"Ninguno de los personajes de Naruto me pertenecen, ni lo harán".
Precaución: Riesgo de OoC en algunos personajes (Más específicamente Hinata Hyūga).
Taeru Gakuen
"Iniciación"
I
Naruto avanzaba con los hombros encorvados y la mirada perdida, no quería estar en ese lugar y se notaba demasiado. Pensaba en la inmortalidad del cangrejo, no le importaba aquellas miradas poco disimuladas que le mandaban a partes de su cuerpo que no quería ni pensar.
Cuando se le sumaron los cuchicheos, pensó en si esas chicas alguna vez habían visto a alguna figura masculina, luego rió entre dientes, obvio que sí, sería bastante raro que aquellas chicas no vieran a algún hombre fuera de esas paredes. En algún punto del paseo las miradas de las chicas le empezaban a incomodar, no solo eran comparables con las de las leonas acechando a su presa, sino que también mordían sus labios y comenzaban a murmurar tras él. Y eso a Naruto no le agradaba para nada.
Tras estudiar en casa y vivir allí, había pasado a ser botado de manera cruel por su tutor y mandado a una escuela de niños pijos.
El uniforme le molestaba. Las chicas lo incomodaban. Y su tutor había desaparecido minutos después de instalarse en los dormitorios, no podía estar más perdido.
— ¡Ayuda! Por favor, paren… —Naruto paró su marcha por los agudos gritos de auxilio, y de inmediato fue en la ayuda de la extraña.
No le costó encontrar a donde, en un salón solitario y la puerta cerrada con seguro.
Gruño y con un golpe la abrió, más lo que encontró no fue lo que pensó que hallaría.
Un chico a medio vestir, con expresión de trauma total y con más de veinte chicas rodeándolo.
"¿Un chico? Qué demonios"
Lo tomó sin mucho esfuerzo y lo levantó del suelo, la mayoría de las chicas al ver tal acto solo se fueron resoplando o quejándose sobre la intromisión.
Si antes Naruto estaba asustado de ellas, ahora sentía que era parte de una realidad alterna.
— ¡Muchas gracias! —Agradeció el sujeto—. Eres Uzumaki-san, ¿no?
—S-sí, me puedes explicar que fue aquello.
—Shikamaru lo hará, ahora debemos buscarlo.
Sin esperar más lo arrastró, y Naruto seguía sin entender nada de nada.
II
Hinata suspiraba con resignación, no sabía cómo acabó de aquella manera, ¡oh si, ya recordaba! Su timidez y bondad la habían llevado a eso.
Barría con molestia el suelo del salón de clases. Con el maldito cuento de ser la estudiante #1 de la clase 3-A, la usaban para todo; hacer los deberes de los encargados de la clase, llevar las copias a todos sus compañeros, y mucho más.
Pero no podía negarse, algo en ella lo impedía. Sí, la parte que no quería ser apaleada por sus "tiernas" compañeras de clase.
—Lo detesto, enserio lo hago.
—Juro que la próxima vez me negare—volvió a quejarse la chica—, bueno, tal vez no.
Se suponía que era una Hyūga y tenía más dignidad que eso… Bueno, no tanta, pero sí.
Volvió a suspirar y continúo su labor.
III
Shikamaru Nara encontraba aquel instituto bastante "problemático", o bueno, solo a las chicas.
Eran simple niñas ricas que estaban encerradas allí y no salían hasta que dieran la autorización de sus familias. Y eso solo ocurría en casos más que raros. Y al comenzar un nuevo ciclo escolar y encontrarse con que ahora tendrían cuerpos masculinos en lugar de tener que entretenerse ellas misma, dejaban de suprimir sus instintos carnales y ellos debían complacer a esas princesas mimadas, claro, todo por orden de la presidenta del concejo escolar.
Aquellas chicas no solo eran unas fieras, eran niñas mimadas que si no conseguían lo que querían por las buenas, lo harían por las malas.
Y él prefería evitarse malos ratos, por lo que las complacía en todo.
No podía evitar tener un poco de lastima por los nuevos estudiantes, aquellos pobres idiotas no sabían lo que les esperaba.
— ¡Shikamaru-sempai! —Gritó alguien fuera del aula 3-K, todas las miradas fueron a él, pero sinceramente no importaba—. ¡Shikamaru-sempai! Aquí está el nuevo estudiante, Uzumaki Naruto.
Observó como un rubio con expresión de desconcierto pasaba, y como era obvio las chicas se lo comían con la mirada y cuchichiaban de como seria su "iniciación".
Oh, pobre idiota.
—Un placer Uzumaki. Como ya habrás podido escuchar soy Shikamaru Nara, y el presidente de la clase 3-K. Me imagino que tendrás muchas dudas.
