vamos —insistió—. Si ganan, admito públicamente que ustedes son la mejor banda de rock de todos los tiempos y, además, diré públicamente que eres una de las chicas más lindas y tiernas del mundo…—Me sonrojé aun más, a lo que sonrió—. Aunque sea una mentira.
Soul no era persuasivo. Era absolutamente desafiante, y eso sacaba la competitividad en mí. Antes que pudiese morderme la lengua, respondí:
—Bien, entonces acepto. ¿Cuál es la apuesta? —Soul sonrió victorioso.
—Fácil. En cada concierto tendrás que besar a dos chicos mínimo. —Mierda—. Aunque con lo sosa que eres, probablemente pierdas enseguida…
—¿Algo más? —pregunte ya molesta, con un libro en mano.
—Y antes del último concierto —maldad…había pura maldad en su rostro— deberás dejar de ser virgen.
—¡¿Qué?! —estaba descolocada— ¿Cómo tú sabes…? —sacudí mi cabeza, ¡eso era lo menos importante! —. ¿Como me pides eso! Lo sabía, ¡eres un idiota pervertido! ¡Me niego!
—Ya aceptaste —¡lo odio a él y a su estúpida sonrisa! —, y si no lo cumples, contaré algunas…cosas. Un secreto bien guardado.
—¡Soul!
—Tú decides, Maka —se encogió de hombros.
—¡Bien! ¡Está bien! —me resigné. Soul amaba jugar. Las chicas me miraron horrorizadas— Pero si vas a jugar sucio, yo también tengo una condición.
—Dime, aceptaré lo que sea. —Diablos. ¡Piensa rápido!
—Bien, lo diré en una sola palabra. Abstinencia. —Reconozco a los pervertidos con una mirada—. Sin besos ni nada.
Puso cara de malestar, pero nada más. Rayos, ¡eso había sido muy poco! Pero le conozco: caerá por la costumbre.
—Acepto. Pero te lo advierto, me aseguraré de no fallar. Perderás Albarn —arrogante—. Juro que perderás.
Se fueron. Y empecé a sentir terror. ¿Cómo demonios lo iba a hacer? Digo…soy plana, y un ratón de biblioteca. Me llevo mejor con las chicas, ni siquiera soy lesbiana, respondo de forma violenta… ¡Que lio!
¡Arg! Siempre caigo en las redes de Soul. Lo sabía.
Voy a morir joven. Y lo peor, en manos de un pervertido.
—Tsubaki, Liz… ¡Patty! ¡Por favor sálvenme de este idiota pervertido!¡Acabo de meterme en problemas sola!
Las chicas me arrastraron (casi literalmente debido al shock) a mi habitación y comenzaron con el interrogatorio.
—¡¿Por qué aceptaste?! —Liz.
—Mi orgullo…
—¿Cómo es eso de "un secreto bien guardado"?
Y es que Soul sabía un secreto tan vergonzoso, que fue la razón de que termináramos odiándonos.
Las miré fijamente y tragué saliva. Me miraban expectantes.
—Ok. Bien…supongo que se acuerdan del incidente del premio, ¿cierto? —Todas asintieron con la cabeza. Empecé a sudar, incómoda. Cuanta vergüenza acumulada por ese día.
—¡Claro! —exclamó Patty riendo—, ¡cómo olvidar ese golpe!
—Bueno, todo eso comenzó debido a algo que me dijo Soul esa noche…
—¿Y que fue? —hasta Tsubaki estaba curiosa.
—Les contare todo, pero no deben interrumpir, o me dará bochorno y terminaré sin contar nada. —Ellas asintieron, casi sincronizadas.
El día anterior a la premiación, había decidido declararme a Wes si es que ganábamos el premio…
TOC significa Trastorno Obsesivo Compulsivo.
¡Nos vemos en el otro capítulo!
xoxo
