Los personajes de Edward y Bella pertenecen a Stephenie Meyer, y no es mi intención infringir sus derechos de ninguna manera concebible. Esta historia es simplemente para propósitos de entretenimiento y esparcimiento.
LUNA DE PLATA
Versión Edward
La besé como nunca antes lo había hecho, con una confianza tal que me desconocí a mí mismo, mientras la acariciaba debajo del agua, su aliento, su aroma, su calor me envolvieron en una peligrosa bruma de sensaciones; sin embargo noté que la sed era refundida a algún nivel de mi ser… uno distante y era sustituida por otros deseos muy humanos, me sentí feliz de sentirme humano. Ella se tambaleó y supe que no era precisamente por el movimiento del suave oleaje… estaba tan mareada como yo creí estarlo.
¿Qué pasa? – Le pregunté nervioso sin dejar de besar su cuello pero preocupado por haberla lastimado.
Debo saber horrible… a sal y arena – Respondo y puse los ojos en blanco mientras soltaba una risita entre dientes.
¿Prefieres que vayamos adentro? – Murmuré en su oído sin ser inmune a lo que su cercanía provocaba en mí
Sí… - Contestó en un susurro y rápidamente la levanté en brazos conduciéndola hacia la casa, mientras continuaba maravillándome con la tibieza de su cuerpo y sin dejar de admirarlo, tembló un poco y no supe si era miedo o frío…yo mismo me descubrí con un poco de miedo.
¿Tienes frío? – Le pregunté
No, pero… ¿puedo ser humana un momento más, por favor? – Pidió con timidez
Por supuesto – Agregué y la deposité con cuidado en el suelo. Caminó despacio y sin pena hacia el baño, no importa si se demoraba o no tenía toda la eternidad para amarla, ni siquiera me moví del sitio en donde estaba. Salió, la miré con deseo, a pesar de la semioscuridad de la habitación para mis ojos no fue problema ver el rubor que cubrió su rostro mientras yo la miraba con detenimiento, me acerqué a ella lentamente incluso a velocidad humana y ahora fue el turno de ella de observar, recorrió mi cuerpo con sus escrupulosos ojos y mientras su mirada bajaba, su rubor aumentaba… no pude sino sonreír, y en menos de un segundo estaba a su lado besándola nuevamente y ella respondiendo de esa manera que me hacía enloquecer; Subió sus brazos, recorrió mi espalda, su piel, húmeda y caliente me hacía enloquecer, hundió sus dedos en mi cabello, yo recorrí con delicadeza su cuerpo desnudo entre mis brazos, era un milagro tenerla así… para mí, nuevamente la bruma de sensaciones se apoderó de mí con más fuerza, cada beso, cada nueva caricia me hacía sentir…humano… como nunca me había sentido incluso cuando lo fui y todo eran tan correcto, la coloqué en la cama y mientras ella se sumergía en esa mullida superficie me coloqué sobre ella con suavidad, tratando de no incomodarla con mi peso.
¿Todo bien? – Pregunté con un dejo de preocupación
No… hasta ser totalmente tuya – Respondió, yo sonreí mientras acariciaba su mejilla con suavidad con el dorso de mi mano continuó – Podemos – Dijo con un susurro pero convencida de ello, y se levantó un poco para besarme, no pude seguir viéndola, mis ojos se cerraron involuntariamente y un suspiro brotó de mis labios, parecía que había brotado desde el centro mi propio ser.
