Capitulo 1 "Recuerdos Dolorosos"
El viento se deslizaba sobre mi cabello y acariciaba mi rostro gentilmente haciéndome sentirlo como una suave y cálida caricia en contraste con mi piel dura como el mármol y fría como un tempano de hielo. Aquí me encontraba, recostada suavemente, admirando las estrellas del cielo oscuro de la noche mientras copos pequeños y delicados caían suevamente alrededor de mi cuerpo. Había olvidado cuanto tiempo llevaba recostada aquí, admirando la belleza de esta noche fría en Alaska y es que, aunque al principio me negaba a admitirlo, el tiempo para los de nuestra especie pasaba sin darnos cuenta como arena entre los dedos. Poco después de despertar en esta nueva vida y me libre del peligro dejándome vivir tranquilamente pude ver y apreciar como los días se convertían en segundos, las semanas en minutos y los meses en horas a la vez que sin darme cuenta un nuevo año se asomaba a la vuelta de la esquina.
-¿Quieres hacer el experimento de cuánto tiempo lleva enterrarte bajo la nieve para matar el tiempo en mi ausencia?-Me gire asombrada de escuchar su voz sin antes haber detectado su presencia.
Allí parado despreocupadamente sobre el tronco de un árbol a menos de un metro de distancia estaba la razón de la despabilacion de mis pensamientos. La razón por la cual yo vivía, la razón por la que cruzaría el mundo entero solo para ver su hermosa sonrisa torcida, la razón por la cual yo daría mi vida sin dudar. Allí parado mirándome intensamente estaba Edward, mi esposo, mi ángel guardián, mi confidente, mi protector, mi compañero, mi amante y mi todo.
-Solo quería estar un lugar tranquilo para pensar sin tener a Emmet haciéndome bromas o a Alice tratando de convertirme en su muñeca para modelar tamaño real- le dije suspirando y levantándome para salir de la montaña de nieve a mi alrededor y sacudirme.
-¿Y por eso viniste al centro del bosque y te acostaste en el suelo mientras Jasper, Rosalie, Esme y yo estábamos de caza?, además creí que Reneesme era la muñeca de Alice- me dijo mientras caminaba hacia mi y me rodeaba la cintura con sus brazos y me estrechaba contra su cuerpo.
-Justamente porque su muñeca preferida no está me utiliza a mi como su reemplazo-le digo pegando mi cabeza contra su pecho mientras suspiraba aspirando su delicioso aroma a tierra húmeda, miel y rayos de sol por la mañana para luego levantar mi mirada y enfocarla en sus hermosos ojos dorados profundos con un toque de miel que me devolvían la mirada con un toque de añoranza.
Al principio yo también sentí añoranza además de un poco de tristeza y dolor por la separación, pero luego se transformo en resignación al saber que tarde o temprano el momento llegaría ya que era una etapa inevitable de la vida. Reneesme se había ido a Europa más específicamente a Inglaterra a estudiar antropología. No fue una sorpresa para nadie su elección ya que por su condición de hibrida era razonable aunque eso no quitaba que doliera menos aunque todos sabíamos que estaba bien cuidada por una persona de nuestra entera confianza, Jacob. En un comienzo cuando nos enteramos de su elección de Universidad la reacción inmediata de todos fue seguirla, pero nos había sorprendido a todos con su respuesta:
-Familia no quiero ser grosera ni mucho menos irrespetuosa con ustedes, pero realmente me gustaría hacer este viaje sola después de pasar tanto tiempo con ustedes- había dicho mirando a todos mientras hablaba más específicamente a Edward a mi.
-Pero Nessie, ¿es que acaso ya no nos quieres en tu vida o te abrumamos demasiado?- había preguntado Edward mirando con profundo dolor a nuestra hija mientras que yo tenía ganas de reclamarle por como la había llamado pero a la vez ansiosa por saber la respuesta por lo que guarde silencio.
