Disclaimer: Nada me pertence. Todo de Moffat, Gatiss, BBC y ACD.

Just Like Heaven.

(Cristtine.-)


and i promise you i promise that

i'll run away with you


Capítulo II.

Al llegar a su primera clase del día, Molly no pudo concentrarse. Pensaba que aquel tema ya era algo superado en su vida, pero cuando su amiga le dijo sobre los involucrados en la pelea, algo en su interior hizo clic y los recuerdos que tenía olvidados, renacieron en su mente.

Antes de ser la chica popular, Molly Hooper era una doña nadie. No era bonita, era algo torpe y no tenía amigos.

Bueno, tenía uno.

Ese amigo era Sherlock Holmes.


Tres años y medio atrás, Molly Hooper veía la popularidad como un imposible. Era solo un sueño platónico el simple hecho de tratar de optar a ser parte de la realeza adolescente del instituto.

Pasaba la mayor parte en la biblioteca o en el laboratorio de biología. No era muy fan de estar siempre rodeada de gente y —en parte— era culpa de su mejor amigo.

—Suponía que te iba a encontrar aquí —dijo una voz suave, como de barítono.

—¿Suponías? —curioseó, sin dejar de mirar el microscopio.

—Son más de las tres de la tarde. Por lo que tengo entendido, el alumnado ya se ha retirado a sus hogares —comenzó, mientras caminaba por el lugar—. Desde hace dos semanas y tres días, vienes después de clases al laboratorio de Callahan a revisar muestras. Quizás porque de verdad te interesa la biología o quizás, al ser su nueva ayudante, tienes que preparar las muestras para los demás alumnos.

La joven levantó su rostro y miró al chico desde el otro lado de la mesa. Llevaba su habitual abrigo oscuro largo y su bufanda color azul. Era su sello distintivo.

Sherlock Holmes la miraba con una media sonrisa.

—¿Suponías? —volvió a reafirmar, levantando su ceja izquierda.

—No, ya es un hecho de que, hace dos semanas y tres días, vienes todos los días después de clases. Ya no es más un supuesto hipotético —chasqueó la lengua.

—Exacto —dijo, comenzando a guardar los útiles.

Sherlock y Molly se habían conocido en septiembre de ese año. Eran compañeros en Biología Avanzada y el profesor, los había puesto de compañeros de mesa. Sherlock era mayor que ella por un año, aunque parecía mucho mayor que todos los alumnos del instituto.

Apenas se conocieron, Sherlock dedujo todo sobre ella.

Molly se sorprendió cuando, de la nada, comenzó a relatarle la vida y el carácter como si nada.

De hecho, no fue la única. Lo hizo con los compañeros de clase, los demás alumnos del instituto, profesores y hasta el mismo director. Molly estaba asombrada con la capacidad que Holmes tenía para deducir a las personas sin dificultad.

Los demás, no estaban muy cómodos con la situación. Varios dijeron que era un lector de mentes o que tenía poderes sobre naturales. Así que comenzaron a llamarlo Freaky Holmes.

En un principio, Molly salió a la defensa de Holmes. Pero luego de mucho, fue el mismo Sherlock que le dijo que ya no lo hiciera más.

—No me molesta, de verdad —había dicho con una media sonrisa. Y Molly había sentido mariposas revolotear por su estómago.

Sherlock se sentó en uno de los banquillos, mientras curioseaba en una caja con placas de Petri. Era su rutina: Holmes la esperaba después de clases —o a la inversa, si es que Sherlock tenía que quedarse en el laboratorio de química con Snowall— y caminaban juntos hasta la casa de la joven.

—Está mal rotulado —dijo, pasándole una placa de Petri sin dejar de mirar las demás. Hooper la tomó y la dejó al lado.

—Gracias —murmuró, levantando su vista del microscopio solo unos segundos.

Molly admitía algo —pero solo para ella y quizás su diario de vida—, Sherlock Holmes era la definición de alguien guapísimo. Siempre lo había encontrado bastante agradable a la vista dentro de la población masculina del instituto, pero jamás lo admitiría abiertamente, era su mayor secreto.

Después de completar y rotular todas las muestras, salieron del instituto en silencio.

Ninguno de los dos era muy conversador y Molly sabía que Holmes apreciaba los silencios que se formaban entre ellos. No eran de aquellos en los que necesariamente tenían que hablar, sino más bien eran de comodidad y confianza.

La amistad entre Sherlock y Molly surgió con el tiempo y casi cumpliendo los dos años de amistad, Tom Spencer apareció.

Molly quedó prendada de la sonrisa de Tom casi al instante y a al joven poco y nada le importaba que la muchacha no fuera de las personas más populares del instituto. A Hooper le gustaba Tom y veía que sus intenciones eran buenas.

A los meses de haber comenzado amistad con Spencer, Sherlock la visitó en su casa.

—Molly, Spencer no es un buen tipo —dijo y ella lo miró con sorpresa.

—No sabes de lo que hablas, Sherlock —le rebatió.

Holmes suspiró. —Tú sabes que puedo deducir a todos, ¿cierto? —Molly asintió—, lo hice con Spencer y tengo mis fundamentos para decirte que él no es buen tipo.

La muchacha no aguantó más. —Vete de aquí, Sherlock Holmes —siseó—. Lo que ocurra en mi vida no es asunto tuyo.

Y Holmes no volvió a buscarla.


Ahora, tiempo después, Molly sentía que había dejado de lado a la única persona que había sido su verdadero amigo. Que la había aceptado sin todas las cosas que se unieron a ella después de que había comenzado su relación con Tom.