Mi cuerpo pareció reaccionar antes de que mi mente por mi primera vez en mi existencia como vampiro y mis manos recorrieron su cálido cuerpo con destreza, detallando el contorno de su figura, recorriendo y tocando cada curva, cada valle, la escuché suspirar, pero no me detuve, la sensación de su piel contra la mía, de su cuerpo debajo del mío era mucho más fuerte que yo, supe que aunque me hubiera querido detener no hubiera podido, noté la intensidad de sus caricias y me percaté de la intensidad de las mías, pero ella no se quejaba, sentí que no la lastimaba, y de nuevo volvió a ocurrir algo nuevo para mí, todos mis sentidos estaban enfocados en ella, la habitación desapareció, todo era una bruma blanca lo único que captaba era ella, su aroma, su calidez, su piel… mi mundo… mi universo se volvió ella… Bella
Sin siquiera pensarlo, la besé mas profundamente, ella me imitó, despacio liberé sus labios y bajé con sutileza hasta su cuello, mi perdición, su mentón, su clavícula y seguí bajando… encontrando un paraíso en sus pechos, intuí que ella abría los ojos, pero inmediatamente volvió a cerrarlos antes las caricias, ante los besos, ante mi lengua, note como se tensaba, como su piel parecía arder más que nunca, pero yo sentía mi propia piel como nunca, sentía que podían salir llamas de ella, desconocía mi propio cuerpo ante estas sensaciones enloquecedoras, ahora fueron sus manos y su amor las que hacían arder no solo mi piel, sino un fuego interno avasallador algo que salió de… ¿de mi corazón? Esto no era comparado a nada de lo que había vivido antes y después, no había punto de comparación, era como si estuviera renaciendo a una nueva vida, una nueva en donde el vampiro se podía sentir humano; Sin poder evitarlo evoque las conversaciones con mis hermanos y con Carlisle, nada de lo que me dijeron que sería, era, nada de lo que yo había imaginado, era, esto me sobrepasaba como nunca, mis instintos vampiros estaban por primera subyugados a mis instintos humanos en un siglo de vida, ninguna sensación, emoción o lo que fuera se parecía siquiera a lo que Bella me hacía sentir, un sonido distinto escapó de mis labios, no era un suspiro, era un gemido de perfecto y puro placer.
Mi nuevo mundo blanco, sólo era atravesado por la luz de la luna, el cuerpo de Bella palpitaba todo bajo el mío, brillando blanco bajo esta luz, tan blanco como el mío, un sólo cuerpo un sólo corazón, podía sentir los latidos del corazón de ella en mi propio pecho… ¿era esto lo que sentía tener un corazón latiendo desbocado en el pecho?, mi respiración se hizo frenética, casi acompasada con la de ella… ¿Cómo era posible? Yo no necesitaba aire y sin embargo sentía que me asfixiaba, que si no me fundía con ella moriría aunque eso no era posible… supe entonces que el momento de ser uno solo había llegado.
La miré, por un segundo un atisbo de duda me invadió, la cual desapreció ante su sonrisa y al suave roce de sus dedos sobre mis párpados, sobre mis ojos que se cerraron ante su caricia pero sonreí al abrirlos sintiendo una seguridad tal que incluso me aturdió un poco, sentí mi cuerpo vibrar en anticipación mientras el monstruo desaparecía por completo y el Edward humano emergía con una poderosa fuerza. Sentí como se movía acomodándose bajo mi cuerpo, ella sintió lo listo que estaba y se ruborizó… sonreí y rodé los ojos…
Soy tan nuevo como tú en esto, guíame – Pedí y sostuve mi cuerpo sobre el suyo para evitar cualquier incomodidad; tembló un poco y su corazón latió desbocado en nuestros pechos, mientras se acomodaba hasta que me sentí en su virginal entrada, fue mi turno de temblar, suspiré y empujé muy muy suavemente, mi cuerpo se tenso conteniéndose - ¿Estás bien? -murmuré- y detuve mi avance.
Sí, respondió - en un susurro y entonces continúe. Un gemido escapó de mis labios a pesar del autocontrol que tenía, el placer era inmenso, me detuve ante su virginidad – Nos miramos en silencio, ella asintió con firmeza y bellos ojos color chocolate me atravesaron hasta lo más profundo de mi ser, la besé y de un sólo movimiento la hice mía, se estremeció en mis brazos a causa del dolor e inmediatamente se relajó, ahora éramos uno solo, permanecimos inmóviles mientras ambos nos acostumbrábamos a esta nueva sensación. Me acariciaba con dulzura, tocaba mi cabello, mientras yo aún luchaba conteniéndome.
¿Estás bien? – Dije preocupado.
Mejor que nunca – respondió y comenzó a moverse lentamente; Otro gemido escapó de mis labios y atrapé los suyos con fiereza sumiéndonos en la más profunda pasión.
