UN DIA BASTANTE RARO
En el pequeño pueblo, no era muy frecuente ver el sol, mi familia y yo nos habíamos venido a vivir al lugar más húmedo y nublado de toda Gran Bretaña, pertree un pequeño pueblo de escocia. En el pueblo había mucha vegetación y bastantes árboles que formaban un hermoso bosque; mi familia y yo vivíamos apartados de la gente en una pequeña casita casi rozando el bosque, era tranquilo y silencioso, se escuchaba el cantar de los pájaros al amanecer y a los animales del bosque cuando caía la noche. Todo era tan sumamente solitario que a veces daba miedo, pero me gustaba ese lugar, podía caminar por el bosque sin temor alguno, sumergiéndome en mis pensamientos sin pensar que de repente alguien vendría a interrumpir esa paz que había conseguido. Me desperté aturdida y cansada debido a que no pude dormir lo suficiente, me incorpore como pude en la cama y deje que mis ojos se amoldaran a la poca luz que entraba, me levante y me dirigí al espejo de mi habitación, tenia unas ojeras bastante marcadas, me recogí el pelo en una coleta baje las escaleras y fui directa a la cocina. Mis padres no estaban, ya se habían ido a trabajar, abrí la nevera y cogí lo primero que vi, leche, después fui a la estantería que se situaba al lado de la encimera y cogí los cereales y después un cuenco, me senté en la mesa y empecé a echar la leche seguido de los cereales, la verdad no tenia mucha hambre, pero algo debía de comer; Mientras comía solo tenia en mi mente una imagen, Nick, no estaba segura que lo de la noche anterior había sido real, si realmente había estado con él caminando y hablando, que si realmente su belleza existía. Cuando hube terminado de desayunar, deje el cuenco en el fregadero y la leche en la nevera y volví a mi habitación, estaba desordenada, pantalones por el suelo, camisetas encima de las sillas, calcetines, nunca e sido una buena ama de casa y siempre e sido desordenada, mi madre siempre me dice "Jessica así de despistada y desordenada como esperas encontrar a un chico que te quiera", mi madre siempre se a preocupado desde que era una niña a que debería de encontrar alguien con quien poder compartir todas mis cosas y sentimientos y a ser posible que su familia sea de buen estatus social, me exigía bastante, pero ella era así. Abrí mi armario para elegir que ponerme hoy, después de a ver estado dándole vueltas, finalmente me decante por un vaquero y una camiseta de tirantes negra, cogí mi sudadera, me peine, me puse mis zapatos y salí por la puerta, lo que menos quería era quedarme todo el día sola en casa, antes de irme le deje una nota a mi madre avisándola que había salido a dar una vuelta. El cielo estaba nublado como de costumbre pero no tenia indicios de que iba a llover, fui al garaje y cogí mi bici, me apetecía dar una vuelta hasta el lago que había aquí "cerca", estaba a unos 5 kilómetros por lo menos y tenia un nombre que me encantaba "El lago Fada". El camino hacia allí estaba totalmente rodeado de árboles, el viento cortaba mis mejillas y estaba segura de que acabaría con los labios cuarteados, pero me daba igual. Tras hora y media y dos o tres caídas llegue mas o menos sana y salva con algún que otro matojo en el pelo, deje la bici contra un árbol y ni me moleste en ponerle el candado, por que, ¿quien iba a robarme la bici?, ¿Las lechuzas? Me senté al borde del lago y unas ganas enormes de entrar me llenaron por completo, así que me quite los zapatos y los calcetines y me metí en el lago pero no había pensado en lo fría que estaba, ni en lo mucho que había llovido en las ultimas semanas, así que cuando me metí caí al fondo como una piedra, tampoco me había acordado de que nadar no era lo mío, pataleaba intentando salir a la superficie cuando note que algo me estaba sujetando por la cintura y me hacía emerger a la superficie, boqueé para que el aire entrara en mis pulmones y cuando abrí los ojos le vi. El pelo le caía delante de los ojos, dándole un aspecto amenazador, sujetándome aun por la cintura me llevo a la orilla, me sentó sobre un tronco y me miro de forma colérica, sus ojos tenían el mismo color del lago, tras unos incómodos minutos cuando yo estaba apunto de abrir la boca para darle las gracias, me levanto cogiéndome los brazos fuertemente hasta ponerme a su altura, tras mirarme a los ojos me espeto:
-A ver, ¿Pero tú eres idota o que?.
Yo estaba asustadísima en la vida había odio un tono tan terrible y no pude contestarle.
