Dom: Bueno, como siempre dedicado a mi más querida amiga de la red, Altea Kaur. Y también para todooos los que dejaron un review, agregaron a favoritos o simplemente leyeron un párrafo. Gracias, gracias, gracias!
Disclaimer: Busquen el significado de Disclaimer, que hoy tengo más flojera de escribirlo que lo habitual.
Titulo: Bernie´s
Rose entró en su casa con cansancio.
El trabajo le estaba yendo pesadísimo últimamente.
Estaba estudiando para algún día ser fotógrafa, pero sus cursos no se pagaban con el aire. Su maravillosa idea de ser solo una chica con su cámara y estudios no estaba funcionando. El trabajo de mesera la tenía demasiado cansada como para siquiera sacar un libro y estudiar ese día.
Rose agarró un paquete de galletas de la lacena, un vaso de leche de la heladera y se sentó en una silla. Recordó su idea de departamento, la cual le había vendido a Scorpius Malfoy y se sintió horrible.
Su "departamento", era una casa pequeña de dos pisos. Claro, era larga y estrecha, llena de cosas que la hacían parecer muy pequeña. Pero no era un departamento, y eso estaba claro.
Lily bajo del primer piso con una sonrisita. Rose arqueó las cejas pelirrojas, abandonando la silla y pasando a un pequeño sillón de su mini living.
—No sabía que estabas en mi casa. Cuando te di unas llaves, no fue para que usaras esto cuando se te dé la gana— La regaño, disfrutando del cojín en su espalda, cómodamente calientito. Lily seguía con esa sonrisita suya. Rose suspiro. — ¿Qué?
— ¿Hay algo que no me hallas contado, prima?—Murmuró Lily, corriendo las escaleras de madera. Saltó de un salto en el sillón al lado de Rose y la observo con atención. Rose pensó un momento una buena respuesta. Se encogió de hombros.
—No me despidieron, los cursos van bien, y desde hace casi dos meses no me acuesto con nadie. — Rose sonrió pícaramente y se miro las uñas purpuras. —Más allá de eso, no oculto nada.
— ¿Ah no?—Lily seguía sonriendo, pero Rose negó con la cabeza. La sonrisa de Lily aumentó. Se levanto del sillón y paseo por la sala, mirándola sin recodo— Toda la tarde un tal Scorpius Malfoy estuvo llamando cada veinte minutos. ¿Tienes algo que decir sobre eso?
Rose se puso pálida, y Lily la acusó con un dedo.
— ¡AJÁ!—Dijo en papel de Sherlock Holmes. — ¡Me estas ocultando algo!
—No es nada…— Rose hizo un gesto con la mano, bebiendo su leche— Solo me lo cruce en una plaza de por aquí, hablamos…, me dio su número…
— ¿Estamos hablando del mismo Scorpius Malfoy, también conocido entre las mujeres como "el que esta como un tren"?—Rose rio un poco, pero asintió. Lily se apretó un mechón de pelo. — ¡¿Y por qué esa cara de nada? ¡LLAMALÓ!
—Espera, espera, espera. Tiempo— Rose arqueó las cejas, sorprendida. — ¿No vas a regañarme? ¿No vas a quejarte como siempre de lo insoportable que era en el colegio? ¿Nada?
Lily la miro entre patidifusa y picara. Se miro las uñas, sentada en su cojín. Scorpius nunca le había caído de maravilla, era cierto. En realidad, más de una vez habían salido con el rubio en la escuela sin que Rose lo supiera. Y eso solo la enfurecía más, por las consecuencias que trajo. Trató de sacarse esos pensamientos de la cabeza.
—No. Nada de nada. Goza de mis minutos de piedad— Bromeó, haciendo una sonrisa involuntaria. Rose también sonrió. Pero Lily sacó su celular del bolsillo y se lo tiró. Rose lo atrapó al vuelo— Lla-ma-lo.
