EPOV.

-EDWARD ANTHONY CULLEN PON TU TRASERO EN ESTA SALA ¡AHORA!- me grito mi dulce torbellino de hermana: Alice.

Hoy era nuestro primer día de instituto en Forks y mi querida hermana estaba que volaba de anticipación. Mis padres, hermanos y yo nos habíamos mudado a este pequeño pueblo por la simple razón que mi madre Esme, necesitaba un "cambio de aires" y como mi papa Carlisle le hacia caso en casi todo, decidió que seria bueno venirnos hacia acá. Yo no le veía diferencia a Los Ángeles y Forks, era un pueblo común y corriente, pero mi hermana lo veía diferente, una forma de hacer nuevos amigos y conocer diferentes lugares o lo que se traduce como nuevas personas a quienes torturar con su obsesión por la moda y nuevos centros comerciales que vaciar. Emmet, mi hermano mayor, decía que solo teníamos que hacerle caso a mama porque lo merecía y yo estaba en total acuerdo con el.

Mi familia era bastante unida y todos nos teníamos mucha confianza y nos amábamos entre sí. Esme era decoradora de interiores, era su pasión, no había lugar en la nueva casa que no fuera diseñado o arreglado por ella, y la verdad era que sus gustos eran fantásticos. Carlisle era un gran medico reconocido en el país, el trabajaría en el Hospital de Forks como Jefe de Cirugía, que según el, era un honor, pero yo lo veía como algo, que el mas que muchas personas, se merecía. Emmet era el mayor de nosotros, pero no por eso el más maduro. Era tan grande que si no lo conocías te daría miedo, pero en cuanto se ponía a hablar era completamente diferente, un niño de tamaño extra grande. Y Alice, ¡dios cuide al pobre de Forks de esa bola de energía! si fuera posible diría que es un tipo de alienígena o algo asi, a veces decía tantas palabras en tan poco tiempo que no le entendías nada, no tenia mucha paciencia y si ella decía algo, se hacia porque se hacia, ninguno de nosotros quería experimentar su furia.

¿Y yo? Alguien muy tranquilo, era el mas chico de los tres y a mi punto de vista, el mas normal de los dos demonios que tenia como hermanos. Mi madre de pequeño me hizo tomar clases de piano y desde entonces me encanta tocar, se diría que es como mi pasión frustrada ya que Carlisle quería que estudiara medicina igual que el, y creo que al final de todo lo haría, no lo sabia muy bien pero tal ves si.

Acabe de vestirme y tomar mi mochila para ir hacia la sala. Alice caminaba de un lado a otro sin parar, estaba muy ansiosa de su primer día.

-Alice, cuando te digo que bajo en 5 minutos, es que bajare a ese tiempo, no tienes porque reventar las ventanas y mis oídos con tus gritos- le dije en burla.

-Pero ya habían pasado tus 5 minutos- dijo con un puchero que me hizo reír.

-Haber chicos ya dejen de pelear, Emmet ya se fue, asi que, Edward tu llevaras a Alice- nos aviso Esme.

-Esta bien- contesté sin más remedio.

Alice ni siquiera me dio tiempo de desayunar solo alcancé una manzana que Esme me lanzo. Nos subimos a mi preciado Volvo. Si, amaba ese coche, nadie más que yo lo podía conducir. Con mi habitual manera de conducir llegamos rápido, Emmet ya estaba ahí con los gemelos Hale: Jasper y Rosalie. Ellos eran como parte de la familia, nos llevábamos muy bien los cinco, aparte de que Rosalie era la novia de Emmet, y Jasper el novio de Alice. A veces no me gustaba salir con ellos, me sentía fuera de lugar, pero de todos modos Alice -como es costumbre- me obligaba a ir. Los Hale también habían entrado al instituto junto con nosotros, ellos vivían en Los Ángeles, pero cuando se enteraron de que nos mudaríamos, quisieron acompañarnos, sus padres se compraron una casa en Forks y los enviaron aquí. De vez en cuando los visitaban para ver como se las arreglaban solos, claro, ni tan solos porque ellos les daban su mensualidad.

- ¡Jasper! - grito efusivamente Alice cuando salio del auto. El solo le sonrío y abrió sus brazos hacia ella. Me dirigí hacia ellos y lo salude.

- Jasper, algún día me tienes que decir como logras soportarla -le dije al rubio que tenia encima a Alice. El solo negó divertido con la cabeza.

- ¡Hey! te escuche- contesto Alice fingiendo indignación

- Ese era el punto- dije con una sonrisa divertida.

Todos nos adentramos al edificio, faltaban unos minutos, pero no tenia caso estar afuera, hoy era de lo raros días que había sol en Forks, y al parecer ninguno de nosotros tenia ánimos de admirar el cielo totalmente despejado.

El día paso con mucha fluidez, entre clase y clase, maestro y maestro y chicas alocadas que solo me sonreían a cada rato, yo no entendía el porque pero quise pensar que era por mera cortesía.

