/El siguiente documento es una copia o boceto del escrito original que iba a ser la 2° parte, pero desafortunadamente perdí ese escrito cuando hice una copia de seguridad no tan segura de mis archivos y formateé la máquina…espero les guste y la primera parte es solo para recordar los eventos de la parte anterior en resumen (y no 30 páginas de intento de cuento de navidad)./

¡Hola mi viejo amigo!, que bueno volver a verte.

Vengo de dejar a mi nieta Gilda en su campamento, se veía tan linda he inocente… ¡oh, por Celestia, es que crecen tan rápido¡ Parece que fue ayer cuando salió del huevo, pero creo que no has venido a escuchar los parloteos de un viejo costal de plumas como yo, ¿no?

Has venido para escuchar el resto de mi historia, ¿me equivoco?

La verdad es que casi no se la cuento a nadie, pero bueno, tú, tú eres un caso especial.

Déjame ver donde me quede…

Creo que ya te conté por qué llegué la primera vez a Canterlot, aunque claro esa parte es igual para casi cualquier viejo Griffin de Canterlot.

Llegué a esta tierra de inmigrante en busca del sueño Equestriano, junto con mi hermano Topaz, y claro, ese sueño no era tan fácil como decí que también te conté de cómo mi hermano fue el primero de los 2 en entrar a la mafia. Claro que él trato de mantenerlo en secreto.

Me acuerdo de que te conté cómo perdí mi empleo y cómo esa misma noche me peleé con mi hermano y le robé su pistola al bobo para asaltar una panadería. Pero si en verdad quiero que recuerdes algo de lo que dije la última vez, me gustaría que recordases cómo es que con ese pan conocí a las criaturas más maravillosas de mi vida, claro, hasta que conocí a mi esposa.

Pero seguro no te conté cómo es que llegué a ser parte de una familia mafiosa en Canterlot… y seguro que te mueres de ganas por saberlo.
Pues bien te lo voy a contar:

/BIENVENIDO A: HISTORIA DE PLUMAS Y MAFIA EN CANTERLOT/

Primero quiero que recuerdes a todos los que conocí esa noche, que recuerdes a Vex, Charm, Zaza, Fiercy y desde luego a Innocence, los ángeles más sucios y apestosos que jamás he conocido.

Vex era el "líder", cuidaba de todos en aquel lugar; Charm la joven del grupo y la más ruda de todos; Zaza, el caballo blanco y negro más carismático que jamás haya conocido; y desde luego Fiercy e Innocence, ellos eran…eran…un caso especial.

¡Oh, ya me acuerdo!

Me quedé cuando estaba saliendo de las….si…esto…mejor pasamos a cuando estaba por llegar a mi casa, ¿ok?

…..oooooooooooo00000000000000000ooooooooooooooo….

Las alcantarillas de Canterlot apestaban. Era normal, después de todo es una alcantarilla, ¿no? ¡¿Entonces por qué cuesta tanto salir de ella?! Lo último que necesitaba era que la tapa del túnel se atorara con algo.

— ¡Celestia, parece que llevo aquí abajo 1 año o más! ¡NECESITO SALIR YA! —grité mientras empujaba con todas mis fuerzas tratando de no caerme.

Con un último empujón la tapa cedió y pude salir a tomar aire fresco (¡Cuánto lo extrañaba!).

Tras algunos minutos para quitarme el olor a desperdicios ponys de mi hocico, noté algo muy raro: todo estaba en silencio, muy tranquilo y en calma; una calma exterior que creaba una calma en mi interior y no una calma como la calma antes de la batalla. Era raro. Estaba hecho un desastre, olía mal y era incluso más pobre que cuando me despidieron ayer. ¿Entonces por qué rayos estaba sonriendo?

—Je -dejé salir una risita—. Ha nevado mientras estaba ahí abajo. No lo noté de inmediato pero toda la calle estaba cubierta, por una fina y delgada capa de nieve. Era hermoso, y eso solo hizo que mi sonrisa se agrandara aún más.

