Aquí estoy subiendo el primer capitulo de la historia, espero que os guste a la gente que no lo haya leído antes sigo trabajando en los capítulos nuevos.

Gracias a Serena Princesita Hale's y a dashamalfoy por sus comentarios

Besitos hasta el siguiente

Se os quiere

Capitulo 1: Recuerdos

Observaba como su hija dormía tranquilamente en la habitación que le había proporcionado su amigo. Después de cenar, la castaña se metió en el cuarto para dormir a la pequeña y esta, después de estar todo el día dando vueltas con su madre, cayó rendida. Acariciaba su carita mientras algunas lágrimas traicioneras se escapaban de sus ojos y comenzó a recordar algunos de los momentos más felices de su vida junto a él.

…..

Se encontraba en la biblioteca de Grimmauld Place. Después de terminar Hogwarts se habían unido a la Orden del Fénix para hacerle frente a Voldemort. Su mayor misión ahora era encontrar los Horcruxes para poder destruirle. Estaba mirando entre las estanterías buscando algún libro interesante cuando sitió que alguien la cogía por la espalda y le susurraba algo al oído.

- ¿Quisiera saber por qué no me has quitado la mirada de encima durante toda la reunión? -la chica cerró los ojos. No podía ser que la hubiera descubierto mirándole, había sido bastante cauta para que él no se percatara de ello, pero allí estaba pidiendo explicaciones.

- Malfoy, no te creas tan importante como para que yo pierda mi tiempo observándote -se dio la vuelta y enfrentó sus ojos. Mientras, él puso sus brazos a cada lado de la chica apoyados en la estantería. Desde el principio había aceptado ser doble agente para la Orden del Fénix. Al principio no se fiaban de él pero después de todo su trabajo y de jugarse la vida varias veces habían aceptado que Draco Malfoy no era igual que su padre sino que era como su madre, por la que había accedido a todo aquello para salvarla de ese mundo y porque desde siempre él no había creído en la pureza de la sangre, algo que dijo en su primera reunión de La Orden hacía ya un año, dónde incluso pidió perdón a todos los presentes que hubiera herido por sus actos.

- Pues yo creo que si tú lo llamas así, sí estabas perdiendo tu tiempo -la chica, desde hacía un tiempo, se estaba comenzado a sentir atraída por el rubio. No sabía cuando había sucedido eso pero después de un intento de relación fallida con Ron, había comenzado a ver a Malfoy de otra manera. Pero ella no sospechaba que el sentimiento fuera mutuo. Draco observó desde su entrada en la Orden que aquella Hermione Granger del colegio había cambiado muchísimo y ahora era toda una mujer y… ¡qué mujer!

- ¿Me puedes dejar salir? No me apetece esta acorralada por tus brazos -el negó y se acercó a ella.

- Pues yo creo que sí te está gustando -se fue acercando mas a la chica, mientras uno de sus brazos apoyado en la estantería bajaba hacia la cintura de ella para acercarla más a su cuerpo. La castaña en esos momentos estaba inmóvil y veía como él iba acercando sus labios a los suyos. Ella solo pudo cerrar los ojos y recibir la boca del rubio sobre la suya. Comenzó a besarla lentamente y ella empezó a corresponderle. En ese momento el rubio sonrió en el beso y pidió permiso para profundizarlo, algo a lo que ella no se negó. La chica puso sus brazos alrededor de su cuello y él sujetó con ambas manos su cintura. Cuando el ambiente se estaba caldeando oyeron una voz que llamaba a la chica y se separaron bruscamente.

- ¿Hermione? -la chica maldijo a Ron por haberla interrumpido, salió de detrás de la estantería y el rubio se quedó allí para que no le viera-. Harry quiere que bajemos para seguir buscando sobre los Horcruxes -él la miro extrañado, la chica tenia los labios hinchados, pero no le dio mayor importancia.

- Está bien, bajemos -el pelirrojo salió por la puerta y ella lo siguió no sin antes mirar hacia la estantería donde se encontraba el rubio.

La había observado irse y también vio como se había girado para mirarlo."Voy a hacer que seas tú la que me busque a mi Granger", pensó el chico y, sonriendo, salió de la biblioteca varios minutos después.

..

La castaña sonrió al recordar ese momento, lo que no sabría es que después de eso volverían a reencontrarse más veces en aquella casa.

….

