Capitulo 1: Y nuestras miradas se encontraron.

En el lujoso y bien decorado lugar de paredes de marfil designado "salon A", todo el docente aplaudía formalmente ante aquella nueva alumna de ojos aceitunados. Ella no parecía nerviosa al estar en un sitio con toda la atención del lugar.

Todos los presentes la miraban expectantes. Algunos estudiantes se hacían cuchicheos al oído, de los cuales algunos murmullos fueron entendibles para los oídos de quien posaba cerca, mientras que otros imposibles de descifrar. Uno de los perceptibles llegó a los oídos de cierto peliblanco, robándole un poco de su atención.

—Mira sus ojos, son de un verde muy misterioso. Parece como si guardaran algún secreto…

Realmente Soul quería echar una ojeada a la chica nueva tras oír ese comentario. Si había algo de los humanos que llamaba su atención, eran los ojos. Le gustaba mirarlos porque con solo eso era capaz de descifrar parte de la personalidad de esa persona.

¿Por qué no echar un vistazo a los ojos de la nueva? Podría ser que hallara algo interesantes en ellos, tal y como lo había susurrado esa chica.

Entre abrió los ojos, pues estos habían permanecido cerrados descansando un rato, y enseguida dirigió su mirada hasta aquella persona que era el centro de atención.

Era una chica muy simple para sus gustos. Su cabello era de un rubio cenizo y lo tenía recogido en dos colitas. No tenía mucho atractivo, y eso le hizo recordar aquel comentario sobre "tetas grandes"… seguro aquel chaval estaría completamente desilusionado. No pudo evitar soltar una risita.

Siguió observándola. Ella no parecía nerviosa ni mucho menos presumida, como la mayoría de las chicas. Estaba totalmente tranquila, sin ningún sobre salto. Su vista iba de estudiante en estudiante, según ella, para grabarse las caras lo más pronto posible.

Ansioso, clavó su atención en esos orbes de color aceituna. Realmente eran preciosos, debía de admitirlo. Quizá lo único llamativo de su apariencia. Brillaban con una intensidad que seguro hipnotizarían a cualquiera que ella mirara por un largo tiempo. Soul quería comprobar si eran tan hechizantes como aparentaban. Comenzó a observarla con vigor en un intento por atraer su atención.

Esa sensación de cuando alguien te clava su más pesada mirada se apoderó de la pelirrubia. Miró con atención el rostro de cada alumno para descubrir quien era el que le miraba de esa forma tan penetrante. Sabía que seria difícil hallarlo entre tantos ojos curiosos dirigidos a ella.

—Su nombre es Maka Albarn, sean amables con ella —indicó el Director Death Shinigami enfrente del podio principal donde se instalaba un micrófono. Había dado un discurso anteriormente, del cual el peliblanco no había puesto ni un poco de atención.

Todos volvieron a aplaudir al unísono y él los imitó aun sin apartar la mirada de ella. ¿Por qué esa chica no volteaba a mirarlo?

Por un momento Maka se olvidó de que alguien le llamaba con la mirada, y se dejó llevar por el glorioso recibimiento. Sonrió de manera amistosa, por primera vez se sentía importante. Era genial esa sensación.

Maka... Repitió para sus adentros Soul.

Así que ese era su nombre. No era muy llamativo, pero le gustaba como sonaba.

Después de algunas palabras sobre reglas, recordatorios y entre otros anuncios por parte del Delegado del internado Death The Kid, todos los estudiantes se encaminaron a sus salones de clases.

Kid y Maka se reunieron en la dirección. Ahí él le explicó un par de cosas que debía saber sobre Shibusen.

—Esta es la lista de tus materias… —dijo extendiendo una hoja acomodada en una carpeta amarilla— en la parte superior izquierda viene escrito el salón asignado. El uniforme lo encontraras en el armario de tu dormitorio, el numero que indica tu habitación esta en la parte superior derecha. Por ahora no compartirás el aposento con nadie, pero esta diseñado para dos personas.

—Entiendo.