Rose miro el celular unos segundos y luego soltó un chillido de excitación, dejando su leche a un costado. Lily se le unió, y las dos se pararon de golpe de sus sillones. Rose agarró su teléfono del bolsillo, busco el número y llamó entre risas con su prima, como hubiera hecho en la adolescencia. Lily pegó la oreja al celular.
— ¿Hola?—Se escuchaba desde la otra línea. Lily chilló en mudo, Y Rose le puso un dedo en los labios.
—Scorpius, hola. Soy Rose. ¿Me recuerdas? Lil…— Lily negó repetidamente con la cabeza, sin querer revelar su identidad. Rose lo captó— Una amiga me dijo que habías llamado.
—Oh, sí. Soy un idiota, lo siento. Llamé demasiadas veces…
—Por fin se dio cuenta…— Susurró Lily. Rose la empujó.
—No, no lo eres. Supongo que estabas ansioso… por tu entrevista— Aclaró Rose, y Lily levantó con pulgares, devuelta pegada al móvil, asintiendo con la cabeza.
—Puede ser. Altea… digo, Rose— Se le notaba el nerviosismo en la voz. A Rose no le molestó que hubiera confundido su nombre, pero Lily lo tomó como una ofensa personal— Me gusto mucho encontrarme de nuevo contigo. No entiendo por qué nunca hablamos en el colegio…
—Supongo que teníamos diferentes vínculos— Murmuró Rose, rascándose la cabeza. Lily hizo una mueca— A mí también me gusto volver a encontrarme contigo.
— ¿Significa que podríamos repetirlo? —Aventuró Scorpius desde la otra línea, y Rose sonrió ampliamente.
—Siempre y cuando tú quieras. —Dijo alegremente, conteniendo el nudo en el estomago.
"Siempre y cuando tú quieras" gesticulo Lily con los labios, imitándola, pestañeando coquetamente. Rose volvió a empujarla.
—Quiero. —Aseguró Scorpius. — ¿Mañana a las dos en la misma plaza?
Rose lo pensó un momento, dubitativa. Lily la miro sin entender nada. Agarró el teléfono de las manos de Rose y exclamó.
— ¡Estará ahí! ¡Lo promete!
Lily corto la comunicación, y Rose la miro sin recuperar el habla. Luego de unos minutos en estado omnipresente, se abalanzó sobre ella.
— ¡Cómo pudiste, maldita hija de troll! — Chilló Rose, zapateando arriba de Lily, que gritaba auxilio aplastada por la muchacha en el sillón donde había buscado refugio antes. Lily resbalo y cayó al suelo entre jadeos. La miro con el ceño fruncido.
— ¡Te hice un favor! Ibas a hacerte la difícil, y eso no está bien. —Refunfuño, acomodándose el cabello. Rose la miro con furia contenida.
—Lily— Dijo Rose con una cordura que no parecia muy sana— Mañana trabajo hasta tarde. No voy a estar a las dos en esa maldita plaza. Y Scorpius sí, por tu culpa.
Lily la miro una fracción de segundo con culpabilidad. Luego se encogió de hombros en el suelo, y sonrió.
—Supongo que tendré que ir yo— Rose le tiró un cojín a Lily, que esquivó fácilmente. Bufó— Entiendo, no quieres que tenga vinculo con el idiota. Yo tampoco en realidad. Sabes que no lo quiero.
—Pero es demasiado bueno. Está demasiado bueno. —Comentó Rose mirando la nada. Lily arqueo las cejas.
— ¿Cuánto?
— ¡Eso no importa!—Exclamó Rose, enfadada. —Lo que importa es que mañana no podre ir a una cita que no acorde. ¡Y es por tu culpa!
Las dos chicas se miraron un momento, con furia contenida. Poco a poco, la furia paso al enfado y el enfado a pedirse disculpas mutuamente. Luego de una hora cada una estaba sentada en sus respectivos sillones con una taza de café aguado, mirando una mala programación de TV. Lily le apretó la mano a Rose.