No podía dormirse, llevaba una hora dando vueltas en su cama, sólo pensaba en el beso. Si Ron no hubiera entrado, ¿quién sabe lo que podría haber pasado allí? Y no es que se arrepintiera de ello, sino que no sabía lo que Malfoy podría querer de ella. Asumiendo que no se dormiría, se levanto de su cama y salió de la habitación para bajar a la cocina y tomar algo.

Se sirvió un vaso de leche y se sentó en la mesa de la cocina para tomárselo.

- ¿No puedes dormir? Granger -la chica dio un bote en la silla del susto. Le miró, estaba apoyado en la puerta de la cocina, se veía extremadamente sexy, sólo llevaba puestos unos pantalones negros largos.

- ¡Eres idiota! Me has dado un susto de muerte -él sólo sonrió y entró en la cocina. Hizo lo mismo que la castaña y se sentó con su vaso de leche en la mano. Ella se lo bebió rápidamente, no estaba muy segura de pasar mucho tiempo con él allí, así que se levantó y dejó el vaso en la encimera de la cocina. Draco se quedó observando el pequeño camisón que llevaba la chica… ¡menudas piernas! Sonrió con malicia, tenía que empezar su plan. Dejó el vaso a un lado y se acerco a ella sinuosamente. La chica se dio la vuelta, le tenía a escasos centímetros. No le permitió hablar pues se acercó enseguida a la boca de la castaña y comenzó a besarla. Ella le respondía con temor, podían descubrirlos allí si alguien bajaba. En ese momento notó como el chico comenzaba a acariciar sus piernas y no pudo resistirlo más, se olvido de todo, ¡al cuerno si alguien los veía! Entrelazó sus piernas sobre la cintura de él, este la sentó suavemente en aquella encimera de la cocina. Los besos y las caricias se iban haciendo cada vez más ardientes, la cosa estaba pasando a mayores cuando de repente el rubio se apartó. La chica abrió los ojos y le miró extrañada.

Él se acercó a su oído y le susurró: - No volveré a buscarte. La próxima vez serás tú la que lo haga, entonces sabré si esto es algo más que un juego para ti -la castaña le miró con odio y vio como el chico se marchaba de allí. Se bajó de la encimera.

- Quieres jugar Draco Malfoy… pues juguemos -la chica salió con una sonrisa maliciosa de la cocina y se fue hacia su dormitorio.

Observó cómo la niña se movió intranquila, parecía que se estaba soñando. Hermione se acercó un poco más a ella y comenzó a acariciarle la cara para que se tranquilizara. Vio como poco a poco se dejaba de mover y dormía plácidamente de nuevo. Los recuerdos volvieron a la mente de la chica, todavía no se creía cómo en esos días pudo haber hecho tantas locuras.

..

Hermione se despertó esa mañana temprano pues sabía que Malfoy se levantaba de los primeros. Su venganza por lo de anoche iba a empezar. Salió sigilosamente de su habitación y se metió en la del rubio. Suspiró, efectivamente la ducha estaba encendida, estaría allí. Fue hacia el cuarto de baño y entró sin hacer ruido. Le iba a pagar con la misma moneda, su plan era esperarlo a que saliera de la ducha pero pensó algo mejor y, sin proponérselo, entró en la ducha. Le miró… ¿cómo podía ser tan sexy? Él se aclaró los ojos y la observó. ¿Qué hacía Granger allí?

- ¿Qué haces aquí? -la chica observó que le daba igual que le estuviera viendo desnudo, él ni siquiera se tapó.

- Me dijiste que te buscara o, ¿acaso lo has olvidado? -se fue acercando a él y este sonrió con malicia. ¡Vaya con la amiga de Potter! ¡Era toda una leona! Estaba mojada de arriba abajo y hacía que el camisón que llevaba anoche se pegara completamente a su piel. No pudo resistirlo y la llevó hasta la pared para poder besarla. Desde luego esa mañana no se le iba a escapar, ya había comprobado que ambos se deseaban y eso era todo lo que necesitaba saber. Empezó la danza de besos como la noche anterior. El rubio comenzó a subir el camisón para quitárselo, pero la chica no se lo permitió y en ese momento ella se apartó. Él la miró alzando una ceja, contrariado.

- Lo siento pero tengo que bajar, me esperan para un asunto de los Hocruxes -se acercó a él y lo volvió a besar. Se separo y, sonriendo, miró hacia abajo. Volviendo a mirar otra vez su cara añadió- Será mejor que te vuelvas a duchar Malfoy, pero esta vez te recomiendo el agua fría -sin más salió toda mojada de la ducha y se dirigió hacia su cuarto.