Maka escuchó con cuidado cada una de sus palabras, no quería que se le pasara algo. Pudo notar como un pequeño nervio de abajo del ojo se movía inquiero en el rostro del muchacho. Probablemente se trataba de un tic.

—Iniciaras las clases hasta mañana, dentro del fólder viene otra hoja con tus horarios. Por ahora organiza todo lo necesario en tu dormitorio. Podrás conseguir el material para las actividades escolares en la sala de biblioteca que esta cerca del jardín, es la del tejado rojo. ¿Te quedó alguna duda? —explicó aun con el tic nervioso.

—Ninguna —contestó ella sonriendo con seguridad, restándole importancia a esa mueca involuntaria.

—Ya veo… en cualquier caso, si tienes problemas con algo no dudes en buscarme, mi salón de clases es el 8A.

—De acuerdo.

—Humm, supongo que es todo…— Kid la miró por un momento, ella tenia pinta de ser esa clase de personas que se toman los estudios muy enserió, así que no había de que preocuparse— Maka Alban, es un honor tenerte como interna en Shibusen. Siéntete bienvenida y honestamente esperamos que el programa cumpla tus expectativas —la halagó.

Maka enrojeció.

No podía negar que le gustaba esa clase de atención. Kid parecía ser una persona muy responsable y educada. Recibir halagos de su parte era de lo más placentero.

—El honor es todo mío. Gracias.

—Ah, y Maka… —Kid se puso más serio de lo que ya estaba, el tic de su ojo derecho seguía moviéndose intranquilo. Maka esperó atenta sus siguientes palabras— la agujeta de tu zapato izquierdo es mas larga que la derecha. Asegúrate de acomodarlas —dicho esto, dio la vuelta y se marchó, dejando a Maka en total desconcertó.

¿A que venia eso?

Bueno, que importaba.

De camino a su dormitorio, a Maka le entraron ganas de explorar las instalaciones; ¡Eran mucho más grandes de lo que se había imaginado! Decidió que aprovecharía el viaje a su dormitorio para mirar con atención cada detalle de la construcción,

Las paredes eran de marfil, un material muy resistente y bastante caro. Los colores que pintaban las dichosas paredes eran; el negro como dominante, y el blanco y el rojo para los detalles. Tenían un diseño bastante elegante.

Hubiera tardado menos en llegar a su habitación si no se hubiera detenido a cada rato a contemplar la decoración. Curiosamente, siempre se encontraba con decorados perfectamente simétricos. Una vez que entró a su recámara, la cual estaba en el primer piso, inspeccionó cuidadosamente el lugar.

Justo enfrente había dos camas acomodadas una paralela a la otra, en medio de estas estaba una ventana y debajo de esta, una mesita de noche. A orillas de la puerta había dos sencillos escritorios de color café. Y a un costado de cada uno, pegadas a la pared, estaban los roperos. A lado del ropero que estaba del lado izquierdo había una puerta la cual dirigía al cuarto de baño. En el centro había un reloj que colgaba por arriba de la ventana. Si el cuarto se partiera por la mitad, podría notarse perfectamente la simetría entre ambas mitades si se eliminara la puerta del baño.

Ella no se retrasó ni un segundo más y comenzó a desempacar todo lo de sus maletas. La mayor parte de sus cosas eran accesorios de aseo personal. También se había metido un par de pijamas y alguna que otra prenda.

Cuando acomodó la ropa en su armario, se encontró con su nuevo uniforme. Era una falda color carmín con franjas negras, tenía un parecido a una falda escocesa. Lo complementaba con una camisa blanca de manga larga, un chaleco de vestir color negro, una corbata del mismo color rojizo de la falda y unos calcetines negros. Había una pequeña notita dentro del empaque.

"Todos los días se recogerá el uniforme a las veintidós horas y se le devolverá limpio y planchado a las seis horas. Favor de dejarlo en el Cesto Principal, puntualmente. Si la talla no es la correcta, favor de hablar con el delegado, Death The Kid"

Maka no sabía donde quedaba el Cesto Principal, pero ya se lo preguntaría a alguien mas tarde, cuando terminaran las clases. A simple vista parecía que el uniforme era de su talla.

