-1N/A: ¡Aquí os dejo el segundo capítulo! no quería haceros esperar más… espero que os esté gustando. En un principio mi intención era respetar la narración de las novelas, pero le apliqué un detalle personal… las novelas las narra Reena en pasado, a mí se me piró la pinza, pero ví que quedaba bien y tiré para adelante en presente… bueno eso y mil detalles más, pero que no me era posible respetar en el fic. Mis agradecimientos a Ikari y a Divina Inverse por su apoyo, y quiero contestaros a ambas, Gracias por los ánimos en serio son un gran apoyo. Y, Divina, me estoy leyendo aún las novelas, son geniales, la verdad es que tienen un hinchazón de reir y la narración me parece super original. Gracias, ya no quiero aburriros más y que os siga gustando mi fic!!!

Mi guardián

- OyeReena… no sé por qué… pero siento que esto ya lo he vivido…

- ¿No me digas? – dejo notar el sarcasmo mientras miro con asco al bandido que tengo frente a mí.

- La verdad es que me hiciste un favor al acabar con ese imbécil y su banda, - se atreve a explicarme con toda naturalidad – hacía tiempo que yo mismo planeaba terminar con ellos, al ser el pequeño siempre estaba a su servicio, llevaba todo el trabajo sucio y recibía la recompensa más pequeña, llegando a veces a ser insignificante.

"Ohhh pobre, tiene complejo de inferioridad, la historia se repite, así fue como nos conocimos querido compañero"

- De modo que un día decidí largarme y formar mi propia banda.

"¡Este tío no para! Y encima creerá que me importa lo más mínimo su desdichada vida de bandolero, ¿Por qué siempre vienen a mí los más estúpidos?"

- A veces colaborábamos entre nosotros, pero el no sabía los planes que tenía yo para su suerte, de modo que he de darte las gracias por ahorrarme el trabajo pequeña zorra.

- Ya veo, ¿Algo más o puedo acabar contigo de una vez? – sugiero sin prestarle mucha atención.

- Sí, hemos decidido que eres un buen partido para nuestra humile organización, queremos que formes parte de nosotros, y a cambio respetaremos tu vida – me sonrie maliciosamente ante este comentario.

"Este tío me da asco. ¿humilde organización? ¿ahora se llaman así?"

- Y dime, quien-quiera-que-seas, ¿de verdad piensas, que la gran hechicera Reena Inverse se postraría ante una banda de ladrones, rogaría por su vida y aceptaría tu insignificante oferta? Veo que eres un inconsciente.

- Es precisamente por quién eres que te queremos en nuestra banda pequeña zorra - explica incrédulo por la contestación.

"Y dale con el pequeña zorra, cada vez que me da más asco este tío"

- Deberías cerrar esa bocaza y hablar con más respeto, cualquiera de nosotros podría acabar contigo de un solo golpe – interfiere Gaudy y a continuación me susurra –Reena, debe haber otros 10 o 15 hombres escondidos entre la maleza, yo me encargo de éstos tú ve preparando uno de tus hechizos.

"Hay que reconocer que Gaudy piensa bastante bien cuando de batalla se trata"

- De acuerdo pero déjame al jefecillo este de pacotilla… le cerraré la boca de un solo golpe – susurro en el mismo tono casi inaudible asintiendo con la cabeza.

- ¡COMO QUIERAS! – exclama cargando contra los bandidos.

- ¡¡Bola de Fuego!! - Una gran bola de fuego cae entre los matorrales estallando y haciendo volar a un grupo de hombres.

Cuando estoy a punto de repetir la jugada cuando siento que algo se me clava en el hombro izquierdo y escucho a mi compañero gritar mi nombre. Cuando me giro casi cayendo al suelo veo un hombre desplomado con la espada de Gaudy atravesada desde la espalda saliendo por eñ pecho, era el jefe. El espadachín tira arrancándosela. Entonces siento que caigo de rodillas, el dolor es muy intenso, ¡y estoy sangrando! Han logrado herirme. Deben pasar unos minutos cuando noto unas manos deslizándose por debajo de mis piernas y mi espalda, es mi compañero, me eleva para cargarme en sus brazos no tengo fuerzas para pedirle que me suelte. Le oigo murmurar algo. Estoy débil pero tengo la suficiente energía para conjurar un hechizo de recuperación. El dolor cesa, comprendo que la herida se está cerrando, pero he gastado las últimas fuerzas que me quedaban y siento que pierdo la consciencia.