-¿A que tipo de persona se le ocurre tirarse al agua helada, sin saber nadar y totalmente vestida?, ¿Eh, Jessa?
Aunque seguía asustada no pude evitar fijarme en su cara, en el bonito hoyuelo que se le formaba al fruncir los labios y tampoco pude evitar empezar a reírme, Nick me miro como si estuviera loca y dijo entre dientes creyendo que yo no lo oiría.
-Esta confirmada mi teoría, definitivamente no es un ser humano normal.
En cuanto oí eso pare de reírme, me estaba llamando anormal en toda la cara, tenia intención de darme la vuelta e irme cuando me di cuenta de algo muy importante, llevaba casi diez minutos sujetándome en el aire y por lo visto no tenía intención de soltarme. Baje la vista y vi los casi veinte centímetros que me separaban del suelo y también vi que moviendo un poco la rodilla podría dar justamente en el blanco y hacer que así me soltase, Nick flexiono los brazos para que me acercara a el y ahí es donde vi mi oportunidad, así que, acometí, mi problema es que soy un poco impulsiva y no me acorde de los veinte centímetros que me separaban del suelo, así que me soltó bruscamente y me golpee el culo dolorosamente. Nick me miraba como si deseara matarme, pero parecía que no se había hecho mucho daño, bueno, no tanto como yo, volvió a fruncir los labios, pero, no estuvo mucho tiempo así, pues en un pronto empezó a reír, se agacho a mi lado y me ayudo levantarme.
-Jessa, ¿Estas bien?
-Si, o eso creo- en realidad estaba helada, pero jamás lo admitiría delante de semejante engreído.
-Ya... entonces ¿Por qué tiemblas?- se acerco tanto que notaba su aliento contra mi piel
-¿De verdad que estas bien?
Le habría dicho la verdad, pero, lo había dicho de una forma tan pedante que me negué en redondo a reconocerlo
-Pues no, estoy muy bien, a demás, ¿Frío? Pero si no hace frió- que mentirosa soy.
-Si claro- volvió a acercarse, lo que me provoco aun mas temblores
- ¿entonces que? ¿Te doy miedo? Se acercaba aun mas.
-¿Miedo...? si claro, me das un miedo- intente decirlo con sarcasmo, pero su cercanía me descolocaba
- me da mas miedo mi madre por las mañanas, a si que imagínate, guapo, para que me des miedo tendrías que ser un terrible y sanguinario vampiro.
Eso lo descoloco un poco, pero tras un momento sonrió de forma sádica.
-¿Con que... un terrible y sanguinario vampiro eh?- volvió a sonreír, pero esta vez enseño los dientes, durante solo un segundo, pero pude ver unos afilados colmillos
- ¿Y si lo fuese? ¿Huirías? ¿o te desmayarías?.
-Dudo que seas un vampiro, lo que eres es un fantasma- No quería decir eso, como siempre mis impulsos me traicionaban, en realidad lo que yo deseaba era besar esos fríos labios y tantear con mi lengua esos finos colmillos que había visto. Ahora si que había metido la pata, con una velocidad que no creía posible me cogió en volándas y susurro.
-¿Con que fantasma eh?, pues si yo soy un fantasma tu eres una presuntuosa.
Me sentí ofendida, presuntuosa ¿yo?... ¿que demonios significaba presuntuosa?. Tras un minuto que se me izo eterno, Nick me sacudió de una forma un poco brusca.
-Jessica, ¿seguro que estas bien? tienes los labios azules y estas pálida. Será mejor que te lleve a mi casa y así podrás ponerte ropa caliente. Yo estaba atontada por el frío (Bueno que su mano estuviera tan cerca de mi trasero también me atontaba), lo único que pude decirle antes de desmayarme por el frío fue.
-Haz conmigo lo que quieras.
