Al llegar a casa de los Brighton esa tarde por fin logró respirar, un par de jóvenes de la servidumbre tomaron su abrigo, su bolso, sus guantes y pasó junto con Annie a la terraza para tomar el té con la señora Brighton, para su sorpresa ella estaba con un par de señoras que casualmente pasaron por allí, las recordaba, habían envejecido un poco pero eran vecinas de ellos, no podía apartar de su mente el desprecio con que la habían tratado antes, fue como una película que se repetía en su memoria, cotilleaban entre ellas mirándola completamente reduciéndola a menos de una persona, a pesar de ello les hizo una pequeña reverencia a modo de saludo, la miraron de arriba a abajo y sintió escalofríos, colocó nuevamente esa mirada penetrante autodefensiva y se irguió con elegancia, a diferencia de aquellas veces ellas le sonrieron levantándose de sus asientos para darle dos besos cada una en las mejillas preguntando por qué no estaba en casa, parecía que nada hubiese pasado aunque en el fondo Candy estaba segura que sabían por qué
-Le estaba diciendo a las señoras Candice que mi hija logró convencerte de pasar una temporada con ella en Londres y que aceptaste acompañarla – dirigiéndose a las invitadas continuo – por supuesto aquí están más cerca de la ciudad y como ven son jóvenes y tienen planes, hacer vida social – restó importancia con un ademán
-Mamá tiene razón tenemos la temporada complicada, de hecho justo ahora tenemos cita a.. tomar el té con Patricia, pasamos a saludar, hace mucho tiempo que no estamos las tres así que solo estamos de paso, es un placer verlas señoras, las dejamos compartiendo su té
Luego de despedirse Annie la tomo del brazo y salieron por donde habían entrado unos minutos antes, de quedarse sería sometida a preguntas incómodas, precisamente esas dos no tenían ningún tipo de reserva y para ser honesta consigo misma no sabría responder que fue de ella en esos cinco años, por nada del mundo les diría que estuvo aislada de la sociedad que la rechazó, así que volvió a colocarse el abrigo y los guantes para ir en auto 9 minutos más colina arriba en donde vivía su amiga Patricia con su esposo, no tenían cita pero tampoco necesitaban invitación ella estaba feliz de volver a ver a Candy y Annie siempre era bienvenida, entre abrazos Candy le dio la en hora buena por el pequeño bulto que asomaba en su vientre, Patty siempre fue muy buena amiga y muy prudente, así que no pregunto nada y con el té se dedicó a contarle sobre los últimos meses, le preguntó por los niños y los Hobs a los que le había tomado cariño, la había visto hacía tres años por última vez cuando fue a visitarla con Annie y mantenían el contacto por cartas, la visita fue mas cómoda que muchas otras y se sintió de pronto como si el tiempo que hubiese estado fuera de Londres fuera realmente corto y las tres volvían a reír juntas sin preocupación. Su abuelo tenía razón había gente que la quería, esa noche se durmió sin contratiempo parecía que había pasado una semana en lugar de un día.
Los siguientes dos días fueron parecidos, esquivando chismosos y visitando a los que una vez fueron verdaderos amigos, Froy dejó sus ocupaciones esa tarde para recibirla con un abrazo y una sonrisa que siempre tenía para ella, Vivián con su cálida forma de ser la abrazo con cariño presentándole a el bebe, un hermoso niño de enormes ojos grises como los de su padre, lo sostuvo con emoción y le sonrió dulcemente, a la carrera Cristina la abrazo como si la hubiese visto todos los días aunque la última vez fue hace ocho meses cuando murió su abuelo y la familia se trasladó para estar con ella un par de semanas, la niña había sentido su tristeza la acompañaba siempre de la mano, lloró mucho el día de la despedida pero Candy le escribía a menudo, aún no sabía leer así que sus padres le leían su parte y le enviaban un dibujo suyo con cada carta, se recostó a su lado quedándose quieta con su abrazo, la acunó en su regazo haciendo que poco después se quedara dormida
-¿No te gustaría tener hijos algún día Candy? – preguntó Vivián con ternura al verla con su hija
-Yo... – miro a la pequeña y sonrío - lo quise.. Lo soñé alguna vez pero... "Algún día" – resonó su propia voz en su cabeza cuando lo susurraba al oído de Anthony – ya no creo que...sea posible
-¡Claro que si! Eres joven y encontrarás a un hombre que sea digno, serás feliz – repuso Froy con él ceño fruncido
-¿Un hombre que sea digno? ¿Es decir que me acepte con mi pasado?
