Me tarde un poquito XD, pero ya estoy de vuelta con el primer capítulo de este fic, este esta exclusivamente dedicado a el MARICHAT :D, no sé si lo había mencionado antes XD, pero este fic tendrá todos los ship XP o al menos estoy trabajando para eso XP.
Casi olvido mencionarlo, el dibujo de la portada es un trabajo que hice especialmente para este fic, el diseño de la ropa de Marinette es un invento mio XD, pero quería hacerlo para que pudieran imaginarse mejor todo con el diseño de la ropa de ella XD, si quieren ver el dibujo más grande pueden buscarlo en mi Devianart, que tiene el mismo nombre que esta cuenta "Zilia-K", también lo subí en tumblr hace unas semanas :3
En verdad espero que el capítulo sea de su agrado y para no spoilear nada XD me despido jajaja hasta los comentarios finales :3
Sin más los dejo con la historia...
.-.-.-. UNA CITA ESPECIAL .-.-.-.
Anteriormente…
— ¿Prepararme? —Observó a la castaña asustada, sintiendo que algo se le estaba pasando por alto.
— Digo… deberías ponerte bonita, usar algo diferente —insistió Alya acariciando su mentón.
— ¡Es cierto! —Exclamó lanzándose a los brazos de la morena desconsolada y alterada— ¡¿Qué voy a hacer Alya?! ¿Qué debería usar? ¡Adrien pensará que soy una chica común y sin estilo… y me odiará de por vida!
— Tranquila… tranquila —Abrazó a su amiga acariciando su cabeza, a veces Marinette era demasiado melodramática, pero a ella aquello le parecía divertido, sabía perfectamente que en el fondo Mari estaba realmente enamorada de Adrien y no sabía como expresar sus sentimientos de forma correcta y "normal" —. Después de clases podemos ir a tu casa y decidir juntas que podrías usar —sonrió amablemente.
— ¿En verdad harías eso por mí?
— ¡Haría lo que fuera por mi mejor amiga!
— ¡Eres la mejor Alya! —La abrazó con más fuerza y sonriendo la estrujo fuertemente.
Estaba feliz de haberla conocido. Sabía que con su ayuda quizás la fortuna podría sonreírle y finalmente usar esa oportunidad para captar realmente la atención del rubio.
Aunque evidentemente, Adrien y Marinette estaban totalmente ajenos a los verdaderos planes de sus amigos, planes que aún ni siquiera habían comenzado.
¿Conseguiría este empujoncito acercar a los muchachos?
.-.-. Capítulo 1: Gatito coqueto .-.-.
No sabía como, ni cuando... pero la tarde se había escapado rápidamente dándole paso a esa iluminada noche en Paris, agitada y llena de vida.
— ¡Alya no puedo ponerme eso! —Clamó sintiendo como su rostro se enrojecía observando su figura en el largo espejo de cuerpo completo.
La morena alzaba en su mano un cintillo con una curiosa aplicación de mariquita. Un detalle que según la señorita Césaire le daría el "toque maestro" al atuendo que había escogido a su amiga para esa "famosa junta".
— ¡¿Qué va Mari?! —Sonrió con esa picardía tan propia de ella—. Te quedará increíble.
— Pero...
— ¡Nada de peros amiga mía! —Se acercó para arrebatarle las coletas a su pelo— ¡Te verás hermosa con el cabello suelto!
— ¡Alya espera! —Trató de resistirse... en verdad lo intentó, pero le fue imposible conseguir mantener su cabello cohesionado en esas dos coletitas que solía usar a diario.
— ¡Listo! —Sonrió orgullosa, cruzándose de brazos mientras miraba a su sonrojada amiga, quien parecía imaginarse que sucedería mañana cuando llegara con ese look a enfrentarse al chico de sus sueños.
— ¿No me veo extraña? —Volvió a dudar mientras acariciaba el pequeño bichito rojo con pintitas del cintillo.
