Capitulo 1: Descubriendo Secretos.

Todo empezó como un día común, me desperté, desayune, fui al instituto, hable con mis amigas, sobreviví a las clases, salí del instituto. Me considero una persona normal, como cualquiera de las miles de millones del mundo, o el mundo que creía conocer, un mal presentimiento recorrió mi cuerpo y un escalofrío mi columna vertebral, no tuve esa sensación desde que me dijeron o mas bien me iban a decir que iba a tener otra hermana, desvíe mi mirada hacia Mitsuko, estábamos calladas, cosa rara entre nosotras, caminamos hacia la entrada de nuestra casa, acerque mi mano hacia el picaporte de la puerta principal y me sorprendió lo que vi.

-Mama…- La mire sorprendida y nos dio una sonrisa.

-Vamos, suban a cambiarse que tenemos algo que eh… decirles- note que estaba nerviosa, movía sus manos rápidamente, no quise presionarla así que entre, en cambio Mitsuko se quedo en la puerta.

-Que sucede mama- dijo mas como exclamación que pregunta, algo ocultaba y parecía grave por lo cual decidí interrumpir.

-Vamos Mitsuko, no seas impacientes- me miro y asintió con la cabeza, esa era una de las ventajas de ser gemelas, nos entendíamos con una mirada, aunque si hubiese sido por mi me hubiera gustado interrogar a mamá un rato, subimos casi corriendo a cambiarnos, tengo el presentimiento de que esto nos va a afectar de forma permanente.

Una sensación rara me invadió, mire mi cuarto y varios recuerdos vinieron a mi mente, vi mi guitarra y miles de letras pasaron por ella, seguramente se me olvidarían, camine hacia mi closet y mire mi ropa, no era una obsesionada pero me gustaba vestirme bien, agarre un jean azul y una remera rosa con letras "A" por todos lados y de todos colores, fui a mi espejo y agarre un broche y me hice una cola de caballo dejando un par de mechones naranjas a los costados. Mi hermana y yo tenemos gustos totalmente diferentes en muchas cosas, por ejemplo, la ropa, ella estaba vestida con un vestido de tono infantil violeta con detalles rosados, tenia el pelo suelto con una bincha, según mi padre, mi madre también era de vestirse así antes, a diferencia mía, ella tiene el pelo negro, pero en el resto somos idénticas, nos miramos y sonreímos, bajamos corriendo y vimos a mis papas y mis hermanos sentados, y mi mama con Raye en brazos, otro escalofrío recorrió mi espalda, muchos pensamientos pasaron por mi cabeza, y el principal era "Genial, seguro otro bebe" sinceramente para mi estábamos bien así en numero de habitantes de esta casa, pero nunca espere que dirían esto, al principio pensé que era un juego o una broma cruel "no somos lo que pensamos que somos" una "aclaración" me tranquilizo, pero todavía un miedo recorría mi cabeza, todos los Kurosaki somos "Shinigamis" ya con solo pensar esa palabra me dan escalofríos, sabia que mis primas, mis mejores amigas, eran iguales a nosotros o eso nos dijeron mama y papa, eso hacia que no me sienta como un bicho raro, la historia de cómo se conocieron fue algo hermoso, pero una frase me hizo estremecer, "Debemos volver al Seireitei", ahí todo mi mundo se derrumbo, fuimos hasta nuestro cuarto a empacar, pues esta misma noche partiríamos allí, cerramos la puerta y no pude contener mas mis lagrimas, no quería separarme de el, sentí los brazos de Mitsuko y escuche sus consuelos que lograron calmarme, luego lo llamaría y me despediría, de repente escuche el tono de mi celular, mas bien su tono, y me apresure a contestar.

-Hola Akemi –siempre me alegraba escuchar su voz, creo que me ahorro saldo que el me llamara.

-Hola Ren, ¿Cómo estas?- no podía decirle así como hacia "me voy"

-Mal y ¿vos?- note la tristeza en su voz.

-Peor que nunca, ¿Por qué estas mal?-

-Me voy Akemi, por eso –me quede en shock, será posible que…

-Adonde vas?- trate de parecer calmada y que no se note la ilusión en mi voz, no quería que me malinterpretara.

-No te puedo decir, si te lo dijo pensarías que estoy loco- dijo para soltar un suspiro.

-Créeme, más loco que lo que me paso hoy no puede ser-

-¿Qué te paso a ti?-

-También me voy- dije como si nada, no quiero decirle la verdad, y si solo es una coincidencia, no quiero que piense que soy una loca.

-¿Qué? ¿A dónde?- supongo que tenia la misma ilusión que yo.

- No me creerías-

-Tus padres también te dijeron algo que creías que era una broma de mal gusto pero al parecer es real ¿verdad?-

-Si y a ti-

-Creo que iremos juntos Akemi- sonreí y sentí como si mi mundo se reconstruyera.

-Bueno en ese caso nos vemos. Te amo- espero que así sea

-Lo mismo dijo, te amo- y termino la llamada.

Empaque toda mi ropa de manera impaciente, estaba nerviosa y mucho, el reloj marcaba las nueve en punto, media hora mas y todo cambiaria.

-Ey, Tierra llamando a Akemi!-y si, otra vez me perdí en mis pensamientos.

-¿Qué pasa?- trataba de sonar tranquila pero cada vez me sentía mas emocionada, pero las dudas volvieron.

-¡Por dios! Akemi escúchame, ya tenemos que irnos- la mire y vi como agarraba su inseparable block de dibujo y abría la puerta. –Te espero abajo-Escuche la puerta cerrarse y mire mi habitación una vez mas, agarre una mochila con parte de la ropa, ya que la mayoría estaba en una valija ya en la entrada, abrí la puerta y baje las escaleras, no puedo negar que me causo melancolía, y uno que otro recuerdo chistoso, como mi primer beso en el sofá de la sala principal, la vez que me presentaron a Kay, como lo miro Mitsuko cuando llego, cosa que hizo preocupar a nuestros padres ya que la pequeña Mitsuko sentía que su puesto como "Bebe" de la familia había sido usurpado injustamente, cuando adoptamos a un perro, el cual misteriosamente desaparecio, cuando me regalaron mi guitarra, la vez en que rompimos el televisor en una guerra de almohadas con Kay, Kaoru, Mitsuko y yo, reí por ello, nos habíamos puesto histéricos y gritábamos que nos íbamos a morir, aunque el castigo no fue mucho mejor, sin televisión, internet, ni celulares por un mes, supongo que debó aclarar que ese dichoso televisor había sido comprada hace tres días, ahora si entienden el porqué de la severidad de este.

Mi vida en el mundo humano había sido común, crecí, me divertí, me enamore, y ahora en el otro, aunque no tengo idea en que me espere, supongo que solo debo esperara a ver que es lo que el camino me prepara.