—Ya se nos ocurrirá algo— Susurró al ver la cara de preocupación de Rose. La pelirroja se acomodo los aros de rosas y suspiró.
—Eso espero.
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A Scorpius siempre le habían llamado la atención las pelirrojas.
Primero Altea, luego Lily Potter, y ahora Rose Weasley. Todas pelirrojas que simplemente, le habían encantado.
Solo que con Lily había sido diferente.
Ella no era Altea. Era una pelirroja más que añadir a la lista de ligues. O eso pensaba Scorpius. Ese era su pensamiento en la escuela. En cambio, al decirle lo que él sentía a Lily, la muchacha quedo tan herida que nunca más quiso dirigirle la palabra. Bueno, tal vez sí, pero para insultarlo.
Por eso, al escuchar su voz por teléfono, se había quedado mudo. Era su voz, era obvio. Esa voz chillona, divertida y alegre, que sonaba tan fea triste. Scorpius nunca se había dado cuenta que Lily había sido importante para él, no como siempre se había hecho creer, alguien sin importancia.
Y al verla atravesar la calle en frente de la plaza, con esas botas de cuero y lentes de sol, pensó que su imaginación no podía jugarle más en contra. Sin embargo, como siempre, estaba equivocado. Lily se paró en frente de él, se sacó las gafas y miro el suelo. Sí, Lily era muy boca floja en la escuela, pero nunca lo miraba al rostro.
Justo como ahora.
—Hola, soy Lily— Dijo casi a gritos, y levantó la vista. Su sonrojo era evidente. —Hoy tenias una cita con Rose, pero ella no puede venir.
— ¿Por qué…?
—Trabaja— Sus comentarios secos tenían algo de odio. Scorpius decidió callarse un rato— Si quieres verla ve a Bernie´s. Trabaja como mesera.
Sin decir más, se puso las gafas, se dio la vuelta y cruzó de nuevo la calle. Scorpius iba a gritarle que se detenga, pero desapareció con magia antes de qué pueda ni decir una silaba. Suspiró. Bernie´s, Bernie´s… el siempre iba ahí. El dueño era un viejo panzón muy terco y obstinado, pero amigo de Scorpius. Siempre decía que las novelas de Scorpius eran porquerías, pero luego siempre le pedía la continuación. Scorpius se preguntó por qué nunca había ido al horario de Rose, pero se recordó que sus visitas eran nocturnas. Y si Rose trabajaba a esta hora…
Scorpius sonrió cuando desapareció a la calle de su viejo amigo. Apareció en el callejón de al lado, algo mareado, todavía sin acostumbrarse a ese revoltijo en el estomago.
Entró por la puerta y sintió la campana hacer el pequeño ruido. Y automáticamente vio a Rose.
Pero no pudo hablar con ella con la misma rapidez.
— ¡Muchacho! —Gritó Bernie, rascándose el ombligo sin preocuparse por la mirada indignada de una mujer hacia su estomago. Scorpius desvió su vista de Rose y la fijo en Bernie. Sonrió.
— ¡Hola!—Se dieron un apretón de manos luego de acercarse, y Bernie lo miro de arriba abajo.
— ¿Es que tu no comes, pulga? —"Ahí va", pensó Scorpius— Siempre que vienes estás más delgado que una persona normal. Y vestido horrorosamente. Esos librejos tuyos no te compran la ropa, ¿Verdad?
—Digamos que soy único a mi forma— Bromeó Scorpius. Bernie dejó de hablarle a los gritos con esa voz ronca para llamar a su hija. — ¡Jane, mira! ¡Este es el tipejo que quería que conocieras!
Scorpius, que siempre iba de noche a ese lugar, sabía que Bernie tenía una hija con la que ya se había imaginado casada con Scorpius. Esa era una de las cuantas razones por las cuales él sabía que Bernie lo amaba. Hasta quería que ser su suegro.