— ¡Te ves hermosa Mari! —En verdad a su amiga le hacía falta un poco de autoestima, ella subestimaba lo bonita que era, no se daba cuenta que su belleza natural, junto con su simpatía y amable carácter serían su mejor arma para conquistar al joven Agreste. ¿Qué clase de idiota no se fijaría en alguien como ella? Suspiró pesadamente al recordar que quizás ese "ciego idiota" tenía nombre y apellido y era el mejor amigo de su novio—. Sólo espero que Nino haya hecho lo suyo —murmuró creyendo que estaba pensando, pero en realidad sus pensamientos los había vocalizado muy claramente.
— ¿Qué decías Alya? —Preguntó la señorita Dupain, mirando de lado a su amiga que ahora le sonreía nerviosa y golpeaba amistosamente su espalda repitiendo "nada" una y otra vez.
— Bueno... se ha hecho algo tarde —sonrió mirando curiosa la hora— no olvides el cintillo mañana, te aseguro que con ese atuendo dejarás con la boca abierta a Adrien.
Mari volvió a mirarse al espejo, en verdad ella sentía, por irónico que pareciera, que era "demasiado rojo" en ese atuendo. Y si que era algo bobo creerlo, después de todo suele usar en secreto una malla bien roja y apegada llena de pintitas negras para combatir junto a Chat Noir, cuando los parisinos necesitaban su ayuda para devolver la tranquilidad y alejar el mal de los corazones confundidos de aquellos inocentes que eran manipulados por los Akumas, sacando lo peor del alma humana.
Por suerte... hoy había sido un día tranquilo y había tenido tiempo para estar a solas con Alya y jugar a ser "adolescentes normales", preocupándose sólo de cosas triviales como el atuendo para una cita o... por que escoger el rojo por sobre otro color.
Sonrió.
Quizás Alya tenía razón. Si Adrien admiraba a Ladybug era una buena idea usar un atuendo inspirado en una mariquita, quizás pensaría que era lindo o quizás hasta podría sacarle una sonrisa boba al ir vestida algo diferente.
— ¡Tierra llamando a Mari! —La morena agitaba su mano delante de su amiga para llamar su atención. No supo en que minuto, pero la había perdido en medio de ese enorme páramo que eran sus pensamientos.
— ¡Cielos! ¡Lo siento Alya...yo!
La joven soltó a reír divertida al ver como joven volvía a sonrojarse y casi que besaba el suelo con las reverencias exageradas que realizaba para disculparse.
— ¡Pierde cuidado! —Sonrió y acarició su cabellera azabache revolviéndole el cabello— Sé que lo haces sin intención... yo sólo te decía que voy a regresar a casa.
— Gracias de nuevo Alya —le devolvió una amistosa sonrisita— ¿Nos vemos mañana? —Preguntó, aún ilusa del verdadero plan de sus amigos.
— ¡Oh, claro! —No le gustaba mentirle a Mari, pero era por su bien. Esto que estaba haciendo lo hacía sólo para ayudarla a ella— Nos vemos mañana —se despidió agitando una de sus manos mientras que con la otra levantaba la puerta de la azotea que era la habitación de Marinette, el último cuarto en la residencia.
Y fue así como Marinette volvió a quedar prácticamente sola de no ser por...
— ¡Te ves adorable con el cabello suelo Marinette! —Exclamó la pequeña criaturita que salía del bolso de la chica y flotaba hasta alcanzar a su portadora para abrazarla cariñosamente.
— Gracias Tikki, eres muy amable —sonrió mientras con una de sus manos acunaba el cuerpecito del Kwami para acercarlo más a su mejilla mientras esta seguía abrazándola son sus pequeños bracitos.
Cuando se separaron la pequeña Tikki flotó para quedar sobre la cabeza de Marinette y apoyada sobre ella la examinó de pies a cabeza, notando que la muchacha usaba un jeans rojo muy llamativo y una playera con un curioso estampado de mariquita.