—Pues la verdad es que sí… ¡¿Qué clase de chicas son estas?!
—Chicas sin ninguna libertad, ni contacto masculino en mucho tiempo.
—Claro eso lo explica… No, la verdad no lo hace.
"Tal vez es más idiota de lo que creí. Problemático".
—Tan solo te daré un par de consejos útiles, no los olvides por favor:
»Tienes tres opciones: Te conviertes en un Ídolo para ellas, y que te idolatren. También puedes darle tu promesa de castidad a una sola chica. O puedes ser como yo; y entregarles tu amor a todas.
»Y por último: No te resistas, será mejor de esa manera.
Y si antes Naruto estaba lleno de dudas ahora estaba hecho un lio. No entendía nada, aunque eso era normal para él, después de todo era un idiota desde siempre.
El timbre sonó y todos tomaron sus puestos, incluido él. A su lado se sentó un moreno sin expresión, y tras él estaba Shikamaru.
Naruto no se daba cuenta del papel que circulaba por todo el salón, o así era hasta que cayó a su lado. Lo levantó un poco confundido. Y aun sabiendo de lo mal educado que sería leerlo lo hizo.
"Me pregunto si es virgen" "Tiene cara de masoquista" "Le gustara los látigos" "Verlo en ese uniforme me prende" "Tan solo hay que esperar a el primer receso, ahí será nuestra iniciación" "Espero que no se resista" "Uzumaki Naruto se ve bastante candente, pero también tiene cara de Virgen… ¡Que emoción!".
Y más cosas depravadas, el rubio tragó grueso y se fijó en el reloj, saldría de allí antes de que algo le pasara a su inocente cuerpo.
La campana por fin sonó, y el Uzumaki no lo dudo para salir corriendo.
— ¿Está escapando? Muévanse, que no se les escape —eso fue lo último que escucho tras él.
—Idiota problemático —murmuró el Nara.
Corrió sin dudarlo, con más de 50 chicas tras él, ¿qué si tenía miedo? Pues sí, mucho.
Con el corazón latiendo a mil por hora, y las piernas ya encalambradas entró a la primera puerta que vio, cerró con seguro, pero de igual manera las chicas lo habían visto, y no dudarían en atacar.
— ¿Quién demonios eres?
Voz de chica. Voz de chica. Voz de chica. ¡Voz de chica tras él!
—Respóndeme —la chica era demasiado simplona, con el cabello largo en dos trenzas, lentes de pasta gruesa cubriéndole unos impresionantes ojos de color perla—, me dirás que haces en los vestidores de chicas.
Y reparó en su vestuario. El uniforme lo tenía mal acomodado, se notaba que estaba apurada cuando abrocho su camisa, pues algunos botones no estaban cerrados, y se podía apreciar su nívea piel y sin duda unos grandes atributos.
—La jodí.
Susurró para luego recordar lo que le había dicho Shikamaru:
"Tienes tres opciones: Te conviertes en un Ídolo para ellas, y que te idolatren. También puedes darle tu promesa de castidad a una sola chica. O puedes ser como yo; y entregarles tu amor a todas".
"Mi promesa de… Castidad…" Y sin pensarlo más, se quitó la molesta camisa del instituto y abrió sus pantalones, desabrochando en el proceso su cinturón. Dándole una apariencia bastante sensual.
Tomó a Hinata de la mano, con tal fuerza que sus lentes cayeron al suelo y sus trenzas se soltaron. Y de esa manera ambos tenían una apariencia bastante erótica.
Así que cuando Naruto abrió la puerta de aquel salón y todas las chicas los vieron solo atinaron a preguntarse si aquella simplona tenía algo con él.
—Pero que molestas son. No ven que estábamos en algo.
"¿Qué…?" Oh, pobre y tonta Hinata; ya la habían metido en otro embrollo.
—Me puedes explicar en qué demonios estábamos, por favor.
Pero todos parecieron ignorarla, todo por la llegada de Shikamaru Nara y tras él Sasuke "El demonio" Uchiha. Y a la pequeña chica de cabellera azulada se le heló la sangre con solo verlos a ambos, pues eran miembros de la clase "K".
—Ya veo; tu propuesta de castidad se la entregas a ella.
El oji-azul asintió con entusiasmo, uno bastante molesto para Hinata.
— ¿Dónde está su corbata? —preguntó el Nara. Hinata por pura sumisión se la dio.
Él por su parte se la arregló a Naruto en su cuello desnudo.
—Ahora todas ustedes fuera, el chico ya tiene novia.
"¿Novia? ¿Quién? ¿Ella? Estaban de broma, ¿no? No, no de nuevo" El terror se situó en cada parte de su rostro, y sin disimular algunas lágrimas cayeron: Solo por recordar lo que fue su cruel pasado.