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"Mmm… que gusto, nada como dormir en una cama blandita… cama… Un momento, ¿¿CAMA??"

Abro los ojos súbitamente, estoy tendida en una cama, el cielo está oscuro. Es una habitación muy humilde, la cama sobre la que me encuentro, y a mi derecha en la pared transversal una cómoda con un espejo que reposa sobre ella. Junto a la cama a mano izquierda Gaudy descansa en un sillón. Me incorporo suavemente, procurando hacer el mínimo ruido posible, no quiero despertarle, siento un pinchazo penetrante en el hombro, mi rostro tuerce una mueca de dolor y me llevo la mano a la herida. Lo recuerdo claramente, luchábamos cuando ese cretino me alcanzó con su espada y mi compañero tuvo que acabar con él. Ahora lo entiendo, ha cargado conmigo hasta aquí, quizá sea mejor que le despierte para decirle que estoy bien…

- Reena – oigo susurrar mientras abre los ojos lentamente – Estás… recuperada.

- Sí, tranquilo una simple arma no puede acabar con Reena Inverse.

Me mira directamente a los ojos, casi me atrevería a decir que denotan alegría pero su rostro sigue sereno, sin ninguna expresión, tal vez por el cansancio y el sueño que aún no le dejan reaccionar.

- Me tenías muy preocupado, ¿cómo es que no le viste llegar por detrás?

"¿pero qué pretendes cretino, regañarme ahora? Tienes la sensibilidad del mármol."

- Lo-lo siento – me disculpo, a la par que bajo la cabeza mientras mis mejillas se tornan ligeramente rojizas- Yo que tú bajaría a pedir otra habitación y márchate a dormir, estás agotado.

- Debes estar bromeando, ningún caballero dormiría tranquilo en otra habitación sabiendo que su protegida se encuentra herida en la suya.

"Esta situación también la he vivido. Tiene un gran corazón, de eso no hay duda, siempre tan fiel a sus principios."

- Está bien Gaudy, como quieras. Sé que no puedo hacerte cambiar de opinión – y me levanto de la cama decididamente para tumbarme en el suelo – Pero no me siento cómoda descansando en una cama mientras tú duermes en un sillón.

- ¿Qué pretendes Reena? – no puedo verle pero siento la alarma en su voz – Vuelve ahora mismo a la cama, ¡aún estás herida!

- Bah, descansa un rato tú o mañana tendrás los huesos molidos y los músculos agarrotados – Entonces una idea recorre mi mente y me sonrojo, sería justo pero algo vergonzoso – Está bien – añado en tono decidido – la compartiremos, es lo suficientemente grande para los dos.

Silencio, no responde… ¿Se habrá quedado dormido de nuevo? Me levanto suavemente, el hombro aún me molesta y no tengo fuerza en el brazo izquierdo y descubro a Gaudy sentado en el sillón con los ojos abiertos, pero sin decir una palabra.

- Gaudy, ¿me has escuchado lo que he dicho? – pregunto con curiosidad al ver su actitud.

- Eso creo – contesta sin cambiar de expresión.

- No me malinterpretes, es ¡solo que no quiero que mañana te levantes totalmente agarrotado!

- De acuerdo, si es lo que quieres – contesta levantándose mientras yo me recuesto de costado en mi lado de la cama, de espaldas a él.

Mi cuerpo está en tensión, esto sí es algo nuevo y no me atrevo a mover un músculo. La cama se mueve, es él acostándose. Todo está en calma, la noche ya está bien entrada y tras los muros que nos protegen no se escucha un solo ruido.

"¡El dinero que nos hubiésemos ahorrado hasta ahora cogiendo una sola habitación para los dos! ¡Es broma! Lo sé soy una chica divertida"

Lentamente me giro hacia él, tendido boca arriba en la cama, parece estar dormido, todo su cuerpo está relajado y la respiración es regular, levanto un poco más la cabeza para mirar hacia la pared izquierda ganándome otra punzada en la herida, su espada y armadura junto con mi capa y armas descansan sobre una mesa. Finalmente apoyo la cabeza en la almohada para caer finalmente dormida junto a él.

