Hola, hola!
Les cuento que el día jueves antes de que se viniera todo lo del final de nuestro animé. Me puse a realizar un fic que aludiera al final pero de un modo rosado, jejej... El caso es que la mangaka nos ha dado un final tan "perfecto", que no hay necesidad de agregarle nada más.
Este fic lo hice pensando que nos darían un final soso y como no quiero tenerlo en mi extensa bandeja de "fics no publicados" les traigo lo que yo imaginé...
No hay nada mejor que el ulular del viento en los días de verano; su sólo aullido trae consigo la certeza indeleble de que el calor de esos ardientes días mermará, o cuando menos, aliviará en poco la picazón.
Este verano no parece ser distinto; el viento ulula en diferentes direcciones, apagando la incómoda oleada de calor que dejó a su paso el dios del sol. También, se ha encargado de traer consigo, una cantidad de aromas distintas que al término de un rato acaban por embriagar al más sobrio de los seres. Eso mismo pasó con Chise, quien, al estar aspirando tanta brisa, perdió por completo la noción del tiempo y, terminó por echar raíces en la entrada principal de la cabaña del mago. Observando como las pequeñas lucecitas llamadas estrellas, brotaban de a una a una hasta ir alumbrando el cielo nocturno.
—Chise— llamó Ainsworth desde la puerta principal. Sin embargo, no tuvo respuesta alguna, su aprendiz estaba tan enfrascada admirando la penumbra que no escuchó el llamado del mago. Inquieto por saber que acaparaba la atención de su aprendiz, el maestro decidió unírsele.
Elias recorrió los escasos metros que había desde la puerta de la cabaña hasta el lugar donde permanecía Chise sin dejar de contemplarla. Ella le provocaba un millar de preguntas que por obvias razones no podían ser contestadas a la inmediatez, pero que cada que se presentaba la oportunidad no tardaba en formularlas. Así fue como el mago llegó hasta postrarse a un lado de la aprendiz y, levantó la mirada en dirección de lo que veía Chise.
—Simón me ha dicho que hoy —dijo ella sin despegar la vista del cielo —habrá un acontecimiento llamado "lágrimas de San Lorenzo". Que las estrellas caerán. Pero… no he visto caer ninguna.
Elias asintió sin despegar la mirada del cielo nocturno —¿alguna vez has visto una lluvia de estrellas, Chise?
—¿huh? ¿lluvia de estrellas? ¿qué es eso?
Elias dejó de contemplar el firmamento y encaró los bellos esmeraldas de Chise que pedían a gritos una explicación. —es una lluvia de meteoros a alta velocidad, —explicó— es como ver una multitud de estrellas fugaces cayendo en un mismo momento. En algunas ocasiones es un fenómeno que se repite año con año y en otras es único.
Chise se mantenía alerta, escuchando cada palabra que pronunciaba Elias. Sin embargo, no encontraba relación entre la lluvia de estrellas y el fenómeno que le había platicado Simón.
Elias alcanzó a presagiar el pensamiento de Chise y aclaró: —en agosto hay una lluvia de estrellas cíclica, es decir, que se repite año con año, conocida en la religión católica como "lágrimas de San Lorenzo". Lleva ese nombre debido a que el 10 de agosto es cuando se festeja al diácono y, ese mismo día es cuando está en su mayor apogeo la lluvia. Los católicos asociaron ese fenómeno a las lágrimas que vertió San Lorenzo al momento de ser quemado en una parrilla—finalizó.
Chise emitió un gesto poco agradable al escuchar esas últimas palabras del mago. No entendía como los humanos seguían relacionando fenómenos que aparentaban ser hermosos a circunstancias tan desagradables. Volvió a mirar al cielo en espera de que cayera una estrella cuando nuevamente fue interrumpida.
—la lluvia de estrellas tomará su punto máximo a la hora cero—dijo el mago, consiguiendo tener de nuevo la atención de la chica— si quieres verla podemos decirle a Silky que nos prepare un lugar aquí en el jardín para esperar el punto de mayor auge.
Chise se sintió tan feliz al escuchar esa propuesta que pronto asintió, dejándole ver al mago una faceta poco común en ella. Misma faceta que causó cierta inquietud en el estómago de Elias.
Dos horas más tarde, Chise estaba en la cocina ayudando a Silky a acomodar refrigerios en la canastilla. El evento no sólo se había convertido en una clase de astronomía que la aprendiz anhelaba ver, ahora también se le sumaba un picnic nocturno acompañado de sus amigos.