—Hola— Jane se acercó a la mejilla de Scorpius y lo saludo con un tímido beso. Scorpius tuvo que reprimir una toz ante el perfume. "Vainilla" pensó con asco. Odiaba esa clase de perfumes.
—Hola— Scorpius trató de no sentirse incomodo ante el saludo tan cariñoso. Miro a la dirección de Rose, y vio que lo observaba. Le sonrió con timidez. Rose le devolvió la sonrisa. Scorpius suspiro— Bernie, lo lamentó. Acorde ver a alguien aquí y llegó tarde. No quiero ser maleducado…
—Lo eres— Refunfuño Bernie— Maldito muchacho, irrespetuoso con mi hija.
— ¡Papá!—Exclamó Jane, escandalizada, y Scorpius pudo prestarle más atención. Cabello color miel, ojos cafés, piel sonrosada… sus facciones eran idénticas a las de Daphne— Déjalo ir, ya me conocerá mejor. —Jane miro a Scorpius con los ojos en blanco, pero con una sonrisa— ¿Nos vemos luego?
Antes de que Scorpius pudiera contestar, le dio un beso efusivo en la mejilla (con esa confianza tan rara), y se fue. A Scorpius le hubiera caído bien si no fuera por su parecido con la traidora. Bernie lo miro con el entrecejo fruncido.
—Eres un idiota Malfoy. Un completo idiota. Ve a juntarte con quién carajo sea— Refunfuñó de nuevo, dándose la vuelta con pereza. Luego se volvió de nuevo a Scorpius— Y para mañana quiero el segundo capítulo de esa novelita tuya, la nueva. ¿Oíste?
—Sí, señor— Bromeó Scorpius, con un gesto militar e imitando la marcha. Bernie rodó los ojos y volvió a darse la vuelta.
Scorpius se voltio con una sonrisa, y descubrió a Rose observándolo de nuevo. Camino hasta ella, que les tomaba el pedido a un niño y su padre.
—Bien— Dijo Rose con rapidez— Entonces son huevos fritos con hamburguesa.
—Huevos fritos con hamburguesa— Repitió el hombre, asintiendo con la cabeza. —Para los dos.
Rose volvió a asentir, preguntar y asegurarse. Luego miro a Scorpius de refilón y suspiró.
—No sabes cuánto lo lamento— Se alejaron de la mesa y Rose deposito el pedido en la ventana de la cocina. —Es que yo no quería… no lo planeé. Fue Lily la que habló contigo diciendo que ahí estaría… ¿Entiendes, o es muy confuso?
Scorpius observó como su coleta desprolija se iba deslizando por su nuca cada vez más. Sus ojos, preocupados, lanzaban mil chispas de inquietud. Su frente con un poco de sudor, y su uniforme rojo y blanco como la camisa que siempre portaba Bernie.
—Claro que entiendo— Aseguró Scorpius con una sonrisa— Escuché a Lily por teléfono. Se escuchaba… exaltada.
—Siempre esta exaltada— Suspiró Rose, más tranquila. Luego miro con un dejo de preocupación a Scorpius— ¿Cómo te trató hoy?
Rose entró en la cocina y agarró de la mano a Scorpius para que lo siguiera. A Scorpius se le hablando el brazo.
—Bien, supongo. No me recibió con Crucios, si eso piensas— Rose lo miró con una sonrisa dudosa, y dejo de apretarle la mano para agarrar la bandeja con hamburguesas y huevos fritos.
Salieron de la ruidosa y húmeda cocina y Scorpius respiro con normalidad. Se sofocaba fácilmente. Rose se secó la frente y frunció el ceño.
—No, en realidad esperaba que hiciera uno de sus monólogos dramáticos— Comentó respecto a Lily— Ella… cuando habla de ti… es complicado.
