Capitulo2.WithorWithoutyou

With or without you

With or without you

I can't live

With or without you

With or Without you. U2


Blaine. Lindo y perfecto Blaine. El chico que con su sonrisa y sus ojos, que expresaban más que sus palabras, había irrumpido como un tsunami en la vida de Kurt Hummel justo en el momento que éste más lo necesitaba y a pesar de que se había ido, la verdad era que nunca había abandonado su corazón, y cada aparición en la televisión o revistas solo hacia confirmarlo más y más.

Tres años habían pasado desde que se separaron y en ese tiempo el ascenso de Blaine en el mundo musical había sido casi parecido al de un cohete.

Aunque había aprendido a lidiar con la fama de Blaine, para Kurt era agobiante muchas veces encontrar en cualquier puesto de revista varias de estas con la foto de Blaine en la portada, así como encender la radio y escuchar su voz entonando la última canción de moda, o prender la televisión y ver su imagen en un video, entrevista o alguna noticia de la farándula. Poco a poco aprendió a sobrellevar esas apariciones y muchas veces hasta se felicitaba el mismo por eso, pero lo que nunca se le ocurrió es que Blaine podía escribir una canción sobre ellos. Sobre él. Y mentiría si dijera que el corazón no se le arrugó, que no sintió mariposas en el estómago y que no se sintió como la primera vez que se vieron, aquella donde él había ido espiar a Dalton y Blaine había cantado Teenage Dream. Y se odió por eso, no podía creer que luego de tres años en el que no se habían visto ni una vez frente a frente Blaine podía seguir haciéndole sentir miles de cosas que creía ya no volvería a sentir jamás o por lo menos no con la misma intensidad.

- Estoy lista chicos – anunció Rachel alisándose la falda de su vestido

- Kurt – llamó Alex a su novio que estaba hipnotizado viendo la televisión.

Rachel observó lo que veía Kurt. Se fijó que era Blaine quien estaba en la televisión, había terminado de cantar y estaba siendo entrevistado por el animador del programa.

- Un momento Alex – dijo Rachel sentándose del otro lado de Kurt y viendo la televisión.

- Sí, definitivamente es una de las canciones más personales que he escrito. Hace mucho tiempo que la tenía escrita, pero no había querido lanzarla ya que prácticamente volqué todos mis sentimientos y emociones en ella. La sigo considerando demasiada personal, pero mis productores me convencieron de que era muy buena y que merecía ver la luz – concluyó Blaine mirando al animador.

- Y menos mal que lo hicieron Blaine ha sido un éxito en los charts y has roto récords de ventas con ese sencillo – dijo el animador – pero ahora la pregunta que todos quieren saber ¿Quién es el afortunado que te hace sentir que el corazón te lata a mil por segundos como el de los pájaros?

Tanto Rachel y Kurt vieron la tímida sonrisa que Blaine hacía cada vez que le daba pena algo.

- Un antiguo novio – fue la escueta respuesta.

- y ¿todavía sientes algo por tu ex? – preguntó el animador.

Imperceptiblemente e inconscientemente Kurt agarró la mano de Rachel.

- Sí – respondió sin titubear – El primer amor es algo que nunca se olvida y yo nunca podré olvidarlo. Creo que el primer amor siempre se roba un pedacito del corazón de uno y se queda ahí por siempre.

Kurt rápidamente se secó una solitaria lágrima que caía por una de sus mejillas.

- Oh Blaine no es de extrañar que con esas respuestas tanto los hombres como las mujeres suspiren por ti – dijo el animador – y la pregunta que todos quieren saber ¿estás saliendo en estos momentos con alguien?

- No, en estos momentos no estoy saliendo con nadie. Estoy enfocado en mi música y haciendo lo mejor que puedo.

- Gracias Blaine por compartir estos momentos con nosotros. No se olviden amigos el nuevo cd de Blaine ya está a la venta y en él encontrarán su éxito Hummingbird Heartbeat. No se vayan que en el próximo segmento vienen los chicos de Coldplay también con su última producción discográfica, manténganse en sintonía.

- ¿Kurt te pasa algo? – le preguntó un poco alarmado Alex ya que si Kurt era muy blanco ahora estaba casi transparente de lo pálido.

- ¡No! – Dijo de una forma demasiado entusiasta – tenemos que ir a celebrar mi pasantía y creo que ya vamos tarde así que vamos, vamos – apuró a Rachel y Alex que todavía estaban sentados y se miraban el uno al otro.