-No, por Dios papá, ¿Cómo crees eso?, mi decisión no tiene que ver con eso, es solo que después de dieciocho años con todos ustedes me gustaría sentir un poco de independencia por lo que por eso elegí ese lugar para estudiar pero no quita que quiera estar con mis padres y mi familia-le dijo mirándolo fijamente, mientras mi niña hablaba todo el mundo se había quedado en silencio y yo me gire para ver sus expresiones.
Esme tenía esa cara tan dulce y maternal como siempre tuvo solo que ahora con un toque de melancolía. Carlisle tenía la cara fruncida en modo de concentración y a la vez de entendimiento. Jasper estaba en una esquina junto a Alice con el ceño fruncido probablemente intentando controlar los sentimientos de todos. Alice, a su lado, tenía el rostro en un puchero seguramente por saber que perdería a su modelo de ropa favorita. En la otra esquina estaña Emmet con un intento de puchero estilo Alice, pero por perder a su compañera de juegos, a su lado se encontraba Rosalie mirando fijamente a mi niña como tratando de entender sus palabras.
El único que no tenia expresión era Jake quien en su rostro no demostraba ningún sentimiento mientras miraba hacia la nada. Durante todo este tiempo Reneesme y Edward estuvieron mirándose fijamente el uno al otro en señal de tener una de sus conversaciones mentales de la que nadie era participe en ella. Luego de unos segundos de silencio fue Edward el que hablo con la voz cargada de resentimiento:
-Quieres libertad e independencia, pero la quieres junto con tu perro de compañía con quien ya planeaste todo esto, ¿no es así?-le dijo mirando al nombrado con enojo, mientras que el rostro de mi niña se descompuso mirando a su padre con suplica entre sus ojos. Mire a Jake que miraba a Edward con determinación antes de voltearse hacia mi y cambiar su cara a una de vergüenza y timidez a la vez que en sus ojos veía su desesperación por evitar una pelea que dañaría a todos, principalmente a mi hija y ahí fue cuando lo supe, supe que haría cualquier cosa por mi niña, aunque sumamente dolorosa, con tal de lograr la felicidad de mi hija.
-Edward, cariño, piensa en esto un momento, nuestra hija acaba de cumplir dieciocho años y ya es una adulta con todas las letras a pesar de haberlo sido mentalmente hace años, creo que es tiempo de dejarla tomar sus decisiones por si misma y descubrir la vida sin la compañía de sus padres y si ella quiere a Jake en su camino entonces creo que tenemos que dejarla ser y darle lo que desea, además que sabemos que cuidara bien de ella nos guste o no-le dije mirándolo únicamente a él a pesar de que a mitad de mis palabras la tristeza y melancolía además del dolor de la inminente separación me inundara.
Edward me miraba evaluando mis palabras y mi rostro tratando de tomar una decisión, lo mire fijamente a los ojos tratando de que mirara en los míos mis sentimientos. Lentamente vi el cambio en su rostro pasar de resignación a la aceptación.
-Sigo pensando que fue la mejor decisión que pudimos haber tomado, Reneesme se escucha tan feliz de su estadía en el campus de la Universidad y de los lugares que ha visitado con Jake-le digo intentando dispersar sus sentimientos dentro de el.
-Y a mi sigue sin gustarme la idea de que este sola y mucho menos con el perro ese, espero que por lo menos se esté comportando porque de lo contrario correrá en tres patas por el resto de su vida-me dice con los dientes apretados fulminando con la mirada el suelo para luego relajarse y mirarme fijamente-Pero lo que quería saber es en que estaba pensando mi amada esposa como para concentrarse a tal punto de dejarse enterrar por la nieve-continua hablándome en tono burlón mientras me atrae más hacia él mientras se inclina ligeramente y posa sus labios contra los míos.
