Este capitulo va dedicado a todos los que amablemente me dejaron un review en el capitulo pasado, sobre todo ABlaker, es para ti, de mis escritoras favoritas, siempre inspirándome con su impecable trabajo.

OUAT no es de mi propiedad, esto es sin fines de lucro.


A Tale Of A Broken Heart

Hace mucho tiempo…

-¡Rumpelstiltskin!- El grito retumbo en cada sitio de aquel oscuro bosque. -¡Rumpelstiltskin!- El grito se escuchó una vez más esta vez con una demanda en el tono de voz.

El sonido del aire correr entre los árboles y el tenue sonido del vaivén de las olas en la orilla del mar era todo, no había más ruido. Había sido un largo viaje y el barco aun esperaba por aquel hombre de gabardina y sombrero para su retorno al reino.

-Tienes una buena pronunciación de un nombre extraño para ser sólo un extranjero- La voz burlona y macabras hablo a su espalda.

Se estaba haciendo tarde pero la horrible piel de cocodrilo aun causaba terror al mirarla. El hombre hizo una mueca al verle pero no hizo comentario de ello.

-¿Eres el oscuro?- Rumpelstiltskin sonrió y miró directo a la sombra de ese hombre.

-Y yo eh esperado por ti por un largo tiempo. Tienes un trato para mi ¿No es así?- El terror invadió al sombrío hombre ¿Era posible que supiera realmente que él vendría?

-Si- La sonrisa torcida del oscuro acompañada de esa risa burlona lo hizo dudar. Quizá no era buena idea lo que iba a hacer.

Había leído e investigado todo acerca de ese hombre, o por lo menos todo lo que las viejas historias decían. Una bestia, un villano, un ser macabro que sucumbió a la oscuridad, con un alma ennegrecida con el inmenso poder que concedía, adicto a los tratos, que en ocasiones traía un precio caro. Toda la magia viene con un precio.

-Continua, no pediré mucho a cambio por lo que deseas- Era una voz plagada de misterio y oscuridad.

-Quiero un reino y sólo necesito deshacerme de la reina- Una nube oscura entre las manos de aquel hombre mágico tomo forma en un pequeño frasco.

-Puedes contenerla en esto, sólo debes apuntar en su dirección y quitar el tapón- Extendió su escamosa mano hacia el hombre.

-¿Cuál es tu precio?- Tomo la botella sin tocar escama alguna y guardo el pequeño artefacto en su bolsa. Era seguro que funcionaria, era la solución perfecta.

-Una botella vacía por una botella llena. Lanza la botella al mar y volverá a mí. No tendrás que preocuparte por ella nunca más- ¿Ese era el precio? ¿Una nueva solución?

-Trato hecho- La risa de Rumpelstiltskin se perdió en la oscuridad junto con el oscuro. Aquel hombre tenía lo que había buscado en su bolsa.

Storybrook…

Era su hora habitual para el desayuno, aunque no es lo habitual que al entrar a aquel establecimiento todas las miradas se posen sobre la mujer. Por un instante se siente en el pasado. Es como volver al momento en que la maldición acaba de romperse, todas las miradas curiosas sobre ella. Toma una mesa en una esquina y extiende su periódico tratando de restar importancia a los que miran. El abrigo que llevaba encima la protege de la fría mañana y del crudo despertar. Esa mañana hace más frio de lo normal o quizá ella siente un poco más de frío.

Comienza a leer el encabezado de la primera plana. No puede evitar sentir un poco de envidia, al parecer Rumple se salió con la suya y consiguió su final feliz, al parecer todos tienen derecho a redimirse, todos merecían una segunda oportunidad… Claro excepto la Reina Malvada.

-Buenos días- La joven saluda cortes a Regina -¿Puedo ofrecerte algo?- Sostiene una pluma y una libreta mientras mira atenta al periódico en sus manos.

-Café negro y tarta de manzana está bien- Rubí escribe y se marcha, no sin antes mirar a Regina con curiosidad, misma que todos los demás en el establecimiento tienen.

