Aqui les traigo el nuevo capitulo! Para no entretenerlos, hablamos abajo!


Busco la oficina de Prim, pero no la encuentro, de hecho nunca la encuentro. El edificio de la revista Paradise es como un laberinto. Me revuelvo un poco pero siempre consigo llegar hasta su oficina, es la encargada de hacer entrevistas mensuales para la revista.

Llamo a la puerta y me conceden el paso. Prim está en su escritorio pegada a su computadora y rodeada de cuadernos para escribir sus notas y todo eso.

-Hola Prim. Vi tu mensaje, ¿que era tan urgente?

-Es urgente, tengo que terminar de transcribir la entrevista y se me olvido la grabación en la casa.

-¡Porqué no lo dijiste en el mensaje! - exclamo.

-Se me olvido por completo, de verdad lo lamento...

-Bien, iré a la casa por la grabación... - me Alejo de la oficina, furioso otra vez con Prim.

Llego a casa y ni siquiera apago el carro, entro por la grabación que se encuentra sobre una mesa que hay en la entrada, cierro la casa y vuelvo a meterme al carro. Además de deberme favores, me debe el costo de un tanque de gasolina la señorita Primrose Everdeen.

Regreso a su oficina y le entrego con brusquedad el casete a Prim.

-Gracias Peeta.

-Ya me debes muchos favores Prim...

Camino hasta mi oficina, yo soy el encargado de crear las portadas de la revista entre otras cosas, estoy en el área de diseño de la revista, sin embargo tengo compañeros que me ayudan en eso. Regreso a mi oficina, que no es nada a comparación de la oficina del Sr. Hawthorne.

Sacudo la cabeza.

Olvídate del Sr. Hawthorne, Peeta.

Pero mientras creo la portada, tengo que ver la foto del chico entrevistado una y otra vez. Esto me provoca dolor de cabeza, empero termino la portada y queda magnífica. Le envío la portada por e-Mail a mi jefa Effie Trinket, la diosa de la moda y creadora de la revista Paradise.

El teléfono de mi escritorio suena y contesto.

-Peeta, soy Effie. Felicidades por la portada, me encantó así como todas las portadas que haces.

-Gracias Effie - a Effie no le gusta que se dirijan a ella como señora, es joven y guapa.

-¡Me fascina tu trabajo Peeta Mellark! - se termina la llamada y yo tomo mi cuaderno en perfecto estado y pego notas en Post-it acerca de ideas para la próxima revista mensual.

Mis horas de trabajo concluyen después de este largo y cansado día. Manejo a casa y en cuanto llego, me tipo no a la cama con todo y mi ropa puesta. Me duermo y trato de olvidar al Sr. Hawthorne.

Los tacones de Effie provocan eco en los pasillos, camina rápido hacia mí. Me detiene poniendo su mano en mi hombro.

-Peeta, surgió algo de último momento. Alguien importante vendrá para revisar la revista, necesito que tú lo recibas y le muestres la revista.

-¿Quién es esa persona? - pregunto.

-Ya lo verás, necesito ir a la junta con los editores, confió en ti. Te deje la revista finalizada en tu escritorio. Suerte.

¿Y quién será?

Me encojo de hombro y me dirijo hasta mi oficina. Sobre mi escritorio está la revista dentro de una caja. El teléfono suena y lo pongo en altavoz.

-¿Si Lydia?

-Ya llegó, está subiendo en el ascensor.

Salgo de mi oficina y camino hasta el ascensor, espero que no sea alguien amargado. La puerta del ascensor se abren y aparece: Gale Hawthorne.

Exhalo de la sorpresa. Cuando más quiero olvidarme del "Adonis", se le ocurre aparecer en mi trabajo, ¿y para qué? Para ver la revista.

-Sr. Hawthorne, que gusto verlo de nuevo - digo. Por más que quiera olvidarme de él, me resulta difícil no pensar en él.

-También lo digo yo, joven Mellark - su mirada gris se fija en mí y su hermosa sonrisa, que muestra sus perfectos y blancos dientes, tornan mis mejillas a color rojo. Estrecha mi mano -. Bueno, prosigamos.

-Por supuesto - digo en susurro, espero que no me haya escuchado. Este suspiro fue diferente a otros que he hecho -. Acompáñeme Sr. Hawthorne.

Él me sigue y yo experimento sensaciones en mi estómago. Llego a la puerta de mi oficina y la abro.

-Después de usted - le permito el paso, me pongo nervioso al sentir sólo su presencia -. Por lo que puede apreciar, mi oficina no es nada en comparación a la suya - digo para relajarme -. Pero tengo una cafetera. Aunque no sea Nespresso.

Consigo hacerlo sonreír.

Voy por la caja donde se encuentra la revista.