Me desperté sobre un lecho blando, demasiado para ser el mío, tarde un rato en abrir los ojos, y cuando lo hice, mis sospechas se confirmaron, en vez de estar en mi pequeño y desordenado cuarto me encontraba en la habitación más bonita del mundo, las paredes eran de una madera negra ¿Ébano tal vez?, El suelo estaba cubierto por una alfombra color musgo, a conjunto con las cortinas del dosel de su cama, aunque estas eran un poco mas oscuras, me baje de la cama, y me di cuenta de algo muy importante, la ropa que llevaba no era mía, bueno en realidad no era ni ropa en el estricto sentido de la palabra, sino que una camisa negra que olía a Nick, era tan embriagante, tan suave y sedosa, tan... un momento ¡Nick me había visto desnuda! ¡Será cerdo! Bueno, al menos me había evitado morir de frió, deje de pensar chorradas y me puse a cotillear por el cuarto, en la pared al fondo del cuarto había una estantería repleta de libros en idiomas extraños, deje de prestarles atención en cuanto me fije el los cuadros que cubrían la pared, eran todos de diferentes épocas, desde el siglo XIV a la época actual, preciosos, en la gran mayoría eran bellos paisajes nocturnos, pero el que me llamo la atención fue un retrato enorme, con un marco dorado, ahí estaba mi héroe y salvador, pero muy diferente, llevaba el cabello recogido en una coleta, y un sombrero de copa adornado con una pluma de faisán, una casaca negra, al igual que los pantalones, sonreía, y pude comprobar que lo de los colmillos no era imaginación mía, me recordaba a una peli que vi ya hace mucho, en la que salía un vampiro así vestido, ¿y si Nick lo era? ya empezamos a desvariar Jessa... los vampiros no existen, y Nick no es uno de ellos. Me di la vuelta y vi dos puertas, sabia que no debería salir del cuarto, pero que demonios, quería seguir cotilleando, mas que puerta elegir, ¿la plata o la negra? La negra misma, pues tenia un aspecto más apetecible puse una mano sobre ella, estaba ligeramente húmeda como si dentro hubiese una sauna, más como dice el dicho La curiosidad mató al gato y a mi me encantan los gatos así que he de seguir su ejemplo , empuje la puerta lentamente y una enorme nube de vapor salió de la pequeña rendija, joder una sauna como mola, cuando entre sentí el mayor bochorno de mi vida, tras unos minutos empecé a sudar, al adentrarme un poco en el cuarto oí el sonido del agua caer, ¿Una cascada dentro de una sauna?. No cuadra. Tras adentrarme un poco mas (la sala era mas grande que toda mi habitación) y chocarme con un váter me di cuenta de que no era una sauna, estaba en un cuarto de baño, el vapor y el ruido lo provocaba una ducha, entonces ¿Quién se estaba duchando?, bien, claro en esta casa solo hay dos personas que yo sepa, Nick y yo, y si yo estoy por que no puedo estar duchándome obviamente, ¡Entonces!, el se esta duchando.
Al pensar eso di un pequeño respingo golpeándome sin querer con la jabonera, que emitió un leve sonido me pare en seco rezando para que no me hubiese odio. Tras cinco tensos segundos no dio senas de haberme oído, así que lentamente evitando chocarme llegue hasta la monumental bañera, cuando iba a mover la cortina unos milímetros, le oí.
- ¿Qué intentas?- Dijo asomando la cabeza entre las cortina
- Eh... ¿Yo? Eh...- Mierda, ahora no se me ocurre nada ingenioso.
- Creo recordar que los tíos somos los salidos, no las señoritas, así que se buena y ve a esperarme a mi habitación mientras me cambio.
-Vale- Me di la vuelta y me fui arrastrando los pies, cuando estaba casi en la puerta me gire y dije-¿No puedo echar ni un pequeño vistazo?
-No Jessa, sabes perfectamente que no debes- me dijo como si de mi padre se tratase
-Bueno esta bien, pero... ¿Ni un poquito?.
-¡Tira para el cuarto!- exclamó- ¡Y no me calientes más!
Me fui riéndome por lo bajo y mientras cerraba la puerta le oí gritar
-¡No me calientas de la forma en la que estas pensando!.
Me volví a sentar en la cama, que para que negarlo era enorme y mientras esperaba empecé a tararear mi canción favorita, mientras observaba detenidamente las pinturas y los dibujos de la alfombra.
Cuando oí un leve chasquido de una puerta al abrirse, supuse que seria Nick y seguí mirando él dibujo, pero el silencio que había en la habitación no era normal, así que me di la vuelta. Y quien estaba parado al lado de la puerta no era quien yo esperaba, era tan pálido como Nick, pero que yo recordase Nick no guardaba parecido con un oso, si no todo lo contrario, no es que el joven que estaba frente a mi fuera peludo si no que debía medir mas de uno ochenta, lo que desde mi uno cincuenta y seis (si soy un tapón) parecía gigantesco. Cuando se acerco un poco mas a la luz me di cuenta de que no era mi ángel, tenia la misma aura de encanto que Nick, su pelo era un poco mas corto que el de mi salvador y de un color chocolate rojizo, los ojos no tenían ningún parecido con los de el, eran de un marrón oscuro estremecedor, tenían un aire amenazador.