Alex agarró su chaqueta y abrió la puerta mientras Rachel y Kurt se quedaban rezagados en la sala.

- Kurt ¿te encuentras bien? – preguntó un poco preocupada Rachel.

- ¡Mejor que nunca! – Dijo con una gran sonrisa y salió detrás de Alex.

Rachel podía ser egoísta y egocéntrica, pero era muy buena amiga y llevaba años conociendo a Kurt, quien era muy parecido a ella, como para saber cuando estaba bien o mal y obviamente no estaba bien.


La noche era joven y Nueva York era conocida por ser la ciudad que nunca duerme. Los tres caminaron por la quinta avenida y todavía, luego de vivir cinco años en la ciudad, Kurt y Rachel se asombraban de las luces, el bullicio y la gente. Primero cenaron en un restaurante asiático y luego se dirigieron a una discoteca.

Las luces, la gente y el sonido abrumaban, consiguieron una pequeña mesa enfrente de una de las barras y se turnaban para bailar con Rachel quien desde hace dos meses se mantenía soltera ya que había terminado una relación de un año con un compañero de clases.

Kurt era alegría y risas, estaba un poco más que alegre debido a los tragos que se había tomado.

- ¿Estás bien? – le preguntó Alex mientras bailaban en la pista.

- Sí ¡nunca he estado mejor!

Kurt se odió por la respuesta. Era mentira, la verdad es que nunca en su vida había estado tan descolocado como ese día. No sabía por qué la incomodidad y la aprehensión en el corazón. Blaine era un tema superado en su vida. No era la primera vez que lo veía en la televisión y mucho menos que escuchaba su música. Quizás eran los recuerdos que la letra de esa canción había despertado en él, los cuales creyó olvidados y cerrados y en un lugar muy apartado de su mente y corazón o la respuesta que había dado Blaine con respecto al primer amor, la cual se había clavado en el corazón de Kurt.

No, la verdad era que no estaba bien, miles de recuerdos pasaban como una película por su mente y uno tras otro dolían cada vez más y más.

Paró de bailar y miró a Alex, luego a su alrededor, se sintió asfixiado.

- Voy un momento afuera, ya regreso - Le dijo a Alex.

- ¿Qué te pasa? ¿te acompaño? – Le preguntó Alex preocupado.

- No, Alex, lo siento, es sólo que necesito un poco de aire y estar solo – por favor…

Alex sólo asintió y vio como Kurt se alejaba hasta pasar por la puerta.

En la calle respiró varias veces y observó a su alrededor, se colocó las manos en las rodillas y volvió a pararse. Se sintió mal y no por él y sus sentimientos, sino por Alex, el dulce chico de cabellos marrones que poco a poco se había instalado en su corazón y que con mucha paciencia y determinación estaba haciendo que algo muy parecido al amor creciera en su corazón.

Se tranquilizó un poco y se dijo para sus adentros que estaba exagerando, que estaba colocando demasiado drama en un par de líneas con una linda melodía. Pero ¿alguien podría culparlo? No era su culpa que cada vez que veía a Blaine el corazón le dolía y que aunque había rehecho su vida no podía evitar sentir un poquito de tristeza y nostalgia cada vez que recordaba unos rizos negros y unos ojos color verde-avellana.

Cuando regresó al local vio que Alex y Rachel estaban sentados juntos hablando en la mesa. Sonrió y se acercó a ellos.

- ¿Te sientes mejor?- preguntó Rachel antes de que Alex abriera la boca.

- Sí, necesitaba un poco de aire, nada más – dijo sentándose con ellos y pidiendo un trago.

Alex pareció satisfecho con la respuesta, mientras Rachel lo miró de una forma extraña, como si ella supiera algo que nadie más sabía.

La velada terminó sin más imprevistos. Bailaron, tomaron y se divirtieron. Al finalizar y cuando lo más lógico era que Kurt se fuera para la casa de Alex o viceversa, debido a que acababa de llegar de viaje, el soprano prefirió mejor irse para su casa. Ni siquiera había sido capaz de inventar una excusa creíble para no pasar la noche con Alex. Le dijo que quería estar solo, que lo perdonara, pero que hoy no era muy buena compañía, por supuesto que Alex lo miró dolido, pero no dijo nada, tanto Kurt como él sabían que lo hablarían más tarde.


Fue el primero en entrar al apartamento y se dirigió a su cuarto sin ni siquiera decirle las buenas noches a Rachel. Entró a su habitación se cambió la ropa y se tiró a la cama sin haberse limpiado e hidratado la cara, así estaría, pensó.