Marinette al notar que esta la observaba se aventuró a preguntar.
— ¿Qué te parece?
— Indudablemente linda —sonrió de manera simpática y luego apoyando una de sus manitos en su cabecita agregó—. Pero... ¿no es un poco arriesgado vestir con una camiseta con una mariquita? ¿No sospecharán que eres Ladybug?
Aquellas palabras de su pequeña amiga ensombrecieron su rostro, indudablemente ella estaba pensando lo mismo, pero no había podido decirle aquello a Alya, no sin revelar que realmente era Ladybug.
Tikki notó la preocupación en el rostro de la muchacha, y sintiéndose algo culpable volvió a flotar hasta quedar justo frente a ella.
— No creo que pase nada —sonrió— además te asienta muy bien el rojo, seguro Adrien quedara encantado al verte —agregó con un ligero tonito coqueto y divertido.
— ¡Tikki! —La regañó mientras alejaba esos malos pensamientos de su mente.
Y ahora seguida por la pequeña Kwami se alejó del espejo mientras se quitaba la ropa y se volvía a poner su tenida habitual, aún no tenía deseos de acostarse.
Y es que cada minuto que pasaba aumenta su inquietud, sus nervios y su incertidumbre. No podía esperar para que amaneciera y pudiera ver nuevamente al rubio.
Necesitaba salir a tomar algo de aire fresco.
Seguro eso le vendría muy bien.
Mientras en la lujosa mansión Agreste.
El único hijo de la familia se encontraba en su nada modesto cuarto, lleno de videojuegos, libros, juegos de mesa, cds, etc... tenía estanterías de todo lo que pudiera desear y podía pedir lo que quisiera sin reparos, pero curiosamente no había nada en todo ese cuarto de ensueños que le llenara el vacío que crecía en su interior.
No existía lujo que comprara la felicidad, y él lo sabía muy bien.
Lamentablemente su deseo más grande estaba muy lejos de su alcance.
Suspiró.
Y poco después dejo que su cuerpo cayera sobre la acolchada cama, llevó uno de sus brazos hasta su cabeza y cubrió con el antebrazo sus ojos.
¿En verdad tenía que dormir?
— ¿Que sucede? —El Kwami con forma felina pareció espabilar su adormilado cuerpo, para acercarse hasta su portador— Tienes un aspecto terrible.
— Plagg —murmuró entre molesto y divertido, su pequeño y perezoso compañero siempre terminaba sacándole una sonrisa en esos periodos de soledad, al menos con él cerca ya no estaba tan solo—. Para ti siempre tengo mal aspecto.
— Es que... no te entiendo —Insistió burlescamente mientras se dejaba caer junto a Adrien, recostando su cuerpecito en esa "perfecta" cama, según su apreciación— Aquí lo tienes todo... y siempre estas suspirando —abrazó su pequeño cuerpecito mientras su mirada soñadora traía hasta su mente aquello que más le fascinaba—. Deberías aprender de mí, con un trocito de Camembert soy indudablemente dichoso —sonrió.
— Para ti todo es queso, Plagg.
Se giró para mirar el cuerpecito del Kwami sonriendo.
— Y para ti todo tiene forma de mariquita —se burló rascándose su cabecita al tiempo que bostezaba— al menos los quesos no me rechazan —se mofó divertido de ver como el rubio se sonrojaba notoriamente.
— Ladybug no me rechaza —se defendió sabiendo que lo que decía estaba lejos y no tan lejos de la realidad.
A veces de verdad sentía que la joven heroína se sentía atraído por él, por Adrien... al menos había notado las muchas veces que ella lo había ayudado y se había preocupado de sobremanera por él. El problema estaba que, él como Chat Noir parecía alejarla una y otra vez, tenían una extraña complicidad, trabajaban bien en equipo y ella parecía divertirle sus tontos chistes de gatos, pero... ¿eso sería suficiente para llegar a su corazón?