-No tienes qué avergonzarte de nada Candy.. Ese que logre tenerte será afortunado – la voz de Vivián sonó con determinación
-Y muy rico...- contestó con tristeza – será lo único que quiera de mi.. Quizá deba viajar a otro país para conseguirlo porque aquí todos creen conocer mi pasado y para ellos lo único rescatable de mi persona es la herencia
-No lo veas de ese modo – Froy sacudió la cabeza alejando esa conversación negativa y sonrió – eres maravillosa no quiero que pienses lo contrario – miró a la niña dormida en sus brazos – será mejor que lleve a Cristie a la cama
Al dejarlas solas Vivián se acerco a su lado y con una enorme sonrisa le contó un poco de su propia historia
-¡Sabes! El amor viene a este mundo de diferentes formas, yo también me enamoré de todo corazón antes de conocer a Froyland, era el Visconde de Warwick, Jack era para mi una hermosa ilusión, pero debía casarse con otra chica, aunque los momentos que compartimos fueron únicos yo deseaba que ocurriera algo para que en lugar de ella en el altar estuviese yo, sufrí mucho al perderlo
-Entonces debiste de pensar lo mismo cuando Froy y yo.…
-…Si, no podía creer que me hubiese vuelto a enamorar y era distinto... en intensidad, aunque me corazón llegase a querer salirse en ambas ocasiones, mi segundo amor sufriría el mismo destino no sería para mi, pero esta vez algo pasó – le sonrió – aun veo a Jack de lejos y pienso en todo el cariño que compartimos, fue dulce y sincero, pero fue y el ahora esta enamorado de su esposa y yo del mío, por eso cuando llegue el hombre que toque las puertas de tu corazón no cierres los ojos, no te aferres a viejas heridas debes dejar ir para que una nueva realidad te llene de besos
-Le devolvió la sonrisa tan amplia que sus ojos se humedecieron – Algún día
En ese instante apareció su querido amigo y observo como Vivián al mirarlo sus ojos brillaron con amor, se disculpó para atender a el pequeño y Froy aprovechó para hablar con ella, la condujo a su despacho y se sentó a su lado tomando sus manos
-¿Estas bien? ¿Te has sentido bien estos días Candy?
-No te preocupes Froy yo... Estoy bien, no he tenido problemas supongo que si he tenido tres días aquí y ellos no se han aparecido para reprochármelo no les importa
-Sabes que cuentas con todo mi apoyo te quiero muchísimo y no voy a permitir que vuelvas a pasarlo tan mal nunca, sé que Callahan te protegía y ahora que no está yo te cuidare – la miro con una sonrisa – aunque estoy convencido que no necesitas que nadie cuide de ti, estas diferente
-¿Como diferente? ¿Sigo siendo tu chica no? – le dedico una sonrisa bastante falsa
-Siempre serás mi chica pero... – dudó un poco en continuar aun así las palabras se abrieron paso – pareces hecha en mármol caramelito, en el campo al menos sonreías de verdad, sé que extrañas a tu abuelo pero.. ¡Hay algo más! ….Has cambiado
-No pasa nada Froy, solo que ya no soy una niña tonta, nadie volverá a lastimarme
-No, no lo dudo, y.. Estas hermosa, una hermosa muñeca de mármol, no creo que alguien se atreva a señalarte eres una dama y siempre lo has sido, si ellos no lo entienden se lo pierden – se acercó y la abrazo nuevamente – dime qué pensarás en quedarte, sabes que nosotros somos tu familia
-Beso su mano acercándola a su mejilla – lo sé Froy y los quiero, pero esto debo hacerlo sola – lo miro asentir
Ese fin de semana sería el baile de gala justo al día siguiente, Annie había ido a visitar a unos parientes y ella decidió quedarse a escribir cartas a su gente en el campo, la puerta sonó y al dar el paso Silvia, la chica que habían asignado los Brighton para sus tareas personales entro anunciando una visita para ella, era muy raro que alguien quisiera verla, inmediatamente pensó en Froy pero estaría en el consulado, se habían despedido hasta el baile, la muchacha confirmó que era un caballero y se alarmó, luego dijo su nombre
-Me dijo que si podía hacer el favor de recibir a su hermano.