Scorpius asintió enérgicamente y siguió a Rose hasta la mesa, donde al niño se le iluminaron los ojos al ver la hamburguesa. Rose se ajustó la coleta.
— ¿De qué trabajas exactamente ahora?—Preguntó. Scorpius titubeo un poco.
— ¿Recuerdas la entrevista?—Rose asintió. —Pues, bueno, espero que me acepten. Seria para trabajar como periodista, y es un buen trabajo. Aunque no es lo que más me guste.
Rose iba a preguntar algo, pero una chica salió de la cocina con las mejillas rosas.
—Rose, llegó tu descanso— Le echó un mirada a Scorpius, y una sonrisa salió de sus labios rojos— ¿Es uno de tus miles de primos? Podrías presentármelo.
—Es un amigo. —Dijo Rose con una risa contenida. La chica bufó y se encogió de hombros. Pero Rose la miro hasta con algo de pena— Tranquila Kate, creo que puedo preguntarle si tiene un primo.
La tal Kate miro a Rose con simpatía y fue a atender una mesa. Rose le sonrió a Scorpius, que la miraba sin entender nada.
— ¿Qué fue eso? —Preguntó, patidifuso. Rose se echó a reír, y se desató el cabello pelirrojo. Scorpius sintió el suave perfume, y no pudo evitar compararlo con el de Jane.
—Digamos que Kate no se acuesta con nadie hace mucho, y lo necesita— Murmuró Rose en plan confidente. Scorpius se encogió de hombros.
— ¿Y por qué no va con una prostituta y ya? —Preguntó con total desparpajo. Al instante se arrepintió. Avece se sentía demasiado cómodo con las personas, y empezaba a decir todo lo que pensaba. Pero Rose solo rio más fuerte.
—Porque eso sería lo que haría un hombre. La mujer no se iría con cualquiera. Menos con una prostituta mujer.
—Pues esa Kate tenía toda la pinta de que sí. —Dijo Scorpius con convencimiento. Rose dejo su estado divertido y lo miro seriamente.
— ¿Cómo lo sabes?—Susurró.
—Por el escote de su remera— Afirmó Scorpius. Rose agarró un pañuelo de su delantal y lo golpeo con él.
—Eso significa que estuviste mirando el escote de su remera— Lo regaño, pero sonreía. —Eres un asqueroso.
Scorpius se encogió ante el golpe, que pareció el de un látigo por la fuerza. Bufó, revoleando los ojos.
—No me digas que tu nunca vez a ningún hombre "bueno" por la calle. —Refunfuñó el rubio. Rose se encogió de hombros.
—Admito que sí, pero no de esa manera tan… explicita. Como ya dije, las mujeres necesitamos una relación de verdad para enamorarnos. Los hombres se bastan con lo físico.
Scorpius la observo un momento, pensando en una buena respuesta.
— ¿Qué me dices de los Strip Dance?
Rose volvió a echarse a reír, y esta vez Scorpius rio con ella. Rose le miro el rostro, y le pasó una mano por la mejilla.
—Estas sucio— Murmuró, pasándole el pulgar. Scorpius deseo estar tan sucio que nunca pudiera dejar de hacer eso.
Alguien chocó a Rose por atrás, y esta perdio el equilibrio y calló arriba de Scorpius. Scorpius la agarró por la cintura, sintiendo la respiración de la chica en su cuello. Se miraron unos instantes, donde Scorpius se eclipso por el contacto con Rose.
Pero por lastima, todo momento feliz tiene que acabar algún día.
— ¿Qué? ¿Malfoy, eres tú? Rose, ¿Qué mierda estás haciendo con él?
Scorpius enderezó a Rose y se acomodo la camisa, sorprendido. Y al mirar por atrás de la muchacha, descubrió al dueño de la voz. Descubrió al dueño de la amenaza.
Descubrió a Albus Potter mirándolo con todo el odio que pudo llegar a mostrar.
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