- ¡AAHHHH qué hermosa mañana! – exclamo abriendo de par en par las ventanas para observar el pueblo donde nos encontramos, a simple vista parece bastante grande.

- ¡Buenos días! – Oigo una voz familiar desde la calle, dirijo la vista hacia abajo, es Gaudy, vestido y totalmente armado – ¡Date prisa y baja a desayunar!

- Ahora mismo bajo, ¡me muero de hambre! – contesto con alegría y sonrojada al recordar la noche anterior.

Cruzo la habitación para encontrarme con mis pertenencias, mi compañero debió dejarlas sobre el sillón. Al coger la capa y colocármela siento mi hombro totalmente recuperado. Si no fuese porque estoy totalmente segura de que soy una gran hechicera pensaría que Gaudy me ha aplicado magia blanca. ¿Absurdo verdad?

Me abrocho el cinturón y las hombreras, atravieso de nuevo la habitación hacia el lado derecho para abrir la puerta y correr escaleras abajo hacia el comedor.

Es un lugar igualmente humilde, pero acogedor, a penas unas seis mesas ocupan el salón. Tomo asiento junto a mi compañero y cojo la carta, mientras observo como el camarero se acerca hacia nosotros.

- Buenos días señorita, ¿qué van a tomar?

Tráigame dos de estos, cuatro de éstos y otros dos más de éstos – señalo arrancándole una expresión de horror al pobre posadero.

- ¿Será para los dos, verdad? – consigue decir el hombre.

- No, yo tomaré lo mismo que ella – contesta Gaudy con mucho entusiasmo mientras el camarero se dirige a la cocina horrorizado – Suena todo buenísimo verdad Reenita, a propósito, ¿cómo te encuentras?¿ya estás totalmente recuperada? Veo que tienes apetito.

- ¡En plena forma! Nunca pensé que mi hechizo de recuperación me afectara tan rápido. Solo tengo que reponer energías.

- Es que no fue el hechizo de recuperación solo, Reena – añade ligeramente más serio él haciendo que se me borre la sonrisa.

- Explicate – exijo.

- Cuando llegué al pueblo seguías perdiendo sangre, el hechizo no terminó de hacer efecto, de modo que pedí al posadero que llamase a algún curandero. Mientras te dejaba sobre la cama llegó una anciana, vestida con ropa blanca, la verdad es que me recordaba a la de Amelia, muy similar, sí…debía ser una sacerdotisa blanca de la zona… - comenta apoyando la mano en la barbilla.

- Gaudy, te estás desviando… - le insto a continuar.

r- ¡Ah sí! ¿Por dónde iba? Se me ha olvidado lo que te estaba diciendo…

- ¡Eres un cerebro de medusa! ¡Tienes menos memoria que un pez, inútil! Me estabas explicando como se curó la herida de mi hombro misteriosamente…

- Mmm… Ahhh si, si, - continúa – me facilitó un ungüento que yo mismo tuve que aplicar – me mira con los ojos muy abiertos y se pone las manos delante de su cabeza a modo de protección – ¡REENA POR FAVOR NO ME LANCES UNA BOLA DE FUEGO, FUE POR TU BIEN!

"No hay duda de que me respeta… en este momento me da hasta pena golpearle jejeje En el fondo solo quería ayudarme… está bien ahora me toca agradecérselo"

- Gaudy – le digo mientras tomo uno de sus brazos bajándolo en un gesto por tranquilizarle – Gracias.

- Es mi deber, soy tu guardián – concluye con una amplia sonrisa – Me alegro que estés bien. Después de todo el tiempo que pasaste en la cama inconsciente, espero que hayas descansado.

- Su comida señores – Anuncia el posadero cargado con platos hasta no podérsele ver ni la cabeza.

- ¡A comer! – exclamamos ambos al unísono lanzándonos contra la comida.

Peleamos luchando y luchando sin piedad, tenedores, cuchillos, todo sirve para alcanzar el mejor pedazo de carne. Hago una pausa para beber… y en ese momento Gaudy toma una pierna de pollo de mi plato… la última que me quedaba. Siento como si de mis ojos saltasen chispas. Mi compañero come plácidamente, saboreando cada mordisco de mi adorada pierna… pero no por mucho tiempo. Antes de que se pueda dar cuenta le he quitado un plato.