Se dibujaba una sonrisa maliciosa en la cara que no me inspiraba confianza, se deslizo a mi lado, cual gato cuando vislumbra a su presa, a pesar de su tamaño, sin dejar de mirarme me cogió la mano delicadamente y con una voz terriblemente atrayente se presento.
-Mademoiselle- susurro besándome la mano. Dave Parker, un placer conocerla.
Esa voz me puso los pelos de punta, era demasiado dulce para pertenecer a un ser humano, no podía contestarle sin tartamudear.
-Encantada mi nombre es Je... Je...
Cuando estaba a punto de decir mi nombre completo, Nick se coloco a mi lado como una centella y con voz cargada de odio se dirigió a Dave.
-¡Aléjate de ella maldito!- gruñó
Yo estaba sorprendida, jamás pensé que pudiera verse tan amenazador, ni cuando me había sacado del agua estaba así, sus ojos habían pasado del verde botella al negro, no era un negro normal era como si sus ojos lanzases llamas, parecía un demonio salido del infierno.
-Tranquilo querido Nicky, no tenía intención de dañar a la señorita, tan solo estábamos parlamentando.
Otra vez me volvió a mirar de esa forma tan escalofriante y yo instintivamente me coloque detrás de Nick, al ver esto soltó una leve carcajada
-Hermano mío, estoy seguro que no querías hacerla daño- lo dijo con un sarcasmo mas que obvio- Más al observarla de semejante forma podría pensar que deseas devorarla
Dave volvió a carcajearse
-Mas Nick hermano mío, como iba a devorar yo a semejante flor, seria un atentado contra la belleza y contra ti y sabes claramente que la belleza es algo que a de respetarse.
-Vale, si no deseáis nada mas "querido" Dave, desearía mantener una charla con mi invitada, si nos disculpáis.
Dave me izo una reverencia y me guiño un ojo.
-Dispénseme si la he asustado Je-Je pues ese es su nombre ¿No?.
-Se llama Jessica hermano mío.
-¿Jessica?, un bello nombre para una bella señorita.
Nick me oculto tras de si y con voz firme y dura dijo.
-Y bien, si nos disculpáis desearía quedarme a solas con ella-
-OH! Por supuesto, mi buen hermano, no os interrumpiré más- Mirándome de nuevo con esa malicia que me estremecía el cuerpo prosiguió- A sido de gran honor conocerla Mademoiselle Jessica, nos volveremos a ver muy pronto.
Nick al oír esto le fulmino con la mirada Dave le devolvió la mirada pero sonriente y sin mas dilación salió por la puerta.
Nick se dio la vuelta y se coloco frente a mi, aparto un mechón de su cara de forma nerviosa me miro con cara de cordero degollado, cuando se disponía a pedirme disculpas le interrumpí.
-No quiero saber de que iba todo este momento tan "Familiar", seguro que son cosas de hermanos no te disculpes.
-Gracias por no hacerme explicar este momento tan tenso, tan solo disculparme pro como te miraba mi hermano, a veces llega a ser un poco raro.
Dio una pequeña vuelta por la habitación y en un pronto se tendió sobre la cama, cuando me disponía a tumbarme junto a el, me di cuenta de un minúsculo e insignificante detalle ¿Dónde estaba mi ropa?.
-Esto... Nick, no se si te habrás dado cuenta pero.. solamente llevo tu camisa, no es que me moleste pero... ¿Quién demonios me la ha puesto?.
De repente la piel de Nick paso de blanca a un rojo intenso.
-Borra esa sonrisa de tu cara, primero- ¿Estaba yo sonriendo?, bueno el pensar que el me había quitado la ropa me hacia feliz- Segundo puedo asegurarte que no he sido yo- Que pena- A sido mi hermana- ¿Hermana? No me dijo que tenia hermana.
-Si... tu hermana, te creo tranquilo, te creo.
Se levanto de la cama y me miro fijamente (que manía tiene esta familia de mirar fijamente)
-Con que no me crees, Jessa- Se puso de rodillas sobre la cama y tiro de mi hacia el, se quedo un instante pensativo- Desde la primera vez que te vi siguiéndome, tenia ganas de hacer algo.
Cada vez estaba mas cerca, podía sentir, su aliento fresco sobre mi piel. Coloco su mano sobre mi cintura y la otra la enredo en mi pelo, ya estábamos nariz con nariz, cuando un pequeño torbellino abrió la puerta y empezó a saltar sobre la cama, abrí los ojos de forma abrupta y vi quien había destrozado tal mágico momento.
