Capítulo 2:

Durante años le decía a mi madre que no necesitaba dormir, que en mis sueños se hallaban mis pesadillas para capturarme y dominarme. Dejarme dormir para siempre esa era su amenaza.

Pero con el tiempo me encontré desmayada, intentando no despertarme, con la esperanza de que al verme me dejaran faltar a clases. Dar pena era uno de mis técnicas para lograr escabullirme.

Ahora me encuentro en mi habitación a oscuras, deseando poder cerrar los ojos por primera vez en semanas. Los ojos me arden deseando que me rinda, que colapse, pero no lo hare no dejare que mis demonios me atrapen.

Los primeros rayos de luz entran por la ventana, indicándome que un nuevo día apareció, un ruido sonó en la lejanía, mi nuevo oído se movió hacia la puerta. Mi cerebro empezó a procesar la información a un ritmo increíble, pude escuchar hasta la charla que tenían mis tíos entre sí:

_ ¿Crees que deba ir a la escuela? –le pregunto mi tía a mi tío, se podía escuchar el nerviosismo en esa pregunta.

_No lo creo Sonomi, para mi deberá faltar hasta que se acostumbre.

_Lo sé, pero volver a la rutina puede hacerle bien, ¿no?

_Intentar que no paso nada no le hará bien, sino peor –suspirando empezó a caminar de nuevo.

_Iré a despertarla.

Mire a mi alrededor para darme cuenta que me encontraba acurrucada en una esquina de la habitación. Debería pararme, no quiero asustarlos.

Me levanto lentamente, intentando ver a donde podría ponerme para evitarle un ataque a mi tía. Sus pasos se empezaron a escuchar cerca, por lo que me senté en la cama rápidamente.

La puerta se abrió, para mostrar a una Sonomi asomándose asustada, al verme su rostro mostro culpa y miedo.

_ ¿Cómo dormiste? –Levanto mis hombros restándole importancia -¿quieres comer?

_Si, por favor.

Su mirada se choco con la mía durante unos minutos, hasta que la bajo apenada. Empezó a correr para llegar a la cocina, me levante para seguirla, pero me detuve al escucharlos hablar.

_Terada –lo llamo en voz baja –creo que no durmió.

_ ¿Qué?, ¿por qué lo dices?

_Se le nota, tiene orejeras, parece cansada –sus pasos empezaron a formar un circulo, por lo que tendría que estar caminando en uno.

_Tranquila, es normal, solo tiene miedo, nada más.

Ojala solo tuviera miedo.

Empecé a caminar fuerte, haciendo mucho ruido para evitar sorprenderlos, pero al entrar en la sala, pude visualizar claramente un aire de tensión y nerviosismo.

Mi familia me espera, me pregunto por cuánto tiempo la tendré. Por cuanto me aguantare o me contendré.

Con el nerviosismo tan evidente me senté en la mesa mientras miraba a mis tíos mirarse sin saber que decir.

Que buen comienzo de una nueva vida.

Gracias por leer y los comentarios.

Disculpen la tardanza.

Próxima Actualización: 26-05-2014

Nos vemos.