¡Hola!
Bueno, como dije, aquí os traigo la actualización. Lo he revisado de arriba a abajo pero la verdad es que llevo un par de días enferma así que seguramente se me haya pasado algo. En fin, si veis algo que no tiene mucho sentido o teneis algua duda, preguntadme, no hay problema.
Sin más que añadir. Enjoy!
Disclamer: los personajes aquí descritos no me pertenecen, son propiedad de J. K. Rowling y el fic original es de RegulusBlackIsAHero yo sólo lo traduzco.
Los ojos de Harry se agrandaron considerablemente, en shock. ¿Él creía que Sirius no había escapado de Azkaban? Todo el mundo sabía que había escapado. Su imagen había sido pegada en cada lugar disponible durante meses. Por otra parte, el hombre afirmaba haber estado durante dieciséis años en el sótano de la Mansión Malfoy. Con repugnancia, Harry se dio cuenta de que, suponiendo que ese hombre dijera la verdad, los Mortífagos no habrían querido que tuviese alguna esperanza, no importaba lo pequeña que fuese. Y, si era James Potter, por increíble que pareciera, posiblemente se preocuparía más por la vida de sus amigos que por la suya propia. Al menos, Harry lo haría, no importaba lo que pasara, y suponía que así debía ser James. Ron, pareció apiadarse de la expresión perdida del hombre, y le dijo en un tono casi suave:
-Eso no es cierto-el hombre se le quedó mirando con sus oscuros, oscuros ojos. Estaba claro que no iba a permitirse a sí mismo tener esperanza. Harry tragó saliva; ¿cómo, exactamente, iban a sacar a ese hombre de su paranoia, después de dieciséis años de tortura? Incluso si no era James Potter, era un prisionero, el estómago de Harry se lo decía. Además, él simplemente no quería reconocerlo, indicando que nunca volvería a ser el mismo. De todos modos, ¿por qué los mortífagos conspirarían contra ellos después de haberlos capturado? No tenía ningún sentido, a menos que lo hicieran sólo por fastidiar.
De repente, se escuchó un grito proveniente del piso superior. Aparentemente, Ron fue incapaz de controlarse, y gritó como si pudiera ayudarla.
-¡HERMIONE!¡HERMIONE!-el hombre retrocedió ante el grito, muy levemente. Sin embargo, ninguna emoción brilló en sus ojos. Hubo un crujido en el sótano.
-¿Harry?¿Ron?¿Sois vosotros?-una sombra salió a la tenue luz. Luna.
-¿Luna?-dijo Harry, incrédulo.
-Sí, soy yo. Oh, no, no quería que te atraparan...¡oh!-dejó escapar una exclamación de sorpresa al ver al hombre junto al que ambos chicos estaban agachados. Su expresión se tornó aún más sombría mientras se mordía el labio y dijo en tono lacrimoso-: Oh, Dios. Se está poniendo peor...-¿peor?¿Luna se había hecho amiga de ese hombre? Harry se relajó un poco. Siendo tan excéntrica como era, Luna era sorprendentemente buena juzgando a las personas.
El hombre no mostró ninguna reacción a sus palabras, y la conversación continuó con él simplemente mirándolos, indiferente, como si no tuviera nada que ver con él.
-¿Qué es peor?-preguntó Harry. Antes de que Luna pudiera responder, otro grito de Hermione resonó en las paredes.
-¡HERMIONE!-gritó Ron de nuevo.
Después de mirar con tristeza al techo, Luna fijó sus ojos en el hombre y dijo:
-No quiere seguir viviendo-aclaró.
El hombre no tuvo ninguna reacción, ni siquiera un destello en sus ojos color avellana. Harry sintió como se le ponía la piel de gallina en los brazos. Las palabras de Luna hacían eco en su cabeza, como si se burlaran de él. Todo tomó sentido. La mirada muerta en sus ojos, la forma casi deseosa con la que hablaba de su propia muerte...Él quería que sucediera, necesitaba que sucediera. Era una de las cosas más espantosas que Harry había visto en su vida. Nunca, ni siquiera en los ojos de Sirius transcurrido un año de su fuga de Azkaban, habían tenido la misma expresión que los de ese hombre. Fue horrible, grotesco, indescriptible y tenía mucho sentido. Finalmente el hombre habló. Las palabras parecían estar tratando de defender sus razones pero el tono era tan controlado, tan definitivo y tan cansado. Era como si una parte de su alma se hubiera ido y nunca hubiera sido recuperada.
-No tengo nada por lo que vivir.
Otra voz se materializó en la oscuridad.
-Eso no es cierto, señor Potter-el señor Ollivander salió de las sombras del sótano.
Cuando el hombre no dio señales de que fuese a responder, sólo interesado en la conversación exclusivamente al hablar de su muerte, Harry preguntó en voz baja:
-¿Es realmente él?-el señor Ollivander fijó su desconcertante mirada en Harry, sin pestañear. Harry recordó inmediatamente su visión del hombre siendo torturado por Voldemort.
-Reconozco cada varita que he vendido, señor Potter. La varita que Pettigrew está usando pertenecía, pertenece, a James Potter-Ron miró a James con compasión, pero él no se dio cuenta, con los ojos fijos en algo que sólo él podía ver.