— No te sigas sulfurando —se volvió a burlar notando la rara expresión en el rostro del joven Agreste— las chicas son un problema, es imposible comprenderlas.
— ¡Arggg! —Revolvió sus cabellos con ambas manos mientras giraba sobre la cama hasta alcanzar el borde, quedando con la mitad del cuerpo colgando— Pero ella dijo que me amaba.
— ¿Cuándo dijo eso?
— La carta... ¿la recuerdas?
— Ni siquiera sabes si era de ella.
— Estoy seguro que era de ella, Plagg —se incorporó con renovados ánimos—. Es más... deberíamos salir a patrullar, darle una vuelta a la ciudad.
— ¿Por qué mejor no me dices que quieres encontrarte con tu lady? —Sonrió de lado, acusando al muchacho con la mirada.
— ¡Basta de tonterías! —Apuntó con su puño al Kwami, mostrándole el anillo en su mano derecha— ¡Plagg transfórmame!
— ¡Espera y mi que...! —Pero no fue capaz de terminar la frase antes de ser "absorbido" por el poder mágico del anillo.
Y segundos después tras apagarse aquella luz enceguecedora que rodeó el cuerpo del muchacho, una sombra oscura saltó ágilmente desde su posición hasta la ventana más cercana.
Hoy era una bonita noche para una "patrulla" nocturna.
Marinette se encontraba recargada con sus antebrazos sobre el barandal que demarcaba el límite de una de las partes más altas del edificio. Le gustaba salir a divagar a esa parte de su hogar, además le salía cómodo llegar allí, porque su cuarto curiosamente también era la habitación más elevada.
— Estoy nerviosa Tikki —le confesó a su pequeña amiga después de muchos minutos en completo silencio.
La Kwami no había querido interrumpir los pensamientos de la muchacha, sabía que los temas de amor de los humanos eran… complejos, y a pesar de que ella quisiera ayudarle, le era difícil hacerlo. No si Marinette no ponía más de su parte. Pero antes de responderle a su portadora "algo" llamo su atención, una "sombra" deslizándose ágilmente por los tejados y que se acercaba rápidamente.
— Sé que estas nerviosa, y no quiero ponerte más nerviosa… pero —hizo una pequeña pausa tratando de descifrar la identidad de aquella misteriosa sombra que ya estaba demasiado cerca, debía ocultarse, no había tiempo— Una figura misteriosa se acerca rápidamente.
— Tikki espera… no te escondas, debo transformarme —le dijo alarmada, pero la pequeña Kwami ya se había ocultado detrás de unas de las macetas que había en el balconcillo.
Rápidamente buscó algo con que armarse, estaba segura que su amiga no la abandonaría si no tuviera razón alguna para hacerlo, y esa probablemente era que fuera lo que fuera que se estaba acercando, estaba demasiado "cerca" como para darles tiempo de realizar la transformación sin dejar en evidencia a la Kwami y la identidad de su portadora.
Y con el pensamiento de que aquello que se acercaba era el "enemigo", decidió tenderle una trampa. Centró su vista al frente en la bonita visión de ese Paris nocturno y lamentando por dentro dejar de observar, cerro sus ojos con el palo de escoba bien agarrado entre sus manos mientras respiraba pausadamente, tratando de percibir con sus otros sentidos los más mínimos detalles que pudieran evidenciar que aquella inminente amenaza estaba sobre ella.
Pero evidentemente era una misión difícil, Paris era una ciudad que no dormía, día y noche había mucho movimiento en sus calles y hoy, efectivamente, no era la excepción.
Y entonces cuando creyó que estaba atrapada lo sintió, suave y grácilmente. Era como si alguien muy sigilosamente se hubiera detenido justo en la parte más alta del balconcillo. Poco después pudo sentir que bajaba, pero había sido un sonido casi imperceptible.
