Presagio

capitulo 2


Cinco años después

Las calles aún están muy solitarias, la obscuridad aún sigue presente, eran exactamente las cuatro de la mañana cuando esa luz se encendió en esa ventana, como todos la chica se sienta unos cuantos minutos en su cómoda cama, mirando interesantemente sus pies, pasando el rato toma fuerza para levantarse. Toma un baño rápidamente, prepara un poco de café caliente y un desayuno ligero, se sienta un momento para comer y preguntarse por qué seguía haciendo esto. Lavo los platos, toma su bulto y un abrigo para marcharse.

—Nos vemos Kero- sonríe antes de salir, se coloca los audífonos y camina hasta la estación. A pesar de todo, le gusta cómo se ven las calles a esta hora, se siente tan libre y tranquila sin gente a su alrededor. Aborda el tren que la llevara hasta su destino, pocas personas están dentro, toma el lugar cerca a la ventana y se dedica a mirar por ella durante todo el viaje.

Cuando al fin llega, da un largo suspiro antes de entrar, —heme de nuevo aquí- se dice a sí misma, mientras cruza calmadamente los pasillos del lugar, se coloca la bata blanca que llevaba en brazos y camina hasta el final del tercer piso. —buenos días- saluda a sus compañeros de guardia, deja sus cosas de lado y toma una pila de expedientes.

—pacientes femenino de 35 años de edad, hipertenso de 10 años de evolución tratado con losartan de 50 mg, niega otros antecedentes de importancia, inicia padecimiento actual el día de ayer con dolor en hipocondrio derecho secundario a la ingesta de colecistoquineticos…- la entrega había empezado…

Al final se levantó y continuo leyendo aquellos expedientes aun cuando termino fue directamente a la cama 340.

—Buenos días, ¿cómo amaneció hoy?- pregunta con una sonrisa y continua con su interrogatorio…

Las horas pasaban mientras atendía a los pacientes y cuidaba de ellos en quirófano, pronto llegó la hora de quedarse con dos de sus compañeros, a pesar de que no era demasiado social esa parte del día era la que menos le gustaba, tomó su uniforme y bajó hasta donde se encontraban los quirófanos, se recogió el cabello antes de entrar, se acomodó el cabello dentro de aquel gorro y arregló el cubre bocas.

Se dirigió a la sala que le correspondía, en ese momento el paciente era traído en camilla, su cuerpo era pequeño, probablemente el debería tener uno catorce años, lo miro sin querer, sus ojos se toparon por un momento con los de él, inevitablemente por su mente pasaron imágenes de forma rápida, una madre con aquel pequeño sonriendo y consintiéndolo de una forma cariñosa. Desvió la mirada y sonrió, la cirugía sería bastante buena esa noche.


Salió del lugar bastante cansada, por fin era hora de ir a casa, tomó de nuevo el transporte y sin poder evitarlo cerró los ojos, sintió que alguien se sentó junto a ella, conocía bastante bien esa presencia, no se molestó en abrir los ojos para observar quién era, porque de todos modos no podía verle, sonrió y dejó que el sueño la venciera.

Desde hace bastante tiempo sabía que alguien estaba ahí, no podía explicar que era, y muchas veces pensó que tal vez, podría ser un fantasma y eso, sinceramente le causaba temor, por eso ella prefirió llamarle "Ángel". Podría solo estarse engañando o tal vez presentar esquizofrenia, pero definitivamente le gustaba pensar así, porque aún no se explicaba cómo era posible que llegara sana y salva a su casa sin que verdaderamente recordara nada.

Abrió los ojos nuevamente, el día anterior había pasado sin que ella pudiera despertarse, apagó la alarma y se levantó con algo de pesar, siguió su rutina…

Era casi hora de irse, sin embargo mientras alistaba todo, sintió algo, detuvo sus manos en seco y corrió rápidamente hasta la cama 340, sacó de la bolsa lateral de su bata un par de guantes y se los colocó mientras llegaba.

—Señora, ¿me escucha?, respóndame, ¿me escucha?- preguntaba mientras valoraba su respiración,

— ¿Qué sucede doctora?-pregunta una enfermera.

—Ve por ayuda, y trae el carro rojo con un DEA- dijo mientras descubría el tórax de aquella paciente y comenzaba a dar compresiones.

En pocos minutos varios de sus compañeros estaban a su alrededor esperando por relevarla.

—No hay pulso, comprueben monitores, tu atiende a la vía aérea- dijo mientras veía el monitor que reportaba trazo. —actividad eléctrica sin pulso, inicien compresiones- dio la orden mientras continuaban aplicando masaje cardiaco…

—Paren reanimación- dijo después de varios minutos intentando reanimar, pronto desalojaron el área…

Tomó sus cosas y salió del hospital, se retiró la bata y se sentó junto al primer asiento junto a la venta que vio. Llegó nuevamente a su casa, se preparó un café caliente y lo acompañó con un pequeño pan.

Se levantó de su asiento y fue directamente a la cama, se recostó y tomó entre sus brazos aquella bastante grande almohada.

— Te veré mañana kero.- se despidió antes de cerrar los ojos.

estaba profundamente dormida, cuando entre sus sueños apareció ella misma escondida entre unas cortinas, la ansiedad era presente, se ocultaba de algo aunque no sabía de qué, la tierra temblaba con cada paso que daba lo que sea que fuera que le perseguía, sabía que estar ahí no era seguro, así que salió corriendo de aquel cuarto para ir a un súper mercado, las personas actuaban totalmente natural, como si la amenaza que a ella perseguía no estuviera presente para ellos, nuevamente volvió a sentir esos pasos, su encuentro se sentía inminente, debía salir de ahí si no quería ser atrapada, nuevamente corrió hacia otro lugar, fue corriendo hacia un lugar al que ella, sin comprender, sabía que debía llegar. Un lugar bastante lejos, donde había un cerro, cerca de un mar rojizo, con algunas casas hechas ruinas, se escondió en ellas, abrazó sus piernas mientras veía atentamente como el solo bajaba por aquel mar… el tiempo pasaba y nuevamente volvió a sentir ese temblar, fueron dos pasos y después de eso ya no sintió nada. Sin embargo del borde de aquella ruina se asomó alguien a quien no pudo ver con claridad.

—Ven, estas a salvo- mencionó para darle seguridad, su voz era bastante gruesa, y solo pudo ver ese leve resplandor que provenía de su cuerpo. De sus ojos claramente brotaron lágrimas y sin pensarlo mucho corrió hacia él. —todo estará bien ahora, yo estaré contigo- no levantó la vista, tan solo se quedó con él así, la mantenía abrazada, y debía decir que era tan reconfortante la manera en que lo hacía.


—esto es extraño- durante toda su vida había pasado por muchos, sus sueños naturalmente no eran lo más hermoso y de hecho agradecía bastante que ya no soñara, pero esto no era usual, de hecho esa voz era la misma que la de hace cinco años. No sabía exactamente qué significaba pero estaba segura que algo iba a pasar, no quería adelantarse pero muy seguramente sería algo no del todo bueno.


continuara...