Este fic ha sido creado para los "Desafíos-LISTA DE TÍTULOS DE VIÑETAS"
del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"
Disclamer: Los personajes, lugares y situaciones relacionadas con el Potterverso son de autoría de J.K Rowling. La trama con la que se desenvuelve esta historia es mía.
Parte 2: Felix Felicis
No tenía otra opción, ni el conjuro más poderoso, ni su oficina casi a punto de ser declarada como pérdida total, le habían regresado su preciada memoria. ¡Por todos los Caramelos de Limón del mundo! Dónde estaba ese frasquito.
Siguió revisando las estanterías del armario de pociones, hasta que un Accio Felix Felicis brotó de sus labios pero, nada pasó, condenados encantamientos convocadores, pensó, no convocan ni mie…miembros de la Orden del Fénix. El anciano bufó molesto. Para eso servía ser mago. Patrañas, ahora prefería ser un tranquilo muggle, sin ningún Lord Oscuro dándole jaquecas a su edad. Él ya estaba listo para su retiro en Las Malvinas, y ahora tenía que lidiar de nuevo con ese remedo de serpiente despigmentada. Vaya epílogo de vida.
Se dispuso a salir de la habitación, cuando se topó de lleno con una morsa. Un momento, ¿qué hacia una morsa en la mitad de un castillo inmarcable? ¿Acaso era una morsa mágica?. Claro que no, eso no existía, o por lo menos no en Gran Bretaña. Lo que le faltaba ahora, Demencia Senil sumada a su Alzheimer.
Salió dispuesto a enfrentar la regordeta morsa, se ajustó sus gafas de media luna y lo vio claramente.
—Horace, viejo amigo, justo te andaba buscando —dijo el anciano mago luchando por contener una carcajada. En definitiva ya no valía ni un Knut sin sus anteojos—. Ven conmigo al despacho y te comento.
El lugar era tal y como lo recordaba, esas andrajosas cortinas en los doseles, el viríl olor a dormitorio con mil años de uso y, los prácticos baúles a los pies de las camas. Cada uno pintaba unas iniciales, comenzó a buscar, la primera que encontró era N.L, nadie lindo debía ser ese. Luego estaba S.F, siempre flamante ese chico. A su lado las letras R.W, raro, otro Weasley. Y H.P, por fin allí estaba.
Levanto la tapa del baúl y algo siniestro lo golpeó. Cayó al suelo de forma violenta, no se había esperado eso, la defensa poderosa e inquebrantable de la antigua reliquia.
—¡Por Merlín, muchacho!, hasta yo que también soy considerado una preciada reliquia me tomó un baño de vez en cuando —alegó el anciano intentando ahuyentar la peste que lo envolvía.
Que mala costumbre tiene la gente de considerar que una antigüedad vale por su místico mugre.
Aguantó el aliento y conjuró un Accio no verbal. Una botellita de cristal se abrió paso de entre la maraña de ropa sucia, empaques de grageas y monturas dañadas de anteojos.
—Lo siento hijo, el mundo necesita tu suerte. Y fortuna que la tienes líquida.
Se levantó con dificultad, acomodó su fina barba. Antes de salir reparó el daño hecho a la exquisita suite Gryffindor, y se marchó. Entre sus manos tenía por fin la salvación del mundo mágico. Suerte que la mor…Horace había preparado un poco para la clase.
Nota: No sé bien todo esto de donde salió. Espero que mi intento de humor allá resultado en algo más que unas cuantas palmas contra el rostro.