¡Jesus! ¿Qué demonios le estaba pasando? No podía sacarse a Blaine de la cabeza ¿de cuando a acá este bulto de nostalgia y melancolía? Habían pasado tres años, el tiempo suficiente como para olvidar, tenía un novio maravilloso que lo aceptaba como era y lo apoyaba en todos sus proyectos igual que en su tiempo lo hizo Blaine.

Pero lo cierto es que ver y escuchar a Blaine cantando acerca de él le hizo disparar miles de sentimientos que pensó ya no existían. Porque si bien era cierto que el ex warble había dejado una huella imborrable en él, que siempre iba a tener un lugar privilegiado en su corazón por ser su primer todo y que sentía un inmenso cariño por él, por todo lo vivido juntos, también era cierto que lo había superado (o eso pensó) y que como cualquier persona estaba listo para amar y dejar ser amado por otra, porque así eran las relaciones en la vida. Tu primer amor no será para siempre, dejan un recuerdo imborrable, pero el que es, esa persona con la que compartirás el resto de tu vida está en algún lugar y pasarán uno, dos, tres o varias relaciones para dar con ella. Así era la vida, eso era lo que Kurt creía, había sido muy ingenuo, al igual que Blaine, el creer que el primer amor dura para siempre. Sabía que en algunos casos pasaba, pero eso era uno en un millón y estaba seguro, es más lo había confirmado, que ni él, ni Blaine, eran los uno en un millón.

Manos bronceadas que trataban de abarcar y tocar todo lo que les fuera posible. Besos que se sentían en los muslos, el abdomen, el cuello. Las sabanas arrugadas se le pegaban a la espalda y por primera vez en la vida no le importaba. Olor a sudor, al perfume amederado de Blaine, al suyo, "te amo" dicho varias veces en pequeños susurros, respiraciones agitadas, un poco de dolor y luego un descomunal e intenso placer.

Su piel blanca como la porcelana contrastaba alarmantemente con la bronceada piel de Blaine y a Kurt nunca le había parecido más bello ese contraste. Las miradas expresaban todo lo que llevaban dentro del corazón y que debido a la emoción eran incapaces de pronunciar. El color verde-avellana se fundió con el azul y en su vida Kurt nunca estuvo más seguro de estar en un lugar y en ese momento acompañado del hermoso hombre que estaba a su lado.

Luego de haber hecho el amor. Kurt y Blaine yacían en la cama, enredados en las sabanas, con las piernas enrrededas, acostados de perfil, viéndose el uno al otro, con una estupida pero tierna sonrisa en los labios.

- Te amo – dijo Blaine acariciando una mejilla de Kurt y deslizando su mano por su cuello, su hombro, su costado, hasta llegar a su cadera y viéndolo con esos ojos que expresaban miles de cosas a la vez.

Las emociones lo sobrepasaban de tal manera que Kurt no podía pronunciar palabra y besó intensamente a Blaine diciéndole con ese beso cuanto lo amaba y Blaine lo entendió.

- Tu piel sabe a miel – dijo Blaine viendo como su mano acariciaba de vuelta el camino que antes había trazado – y es dulce, muy dulce.

- ¿A miel Blaine? – preguntó incrédulo.

- No me canso, y no me cansaría nunca de ella. Me mueves de tal manera Kurt que a veces tengo miedo de perderte.

- Nunca – dijo apresuradamente Kurt acercándose más a Blaine, rozándole casi la nariz y tomándole una mano – Estás atascado conmigo para siempre.

Blaine sonrió con aquella sonrisa que iluminaba cualquier habitación donde estuviera.

- Para siempre – repitió.

- Para siempre – Le contestó Kurt cortando la poca distancia que había entre ellos y besándose con pasión.

"Para siempre". Dulce ironía, el "para siempre" de ellos había durado solo dos años y Kurt no podía evitar que una punzada de dolor se instalara en su corazón cada vez que se acordaba de aquel fatídico día en que todo comenzó a desmoronarse y que luego de varias semanas Blaine y él le habían dado la última estocada a su relación.

- ¡No vas a creer lo que me paso! – Dijo emocionado Blaine ante todo saludo al llegar al apartamento - ¿Ya llegó Rachel?

Kurt se encontraba en la cocina preparando la cena.

- No, no ha llegado – dijo limpiándose las manos con un trapo de cocina para recibir a Blaine.

- Huele delicioso ¿qué estás preparando? – preguntó el pelinegro dándole un rápido beso a Kurt en los labios.