El maquillaje había cubierto la mayor parte de la mala noche pero debajo de aquel porte se esconde sólo una mujer rota.

Avanza sintiendo una gran presión en el pecho, como si el aire escapara de pronto de sus pulmones, es como si su pecho se oprimiera y el oxígeno no fuera suficiente. Sus manos van directo a su rostro y frota tenuemente sus facciones, pasa sus dedos por el pelo. Es una pesadilla, es simplemente imposible que esté pasando de nuevo.

-Regina- La voz habla tranquila. Regina suelta un suspiro. Mira al cielo a un punto fijo, con la mirada completamente perdida.

-Ahora no Swan- Hay un nudo en su garganta, siente una inevitable rabia recorriendo su cuerpo.

-Yo de verdad lo siente… yo no… cuando la traje de vuelta no tenía la mínima idea de quien era… yo no quise…- Por primera vez se gira para quedar frente a la rubia. La mirada de preocupación genuina en Emma no causa nada en Regina.

-¿No quisiste? En realidad no causa diferencia alguna- La salvadora siente frustración, la conversación acaba de comenzar y esto no va por un buen camino – Aquí la villana soy yo ¿no es así? ¿A quién le importa lo demás?-

Emma mira a la mujer tratando de encontrar las palabras adecuadas -¿Qué esperas que haga?- Frunce un poco el ceño y mira directamente los ojos oscuros que la miran.

-Tu estupidez al viajar al pasado trajo esto, lo menos es que dejes las cosas como estaban- La furia escapa entre las letras, todo lo que quiere es volver a minutos antes, sólo volver unos pocos instantes donde ella no estaba.

-La salve de morir, implica algo más- Emma habla con cierto disgusto, es como si la mujer que habla esta noche fuera una extraña.

-Iba a morir de cualquier manera ¿A quién le importa?- La crueldad de sus palabras deja desconcertada a la más joven, ella no puede estar hablando enserio.

-Ella es una persona, nadie puede tomar su vida, tú no puedes sólo tomarla- La mira directo a los ojos, esperando a que algo más pase, a que niegue, a que se equivoque.

-La mujer que hizo todo eso, era la persona que yo era, no la que soy ahora. Trabaje para construir este futuro, este que tú te acabas de llevar- La culpa con todas sus fuerzas, siente un fuerte rencor, su respiración se acelera.

-Tú no sabes eso- Sus palabras solo causan aún más furia, aun mas odio, aún más dolor. Incluso parece una burla. Emma entiende que quizá no fue lo adecuado por decir. –Regina yo… lo siento… si hay algo que puede hacer para…-

-¿Ayudar? Swan cada que intentas ayudar sólo haces mi vida peor- La campanilla de la puerta suena de manera tenue indicando que alguien más quiere unirse a la conversación. La sheriff gira un instante para ver quién es, segundo en que la reina aprovecha para comenzar a alejarse.

-Regina!- Sus labios la llaman y está dispuesta a ir detrás de ella, un brazo la detiene, que la rubia disfrute su final feliz mientras pueda.

-Aquí tienes, tarta de manzana y café negro sin azúcar ¿Deseas otra cosa?- Escapa de sus recuerdos y vuelve a la realidad.

-Gracias- Mira su plato y de pronto el hambre desaparece. Rubí se retira sin más. Prueba el café y sabe más amargo que de costumbre. Perderlo todo la está matando y en realidad se pregunta ¿Cómo puede pasar de nuevo?