-Tome asiento por favor Sr. Hawthorne - mi escritorio tiene dos sillas al frente. Así qué yo me siento en mi lugar y el frente mío. El abre la caja y saca la revista.

-Yo en la portada, no tenía que sorprenderme - ¿lo dijo en tono molesto?

-Eso siempre lo hacemos con la estrella entrevistada. Ahora fue su turno. ¿Si le gustó?

-No te mentiré: claro que sí.

Suelto el aire que contuve por unos segundos.

-Eso nos alegra Sr. Hawthorne.

Hojea la revista y encuentra la entrevista. La lee cuidadosamente y luego dice.

-No puso la pregunta que me hizo - dice. Comprendo al instante.

-A la Srita. Everdeen no le pareció muy buena idea.

El "Adonis" ya no habla.

-Bien, creo que ya terminé aquí.

Cuando él se levanta de su asiento, lo mismo hago yo.

-Lo acompaño hasta la salida, Sr. Hawthorne - salimos de mi ofina y caminamos en silencio hasta el ascensor. De la nada, yo también entro al ascensor. Estamos en silencio incómodo, comienzo a sudar. Entonces unos brazos me acorralan hasta un muro del ascensor.

Los brillantes ojos grises del Sr. Hawthorne se cruzan con mis ojos. La sensación de mariposas en el estómago me es incomoda pero me gusta experimentarla. Mi corazón paLolita tan fuerte que duele al tiempo que golpea mis costillas. La respiración se torna agitada. Me siento impotente ante el cuerpo de Gale, fácilmente su estatura es de aproximadamente 1.91 m, ganándome por veinte centímetros. Así se queda hasta que el timbre del elevador suena y se separa de mí al abrirse las puertas y sale sin despedirse.

¿Qué ha hecho?

Vuelvo a seleccionar el piso y estoy inmóvil.

Sólo ha jugado contigo.

Corro hacia el baño y mono mi cara, me miro al espejo y pienso:

Reacciona Peeta, el está interesado en mujeres...

Pero el recuerdo del elevador me bombardea una tras otra vez.

¿Por qué me acorraló?

Medidas desesperadas: voy a la oficina de Prim y le pido que me suelte una bofetada.

-Por favor Prim.

Ella suelta la bofetada y le agradezco.

-¿Por qué me lo pediste? - pregunta Prim con preocupación.

-Cosas estúpidas que estoy haciendo. Te lo agradezco.

Mi día de trabajo acaba, Prim se va por su cuenta a la casa. Decido ir a cenar sushi a un restaurante cercano. Estaciono el carro y entro al restaurante. Me siento en una mesa, y me entregan un menú.

Leo el menú cuidadosamente para hacer una buena elección de platillo. Mi mesa esta ubica en el segundo piso. Tengo una silla al frente, la mesa es para dos.

A tres mesas a mi izquierda, alguien se sienta. Por lo general el segundo piso no esta tan lleno como la primera planta. Levantó mi vista y me sorprende a ver al "Adonis de Seattle". Rápidamente regreso mi vista al menú. El mesero viene a tomarme la orden.

-Quiero un rollo de sushi de queso Philadelphia y camarón por favor. Ah y té helado.

-¿El té con azúcar?

-No gracias.

Le entrego el menú y muevo mi pierna, estoy nervioso y no quiero que el Sr. Hawthorne me vea.

-¡Peeta!

Rayos.

Me vuelvo para verlo. Agito mi mano en muestra de saludo. ¡¿Pero qué descortés soy?!

El chico se levanta y las mismas emociones que sentí hace unas horas, las experimento ahora. Esto no es bueno. Llama al mesero y le indica algo, lo que alcanzo a escuchar: "Me sentaré en la mesa con el joven".

Él toma asiento y yo le extiendo mi mano.

-Hola de nuevo, Sr. Hawthorne.

-Nada de formalidades, llámame Gale, tutéame.

Me quedo callado unos instantes.

-¡¿Y a ti que te pasa?! - exclamo furioso.

El ríe.

-No es un juego. ¿Por qué me acorralaste en el ascensor? - le pregunto, la sangre me sube a la cabeza.

-Porque quizá quiera conocerte mejor.

-¡Esa no es excusa!... - me quedo callado -. ¿Conocerme mejor? - me tranquilizo.

Él se limita a responder:

-Sí.

-¿Por qué? - pregunto.

-Como ya sabes no tengo muchos amigos, y cuando te ví en mi oficina, tuve el presentimiento de que eres ese tipo de personas que tienen corazón...

Esas palabras...

-He pasado por mucho - le respondo bajando mi cabeza -. Pero esa no es forma de conseguir una amistad.

Lo que terminarás consiguiendo es que me enamore de tí.

-Ah... Lo siento, Peeta.