"¡Ajá! Tengo que reconocerlo, soy rápida y algo vengativa cuando se trata de comida"

Paga tú Gaudy – "sugiero" levantándome de la mesa al terminar de comer – me lo debes.

¿Cómo dices Reena? – contesta él desconcertado.

Sí, mataste al jefe de la banda y te dejé muy claro que era mío – concluyo saliendo por la puerta – Voy a investigar la zona.

¡Pero Reena!

Antes de que termine de reprocharme ya he salido a la calle. Es un día increíble, una brisa fresca y agradable me acaricia la cara moviendo ligeramente mis cabellos. Comienzo a andar en busca de una librería. Tal como pensaba es un pueblo bastante grande. Tal vez haya una asociación de hechiceros.

"Ahora lo recuerdo, aún no os he explicado por qué estamos en esta zona"

Bien, sé que se encuentra un gran tesoro, no hablamos de oro y monedas, para eso ya tenemos el botín de la última banda y otras tantas que andan sueltas esperándome… Algo mucho más grande. Se habla que hay un antiguo escrito, que se remonta a la época de la gran guerra, en la que un anciano sabio escribió grandes secretos sobre la magia negra. Sabiendo como sé que soy una hechicera ávida de poder, jamás podría caer en mejores manos que las mías.

De modo que aquí estoy buscando una librería en la que encontrar libros que me proporcionen algo de información al respecto. Veo mucha actividad en las calles, mercaderes, venta ambulante, viajeros de paso. Algo llama mi atención mientras enfilo una amplia vía, algo así como la calle principal del pueblo. Según camino a mi mano derecha encuentro una señal con tres indicaciones en diferentes direcciones. Para llegar a la librería principal solo hay que continuar recto, la sede de la asociación de hechiceros de la zona se encuentra en la siguiente calle a mano izquierda y la última indicación muestra el camino hacia una posada con baños termales a las afueras del pueblo por un camino que hay a mano derecha.

Decido continuar de frente hacia la librería, ya habrá tiempo de visitar a los hechiceros y tal vez decida descansar y probar esos baños termales, aún no he recuperado totalmente la fuerza en mi brazo izquierdo debido a la herida. Cierto es que ya está cerrada y no me duele, tengo total movilidad sin miedo a las punzadas de dolor que me daban la noche anterior, pero si ahora mismo tuviese que empuñar una espada con mi mano zurda, no podría moverla más que suavemente unos centímetros.

Continúo caminando, en definitiva es una calle amplia y muy larga, ya he recorrido más de la mitad, pero aún queda un trecho importante, y si la señal estaba en lo cierto, el local ha de encontrarse al final de la vía.

Me paro en seco, unos chiquillos se me han cruzado en el camino corriendo detrás de una pelota, que se desvía y acaba a mis pies.

- ¿Me la devuelve, por favor señorita? – me pide uno de los chavales.

Yo gustosa la recojo y se la tiro. El niño agradecido exclama.

- ¡Gracias!

Le sonrío y continúo mi marcha, cada vez estoy más cerca del lugar que busco. Me aproximo a prisa, Consigo divisarla al fondo ¡por fin la he encontrado!, pero, ¿qué veo en la puerta? Es una figura alta y con una melena rubia. Sí, habéis acertado, es mi compañero. ¿Cómo demonios ha llegado hasta aquí antes que yo? Me hace señas para que me acerque y aligero el paso hasta llegar a su altura.

- Supuse que querrías recaudar algo de información sobre tu "gran tesoro" y el primer sitio que visitarías sería este – saluda.

"¿Desde cuando me lee la mente este cretino?"

- Sobraban las explicaciones Reenita, llevamos juntos mucho tiempo – me sonríe y me hace ruborizar.

- Bien, entremos entonces – concluyo – tengo que conseguir esos escritos cuanto antes para poder estudiar bien todas las posibilidades de encontrarlo. A propósito – pregunto curiosa - ¿cómo has llegado tan rápido?