-Regina- Su voz causa que cada célula de su cuerpo vibre, su corazón se detiene, sus ojos se clavan en un azul profundo, abre la boca y la cierra sin poder decir nada. -¿Puedo sentarme?- Ella asiente y el otro se acomoda enfrente de la mujer.-Esto es… tan complicado-

Regina sonríe, por lo que dice, porque él está ahí, porque que sabe a dónde va esta conversación –Es difícil porque lo que todo lo que hice me convierte en un monstruo-

El miedo en realidad no la había dejado dormir la noche anterior, la esposa de su alma gemela estaba viva, la mujer que Emma Swan había traído del pasado iba a ser una víctima más de la reina, ella iba a tomar la vida de la esposa de Robín. No entendía bien cómo funcionaban el tiempo y los viajes a través de él pero… sin ese viaje, la vida de Marian hubiera terminado por su causa, ella iba a matarla y eso era algo que Robín no podría olvidar. O por lo menos algo que ella en sus zapatos no perdonaría.

-Eso no es cierto, la mujer de la que me enamore no es un monstruo, ella es una mujer hermosa, una madre amorosa, una mujer que arriesgo su vida para salvarnos a todos. Todo lo que paso en el pasado está ahí en el pasado, al igual que yo debes dejar tu pasado donde pertenece, cambiamos los dos…- Una sonrisa rota escapo de los labios de Regina, eran palabras dulces, él es tanto y todo suena a una despedida. Él toma su mano y ella sabe quizá sea la última vez.

-Entonces todo lo que paso entre nosotros fue…- Arrebata las palabras de sus rojos labios.

-Hermosamente real- Una verdadera sonrisa aparece en su rostro y la sonrisa en el rostro de él la acompaña. Entrelazan sus dedos y por un segundo parece que nada hubiese cambiado.

Pero la sonrisa del hombre se desvanece de a poco – Pero mi esposa está viva y yo jure que estaría con ella hasta que la muerte nos separe, debo cumplir mi palabra- El rostro de la mujer se ensombreció por el dolor. -Quisiera que lo entendieras pero no podría culparte si no lo haces- Ella frunció un poco los labios y una lagrima rodo por su mejilla. Sus ojos se cristalizaron y simplemente llorar dolía aún más de como recordaba. Él se levantó y se marchó, tomo su decisión.

Limpio discretamente sus ojos con una servilleta. Al instante rubí apareció a su lado.

-¿Puedo ayudarte en algo?- Ella asintió lentamente con la cabeza, la loba se sorprendió y sonrió ante la respuesta.

-Pon la tarta para llevar- No fue lo que Red esperaba pero siguió sus deseos, tomo el plato sin probar y se marchó. Regina bebió lo que quedaba de su café mientras esperaba a que volviera. La camarera volvió rápidamente a la mesa y deposito el paquete frente a ella.

-Gracias ¿Cuánto te debo?- Se levantó y se dispuso a pagar. La otra chica la detuvo.

-Hoy la casa invita- Regina miro con extrañeza a la joven. Red sonrió sinceramente.

-Gracias Señorita Lucas- Tomo su paquete de la mesa y se marchó, la amabilidad en realidad no le gustaba o quizá solo no estaba acostumbrada a ella.

Camina de regreso a casa con rencor y confusión en su interior, todo su mundo se vino abajo, parecía que todo se había terminado en un instante. Todo se había desvanecido, era tarde, se había ido, había saboreado la felicidad y eso volvía todo más amargo. Culpaba a Marian, culpaba a Emma, culpaba a Hook, culpaba al mundo entero y se culpaba también a ella.

Al mirar directo a su puerta alguien esperaba sentado en las escaleras del frente, mirando directamente hacia ella. Siguió avanzando hasta estar cerca del joven, no quería decir nada porque en realidad no sabía que decir.

-Henry- Su pequeño príncipe estaba mirándola directamente a los ojos y por un instante ella se sentía bien de nuevo. "Él es todo lo que tengo, él es mi final feliz" sonrió irremediablemente ante el pensamiento, los ojos se cristalizaron un poco pero eran por razones distintas.

-Mamá- Y su voz y esa simple palabra hizo que todo su mundo tuviera sentido de nuevo. El pequeño se acercó y enredo entre sus brazos a la mujer. Una necesidad invadió a Regina que no se contuvo y apretó al joven con fuerza por un rato. Él era todo.