El mesero nos trae nuestras bebidas.

-Y qué me dices Peeta, ¿no hay ninguna persona especial en tu vida?

-No - me limito a responder -. La última vez fue... No. No hay nadie.

-¿Qué ocurrió? - me sorprende lo atento que es. No es engreído.

-No me gusta hablar de eso...

-No te preocupes, yo no presiono a nadie.

¡Ya no digas nada!

-Tu que dices, enserio nunca has tenido a alguien. Eres el Adonis de Seattle, deseado por miles de chicas - y por mí. ¿Qué rayos estoy diciendo?

-¿"Adonis de Seattle"? - pregunta riéndose. Me sonríe, eso me lleva por las nubes.

-Así te llamo yo... Qué vergüenza.

-Peeta, no hay nada de qué avergonzarse.

Nos traen nuestros platillos y comenzamos a comer, él me ve de vez en cuando mientras come su platillo de verduras. Yo le comparto un sushi.

-¿Y cuántos años tienes Peeta?

-Veintiuno.

-¿Enserio?

-¿De cuántos años me veo? - le pregunto.

-Como de dieciocho.

-Ah, menos mal. Pero tú tienes veintitrés y ya eres heredero multimillonario. Puedo apostar que tienes un carro de lujo de último modelo. ¿Puede ser un Audi R8 color rojo?

-¿Cómo lo supiste?

-Lo acaba de ver.

-Mientes.

-Sí. De hecho te tomaron una foto en el periódico hace días - le digo y después bebo un sorbo de té helado.

-No me gusta que se interesen por mí, sólo por el dinero. Soy una persona con sentimientos. Me cuesta trabajo confiar en las personas - dice tristemente.

Su cara se torna triste. Su mano esta sobre la mesa. Fue impulso: puse mi mano sobre la suya.

-Yo no soy esa clase de persona. Puedes confiar en mí.

-Lo sé, ya lo hice - responde.

Se produce un silencio que incomoda a ambos.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? - pregunta Gale al sentir la tensión en el aire.

-Pintar, esculpir. Me encanta el arte así como honrar pan.

-¿Hornear pan?

-Mi padre era panadero cuando era pequeño. Así que aprendí de él.

No hablamos de nada importante, nos damos el tiempo para conocernos mejor. Pero de vez en cuando hace comentarios que me hacen sentir descargas por todo mi cuerpo.

El momento de pagar llega, lucho contra él para que yo pueda pagar, sin embargo yo me levantó al baño y en esos minutos el paga la cena. Sonrió al ver la expresión de triunfo.

Salimos del restaurante y me acompaña hasta dónde está mi automóvil.

-Bueno Peeta, gracias por pasar esta cena conmigo - agradece. Su sinceridad Se ve reflejada en sus ojos.

-Me gustó - me limito a contestar.

-Quisiera poder pasar tiempo contigo... - dice cabizbajo.

-Me encantaría.

Él sonríe de oreja a oreja. No sabe cómo despedirse así que le estrecho la mano y el se va a su automóvil. Me meto en el carro y enciendo el motor girando la llave. Me quedo inmóvil frente al volante. Lo golpeo con mis manos y recargo la cabeza sobre el volante.

No lo hagas, no te lo permitas Peeta Mellark.

Respiro hondo y comienzo a conducir hasta mi casa. Llego y abro la puerta, dejo las llaves y su a mi habitación. Me tumbo sobre la cama y cuando comienzo a sentir cansancio, me quito la ropa y me meto en la cama. No me doy cuenta cuando cierro los ojos y duerma.

Despierto con una idea clara. Gale Hawthorne me gusta y no lo negaré, no había experimenta esto nunca. Es el deseo de tenerlo siempre conmigo y sólo para mí. Me parece muy atractivo, es guapo y es mi Adonis. Quizá haya personas que lo malinterpreten, no es nada engreído ni arrogante, es todo lo contrario: humilde y una persona que sólo busca a un compañero fiel. Lucharé por esa persona que logró gustarme en menos de dos días. Presiento algo, quizá si este destinado para él. Por primera vez desde la preparatoria deseo tener a alguien a mi lado. ¡Maldita sea!


Proximo Capitulo:

-Pronto habrá una fiesta, una "Mascarada" De la alta sociedad. Algunos de los empleados están invitados por supuesto, pero también habrá invitados poco usuales. Invitaremos a empresarios exitosos, donde estará la familia Hawthorne...

¡Madre mía!


Bueno, que les pareció? Espero que les este gustando mi fic. Me gustaría que dejaran sus comentarios (no sean tan malos xD). No sean tímidos, todos pueden comentar :3 Gracias por leerme, espero con ansias su review ya que motivan a casi todos los escritores para seguir escribiendo!

Nos vemos! Review, review por favor :D