Si hay algo de lo que estoy segura que nunca cambiara con el pasar de los años, décadas o siglos es la forma en que mi cuerpo reacciona en cercanía o contacto con el suyo. Sus labios se mueven suave y provocativamente sobre los míos mientras que yo y apenas puedo pensar o reaccionar y es que este hombre siempre me causa estas reacciones en mi cuerpo que no puedo evitar dejándome como una muñeca de trapo entre sus brazos. Nuestro beso baja de intensidad hasta detenerse por completo mientras que inconscientemente se forma un puchero en mi cara que el rápidamente quita dándome un suave y corto beso mientras se aleja mirándome expectante esperando una respuesta mía.
-Es solo que pensaba en que el tiempo pasa rápido sin que nos demos cuenta y que muchas cosas pueden suceder o cambiar en el transcurso- le confieso mirando directamente a sus ojos para ver luego la preocupación llenar rápidamente los suyos.
-¿Qué pasa Bella?, ¿Por qué piensas eso?- me pregunta sujetando mi rostro delicadamente con sus manos posándolas suavemente en mis mejillas. Y es que a pesar de los años Edward sigue comportándose como si en cualquier momento le fuera a echar en cara mi transformación o culparlo de ello simplemente por las "desventajas" de ser un vampiro.
-Es solo que se me vino eso a la cabeza eso mientras pensaba en la vida que deje atrás y en lo que podrían estar haciendo las personas que conocí- le digo confesando mis preocupaciones en las que me han perseguido por días.
-Lo dices en especial por alguien o es solo una pensamiento general- me dice mirándome fijamente para que pueda verme a los ojos mientras me habla y sin ser capaz de detenerme mi mente vuela hacia otro recuerdo mucho más lejano:
No soportaba mirarle a la cara porque sabía cuál era su expresión ya que era igual a la mía, una llena de tristeza y dolor por lo que pasaría y por más que le causara daño sería mucho peor si no lo hiciera, porque no solo lo pondría a él en peligro sino también a toda mi familia, así que no tenía otra opción, tendría que hacer lo que era mejor aunque dañara al hombre que más quería en el mundo junto con Edward.
-Pe… pero Bells yo… yo creí que si no preguntaba nada todo seguiría igual y no ten…tendría que perderte otra vez- me dolió mucho escuchar sus palabras porque sabía que esa era una mentira que le proporcionaba seguridad aunque ahora le cauba solamente dolor.
Ya habían pasado ocho meses desde que nos enfrentamos a los Vulturis y salimos con vida, pero al parecer los problemas no dejaron de surgir. Poco después de que todo volviera a la normalidad en el Hospital de Forks las enfermeras comentaban acerca que el Dr. Culle tenía algún medicamento especial para la juventud o que se había operado, pensamientos totalmente fuera de la realidad, pero la gota que lleno el vaso fue cuando una tarde toda la familia fuimos al cine y nos cruzamos con Lucas, un primo lejano de Jessica Stanly que había venido de sorpresiva visita ya que se iba a la Universidad en Portland y Forks le quedaba de pasada. Fue una gran sorpresa cuando escuchamos que Lucas le decía a Jessica que Emmet se parecía mucho a un compañero de la preparatoria que aparecía en la foto de graduación de su padre que había estudiado en Londres.
Sorpresa que nosotros tomamos como una broma diciendo que hombres grandes y fuertes como Emmet se encuentran en cualquier gimnasio en cualquier época, motivo que nos salvo de ese momento incomodo aunque la respuesta y solución del problema fue inmediata, habría que irnos de Forks.
Motivo por el cual ahora estaba visitando a mi padre antes de irnos ya que probablemente jamás lo vuelva a ver o siquiera saber de él, lo cual me tenía en silencio luego de contarle sobre nuestro viaje.