—Gracias, Vex. Y gracias a ti Innocence —susurré a nadie en específico,

Con la tapa en su lugar (la cual no creo volver a abrir a menos que tenga una palanca y un pañuelo para el olor), empecé a caminar a la casa.

No era mucha distancia entre el parque y el complejo donde vivía pero me dio por tomar la ruta larga y esencia del parque.

Todo seguía cubierto de nieve, pero sentía como algo había cambiado, al menos, dentro de mí. Sí, no era más rico que ayer, y sí, seguía teniendo deudas hasta el pico, pero conocer a Innocence, fue algo que me cambió la vida. Lo sabía incluso en ese momento.

Cuando llegué al complejo de apartamentos noté que todas las luces estaban apagadas, incluso nuestra ventana a la calle estaba oscura. Los pasillos de los departamentos estaban apagados totalmente y solo las de las escaleras servían.

Pensé que solo se trataba de la hora que era y que de seguro todos ya se habían ido a dormir esperando al reno del saco y nariz roja. Así que subí intentando no hacer mucho ruido camino al departamento de Topaz y mío. Pero cuando llegué a la entrada del departamento lo noté de golpe; algo andaba mal, muy muy mal; habían forzado la puerta.

—Joder —dije por lo bajo.

¿Quién podría ser?, ¿por qué nos estarían robando? Maldito karma, ¿por qué alguien nos robaría a nosotros? No tenemos dinero y no tenemos nada de valor, a menos de que mi hermano me oculte un maletín lleno de monedas de oro o botellas de vino o cidra. No creo que todo el departamento valga más de 50 bits.

—Joder —volví a decir, pero esta vez saqué el arma que tenía oculta entre mi ala buena. Coloqué mi garra encima de la cerradura metálica y preparé el gatillo para todo. Lo más rápido que pude, giré la cerradura y me metí dentro del departamento. Lo primero que vi fue que todo estaba a oscuras, así que no distinguía nada bien entre las sombras. Me deslicé por detrás de un sillón para cubrirme y puse el arma cerca de la orilla mientras intentaba escuchar algo.

Tras varios minutos sin que escuchase nada, me puse a pensar en algo: ¿Por qué seguirían aquí los ladrones? Si entraron y vieron que no teníamos nada, seguramente se habrían ido.

Me quede ahí a cubierto esperando que algo sucediera pero mientras más pasaba el tiempo, más me convencía que ya no tenía sentido estar de sentado en el suelo, claro, hasta que escuché a alguien gritar desde la cocina.

— ¡MALDITA SEA! —grité en mi mente.

Tomé entre mis garras el revólver preparándolo para matar.

Me dirigí lo más rápido que pude a la cocina y antes de chocar con la puerta entreabierta de madera, noté una luz en el interior, y supe que no cabía duda alguna: alguien estaba en mi cocina, y por el real cuerno de Celestia, alguien iba a salir herido de aquí.

El golpe que di con mi hombro resonó en todo la cocina. Estaba algo tenue la luz pero eso era normal, no teníamos focos en la cocina y usábamos linternas aquí. Había latas tiradas por todo el suelo y algunas de ellas sacaban su contenido al aire como viseras de un muerto. Eso era normal, no éramos los Griffins más ordenados del mundo. También estaba mi hermano herido y empapado de sangre.

Eso NO era normal.

— ¡Topaz! —grité tras casi 20 segundos que le tomo a mi cabeza procesar toda la escena.

Mi hermano Topaz estaba desangrándose. Tenía una garra sobre su pecho y ésta estaba cubierta de color rojo. Para empeorarlo todo, un gran charco de sangre se había formado a su alrededor. Lo más raro de todo esto, lo que más me llevó al borde de la sanidad mental, fue el hecho de que Topaz estaba sonriendo como si no tuviera nada.

—Hola, Opal… —suspiró— ¡Feliz Heart Warming Eve! –dijo mi hermano antes de quitar mis garras de su herida.