Se acercaba…
Estaba segura de ello.
Pero espero un poco más… sólo un poco más.
Abrió sus ojos y centro su vista en el suelo, notando como la silueta oscura que se dibujaba en el borde del piso se ensanchaba, y entonces cuando lo sintió casi encima de ella se volteó agitando el palo de escoba tratando de golpear al sigiloso intruso.
Chat asustado y sorprendido retrocedió como pudo y con esos reflejos de gato consiguió milagrosamente esquivar el peligroso movimiento de la joven Dupain. Y luego haciendo uso de su bastón contrarresto otra tanda de ataques.
— ¡Tranquila! —Gimió resbalando torpemente cayendo sentado al suelo— No vine a hacerle daño señorita.
— ¿Chat? —No podía creerlo, al verlo en el suelo y ella aún bien armada se sintió un tanto estúpida, semejante escándalo que había armado por su felino compañero ¡No podía creerlo!— ¡¿Qué demonios te pasa Chat?! ¡Casi me matas de un susto!
El chico inclinó su cabeza extrañado viendo como la muchacha lo apuntaba molesta con la escoba y entonces por alguna extraña razón recordó a su Lady, no había podido evitarlo.
Marinette notó la extraña expresión que se dibujaba en el rostro de felinas facciones de Chat Noir y entonces recordó que no estaba con su antifaz y que era Marinette y no Ladybug quien estaba dirigiéndose al héroe.
— ¡Lo siento! —Se disculpó muy sonrojada soltando el palo de escoba y dejando caer su cuerpo para quedar sentada justo al frente de Chat— No puedo creer que seas Chat Noir… es… —busco rápidamente una palabra que sonara convincente y no demasiado aduladora— es increíble que estés aquí, estoy tan emocionada que casi no puedo creerlo —sonrió y luego se volteó disimuladamente para sacar la puntita de su lengua de forma divertida y burlona, era raro tener que fingir ser una más de las mega admiradoras del chico.
El felino muchacho sonrió de forma coqueta, e hincándose en el suelo se acercó un poco a la joven haciendo que Marinette se pusiera nerviosa al notar que este invadía su "espacio personal".
— Prrr tiene unos excelentes reflejos —extendió una de sus manos de manera muy caballerosa y aun manteniendo esa sonrisita en su rostro agregó— Soy yo el que se llevó un gran susto por mi atrevimiento.
Una de sus orejas gatunas parecieron agitarse ligeramente, como un pequeño tic. Y entonces inconscientemente Chat se rasco justo detrás de forma rápida y corta, como si fuera un verdadero felino.
Y a pesar de lo raro y extraño de las circunstancias, Marinette le devolvió aquella sonrisa de forma amable y sincera. En verdad Chat no tenía la culpa de que ella fuera una paranoica y, por otra parte, ahora que él estaba allí Adrien había desaparecido completamente de su cabeza, por extraño que pareciera.
— Bueno… yo… tomo clases de defensa personal —mintió acercando una de sus manos temblorosas hasta las enguantadas de Chat.
— Increíble —agregó, y ahora abusando de la confianza que Marinette estaba depositando en él, con su otra mano sujeto la cintura de la muchacha y la acercó aún más hacia su cuerpo— Seguro haríamos un gran equipo —sugirió muy animado.
¿Qué demonios estaba haciendo?
¿Por qué se comportaba así con ella?
Y entonces clavó sus ojos verdes e intrigantes sobre la clara mirada de ella, aquella mirada que no podía sacarse de la cabeza, verla ahora así de cerca y en medio de esta penumbra, iluminados sólo por luces artificiales y un cielo con pocas estrellas, y por más que la observaba, seguía viendo a Ladybug en aquellos ojos, maravillosos y destellantes.
Marinette se sonrojó notoriamente al tenerlo tan cerca, en medio de la noche y fuera de toda "peligrosa" circunstancia, este "encuentro" era todo menos algo que ella hubiera esperado.