El rubio sonrió. No se lo podía creer, le había hecho lo mismo, era de armas tomar. Le encantaba, seria suya para siempre, no la dejaría escapar. Y haciéndole caso puso el grifo de la ducha hacia la izquierda donde el agua comenzó a caer fría.

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Sonrió recordando todo aquello. La verdad era que en un principio todo fue atracción física por parte de ambos pero poco a poco comenzaron a saber que algo más los unía.

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Pasó una semana de aquella mañana en la ducha y ambos cada vez que podían se habían estado encontrando por toda la casa sin que nadie los viera. Era una necesidad ya para ellos. La chica estaba tumbada en su cama recordando como aquella tarde, después de una reunión de la Orden, el rubio al salir había tirado de su brazo y detrás de una columna la había besado como si la vida dependiera de sólo ese momento. Sonriendo se dio la vuelta para dormirse pero sintió como un brazo rodeaba su cintura. Se giró asustada hacia el intruso y al verlo lo golpeo en el hombro.

- No vuelvas a hacer esto -él sólo sonrió y se acercó para besarla.

- Yo no tengo culpa que no me hayas oído, además… ¿qué tiene de malo que quiera pasar la noche con mi novia?

La chica lo miró.

-¿Novia? No sabía que yo era tu novia -él se incorporó y apoyó su cabeza en su brazo.

- Sí, mi novia. Creo que ya es tiempo que pasemos a esa fase -ella rio.

- Eres tonto, ¿lo sabías? -se acercó a él-. Pero me encantas -le besó. Al rato de estar besándose, Draco propuso que era mejor dormir, mañana tendrían un día muy largo. Ella se separó y se tumbó en la cama. No sabía lo que le pasaba, nunca llegaban más allá de besos y caricias. Bien es cierto que con Ron nunca llegó a nada de eso pero con el rubio era diferente, quería que él fuera el primero. Todavía no sabía cómo todo había sucedido tan rápido, pero de algo estaba segura: no se arrepentía de nada y quería que él fuera el hombre de su vida.

Pero ella no sospechaba que Draco no quería que se pensara que sólo quería acostarse con ella, por eso estaba posponiendo el momento, y además sospechaba que sería su primera vez y quería que todo fuera perfecto.

La chica se durmió pero despertó a las pocas horas y le observó. Estaba dormido plácidamente, parecía todo un angelito. Ella sonrió, se incorporó y acarició su rostro quitándole un mechón rubio de la frente. Se acercó más y besó con ternura su labio, no se puedo resistir y comenzó a besar su cuello, el rubio se despertó lentamente con los besos de la chica.

- Hermione ¿qué haces? Tenemos que dormir.

Ella ascendió de nuevo y lo miró.

- Pero resulta que yo no quiero dormir -se inclinó para besarlo pero él fue más rápido y cogió sus manos, volteándola para quedar encima de ella.

- Pero no es momento de juegos -ella le miró enfada.

- ¿Qué te pasa? -le dijo con furia- ¿Acaso no te atraigo? ¿Sólo quieres liarte conmigo y ya? Creía que éramos novios o eso oí hace unas horas.

- Quiero que esto sea especial y que no pienses que sólo me quiero acostar contigo -la chica se fijó en sus ojos grises.

- Esto ya es especial y quiero estar junto a ti por lo que pueda pasar mañana. Estamos en guerra y tú te vas con los mortifagos dentro de unas horas -los ojos empezaron a humedecerse y él solo puedo besar sus labios para calmarla-. Sólo quiero estar contigo, con nadie más -ella se levanto un poco acercándose más a él-. Por favor, haz que esta noche sea especial.

Tenía razón, tenían que vivir el día a día sin esperar el mañana pues no sabía lo que les podía deparar. La tumbó y comenzó a besarla. Iba a hacer que ese momento para ella fuera el más especial en su vida y que siempre lo recordara.

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Y siempre recordaría ese momento, porque fue su primera vez y con el hombre que amaba, todavía podía sentir las caricias y los besos.

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La fue desnudando poco a poco mientras ella hacía lo mismo con él; iba esparciendo besos y caricias por el cuerpo de ella mientras la chica suspiraba de placer, eso era el paraíso. Él ascendió de nuevo hacia ella y la besó, después se separó para mirarla a los ojos. Ella sólo asintió dándole permiso y entonces sintió como él se adentraba en ella. Al principio notó un pequeño dolor. El chico lo vio en su cara, por lo que paró para que ella se adaptara y después comenzó a moverse lentamente sobre ella. La chica lo besó y siguieron con aquella danza hasta que alcanzaron los dos el paraíso que Hermione había visto hacia unos minutos.