- Tomé un atajo, conozco bien esta zona. Mi aldea está solo a escasas horas de aquí. A veces acompañaba a mis padres a este pueblo. – explica – Lo cierto es que hace años que no pasaba por aquí y ha cambiado muchísimo, incluso tuve la sensación de haberme perdido pero finalmente llegué enseguida.

"Perderse dice, este chico sería capaz de perderse en una habitación totamente cerrada de tan solo cinco metros cuadrados. Vale, sin comentarios, me ha dejado muda".

Entramos juntos al establecimiento. No es muy diferente de otras librerías en las que ya he estado. Libros por doquier, estanterías repletas en el centro de la sala y al fondo un gran mostrador con dos grandes pilas de lo que parecía ser algo así como una enciclopedia de magia pero muy antigua y gastada. Al acercarme un hombre ya mayor aparece de detrás de los libros apilados. Un hombre con el pelo totalemente blanco, ojos grises, escuálido y con la vestimenta propia de un hechicero.

"¿Será realmente lo que aparenta, o simplemente tiene complejo de hechicero? Si lo es seguramente entenderá de qué le hablo. ¡Qué suerte!"

- Buenos días señores – saluda alegremente - ¿En qué puedo ayudarles?.

Cuando le expongo el motivo de mi visita describiendo lo que busco, (no le doy un porqué, nunca doy explicaciones) el anciano abre los ojos de par en par, como si hubiese escuchado una locura. Gaudy simplemente ojea las estanterías de libros sin buscar nada en concreto, como hace siempre. Pura curiosidad.

- Es increíble señorita – comienza el anciano con los ojos como platos – Jamás en toda mi vida me habían preguntado nada semejante. Es cierto que conozco la historia del secreto de la magia negra. Llevo años estudiando al respecto, pero nunca nadie mostró el menor interés por ello.

- Pues créame señor – contesto – yo tengo un gran interés en encontrarlo, me sería un valioso objeto de estudio. ¿Tiene usted algún libro o manuscrito que hable sobre ello?

- ¡Por supuesto! – contesta entusiasmado el librero mientras busca enérgicamente bajo el mostrador.

Comienza a sacar libros, muy antiguos y gastados. Algunos en lenguas incluso muertas y comienzo a dudar si sabré descifrarlos. Cuando finaliza encuentro frente a mi algo así como quince libros de toda clase.

- Cada uno de estos libros habla sobre el gran secreto – explica el anciano – siempre he creído firmemente que entre todos ellos existe un código relacionándolos entre sí para llegar hasta él, pero no sería capaz de asegurarlo ya que nunca conseguí unirlos.

- Muy bien señor, ¡Me los llevo todos! – decido – Gaudy ayúdame a llevarlos, algunos son muy grandes y pesados.

Gaudy se acerca y coge una parte importante de los libros mientras yo pago y me despido del librero. Siempre ha sido una suerte tener un compañero tan fuerte. Cojo un par de libros que él dejo sobre el mostrador y abandono el local.

- Bueno Gaudy, he visto una posada tranquila a las afueras del pueblo.

- Sí, es un buen lugar para descansar. Te vendrá bien – añade.

- ¡Decidido, vamos entonces!

Tomamos el camino que nos lleva a los maravillosos baños termales que me esperan. Me daré un baño para relajarme y comenzaré a estudiar los libros. Sé que seré capaz de descifrar el supuesto código del que me habló el anciano.

"Tengo la sensación de que estoy a punto de adentrarme en una nueva aventura… ¡Estoy preparada!"

N/A: Bueno, lo de siempre, la letra pequeña dice: Los personajes no son míos, yo solo los tomo prestados un ratito, aunque si el señor Kanzaka leyese esto… se echaría a llorar al ver el destrozo de su historia :S. Hasta aquí el verdadero comienzo de la historia… por fin ese amasijo de ideas que se revuelven en mi cabeza comienzan a tener forma, o al menos eso creo… No quería que se tornara en el típico fic de aventuras… y me estoy ganando a pulso que finalmente lo sea, ¿qué tiene de original? Nada, salvo que es mío :P. Lo de siempre: sugerencias, notas, felicitaciones, abucheos, críticas quiero leer todas vuestras opiniones, buenas y malas dejadme rewiews!!!!! Muy pronto el tercer capítulo!!!