Disclaimer: OUAT no me pertenece, y no hago esto por sacar dinero

Guía de supervivencia en casa de los Gold

-Neal, no se si es buena idea…

-Tink, tranquila, se que todo va a salir bien.

Tinkerbell miró por la ventana, indecisa, y con el ceño fruncido en una expresión de preocupación. Neal se acercó a ella y frotó sus brazos, buscando la mirada del hada. Esta por fin lo hizo.

-Saldrá bien…

-No se Bae..

-Neal

-Lo siento.

Neal la abrazó, y Tink apoyó la cabeza en su hombro.

-Ya los conoces, no tienes nada que temer.

-Si, pero no es lo mismo sin tener un puñal a mano para poder defenderme por si Rumpelstiltskin intenta convertirme en una luciérnaga por salir por su hijo.

-¡Eres una exagerada!

-Mírame a los ojos y dime que no es capaz de hacerlo.- Retó Tink, alzando la cabeza. Neal se inclinó y le dio un beso.

-Si estoy yo delante, no es capaz de hacerlo.

-Eres un mentiroso.- Ella arrugó la nariz de forma graciosa. A Neal le gustaba ese gesto

-Venga, vamos.- Neal intentó moverse, pero el agarre de Tink no le dejó- Tink! Llegaremos tarde.-Dijo riendo, al ver cómo el hada demostraba su inseguridad mediante un arrebato de cariño.

-No…

-Iremos, cenaremos, y volveremos. Será rápido, indoloro, y te lo pasarás bien.

Tink no estaba tan segura de ello, pero aun así siguió a Neal hasta el coche, y se sentó en el asiento del copiloto.


Neal y ella habían empezado de una manera...Bastante normal, para todo lo que había pasado entre ellos. Un bar, Neal triste y confuso debido a Emma, Tink escuchando su historia y tratando de ayudarlo, y una bebida tras otra.

Al día siguiente se habían despertado en la cama. La ropa desperdigada y un placentero escozor entre las piernas de ambos. No había que hacer muchos cálculos. Sin embargo, ninguno de los se arrepintió, o estaban demasiado resacosos como para pensar en algo que no fuera agua y dormir. Así, pasaron el día recuperándose, y tuvieron tiempo de hablarlo tranquilamente. Decidieron darse una oportunidad, y ver como iban las cosas.

Fue una forma brusca de empezar una relación, pero no es que fueran muy normales, habiéndose conocido ya hacía casi tres siglos.

- De qué te ries? -Preguntó Neal mirándola de reojo, mientras aparcaban. Tinkerbell sacudió la cabeza.

-De nada. ¿Es aquí?- Miró con curiosidad la casa de color salmón. Se imaginaba un sitio más frio, pero lo cierto es que le pareció una vivienda encantadora.

-Si.-Neal quito la llave del contacto, pero no salió del coche. Tink lo miró, ladenado la cabeza, curiosa por saber lo que pasaba por su mente en aquel momento.

-¿Neal? No me digas que eres tú el que está nervioso ahora.- Bromeó para quitar tensión al asunto, poniendo una mano sobre la de él. Recibió a cambio un beso en los labios.

-No...Venga, vamos.- Y salieron del coche.

Neal era muy natural al estar con ella. No estaba tenso, como con Emma, y podía realizar muestras de afecto. No se lo imaginaba tan cariñoso. Cogía su mano, la abrazaba por la espalda...Se podía pasar horas delineando su rostro con los dedos.

Siempre claro, que no estuvieran en público.

En público era más tímido, más serio, pero a Tink le parecía bien.

La pregunta era…¿Y cuando estaban en casa, pero en una casa que no era la suya, si no la de la familia de Neal?¿Podían darse la mano?¿O deberían comer en mesas separadas?

Subieron las escaleritas del porche, y Neal llamó al timbre. Dentro se escuchó una pequeña conversación entre dos personas que Tink supuso que serían el señor Gold, y su novia, Bella. Creyó escuchar la palabra "compórtate" pero a lo mejor solo eran imaginaciones suyas.

Bella abrió la puerta.

-¡Neal! -Abrazó a su "hijastro" efusivamente -Bienvenido.- Miró a Tink con una brillante sonrisa -Hola Tink ¿Cómo estás?- Abrazó amigablemente a Tinkerbell, quien se sintió más reconfortada. Bella era una buena persona.

-Buenas noches.- Olisqueó el aire -Qué bien huele ¿Está haciendo ust...