Era un niño de unos tres años mas o menos, el pelo rubio oscuro cortado a tazón, con unos ojos negros muy brillantes e inteligentes. De repente se sentó encima mío y puso sus manos en mi hombros, miro a Nick a los ojos y sonrió, depuse el niño me abrazo, yo desconcertada no sabia que hacer, si abrazarle o asustarme, porque después de lo que había ocurrido con Dave, la familia no me parecía muy normal.
Nick le cogió en brazos y frotaron las narices y el niño empezó a reír.
-¿No deberías estar jugando con Dave?.
El niño unió los dedos índice y empezó a jugar con ellos.
-Jessa, te presento a mi hermano, Adam, pero para mí es Troll.
Adam me pedía que le cogiese, con lo cual me levante y le cogí en brazos, me miro directamente a los ojos y con sus pequeñas manos empezó a palpar mi cara, sonreía y me volvió a abrazar.
-Parece que le has caído bien.
-Es que no hay niño que se me resista, los adoro, reflejan la inocencia y la pureza, no tienen maldad y viven aislados de los tormentos y horrores del mundo.
Tras un buen rato jugando con Troll, mi estomago me traicionó y empezó a rugir, tenia hambre y por lo visto no era la única que me había dado cuenta, Troll se levanto y poso su oreja en mi estomago y empezó a reír, me cogió de la mano indicándome a que me levantara y empezó a tirar de mi, Nick también e levanto y nos siguió.
Me llevo hasta la cocina y me indico entre gestos la nevera, Nick se apoyo en la puerta de una forma sensual y dijo
-Sírvete todo lo que quieras.
Troll empezó a sacar comida de la nevera y me la ofreció, no sabia que elegir, pero finalmente me decante por una manzana verde y fría, me la comí satisfecha, tras eso subí a la habitación a cambiarme y me prepare para irme a casa, probablemente mis padres estarían un poco preocupados, por lo que era mejor que me fuera ya
-Si me permites te acompaño a casa, no creo que debas ir sola en bicicleta a estas horas de la noche, podría pasarte algo y te he cogido cariño y no me gustaría que te ocurriera nada.
Deje que me acompañara, de todos modos no sabia donde me encontraba.
Bajamos hasta un garaje enorme donde había seis o siete coches, me quede alucinada, ¿Nick tenia tanto dinero?, subimos a uno negro brillante que olía como el y el viaje hasta mi casa lo pasamos hablando de trivialidades, no le permití que me dejara en la puerta de mi casa, no quería que mis padres desconfiaran de mi, una semana que llevamos aquí y los chicos ya me traen a casa, para ellos seria un escándalo, con lo cual me dejo a unos quinientos metros de mi casa, bajamos del coche, cuando estábamos casi en la puerta, sentí un olor que me resultaba familiar, seguí su procedencia, se trataba de una Dama de la noche, que como su nombre decía solo florece por la noche, me acerque a ella y la observe.
-¡Mira! Una Dama de la noche, ¿No te parece hermosa?, florecen por la noche como nosotros- me quede un poco desconcertada por lo que había dicho, no era propio de mi ser tan poética- Que lapsus mas tonto jeje.
Me miro con una cara bastante rara, lo que me dejo preocupada, ¿Había dicho algo que no debía?. Cuando volví a fijarme en el esa expresión había desaparecido.
-Me acabas de recordar a alguien que hace años que no veo.
-¿A quién?- pregunte interesada
-Bah, nadie importante.
Coloco su brazo sobre mi hombro y fuimos así hasta la valla de mi casa, se puso frente a mi y volvió a acercarse de esa forma tan inquietante, poso sus manos en mi rostro y me acerco lentamente hacia el intentando calibrar mi reacción, se me volvió a erizar el vello y mi respiración volvió a ser entre cortada, estaba a pocos centímetros de mis labios, cuando la maldita providencia hizo que mi padre encendiera la luz del pasillo, pegue un bote y mire preocupada hacia la puerta, le mire y desilusionada dije.
-Creo que lo mejor seria que te fueras
Mire al suelo tristemente, pensé que al final nos besábamos, cuando me cogió del mentón e hizo que le mirara.
Esta noche no podremos pasear juntos, es una pena, debes descansar, si quieres mañana vendré a por ti, si no lo deseas lo entenderé, hoy a sido un día bastante raro para ambos.
-Tranquilo, estaré aquí esperándote.
Me abrazo y se fue.
Esa noche tampoco pude dormir, estuve dándole vueltas a la extraña familia de Nick, su hermano Dave que tenia una morbosa intención de devorarme y Troll un criatura adorable e inquietante a pesar de que no hablara.
Después de haberle estado dando vueltas a la cabeza conseguí conciliar el sueño.
