Piensa en mi

Aquellos besos tan cálidos, tan llenos del más puro sentimiento, hacían que nuestro joven príncipe fuera cayendo lentamente. Pronto se dejó hacer, Marshall perceveraba, no le encantaba otra cosa tanto como el joven Gumball.

-Marshall...yo...todos se estarán preguntanto donde estoy...-Dijo con voz jadeante el príncipe.

-¿Me dejarás mi principe? ¿A caso no ve el estado en el que me encuentro?. No, mi querido. Dejálos a ellos y quedáte conmigo. Ellos no te pueden dar lo que yo te doy.

Marshall Lee sabia manipular al príncipe con todas aquellas palabras, y pronto los gemidos de Gumball se escuchaban haciendo eco por todo el castillo subterráneo.

-Marshall, parece que tienes experiencia, y yo simplemente trato de seguirte. Perdoname por no ir a tu ritmo, por no satisfacerte de la misma forma que haces que yo me llene de placer, pero en este acto solo soy tu humilde aprendiz-.Decia entre gemidos.

Su piel sonrojada, su cabello desordenado, el sudor que corria por su cuerpo, todo esto hacia enloquecer a Marshall, que mordia su labio inferior y aumentaba la velocidad.

-No debes angustiarte. Nada me produce mas satisfacción que ver tu rostro y tus ojos que en conjunto piden más.

Las lagrimas resbalarón de los ojos del príncipe, el placer, el dolor, la vergüenza y la felicidad formaban una especie de éxtasis. Pronto, un poco antes de lo esperado, el pelirosa pudo sentir como su interior se llenaba de Marshall, caliente hasta después volverse frio.

-Dijo usted que no podría complacerme su alteza, pero ¿ha visto lo que ha logrado?

El joven príncipe abre los ojos y pronuncia el nombre del azabache con las pocas fuerzas que le quedaban. El joven Marshall Lee besa los labios de su amado que ya empezaba a quedarse dormido.

Mientras tanto, la hermosa rubia, Fionna buscaba al príncipe que de repente habia desaparecido. Le preocupaba que Ice Queen lo hubiese secuestrado, decidió a entrar a la habitacion del príncipe y buscarlo ahi.

-Cake tu busca en las demas habitaciones, yo buscare aqui...

Revisó por todos lados, buscó detalladamente sin respuesta, hasta que dirigio la mirada hacia aquel espejo, "es un pasadixo secreto" penso la rubia, empezó a atravesarlo, estaba completamente oscuro, incluso a penas y pudo mirar como una rata corría a sus pies.

-Fionna..- Dijo alguién tocandole la espalda. La rubia saltó del susto y miró a mentita.

-Pero si eres tú. Me asustaste. Creo que el dulce príncipe esta aquí adentro.

-Por favor Señorita Fionna, no debe estar aquí. No se preocupe por el príncipe, él esta bien. Por favor acompañeme.-Dijo la maid sacandola de ahi casi a la fuerza.

"dulce sueño, dulce infancia"

(doux rêve, l'enfance douce)

"que mira al cielo y ve las estrellas"

(en regardant le ciel et voir les étoiles)

"La estrella mas grande en el firmamento es solo tuya"

(La plus grande étoile dans le ciel est à vous seul)

"dulce sueño, Duce infancia"

(doux rêve, l'enfance douce

Era la cancion que se escuchaba con la compañia de lo que parecia ser una cajita músical. El joven príncipe abre los ojos, y notó en seguida que estaba en el escondite de Marshall Lee. Removió las cortinas un poco y miro a su dulce azabache sentado en una gran mesa de madera con aquella cajita musical y un mono de platillos, el vampiro miraba aquel juguete con inmensa ternura, pero esa mirada no se parecía si quiera a la que fijaba en el príncipe.

-Marshall,¿ya es de dia? ¿o es que la Luna no ha desaparecido del firmamento?

-Ya es de día príncipe. El sol ha comenzado a lanzar sus primeros rayos mortales, ¿Deseas volver al dulce reino?

-Sí Marshall. Debo volver,, aunque mi deseo sea quedarme aqui contigo.

Capítulo 3: el llanto de la rosa.