Una vez que terminó de organizarlo todo, se desplomó en su cama soltando un largo suspiro. Estaba aburrida y destrozada al darse cuenta de que había olvidado sus preciados libros en la mansión de su padre. Después le llamaría por teléfono a Spirit para que se los enviara por paquetería. Por el momento solo debía concentrarse en instalarse completamente en Shibusen, claro, sin romper alguna de sus propias reglas.

Mientras pensaba en ellas nuevamente, se quedó dormida.

Para cuando despertó, el reloj marcaba cuarto para las nueve. Al mirar por su ventana notó la negrura de la noche alumbrada por algunos faroles del instituto. Según su horario de clases, faltaban quince minutos para que la última clase se diera por terminada.

Aun no había ido por el material escolar. Había decidido ir en cuanto los alumnos salieran de sus salones y así aprovecharía para preguntar a alguno de ellos sobre ciertos detalles que se le habían pasado. A pesar de que tenía la oportunidad de ir con el Delegado, Kid, no pensó ni siquiera en esa opción porque no quería darle molestias insignificantes.

Volvió a recorrer los pasillos que ya conocía y fue primeramente a la biblioteca que le indicó Kid. No hubo mucho problema en recibir sus materiales. Solo se trataba de un cuaderno de bastante grosor, lápices, borradores, sacapuntas, hojas blancas, entre otros instrumentos más. Eso si, ningún libro. No los ocupaban.

Para cuando salió del inmueble, ya había varios estudiantes rondando el jardín, a pesar de ser ya altas horas de la noche. Todos charlaban animadamente. Algunos en grupitos y otros e parejas. Maka suspiró una vez más.

Era una lastima que sus propias reglas le impidieran relacionarse de esa forma con los demás alumnos. Su límite era mantener conversaciones acerca de temas escolares y nada personal.

Caminó con pasos apresurados hasta el edificio de dormitorios femeninos, pero se detuvo en seco al sentir otra vez esa mirada pesada, esta vez clavada en su espalda. Se giró lentamente y fue entonces cuando lo miró por vez primera.

Unos orbes carmesí la vislumbraban desde no muy lejos, quizá a unos quince pasos de distancia. Era una mirada bastante aviva, sentía que quería carcomerla.

Maka no apartó la vista de ese chico, no iba a dejar que alguien la intimidara de esa forma ¿quien rayos se creía que era?

Su cabello albino también le llamó la atención, ¡era igual al chico de su sueño! ¿A caso ya lo había visto antes? ¿O simplemente aquel sueño había sido una premonición de su encuentro? No lo sabia, y le causaba curiosidad.

Ese chico parecía estar tranquilo y despreocupado.

¡Demonios! No podía negar que se miraba interesante. No era capaz de resistir las ganas de indagar en su personalidad. Pero tenia que limitarse pues esas eran sus reglas.

Dio la vuelta, apartando la vista de aquel chaval. No iba a permitir que el interés creciera ni un poquito más. Comenzó a caminar con pasos apresurados, pero fue entonces cuando una voz femenina le llamó.

—¡Albarn! ¡Espera por favor!

Maka se giró nuevamente en esa dirección y se encontró con una chica alta, de cabello azabache recogido en una colita. Caminaba apresurada hacia ella con una sonrisa surcando en su fino rostro.

—¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó la pelirrubia, recibiéndola con otra sonrisa.

—Esto… me llamo Tsubaki Nakatsukasa, esta bien si me llamas solo por mi nombre. Me preguntaba si ya recorriste Shibusen. Bueno, me gustaría mostrarte todo, de no ser así —ofreció con amabilidad.

Maka torció los labios. Realmente le hubiera gustado tener su compañía, pero ella ya había recorrido Shibusen, así que no tenia caso.