-¿Quieres tarta de manzana?- El chico sonrió y ella también, el recuerdo era lejano, a él no le agradaban mucho las manzanas, cosas de familia. Pero el asintió solo un poco de tarta. Al abrirla había dos pedazos dentro, debía más de un gracias a la loba.

-No vas a rendirte ¿Cierto?- Regina daría cualquier cosa por dejar de luchar, las cosas quizá eran más fáciles cuando todo era poder y oscuridad pero con el ahí quizá valía la pena. Tardo demasiado en contestar al gusto del pequeño y prosiguió –Estoy aquí, no te dejare caer, te ayudare a luchar, te ayudare a creer-

Su corazón latía dentro de su pecho, ella lo amaba más que a nada, más que a nadie, él era su amor verdadero.

Después de una tarta y un chocolate caliente por el frio, se sentaron ambos en el sofá a ver una película. Regina no recordaba cuando había sido la última vez que pudo compartir tiempo por Henry, después de la llegada de Emma todo había cambiado radicalmente.

Todo se había vuelto más pesado, todo se había hecho más crudo, el pasado la alcanzo en el instante en que Emma había entrado en su vida. "Los villanos no tienen finales felices" ¿Qué tan cierto debía de ser eso? Quizá ser una villana siempre iba a dejarla con un vacío en su corazón, su destino era ese.

El chico saco el enorme libro de su mochila… Once Upon A Time…

-Es un buen libro ¿Eh?- El chico asintió.

-Pero no me habla de ti- Ella miro con extrañeza –Bueno no me habla de ti solo de la "Reina Malvada"- Regina sonrió ante el comentario. –La abuela me conto de todo lo que paso en Neverland, me dijo de todo lo que hiciste para salvarme, como la protegiste de mi otra abuela y de cómo salvaste al abuelo y a ella en el año perdido; además el abuelo me dijo como luchaste contra Zelena, tú estabas dispuesta a sacrificarte por todos nosotros cuando trataste de detener el cristal y renunciaste a mí para detener la maldición de Pan, has llegado tan lejos… no eres la reina malvada, ya no-

-¿Eso dice el libro?-

-La historia del libro es la de mis abuelos y de cómo consiguieron su final feliz, conseguiremos uno para ti- Río ante el comentario- Cuéntame la historia- Miro interrogante al pequeño –La tuya- Pero no era tan fácil.

Alguien golpea con fuerza y desesperación la puerta. El sonido retumba por toda la casa, llega a los oídos de madre e hijo mientras Henry escucha con atención lo último que su madre dice.

-Yo voy- El pequeño se levanta cansado del sofá. Regina suspira, la peor parte de la historia está por llegar, aquí comienza la historia de la Reina Malvada y quizá el no perdone escuchar más de lo que cuenta el libro.

Camina por el vestíbulo y no mira por la mirilla de la puerta, sólo abre.

-Henry- Fue un suspiro. La mujer se abalanzo en contra del joven en un abrazo.

-¿Mamá? ¿Qué pasa?- Realmente el pequeño no entendía que estaba ocurriendo.

-Desapareciste- El joven no entiende a que se refiere –Esta mañana sólo no estabas, no dijiste nada tú… sólo no de nuevo ¿Ok?- El joven por fin comprendió al ver como el nerviosismo de la rubia reflejado en su rostro.

-No lo pensé, perdón, estuve aquí todo el día- Los tacones comenzaron a acercarse lentamente al lugar, la otra mujer apareció y observo la pequeña escena sin decir nada.

-Esta…- La rubio levanto la vista y encontró una mirada -bien- Al encontrarse la morena desvió la vista y volvió por donde vino. Había que esperar un poco… un poco – Cuida de ella chico ¿ok?-

-¿Algo paso no es así?- No era ingenuo.

-Alguien congelo la carretera-


¿Qué tan mal estuvo? ¿Que tan bien? ¿Vale la pena continuar? Déjenme saber en un review, vamos son gratis.

Espero leerlos pronto.