— Seguro su Lady se pondría muy celosa —agregó luego alejándolo ligeramente apoyando ambas manos sobre el pecho del muchacho.
Fue sólo entonces cuando Chat reaccionó, notando que tenía a la joven atrapada entre sus brazos y ella tímidamente trataba de tomar "algo" de distancia.
No pudo evitarlo y también el rubor cubrió sus mejillas, e inmediatamente se levantó, ayudando de paso a Marinette a hacer lo mismo. Tenía que calmarse, con el corazón galopeándole así de rápido no era de extrañarse que tuviera alucinaciones.
— Entonces con mayor razón debería reclutarla en nuestro equipo —Sonrió regresando rápidamente a su personaje— Mi lady me tiene abandonado esta oscura y solitaria noche —suspiró apenado— pero fue una suerte encontrar a tan hermosa señorita despierta a estas horas de la noche en medio de mi patrullaje nocturno —le guiñó coquetamente y volvió a tomar una de las manos de Marinette justo antes de inclinarse frente a ella.
— No hagas eso Chat… me avergüenzas —la actitud confianzuda y caballerosa del muchacho realmente la estaba poniendo nerviosa y lo peor de todo es que no podía escabullirse en sus comentarios burlescos y divertidos, ese era el papel que jugaba Ladybug en el equipo, no ella—. ¿Buscabas a Ladybug, no? —Tenía que salir de este embrollo de una forma y otra.
— ¿Eh? —Se irguió rápidamente y nuevamente sus orejitas parecieron agitarse— En realidad… tenía un obsequió para ella —se sinceró nuevamente sonrojado.
No sabía por que estaba hablando de esto con la joven Dupain, pero ciertamente se sentía cómodo en su compañía, tanto que estaba actuando algo bobo y atolondrado.
— ¿En serio? —Sonrió con un ligero dejo de picardía, acercándose al chico para golpearlo suavemente en el brazo con su codo— Parece que el gatito va a tener que maullar a la luna para atraer a su amada —se burló divertida sin poder contenerse, en verdad había querido omitir eso que acaba de decir, pero no había conseguido hacerlo.
Chat se avergonzó aún más y volvió a sentir esa extraña conexión entre Mari y la heroína.
¿Por qué a veces le parecía como si ella le robara las palabras de la boca a su lady?
— Pero ella no parece escucharme —se lamentó hincándose nuevamente en el suelo.
— ¡Hey! —Se hincó junto al felino muchacho y acarició cariñosamente su alborotada cabellera— Estoy segura que ella te aprecia muchísimo, eres un excelente compañero —se lo decía desde el fondo de su corazón, porque no había nadie más enterado que ella, siendo dueña de aquella identidad secreta—. No te pongas triste Chat. Puedo entregarle a Ladybug aquello que quieres darle.
— ¿Conoces a Ladybug?
Chat volvió a mirarla curiosamente.
¡Cielos! Había metido la pata hasta el fondo.
— Si… digo… Alya puede comunicarse con ella, ¿recuerdas su blog? Ladybug le ha dado varias entrevistas a ella —sonrió y volvió a revolver los cabellos del muchacho— ¿Quieres que se lo entregue?
Chat dudo unos momentos y cerrando sus ojos dejo que su cuerpo se llenara de aquel cálido sentimiento que crecía en su interior al sentir las cariñosas caricias de la joven. Y sin darse cuenta soltó un ligero ronroneo, pero al notarlo inmediatamente agitó su cabeza y se alejó de ella volviendo a ponerse de pie.
— Creo que tengo una mejor idea —agregó luego buscando entre sus cosas aquello que originalmente traía para la chica de sus sueños—. Quiero que aceptes este humilde obsequio de mi parte —le dijo extendiéndole una pequeña flor de seis pétalos de un rojo muy intenso.