El timbre sonó dando por finalizado el primer bloque de clases. Al tomar sus cosas, varios se voltearon a verla. Ahora es cuando sentía nostalgia por su antigua vida, el pasar desapercibida por los pasillos y que solo algunos supieran de su existencia.

La popularidad no era una ventaja en ese momento.

Al salir se encontró con Mary y John, que tenía el labio inferior hinchado.

Molly ahogó una exclamación. —John recibió un golpe de uno de los amigos de Spencer —le explicó a la joven—. Ahora tiene detención por dos semanas —dijo con una sonrisa triste.

—¿Todo esto por defender a Freaky Holmes? —dijo, comenzando a caminar hacia los casilleros. Mary y John la siguieron.

—Molly, para —la reprendió su amigo—. Tú sabes que antes de Spencer y la popularidad, él existió en tu vida.

La joven enmudeció un par de segundos. —Sabes que no me gusta hablar de eso —masculló enojada, quitándole importancia al asunto.

—Entonces, Molly, explícame porque él estaba golpeando a Spencer esta mañana —John se cruzó de brazos. Miró a la muchacha del pelo castaño con el ceño fruncido, esperando una respuesta.

Molly miró a su amiga y no supo que responder. —Sinceramente no lo sé, John. Holmes y yo dejamos de ser amigos hace bastante tiempo —dijo y se volteó a su casillero, sacó su libro de historia y aprovechó de arreglarse el cabello en el espejito que tenía.

—Quizás para ti es así, pero para Sherlock no lo es —sentenció el novio de su amiga. Molly lo miró a través del espejo con perplejidad. La joven no respondió—. Tú sabes que Sherlock y yo somos amigos hace bastante y si él hoy estaba golpeando a Tom fue por razones válidas.

La joven cerró el casillero con un golpe y volteó a ver a sus amigos. —¿Y qué clase de razones serían esas?

—Aunque no quieras admitirlo, él sigue siendo tu amigo, aún después de todo —Molly no supo que decir. John suspiró y continuó—. Él sigue siendo parte de tu vida, aunque tú no lo quieras. Y si él hizo todo lo que hizo hoy, fue porque aún le preocupas y porque ayer odió todo lo que Spencer te hizo a la hora de almuerzo.

Mary asintió. —Deberías hablar con él, mal que mal, tienen un pasado en común.

Molly lo meditó unos segundos. —Lo haré —suspiró y se fue a su siguiente clase.


Molly encontró a Sherlock en unas de las bancas del instituto. La que estaba más alejada de todo el bullicio estudiantil.

Estaba de espaldas a ella, usando su abrigo negro usual.

La joven se acercó lo suficiente como para poder hablarle sin tener que forzar mucho la voz.

—Sherlock —comenzó, el joven no se volteó—, solo vine a decirte gracias por lo que hiciste hoy en la mañana —nada, Molly siguió—. Sé qué hace tiempo no hablamos y, sinceramente, ya pensaba que no éramos amigos, pero John me dijo todo lo contrario.

Aquello pareció activar al joven. Molly vio que se volteaba lentamente hasta quedar de frente a ella.

—¿Qué fue lo que te dijo John?

Había extrañado la voz de Holmes. No es que durante el tiempo en que ella y Tom habían sido pareja no lo hubiera visto, pero a propósito trataba de no toparse con él y en la única clase que tomaban juntos, Molly trataba de no tomarlo en cuenta.

Si era sincera, añoraba su amistad. Y el volver a enfrentarlo después de meses, le revolvió el estómago de nervios.

—John me dijo que… eh, ha-habías golp-golpeado a Spencer p-por lo que sucedió a-ayer —las palabras le salieron con dificultad. Era de esperarse ya que había pasado tiempo desde que hablaron por última vez.

Sherlock mantuvo silencio. Se levantó de su asiento y Molly se fijó que estaba mucho más alto de lo que ella recordaba. Se le marcaban más las mejillas y el pelo lo tenía más desordenado si aquello era posible.

—Lo que sea que John te haya comentado, es mentira —la joven iba a hablar, pero Sherlock dio media vuelta y se alejó de ella.

Molly quedó perpleja y con una sensación de desazón. Por alguna extraña razón, le dolió mucho más que lo sucedido con Spencer.


Días pasaron y ni John o Mary le hablaron del tema de Sherlock. Molly trató de seguir con su rutina en el instituto y los rumores y murmullos poco a poco se iban desvaneciendo en el tiempo.

Una tarde, al llegar a su casa, su madre la esperaba en la cocina.

—Te llegó esto hoy, Molly —dijo, entregándole un sobre de inmaculado blanco.

La joven lo miró con rareza. —No sé qué significa, mamá —dijo sinceramente, dando vuelta el sobre para ver quién se lo había enviado. La textura del papel se sentía caro en sus manos y al ver el remitente se sorprendió.

Solo tres letras lo adornaban.

"W.S.H"


Repitan todos después de mi "Cris es una pésima mujer que no actualiza nunca"

Millones no, TRILLONES de disculpas por no actualizar en más de un año. Pero va en que me enfoqué en escribir otras cosillas y bueno, la vida pasó y un largo etcétera. A mi defensa debo decir que no recordaba que había pasado tanto tiempo desde que lo había publicado.

Espero que les haya gustado este capítulo. Los reviews se agradecen incluso cuando son solo un montón de improperios para mi y mi poca constancia al actualizar. Además, espero terminar este fanfic pronto, ya que no serán más de seis capítulos.

Muchísimos abrazos y espero que hayan disfrutado The Abominable Bride tanto como yo lo hice!

Cris.-