-¿Por qué Colagusano usa su varita?-se preguntó.
Antes de que nadie pudiera responder, otro grito de Hermione resonó en la bodega. Ron corrió hacia la puerta pero, por supuesto, esta no se movió. Después de un momento, volvió a donde había estado, dándose cuenta de que no podía ayudar a Hermione. Además, iban a escapar, ¿verdad? Y cuanto más sabían de ese hombre, cuanta más de su confianza pudieran ganarse, más posibilidades había de que les ayudase a escapar. Entendía exactamente cómo funcionaba la Mansión después de llevar tanto tiempo allí. Tenían que hacer que James confiara en ellos. Cuando regresó, y los gritos de Hermione se convirtieron en sollozos ahogados, algo se rompió en el corazón de Ron y James respondió, sorprendentemente ya que seguía con la mirada perdida.
-Para ridiculizarme. Un día, sin embargo, me matará con ella-la voz de James adoptó un tono suave al hablar de su muerte, como si el tema fuera delicado, como si fuera un deseo o un sueño, más que una pesadilla. Harry se estremeció levemente y dijo:
-¡Aún tienes algo por lo que vivir! ¿Qué pasa con Remus?-James se negó a bajar los ojos al suelo.
Con repugnancia, Harry se dio cuenta por primera vez de que estaba cubierto por la sangre de James. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo terrible que lucía el hombre. Tenía el pelo desordenado y le llegaba por debajo de los hombros. Tenía bigote y barba, cubiertos de polvo y sangre. Arañazos y cicatrices, algunas nuevas y otras antiguas, cubrían sus brazos y piernas. Eran de cuando había estado bajo la maldición cruciatus y el dolor era tan grande que había tratado de arrancarse su propia piel para detenerlo, para tratar de adormecerlo. Estaba temblando y las ropas que vestían estaban en jirones. Bajo sus ojos había anillos oscuros y sus labios estaban magullados en más de un lugar. Uno de sus brazos estaba roto angustiosamente. Y la mayor parte de la sangre parecía proceder de esa herida. El hueso parecía haber tratado de curarse a sí mismo, únicamente consiguiendo sanar de manera incorrecta. Probablemente le dolía como si hubiese sido atropellado por una horda de Thestrals.
-Remus está muerto. Ellos lo mataron. Soy el último que queda y no será por mucho tiempo-dijo James lúgubremente.
Luna respondió en voz baja:
-Oh, no, James. El Profesor Lupin está vivo. Está bien-de entre todos, James parecía confiar en Luna, aunque no mucho. Él la miró rápidamente antes de volver a fijar sus ojos en la fría pared. Después de un momento de silencio, levantó la vista y encontró sus ojos completamente.
-¿Profesor?-le preguntó en voz baja.
-¡Oh, sí!-dijo Luna, con una expresión al borde de la felicidad-. Fue el mejor profesor de Defensa que hemos tenido.
Los ojos de James adquirieron cierto brillo, mientras pensaba en su viejo amigo. En contra de su propia voluntad y buen juicio, había comenzado a tener la esperanza, a desear, que fuese cierto. James sonrió levemente. La primera sonrisa real, no amarga o sardónica, que Harry podía recordar de su padre.
-Eso suena como él-suspiró James-. ¿Sabía que Canuto era inocente?-había un extraño énfasis en la palabra "Canuto".
A Harry le sorprendió que fuese Ron quien contestase, ya que seguía claramente preocupado por Hermione.
-¡Lo supo en tercer año!-Harry casi gimió en voz alta por la frustración.
Esa había sido una prueba. Según lo que sabía James, nadie excepto Remus, Sirius, Colagusano y él sabían sus apodos. A ojos de James, que Ron los conociese quería decir que Colagusano los había puesto al tanto.
Toda la buena impresión que podrían haber conseguido se esfumó y los ojos de James perdieron inmediatamente su brillo, volviendo a estar como muertos, pero parecía aún más perdido que antes. Por eso James era tan receloso como para confiar en ellos. Cada vez que lo hacía, su esperanza fue aplastada hasta la nada, dejándolo aún más roto. Así había caído al punto más bajo y no había forma de regresar.
Este es el final del capítulo, espero que os haya gustado aunque sea muy corto :D
Contesto reviews:
lunatica: hola! No estoy muy segura de si ese es tu nick o si te referías a mí con eso de lunática :) Bueno, es igual jaja Muchas gracias por tu review y me alegro de que te haya gustado. Espero tu opinión sobre este cap. Besos!
Paulyss: hola! Sí, recuerdo algunos de tus reviews de mi original. ¡Es genial tenerte también por aquí! Si te soy sincera, mi nivel de inglés tampoco es perfecto y con la traducción me estoy dando cuenta de algunas cosas que me perdí así que me está viniendo bien a mí también :D Espero que te guste este capítulo. ¡Besos!
Yessi: ¡hola! Espero que haya sido lo suficientemente rápido ;) Me alegro de que te guste, ya verás que cada vez los capítulos te van a ir dejando con más intriga jiji ¡Besos!
Muchas gracias por los reviews, los favs y las alertas. ¡Sois geniales!
Cualquier duda, crítica, sugerencia, felicitación...lo que sea, me lo dejais en un review o un PM.
¡Saludos y hasta el martes!
