Parte 2
Esa tarde del viernes Kaname Kuran se sentía particularmente aburrido, a tal punto que ni conciliar el sueño durante el día pudo detener sus ansias de encontrar algo lo suficientemente bueno como para acaparar su total y completa atención, tal era su sensación de insatisfacción, que el gran jefe de dormitorio fue en contra de toda las reglas y se escapó sin ser visto a plena luz del día.
Vagó por la Academia ocultándose, aprovechando sus poderes de sangre pura para encontrar alguna diversión. Las horas pasaron sin encontrar nada que lo impactara o que lo despistara levemente. El tiempo se acababa y faltaba solo una hora para que la clase nocturna saliera de su dormitorio y ocupara durante la noche entre las sombras la Academia Cross.
Se encontraba vagando en su forma de murciélago por los pasillos de los dormitorios masculinos de la clase diurna, cuando capto como un reflejo plateado atravesaba el corredor a toda velocidad. Kiryuu, el vampiro cazador corriendo con todas sus fuerzas, eso era algo digno de su curiosidad. Lo siguió rápidamente hasta su habitación pero luego cerró de prepo su puerta y de no ser por su gran habilidad al volar, hubiese chocado su nariz directamente con la misma que se le acababa de cerrar en la cara.
El dormitorio de Zero no tenía ventana con salida al pasillo pero Kaname como el gran vampiro, era conocedor de la estructura de toda la academia, y si no había ventana con salida al corredor, había ventana con salida al exterior, más específicamente al parque que actuaba como eje central en los dormitorios.
Salió del pasillo en la primer ventana que encontró y volando sobre el parque central se asomo por la ventana del vampiro cazador con la esperanza de cazar algo interesante con lo cual deleitarse. Lo que allí escuchó fue más sorprendente que cualquier cosa que pudiese haber imaginado.
Kiryuu estaba con la cara toda roja, increíblemente agitado y sudoroso y no tardó en desplomarse en el piso sin esfuerzo alguno por acomodarse mayormente. Contemplar a su némesis en ese pobre estado de enfermedad era algo que lo regocijaba y le despertaba toda la malicia que llevaba escondida dentro, divertido por la escena se dispuso a esperar que haría su nuevo espécimen en observación. No era para nada lo que él presuponía. Dejando a Kaname tan sorprendido como si acabase de ver una revelación desagradable (cosa que no era para nada diferente al caso), vio como el cazador tomaba su miembro y comenzaba a frotarlo a toda velocidad. Kaname quedó impactado, estupefacto, plasmado con la escena que se desarrollaba a pocos metros de él. Una parte de él quería salir corriendo de allí, repudiado por la escena, pero su curiosidad persistía por sobre sus sensación de desagrado y se quedo allí observándolo, como poco a poco su miembro expulsaba más líquido lubricante y como crecía y se tensaba más y más, como las venas se le marcaban conforme pasaba el tiempo, como sudaba todo su cuerpo, como su respiración agitada se convertían en gemidos de placer, como su saliva se deslizaba por las comisuras de sus labios, como se acercaba más a la cima del placer, como gritaba lascivamente y se tensaba por su inevitable orgasmo, como su semen salía a borbotones y le manchaba su camisa transpirada, y como después se quedaba allí descansando, esperando a que su respiración se acompasase.
El sangre pura observó toda la escena, sin mover si quiera un ala, y cuando todo acabó y despertó de su estado de abstracción, salió volando directamente hacia su habitación en los dormitorios de la clase nocturna, tomo su forma original y rápidamente se dirigió al baño desesperadamente, con la esperanza de que empapándose la cara con agua, pudiese olvidar lo que acababa de ver, luego de largo rato, levanto la vista para encontrarse con su propia mirada desde el espejo. Su cara estaba completamente roja, tan roja como la de Zero cuando… y sumergió su cabeza entera en el lavatorio intentando deshacer lo que su mente había grabado a fuego en su cerebro.