— ¿Para mí? —Dudó, aún hincada en el suelo, viendo como el héroe le extendía con una de sus manos la flor y con la otra la invitaba a incorporarse.
— Para la joven más amable y simpática de Paris —agregó, aún muy sonriente, quizás esa noche no se había encontrado con su lady, pero Mari si le había sacado más de una sincera sonrisa— ¿aceptaría estar pequeña flor como una disculpa por mi atrevimiento?
Marinette sujetó tímidamente la mano con la que él la invitada a levantarse, y después de un pequeño jaloncito quedaron a la misma altura, uno frente a otro.
— Gracias Chat —le dijo sujetando el humilde obsequio con sus manos— atesoraré este recuerdo de esta extraña noche y… disculpas aceptadas.
Chat también sonrió, en verdad Marinette era una de las personas más amables y cordiales que había llegado a conocer.
— Se hace tarde, debo marcharme.
Aún mantenían sus manos juntas, ella había acunado entre las suyas la de él junto a la florcita.
— Si, debes seguir con el patrullaje.
— Exacto —mintió.
Por primera vez no quería hacer lo que sus palabras estaban diciendo. No tenía deseos de marcharse.
— Lamento lo de la escoba.
Y entonces Chat no pudo evitar soltar una risita divertida, la misma que fue acompañada por la cantarina risita de ella.
— Estamos a mano —le dijo guiñándole divertido, mientras dejaba que ella finalmente tomara la florcita entre sus manos y entonces volvió a verla por una última vez a los ojos.
Ella aún lo hechizaba con una simple mirada.
Sonrió un tanto embobado y tomando delicadamente la mano libre de ella acercó su rostro para depositar un suave beso sobre el dorso de la misma.
— Fue un placer tener tan agradable compañía —agregó luego, separándose viendo el bonito rosa que ahora adornaba las mejillas de la muchacha, aquel sonrojo enmarcaba su expresión extrañada y avergonzada.
Y sin más se alejó con la ayuda de su bastón y su indudable agilidad, perdiéndose rápidamente en la oscuridad, sintiendo como la fresca brisa chocaba contra su rostro y como una rara sensación subía rápida y alborotadamente desde su estómago.
Todo esto… era nuevo para él.
Mientras, Marinette sólo se quedó mirando algo atontada el lugar por donde aún dibujaba los saltitos silenciosos y agiles de su felino compañero, el mismo que había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos como su hubiera sido un verdadero sueño.
¿Qué había sido todo eso?
— Parece que el corazón de Marinette está comenzando a confundirse.
Era Tikki quien había salido de su escondite y ahora flotaba alrededor de la aturdida muchacha.
— ¡No es lo que piensas Tikki!
— ¿Y por qué mantienes esa sonrisita aún después de que Chat se ha marchado hace ya un buen rato?
— No digas tonterías —volvió a sonrojarse aún más, mirando aquella pequeña florcita en su mano— Chat… Chat sólo es… un gatito coqueto.
Y aún con ese pensamiento en mente no podía alejarlo de su cabeza.
¿En verdad sólo era eso?
Continuará…
Chan chan! X3
La verdad es que debo confesar que 9-9 tengo una debilidad por el Marichat y el Adrianette XD, pero... todo los ship me gustan :") me gusta ese enredo entre lo uno y lo otro XD amo eso de esta serie jajaja, aunque sea demasiado obvio y ellos no lo vean XD lo amo igual :"3
En verdad espero que este primer capítulo haya sido de su agrado, para todos los que lean, los que leeran y los que quizás lo vean de curiosos pero no lean nada XD, además... quiero agradecer a las personitas que se tomaron la molestia de comentar el prologo de esta historia :"), en verdad muchas gracias! Yahab y Junengrey, en verdad aprecio su apoyo :D y a todos los que han puesto esta historia en sus alertas o favoritos :") en verdad se los agradezco de corazón.
Sin más que decir, me despido hasta el siguiente capítulo.
¡Saludos!