Entonces todo fue locura y placer, mezclados con esa ternura que solo podía emanar de Bella. ¿Cómo podría haber pensado que esto no era posible? Si nos movíamos en una perfecta sincronización, como si nuestros cuerpos hubieran sido hechos para este momento, como un sutil baile sobre nubes. ¿Era esto posible? Amarnos de esta forma, sin límites, no había duda que sí, ambos… éramos una sola persona, mi vida le pertenecía totalmente a ella, el corazón que latía en su pecho era el mismo que le daba vida a mi cuerpo y sentido a mi inmortal existencia.
El tiempo importó menos que nunca, hubiera podido pasar así mi eternidad, entre sus brazos, con su aliento en mi rostro; atrás quedó el monstruo y la vaga sensación de sed; Todo fue remplazado por las sensaciones y las emociones que inundaban mi ser y mi cuerpo. Los murmullos, los gemidos y lo susurros de amor inundaban el ambiente. La garganta no me ardía, no había ponzoña en mi boca, lo único que salía de ella eran suaves gemidos mezclado con su nombre, ese nombre del que pendía mi total existencia, mi total eternidad.
No sabía que mañana me fuera a arrepentir de esto, pero ahora el mundo era un lugar perfecto para mí, ya no había soledad en mi vida en mi eternidad, ella era la luna de mis noches, el sol de mis días, el corazón en mi pecho y el alma en mi cuerpo.
Los movimientos sutiles empezaron a dar paso a unos más frenéticos, sentía que si se podía estallar de felicidad y placer estaba cerca de que sucediera. Esta vez no me contuve y embestí con fuerza una y otra vez, ella respondía de la misma manera casi frenética; con locura.
El fuego nos estaba consumiendo, el calor de mi piel era igualado únicamente por el calor de su piel, el sabor de su piel, su aroma, sus movimientos, sus suspiros, eran mi mundo, tenían cautivados mis sentidos por completo, no había pizca del asesino que fui, vista, olfato, tacto, oído, sabor estaban ella no como presa, ella no era mi presa… ¿era al revés? de ser así, yo era presa de su ser.
Un volcán interno estalló en ella y sentí su sangre recorrer todo su cuerpo como lava hirviente quemándome a través de su piel, eso hizo que algo temblara en mi cuerpo, como un rugido que surgiera de mis entrañas que a su paso por cada célula lo hacia vibrar y desmoronarse como las rocas que caen en un acantilado, nuestros cuerpos se sacudían frenéticamente, el sudor de ella traspasaba mi dura piel, mi nombre escapó de sus labios en un gemido y mi cuerpo estalló en llamas en un fuego que no se podía comparar ni siquiera con aquel que me convirtió, este fuego opacaba todo lo que antes pude haber sentido y vivido en 100 años, no había nada que pudiera describir lo que sentía, el gruñido llegó a mi garganta y surgió entrecortado por una sola palabra… un solo nombre que sintetizaba todo lo que yo era… su nombre, mientras me vaciaba dentro de ella y me liberara de esa necesidad y esa soledad que tanto me habían atormentado tantos años. Unos almohadones sufrieron las consecuencias de mi descarga y las plumas volaron por la habitación, cubrieron el cuerpo de Bella como si fueran las alas de un ángel… mi ángel; ella me sonrió murmuró mi nombre, yo caí suavemente sobre su cuerpo repitiendo su nombre como una oración. Le sonreí mientras su aroma me envolvía en una brumosa realidad, besé su frente y ella cerró los ojos, mientras se sumergía en un profundo sueño que yo velaría embelesado en su belleza.
Mi promesa estaba cumplida pero era yo quien había recibido el más hermoso y perfecto regalo esta noche, tal vez era inmortal pero lo que acaba de vivir era sólo permitido para los dioses… no, era algo mucho mejor…
En ese momento yo supe que por un instante y tomado de la mano de ella yo había vuelto a ser humano, un instante que para mí fue la eternidad.
FIN
¡¡¡Hola!!!
Muchas gracias por leerme
Disfrute mucho de escribir de Edward y Bella; esta historia ha sido una nueva aventura para mí, ya que sólo había hecho fics de una misma historia y adentrarme a la saga de "Crepúsculo" fue un reto y me dejó una gran satisfacción. Muchas gracias a todos por sus reviews y en especial a Mauricio… mi vampiro personal con quien deseo pasar toda la eternidad.