—Veras, ya recorrí el lugar por mi cuenta. Te lo agradezco de verdad —Maka trató de sonar lo mas amable posible para no desilusionar a esa pobre chica. Tsubaki realmente parecía deseosa en ganar su amistad, y además daba la pinta de ser una amable chica.

—Oh, entiendo...

—Te caería bien acompañarnos, así podríamos presentarte a otras personas —se les unió a la conversación otro chico.

Para desgracia de Maka, era el interesante peliblanco. ¡Mierda! Su voz era tan encantadora. Eso sumó puntos al interés que ya sentía por él.

—Yo creo que no, aun hay cosas que me quedan por hacer —rechazó de inmediato. Esta vez Maka fue mas dura en su tono de voz. Cuando lo notó, se avergonzó un poco.

—Ya veo. Supongo que todavía queda el día de mañana —dijo él, aun sin darse por vencido.

Soul demostraba cierto interés hacia ella. Después haber tenido ese contacto visual, notó algo muy peculiar de su persona.

Parecía tener mucho coraje, como si estuviera preparada para afrontar cualquier situación. Sus ojos brillaban con valentía y decisión, para Soul ella podría ser una persona difícil de influenciar. Jamás le había tocado observar a un humano con un carácter tan fuerte como el de ella.

No cabía duda, esa chica era digna de ser estudiada por él

—Supongo —concluyó ella, no tan convencida.

Realmente no quería acercarse a ese chico de nuevo, pues había la posibilidad de que terminara rompiendo una de sus reglas; la de indagar en la vida de alguien mas.

Y es que realmente lo miraba curioso.

Después de dedicarles una sonrisa en señal de despedida, retomó camino hacia donde se dirigía desde un principio.

—Vas a los dormitorios ¿no? Podemos ir juntas —sugirió Tsubaki. Aun no perdía la ilusión de poder charlar con ella.

—¿Porque no?... está bien si solo me llamas Maka —La pelirrubia sonrió con sincera alegría.

Siempre y cuando no le hiciera preguntas personales a esa chica, Tsubaki, entonces todo estaría bien con eso de sus reglas. Aun si sintiera curiosidad, ella no le preguntaría otra cosa que no fuera acerca del internado.

—Te veo mañana Tsubaki. Adiós Maka —Se despidió Soul.

A Maka le dio un escalofrió al oírlo pronunciar su nombre con ese timbre tan atractivo. Había sido tan atrevido al mencionarlo, como si ya la conociera de toda la vida y ni siquiera se habían presentado formalmente.

Ahí estaba, la primera pieza de su personalidad; Soul no era nada cortés.

En su caminata por los dormitorios, otras curiosas chicas se acercaron a ellas para presentarse ante la chica nueva. Todas ellas demostraron ser amables, claro que todo eso solo fue para dar la primera impresión. Eran mas falsas que una moneda de tres centavos.

A Maka se le hizo mas tarde de lo planeado. Después de darse una ducha, se fue a la cama sin más. Había sido un día bastante colmado, incluso se olvido de comer algo.

Era una suerte que la cafetería estuviera abierta las veinticuatro horas del día para atender a los estudiantes.

Tenía pensado ir. Al fin de cuentas no podía conciliar el sueño por más que lo intentara…


Bien, hasta aquí le dejamos n,n

¿Qué les ha parecido este primer capitulo? Háganmelo saber con un review n,n

Gracias por haber llegado hasta aquí, y para los que no lo han notado, modifique el prologo, al final es la misma idea solo que mucho mas entretenida, les recomiendo que lo lean de nuevo n,n

Espero que este Fic no sea ignorado pues las ideas que tengo para complementarlo me parecen muy buenas.

Gracias a tsuki.1416 y a yumari-chan27 por comentar, y también gracias a los que pusieron alerta y favoritos.

Dejen review con sus opiniones, recuerden que son muy importantes C;

Gracias por leer n,n

The next chapter will be here in eight days!

!Saludos!

EL PROXIMO CAPITULO SE TITULA: Que mas da, hagamos una excepción.