Toco el timbre del almuerzo y fui a comprarme algo de comida porque por la culpa de Alice, moría de hambre. En el camino me encontré a Jasper y fuimos juntos. Los demás se encontraban en una mesa apartada de las demás y sin más, nos fuimos a sentar. Pasó el tiempo con las continuas bromas morbosas de Emmet y los comentarios efusivos de Alice.

Me sentía aburrido y de nuevo, fuera de lugar. Cada uno con su pareja y yo solo. No era que no me gustara mi soledad, era que continuamente sentía celos, ya que ellos ya habían encontrado el amor. Yo en cambio, desde hace un tiempo no salía con nadie, digamos que tuve una mala experiencia en el instituto de Los Ángeles con Jane. A simple vista se veía una chica muy dulce y amable, pero ella no era asi, y yo de estúpido me envolví con ella para que al final la encontrara en una fiesta revolcándose con no se quien. Desde ahí, simplemente me aleje de las chicas, ya no confiaba en el amor.

En un movimiento de cabeza, mis ojos se posaron con la chica mas hermosa que había visto en mi vida. Iba caminando con una manzana hacia la mesa en donde estaba sentada alguien que reconocía como Jessica. La chica era de baja estatura, piel blanca, tenia unos pequeños labios rosados que empecé a creer serian mi perdición y su cabello caía en ondas sobre su espalda, finas y suaves curvas se formaban a lo largo de su cuerpo perfecto. Llevaba una camisa color azul que se adhería a su cuerpo y hacia que su piel se viera de un color cremoso, unos jeans y converse. Se veía hermosa, era como estar viendo a una diosa o algo parecido, era irreal la simpleza de su belleza.

Me quede viéndola ahí sentada, se veía un poco agobiada y aburrida al igual que yo. En ese momento ella comenzó a observar el lugar y sus ojos se posaron en mí. Tenía un par de ojos color chocolate que desbordaban dulzura, sin ser conciente de mis actos me perdí en su mirada, era tan absorbente que me olvide del mundo entero y me concentre en ella. Como acto reflejo le sonreí, ella desvío su mirada y note como se sonrojaba ¡dios santo! esa mujer me mataría, se veía tan adorable con ese tono de rosa en sus mejillas. En ese momento recordé que estaba con mis hermanos y que si se llegaban a enterar de mi desliz me harían la vida imposible. Asi que regrese mi atención a ellos y lo mejor fue que al parecer nadie se dio cuenta.

Paso el almuerzo entre mas situaciones y hubo un momento en que Alice me miro con la ceja alzada, al instante entendí que si me había visto, yo solo agache la cabeza y sentí como me ruborizaba un poco.

Tocó el timbre y me dirigí a mi siguiente clase: Biología. Entre tanto me puse a pensar que no tenía ninguna clase junto a la chica de la cafetería y me sentí un poco triste. Entre al salón y solo había unos cuantos, me presente con el maestro y me dijo que asiento tomara, al parecer era por parejas, sin mas me senté y me puse a recordar a la chica. No se cuanto tiempo paso, que escuche pasos dirigirse hacia mi y se detenían a mi lado. Con toda la desgana del mundo me gire a ver a mi nuevo compañero de laboratorio.

Y ¡santos cielos! Dios me amaba y mucho.

La belleza de chica que conocí en la cafetería estaba parada enfrente de mi un poco tímida, yo solo le sonreí, ella se relajo y se sentó a mi lado. No podía dejar de mirarla, era imposible que la suerte me sonriera de tal manera que me pusiera a esta chica de compañera de laboratorio. Ella se veía un poco nerviosa asi que decidí decir algo coherente para no quedar como idiota.

- Hola - ¡vaya Edward! te darán el premio por el mas inteligente pensé sarcásticamente.

- Hola - susurro ella. Ahora si que se veía sumamente nerviosa y no entendía el porque. En eso note que había dejado de respirar por unos segundos y me preocupe.

- ¿Estas bien?- pregunte alarmado por su actitud.

- Si, ¿porque?- dijo confusa.

- Bueno, es que creo que dejaste de respirar por un segundo - conteste. Ella frunció el ceño un poco y dijo.

- No lo note, pero estoy bien, gracias por preguntar.

- Cuando quieras- dije con diversión al verla tan inocente- Por cierto, me llamo Edward Cullen- agregué sonriendo

- Bella Swan, mucho gusto - me dijo sonrojada. Por dios esos sonrojos me iban a provocar la muerte.

- Descuida, el gusto es mío- conteste tratando de sonar distraído, pero era la verdad, el gusto era completamente mío.

Regrese mi vista al frente ya que el profesor Banner estaba explicando algo y por lo menos tenia que hacer el intento por entenderlo aunque sabia que no podría con Bella a mi lado en cada clase y no era que me quejara en absoluto pero tenia que controlarme y tratar de entender algo. En eso escuche como ella suspiro y temí lo peor.

- Vaya, el dueño de ese suspiro a de ser muy afortunado - le dije de la manera mas trivial que me era posible porque era obvio que ella tenia alguien a su lado y sentía que moría por dentro.