-Ni se te ocurra llamarme de usted.- Rió Bella- Y si, esta casi todo listo. Rumple me está ayudando. Pasad, Tink ¿Quieres algo de beber?

-Para mi una cerveza- Se adelantó Neal.

-Yo lo mismo, por favor.- Dijo Tink detrás.

Un nuevo sonido anunció la entrada del señor Gold en la estancia. El ligero "toc" del bastón contra el suelo, hizo que Tinkerbell girara la cabeza, y tragara saliva. Gold la miraba con ojos taladradores.

-Tinkerbell.- Pronunció su nombre Rumpelstiltskin, como cuando pronunciaba el nombre de sus víctimas de tratos. -Bienvenida.

-Buenas noches, señor Gold.- Saludó Tink,

-Espero que se esté adaptando bien a su nueva vida en Storybrooke.

-Oh...Oh, si. Si, muy bien.- Asintió Tink con la cabeza.

-Neal ¿Por qué no vas a ayudar a Bella con la cena, mientras yo le enseño algunos objetos antiguos de la casa?

-Claro.- Neal asintió con la cabeza, y fue hasta la cocina, a ayudar a Bella con el horno, y terminar de poner la mesa

Tink no tuvo tiempo de decir nada, ya que Gold extendió una mano, invitándola a pasar delante de él.

-Sígame, señorita Tinkerbell.- Los modales del señor Gold estaban siendo demasiado educados para lo que había visto. Estaba segura de que fingía.

-Gold, no hace...

-¿Ha visto esos armarios? Son de la época Victoriana.

-Tiene una casa fantástica, pero...

-Y esos cuadros los restauré yo mismo.- Prosiguió el señor Gold, sin hacerla caso, señalando unos cuadros con el bastón

-Estoy segura de que...

-¿Le gusta este baúl?- Bajó el bastón y señaló un enorme baúl de madera oscura y envejecida. Tink lo miró, reconociéndolo a simple vista.

-Es...Es madera de peral sabio...

-Exactamente. Por lo que veo está entendida en estos temas.

-Es muy raro...¿Dónde lo ha conseguido?- Fascinada momentaneamente por el objeto, Tink se olvidó de todo lo demás. Era muy raro encontrar objetos de madera de peral sabio. A veces un báculo de un mago, o una varita de hada...Pero un baúl de aquellas proporciones...

El baúl se levantó solo, mostrando cientos de patitas bajo él. Tink lo observó maravillada.

-La madera de peral sabio confiere unas propiedades muy especiales al objeto que se hace. Este equipaje, por ejemplo, sigue a su amo allá donde vá, y sigue todas sus órdenes.

-Ajá.- Tink acarició la tapa, y el Equipaje mostró una pequeña lengua.

-Y si alguien hace daño a su dueño...Tiene instintos homicidas.

Tink retiró la mano, y se levantó bruscamente, apartándose del objeto. Miró a Gold, asustada.

-Oiga, le juro que yo no...

-¡Tink!- La voz de Neal sonó un poco más alto de lo normal. Tinkerbell miró a su salvador con ojos suplicantes.

-Neal...-Se apresuró a su lado.

-Tu bebida.- Dijo este, dándole una botella, de la que Tink bebió un trago sin pensárselo dos veces -Woo, para, vaquera. Te vas a marear.- Dio un beso en su frente. -¿Qué hacíais?

-Le enseñaba a la señorita Tinkerbell nuestro Equipaje.

-Sigue sin devolverme la lámpara que se comió el año pasado.- Señaló Neal con diversión

-Ni creo que lo haga.

-Pero tus camisas bien que salen planchadas y con olor a lavanda.

-Por algo soy su dueño...

Tink no entendía nada. Se apuntó mentalmente pedirle explicaciones a Neal, aunque por ahora le parecía suficiente con estar fuera del alcance de aquel baúl de madera que parecía no tener fondo.

-¿Quieres que nos sentemos en el salón mientras termina de prepararse todo?

-Claro, que buena idea- Tink sonrió, algo más aliviada. El reloj del salón marcó la hora, y Tink cayó en la cuenta de que sólo habían llegado hacía cuarto de hora.

Para ella había sido como una eternidad.

Esta velada iba a hacerse larga...Muy larga.


Continuará...

Los personajes me están quedando un poco OOC, pero bueno, es esto o no hay fics Tinkerfire en Español. XD

Por cierto, la referencia al Equipaje la habeis pillado? :P No es de OUAT, pero me ha parecido muy gracioso meterlo.