- Un Carpaccio de salmón con ensalada de queso brie, miel y almendras – dijo Kurt mientras Blaine lo miraba con aquellos ojos de adoración que lo dejaban sin palabras.

- ¿A qué no sabes lo que me sucedió hoy?

- Si no me cuentas no lo puedo saber, pero supongo que tiene que ser algo muy bueno por la sonrisa y la emoción que traes.

- Un ejecutivo de EMI se me acercó y me propuso grabar un demo para sus superiores, si les gusto me firman para grabar un disco – dijo apresuradamente Blaine sin ni siquiera respirar.

- ¿Qué? – preguntó Kurt mitad incrédulo, mitad emocionado.

- Estaba tocando en Grapes and Coffee, sabes el local este donde tocó los sábados, fui hoy porque me pidieron que cubriera a Peter quien toca los jueves- Kurt asintió con la cabeza – terminé mi set y así como en una película, cuando ya estaba en la barra tomándome un refresco se me acercó este hombre, Robert Shum, me dijo que se llama y me dio su tarjeta, toma – se la acercó a Kurt para que la viera – y me preguntó si estaba interesado, al principio por supuesto no le creí, pero luego me da su tarjeta, veo que es de EMI Records y le comienzo a creer, me dijo que fuera mañana para una prueba y que si todo sale bien, me firmarán para producirme un álbum ¿Qué te parece? – terminó por decir Blaine expectante.

- ¡oh por Dios Blaine! ¡oh por Dios!

Kurt se abalanzó a Blaine y se fundieron en un abrazo.

Había estado muy emocionado por él, pensaba que si Dios existía éste había sido testigo de que de verdad había estado feliz por él. Era lo que Blaine quería, lo que soñaba y no podía estar más que feliz por él, pero si hubiera sabido que ese era el principio del fin no creía que se hubiera emocionado de la misma manera.

No podía conciliar el sueño. Los recuerdos se le acumulaban en la cabeza y venían uno tras otro como ráfagas.

- Por favor Kurt, por favor Kurt, no me hagas esto – dijo Blaine con la voz entrecortada.

- Blaine, por favor, no lo hagas más difícil de lo que ya es – dijo un lloroso Kurt.

- Podemos hacer que funcione. Tú puedes estar una temporada en Los Ángeles y luego yo vengo una para acá y así lo haremos.

- Blaine – dijo Kurt apartando con sus dedos una lágrima que recorría el rostro de Blaine – Tenemos cuatro meses que no nos vemos, tengo una relación con la contestadora de tu teléfono, entiendo que estás de promoción y que estabas viajando ¿pero irte a vivir a Los Angeles porque la disquera te lo pide? Sabes que no puedo irme, que aquí estoy estudiando, que no puedo tirar todo por la borda con lo que le está costando a mi papá ayudarme a que yo estudie aquí. Yo te amo Blaine y esto me está matando, pero no puedo ir a vivir a Los Angeles, no es tan sencillo – dijo agarrándole fuertemente las manos.

- Lo sé… yo sólo quería….yo tenía que intentarlo – Dijo el músico mientras Kurt asentía con la cabeza.

Un celular comenzó a sonar.

- Sí, ujum, en un momento bajo, nos vemos – terminó de decir Blaine cuando trancó el teléfono.

- ¿Te tienes que ir? – preguntó Kurt.

Blaine solo asintió con la cabeza.

- Sí, tengo que estar en el aeropuerto en media hora. El avión a Las Vegas sale en dos horas – respondió mientras se secaba las lágrimas.

Los dos se pararon del sofá y se fundieron en un largo abrazo.

- Te amo Kurt – dijo Blaine mientras nuevas lágrimas caían por su rostro.

- Yo también. Sigue triunfando, te lo mereces – dijo mientras se separaban y Blaine asentía con su cabeza.

- No sé cuando regrese para buscar mis cosas.

- Por favor no lo hagas, no resistiré verte, si puedes manda a alguien o dime un sitio y yo te las mando.

Blaine volvió a asentir con la cabeza mientras seguía aferrado a las manos de Kurt.

- Está bien, yo…- Blaine fue interrumpido nuevamente por el repique de su celular.

Ni siquiera lo contestó, era su manager insistiendo en que bajara para irse al aeropuerto. Lo único que atinó a hacer fue a tomar a Kurt por el cuello y besarlo. Besarlo como nunca antes lo había besado y Kurt le devolvía el beso de la misma forma, como si no hubiera un mañana, porque la verdad era que no lo había.