-Tom – susurro – bajo enseguida Silvia gracias
En cinco años su hermano mayor solo le había escrito 9 cartas, no hablaban de ellos y solo le contaba como estaba la situación en Londres con relación a ella, lo encontró en la sala privada de espaldas hacia la ventana con un traje marrón hecho a la medida, tan alto como lo recordaba con su pelo castaño claro engominado y elegantemente cortado, carraspeo por lo bajo tragándose las emociones y él giró.
-Tom, me da mucho gusto verte – su voz sonó fría e impersonal
-¿Candy? – parpadeo confundido por un instante, la mujer que veía no era ni la sombra de la chica alegre y dulce que era su hermanita, ni la triste mujer que vio en el funeral de su abuelo, en cambio frente a él estaba una belleza rubia aún de luto con una mirada soberbia, suspiró y se acercó unos pasos más a ella – Candice, se decía que estabas en Londres y vine a comprobarlo, no... no me escribiste...
-Creo Tom que no debía de importarte mucho solo recibí 9 misivas cortas de tu parte y ninguna visita a excepción del funeral del abuelo hace ocho meses
-Lo sé, pero… ¡la gente cuestiona que estés aquí y no en casa! Debiste de...
-¿Casa? ¿Cuál casa Tom? No iré a donde no me quieren y me importa muy poco lo que diga la gente, ellos me repudiaron públicamente
-Se acercó lo suficiente – tu avergonzaste a la familia con tus actos – dijo mirándola desde su altura
-Ella levanto la barbilla y resopló – no hice nada malo y prefirieron creer en las habladurías, dime Tom ¿viniste hasta aquí para pedirme en nombre de ellos que me marche?
-¡No! – suspiró – eres la heredera de una cuantiosa fortuna, el legado del los Callahan está en tus manos, debes estar aquí – se pasó las manos por el cabello y perdió su postura digna – Candy...eres...mi única hermana, a pesar de lo que hiciste yo te quiero mucho
-Apretó los labios y su mano apretó fuerte el respaldar de la silla en el que se apoyaba – esperé a que lo demostraras por cinco años, en su lugar me diste la espalda igual que todos
-¿Que querías que hiciera? Éramos la burla de la sociedad y la nobleza... No vine a discutir, solo quería verte, saber que... bueno que estas bien y pedirte que si pretendes quedarte en Londres vuelvas a casa
-Gracias pero estoy de maravilla...aquí, por ahora no se si quiera quedarme, ellos...
-Están como siempre, inquietos por qué estás justamente aquí, tal vez no saben cómo reaccionar... Asistirás al baile de gala?
-¡Por supuesto que lo haré! no tengo por qué esconderme... Soy una dama
-Si – bajo la mirada – siento que estoy frente a una extraña
-Soy una extraña Tom, si me disculpas debo continuar con mis cartas y Annie vendrá por mí para comer con los Hunter
-Lamento haberte molestado, pero no el haber venido, no sé qué pensar aún tengo dudas, Anthony... Era mi mejor amigo, casi un hermano para mí y...sea como sea tu eres mi hermana, mi sangre...eso no cambiará
-Lo fui también por estos años, amaba a Anthony – él suspiro y ella apartó la mirada
Se despidieron con una inclinación de cabeza y dolía, dolía porque quería abrazarlo, a su Tom, su héroe, su único hermano, recordó cuando la llevaba sobre sus hombros y le cantaba para que se quedara dormida, el mismo que le espantaba a los pretendientes cuando tuvo edad, un completo extraño, cerró los ojos y desecho los recuerdos.
Hola.. pues me alegra saber de todas esto ya tiene rato en el horno asi que las actualizaciones dependeran del rato libre que me deje el trabajo para subir mas capitulos semanales. Nuestro querido y Adorado Rubio debe aparecer así que de su reacción dependerá el desarrolo de la historia. Saludos... ;)