Elias le había sorprendido de nuevo al momento de enviar aves carteras a los amigos más cercanos de Chise, invitándoles al evento que preparaban para esa noche. Incluso, él mismo abrió portales y se transportó para trasladarlos. Todos estaban ahí y Chise no podía estar más feliz.
En las afueras de la cabaña, donde el prado era el gran cobijado del manto estelar, se encontraban Renfred y Alice; ambos sentados en la orilla derecha de la manta a cuadros que previamente Silky acomodó. Al lado izquierdo estaban Angélica, su esposo y su pequeña hija. En la otra esquina Ruth y Silky, esta última siendo presa de los restregones del perro. Finalmente, Chise salió de la cabaña acompañada de una enorme cesta de bocadillos que acomodó al centro de la manta. Ella se sentó a un lado de Elias mientras el resto comenzaba a disfrutar de las cualidades culinarias de la Banshee.
La paz y armonía rodeaban el lugar, lejos habían quedado los disturbios ocasionados por Joseph, incluso el mismo Renfred había hecho nota de lo mismo a Alice
—¿crees que el amor puede cambiar a las personas? —preguntó en voz baja el hechicero a la rubia.
Alice quien se mantenía mirando el cielo estrellado, dejó de mirarlo y, enfocó su vista en la pareja que estaba atrás de ellos. —El destino les ha puesto varias pruebas; la más dura fue en primavera —recordó— extraer el cuerpo de Joseph de Carthapillus, por poco mata a ambos. Incluso, tuvieron que pasar por una larga y dolorosa recuperación para poder estar así. Quizás es sólo que han pasado por lo mismo que ahora se valoran más—finalizó.
—entonces, ¿no crees que hay amor en ese par? —volvió a preguntar el hechicero
Alice los miró una vez más — si hay amor, estoy lejos de comprenderlo maestro. Yo misma me he hecho esa pregunta y aún no tengo respuesta.
Renfred sonrió. A los pocos minutos dejó de observar a la pareja y llevó de nuevo su mirada al firmamento, no sin antes agregar: — debes observar mejor mi querida Alice, hay sentimientos que son más claros que el agua.
La rubia no supo a qué se refería en realidad su maestro, sólo notó un par de palabras que le causaron un breve mariposeo en su interior: mi querida.
Del otro lado la pequeña hija de Angélica preguntaba a su padre si podía pedir deseos a las estrellas que cayeran, y aunque, varias le habían dado una respuesta positiva no dejaba de seguir insistiendo con lo mismo.
Ruth insistía a Silky que le rascara la cabeza, había encontrado el acto tan relajante que sólo despegaba la cabeza del suelo cada que la banshee dejaba de hacer el movimiento. Buscó de nuevo con el hocico la mano de la rubia hasta encontrarla y hacer que volviera a rascarle.
La hora cero llegó y como si las palabras del mago fueran ley, del cielo comenzaron a desprenderse pequeñas partículas fugaces cayendo una sobre otra y otra más. De pronto el cielo se vio cubierto de varios haces de luces que caían en distintas direcciones.
La felicidad con la que recibieron el fenómeno era indescriptible. Todos permanecían maravillados ante la magia de la madre naturaleza. Los esmeraldas de Chise refulgían de tanta felicidad y Elias no dudo un segundo es hacerlo referencia
—Chise— dijo él
—si— contestó ella, dejando de mirar el maravilloso acontecimiento y enfocándose en los ojos de Elias.
—¿estás feliz? —preguntó dubitativo
La pelirroja sonrió y asintió.
—ya veo —dijo él
Chise sabía que el mago estaba guardando una inquietud por lo que se adelantó a preguntar: — ¿sucede algo con eso Elias?
—humm… no sabría cómo explicarlo —respondió Ainsworth — pero cada que te veo así, siento un hormigueo en el estómago.
Chise volvió a sonreír, ésta vez alejó su mirada del hombre que le había cambiado su vida y la llevó hasta el precioso panorama que ahora se enfilaba. En realidad, no tenía respuesta para dar, sólo sabía que ella comenzaba a sentir lo mismo…
Gracias por llegar hasta aquí!
Mishakawaiiticona muchas gracias por tu review, espero poder aclarar tus dudas en un epilogo exclusivo para esa historia. Espero que este nuevo capítulo tambien te guste. Saludos!
Yo: Gracias, eso no se debe leer en el almuerzo...jejeje
Elprimordial: Siempre con tus buenos elogios, muchas gracias por el review :)
