- Segunda parte-

-Bien, ¡es la hora de ponerle un nombre a Houndour! Qué tal… ¿Dave? Sí, se llamara Dave, ¡como mi perro!

Por un tiempo todo fue bien, Dave, mi Houndour, era un pokémon muy fuerte, incluso le había cogido bastante cariño.

¡Me encantaba! Siempre lo llevaba en mi equipo, incluso llegué a capturar un par de pokémon mas, pese a la advertencia del profesor Elm, al que ignoré, cosa de la que más tarde me arrepentiría toda mi vida.

Los problemas llegaron no mucho después, cuando, pese a haber alcanzado el nivel 24, Houndoor parecía no querer evolucionar, lo que es raro, porque normalmente los Houndoor, evolucionan a ese nivel, y mi Houndoor no llevaba equipada una Piedraeterna, ni nada similar.

-¿Por qué no evolucionará?

Entonces me fije en algo. Algo que mi Houndour llevaba equipado. Una carta. Pero yo no recuerdo habérsela equipado, así que pensé que podría ser un bug del juego. Y nada más.

Leí la carta, el mensaje era el siguiente:

"¡Basta!. No sigas."

"¡Basta!. No sigas."

¿Qué significaría aquello? Lo volví a leer, pero no parecía tener mucho sentido.

Así que continué jugando.

Todo parecía normal, seguí entrenando a mi Houndoor y al resto de mi equipo.

Capturé 3 pokémon mas, ¡ahora tenía un total de 5 pokémon! Todos muy fuertes, por cierto.

Gané un par de medallas, en total tenía ya 4, luché contra muchos entrenadores, ¡todo iba de maravilla!

Pero no por mucho tiempo…

Al ganar mi último combate, Houndour subió al nivel 55, pero nada, seguía sin querer evolucionar. Fui a curar a mi equipo con un par de pociones tras el duro combate, cuando me di cuenta, de que Houndoor sostenía una carta. De nuevo.

Está vez el mensaje era un poco distinto:

"Ya casi es la hora, pero aún puedes detener esto, no sigas, por favor…"

"Ya casi es la hora, pero aún puedes detener esto, no sigas, por favor…"

-¿Que no haga el qué?- pensé

¡No estaba haciendo nada malo! Solo le estaba entrenando.

Pero yo no podía saber por qué NO debía entrenarlo.

-Fin del segundo capítulo-