Aquella mañana se despidieron antes de bajar: el chico se iba a una misión.

-Ten cuidado. Te amo -él sólo la besó y se apartó de ella.

-Yo también -sin más salió de allí.

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Esos días fueron los peores de su vida: no se sabía nada de él después de siete días de su marcha. Ni siquiera Snape, que era otro agente infiltrado, sabía nada de su ahijado. Cerró los ojos y volvió a recordar.

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Su amiga Ginny le había preguntado millones de veces qué le pasaba pero no podía contarle nada pues nadie sabía de su romance con el rubio. Sólo dos personas lo sabían y una de ellas entraba en su cuarto en ese momento.

- Tienes que disimular, si no se va a descubrir todo.

- ¿Y qué quieres que haga, Pansy? –sí, Pansy se había convertido en su confidente junto con su novio Blaise Zabini. Ambos habían desertado de los mortífagos y se refugiaban en el cuartel pues eran perseguidos por ellos. Habían demostrado que sus padres les obligaron a entrar en ese mundo-. No sé nada de él -Pansy y Blaise les habían descubierto un día besándose en un pasillo de la casa, habían prometido no decir nada y les ayudaban a mantener su relación en secreto.

- Pero tienes que comer, esta delgadísima. Draco me va a matar. Le prometí que te cuidaría -la miró y vio cómo la castaña estaba llorando-. Ya Hermione, él es fuerte saldrá de todo esto.

-Y si no vuelve me moriría, Pansy -la pelinegra la abrazó y la estuvo consolando. La castaña descubrió que Pansy no era como todos la tildaban en el colegio sino una chica cariñosa y amiga de sus amigos. Después de un rato, Hermione se quedó dormida y Pansy la dejó descansando.

Había pasado otro día y no se sabía nada de él. La chica estaba sentada mirando por la ventana cuando oyó la puerta de su habitación.

- Pansy, de verdad no tengo ganas de comer -ni siquiera se giró.

- Sabes que no me gusta que estés tan delgada -era su voz y se giró para mirarlo. Allí estaba, en la puerta. Se levantó y corrió hacia él para abrazarlo y llorar sobre su hombro-. Tranquila, ya todo pasó.

Se separó para mirarlo.

- No vuelvas a hacerme esto, por favor -él la beso y abrazóde nuevo.

Esa noche no se separaron el uno del otro, ya habían sido demasiados días sin verse.

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La puerta sonó y un pelirrojo se asomó por ella.

- Hermione, ¿por qué no tomamos algo? -la chica no tenía muchas ganas pero salió de la habitación besando a su hija en la frente. Cerró la puerta con cuidado y se dirigió al salón, allí estaba Ron preparando dos cafés. Estuvieron hablando y recordando sus días en Hogwarts. La castaña observó que el chico estaba muy feliz de tenerla allí. Ella le había agradecido su hospitalidad pero también le había advertido que no se quedaría mucho, sólo hasta que encontrara algo para vivir con su hija. Él le dijo que se tomara el tiempo que hiciera falta.

La chica, al rato, se disculpó diciendo que estaba muy cansada, se fue hacia el dormitorio donde dormía su hija y se acostó a su lado. La observó: era igual que él. Los recuerdos volvieron a ella, recordaba aquella vez después de la batalla final donde Harry venció a Voldemort.

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Se buscaban entre la gente, no sabían cómo estaban, si habían sufrido alguna herida… La chica corría entre aurores y mortifagos apresados y entonces lo vio al final de aquella sala. Él giró su rostro y se fijó en ella, se fue acercando mientras ella corría hacia él. No les importaba nada, ya todo había terminado y deseaban que todo el mundo se enterara de que se amaban. Por eso, cuando se encontraron, no pudieron evitar besarse delante de todos los presentes. Al separase juntaron sus frentes, ella lloraba y él sólo podía sonreír.

- Cásate conmigo, no puedo estar más alejado de ti, te quiero en mi vida para siempre -ella sólo asintió con lágrimas en los ojos y volvieron a besarse.

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Nunca olvidaría ese momento: cómo no se pudieron separar desde ese día, como afrontaron las habladurías de todos… pero habían resistido a todo ello gracias a su amor y ahora por algo que ni ella misma se explicaba estaba sola con su pequeña lejos de él. Las lágrimas recorrían su rostro.

Mientras, en una habitación continua, alguien sonreía de felicidad: todo iba según lo planeado.