Aunque no lo miraba sabia que me estaba mirando, luego tratando de guardar sus sentimientos hablo otra vez.- ¿Al menos te veré de nuevo?- me pregunto Charlie, esa simple pregunta dolía como si me clavaran una daga en el corazón. Al no obtener respuesta Charlie entendió inmediatamente mi silencio y silenciosas lágrimas salieron de sus ojos. No pudiendo resistir más me abalance sobre mi padre y lo abrace tan fuerte como podía sin lastimarlo.
-Prométeme que te cuidaras mucho y que serás muy feliz junto con Sue y yo te prometo que estaré bien donde sea que este- le susurre en su oído mientras lo abrazaba. Otra cosa que tenía prohibido era decirle a dónde íbamos a ir ya que mientras supiera menos mejor seria para el.
El me miro con profunda tristeza en sus ojos cafés como un día fueron los míos mientras que seguían corriendo lágrimas por sus mejillas. Sabiendo que eran nuestros últimos momentos juntos me volvió esta vez el a abrazar mas fuerte contra su pecho y en ese momento desee más que nunca poder volver a llorar.
Con René las cosas fueron más fáciles, últimamente ella estaba muy ocupada con su vida con Phil aunque nunca me dijo porque, así que aprovechando que estaba más que despistada le dije que me iría de viaje con los Cullen por lo que ella me envió un correo deseándome buena suerte.
-Simplemente me gustaría saber que fue de la vida de cada uno de ellos en todos estos años, saber si están bien- mientras le hablaba a Edward mi voz fue bajando hasta ser un susurro ya que ese era mi mayor miedo. Aunque Alice no había tenido ninguna visión sobre algunos de ellos, no podía evitar preocuparme por saber de ellos.
-Tranquila mi amor, sabes que Alice nos avisara si pasa algo-me dijo mirándome con su mirada tierna y voz tranquilizadora mientras me acariciaba una mejilla con una mano y con la otra el cabello-Además la última vez que se fijo en el futuro dijo que las cosas estaban en calma y sabes que…-se quedo mudo por un instante mientras que su mirada se dirigía a mas allá de los arboles a la vez que fruncía el ceño.
-Edward, cariño ¿Qué ocurre?- le pregunte tratando de saber que ocurría mirando en la misma dirección que el.
-Nada, no pasa nada Bella solo que Alice quiere decirnos algo que hablo con Carlisle, al parecer han tomado una decisión sobre algo y quieren decírnosla, así que hay que ir a casa- me digo serio dándome un beso en los labios para luego agarrar mi mano y comenzar a correr.
La noche era fría y mucho más si vivías en Alaska ya que siempre, no importaba la estación, hacia el mismo frio invernal. Alaska era nuestra actual ubicación ya que durante todos estos años hemos viajado por Canadá, luego por Marruecos y Alemania siguiendo por Turquía para luego ir a España y Argentina y terminar en Alaska con duración de cada ubicación po años como era usual aunque fue muy poco tiempo aprendí muchas cosas de diferentes culturas y vi la belleza del mundo en el que me rodeaba maravillándome aun mas por mis capacidades vampíricas.
Edward y yo corrimos a velocidad normal sin apuros aunque veía en su cara la ansiedad de llegar a casa hasta que llegamos en pocos minutos dando pasa al porche de madera que rodeaba la casa que estaba cubierto de nieve lo que le daba una belleza más deslumbrante a la casa de tres pisos hecha de madera y con ventanales de vidrio que daba un toque de moderno a la casa en colores caoba.
Entramos en la sala cuando cruzamos la puerta de madera mientras admiraba el fuego de la chimenea que se ubicaba en el centro de la sala al fondo de la misma a la vez que desviaba la vista a mi familia que se encontraban sentados en los amplios sillones de cuero rojizos que hacían juego con la habitación en tonos terrosos.
Alice quien estaba sentada en un sillón con Rosalie a su lado y Jasper parado al otro nos dirigió una mirada que no supe descifrar mientras que avanzábamos en el lugar.
-Los estábamos esperando, tenemos algo importante que decirles.