- ¿A que te refieres?- pregunto confusa

- Por lo que normalmente suspiran las mujeres es por un chico, asi que reitero, a de ser muy afortunado- respondí tratando de ocultar la tristeza en mi voz.

- Pues no existe tal afortunado- contesto mirando sus manos. Entonces el brillo de esperanza se reanudo y me sentí mejor.

- Entonces son muy ciegos los chicos de por aquí- agregué, porque era la pura verdad. ¿Como era posible que nadie notara lo hermosa y amable que era ella? estaban completamente ciegos.

En eso el timbre sonó y yo me levante para recoger mis cosas, Bella hizo lo mismo y con todo mi pesar me dirigí a salir del aula. Note que nadie más quedaba aparte de ella y yo, asi que me atreví a hacer lo impensable. Me detuve antes de llegar a la puerta y me gire hacia ella.

- Nos vemos mañana- le dije, y plante un beso en su mejilla. Sentí como algo me recorría el cuerpo ante el contacto pero le reste importancia. Me aleje, le dedique una sonrisa y salí apresuradamente. Sentía mil emociones dentro de mí y me encantaba la sensación, aparte era mejor al saber que todas esas emociones las provocaba ella.

Llegue prácticamente corriendo a la clase de Ingles que compartía con Emmet. El ya estaba ahí viendo una revista de coches. Me senté a su lado y trate de relajarme.

- Edward, ¿Estas bien? - pregunto Emmet

- Si claro Em, ¿porque?- conteste tratando de sonar indiferente pero al parecer no lo logre.

- Okay, Okay, Dime como se llama- pidió con diversión

- ¿De que hablas?- juro que trate de hacerme el desentendido.

- Oh vamos Ed! se nota que alguien te trae de cabeza, anda dime quien es- demonios al parecer soy demasiado obvio, sin mas decidí contestarle la verdad.

- Bella Swan y es lo único que oirás de mi- respondí resoplando

- Esta bien hermanito, yo ya hice lo fácil, Alice se encargara de tu tortura- contesto con una enorme sonrisa.

¡Diablos! le di demasiada información a Emmet. Alice me mataría con su interrogatorio y no habría una forma humanamente posible para detener al huracán de mi hermana. Sin más me resigne en mi asiento a mi "tortura" como había dicho Emmet, porque exactamente eso seria: una tortura.

La hora paso y salimos rumbo a los autos. Alice y Jasper se irían conmigo y Emmet se iría con Rosalie hacia nuestra casa. Espere la tormenta en mi auto.

- Hermanito, Hermanito- canturreo Alice felizmente.

- No Alice, ni creas, no obtendrás nada de mi- dije tontamente confiado.

- Ya lo veremos Eddie- contesto tan confiada que daba miedo.

- ¡ya te eh dicho que no me llames asi!- le dije irritado, odiaba con toda mi alma ese maldito apodo. Ella solo sonrío malignamente y se giro hacia Jasper para platicar, el muy traidor solo observaba la escena divertido. Puse mí vista en el retrovisor y vi a Mi Bella cruzando el estacionamiento, sin más sonreí y justo en ese momento ella observo el auto y podría jurar que había visto mi sonrisa, pero no podía asegurar nada, asi que sin más, partí hacia la casa.

El día paso casi tranquilamente, ya que las amenazas de Alice se daban cada cinco minutos, lo único inteligente que pude hacer fue ir a encerrarme en mi habitación. Ella estuvo un rato tratando de derribar la puerta pero gracias a dios no lo logro y se fue. Me pase el resto de la tarde escuchando música y haciendo los deberes. Cuando era hora de cenar, Esme me llamo y contra mi voluntad baje a la cocina. Dado que solo estábamos Esme, Carlisle y yo no había necesidad de usar el comedor. Para mi fortuna Emmet y Alice se fueron a cenar con los Hale.

- Que bueno que bajas Edward, pensé que no lo harías- dijo distraídamente Esme mientras servia los platos.

- ¿Porque?- pregunte preocupado por lo que la demonio le pudo haber contado a mi madre.

- No por nada-claramente mintió- ¿Algo nuevo en el instituto?- pregunto astutamente.

- No Esme, nada- conteste tratando de sonar indiferente

- Oh bueno, esta bien, a comer- dijo con una sonrisa.

La cena paso entre platicas triviales y alguna que otra broma que Carlisle le hacia a Esme. Acabe de comer y me dirigí a mi habitación, había sido un día muy largo. Me duche y me dispuse a dormir. Tenia muchísimas cosas en la cabeza, pero todo, absolutamente todo giraba alrededor de Bella. Era extraño tantos sentimientos en un solo día, pero me emocionaba que todos esos sentimientos eran totalmente dirigidos al Ángel que había conocido hoy.

Aquí esta el segundo capitulo. Me divertí con todo el rollo de Alice. Para Ivonne que creo que lee esta historia un "EPOV" es la historia escrita desde Edward y "BPOV" es desde Bella(: al primer capitulo olvide ponérselo:$

Hasta mañana (:

-Dc !