Capítulo 1
Esa mañana se levantó con pesadumbres, estaba cansada a pesar de que no había hecho gran esfuerzo el día anterior. En cierta forma estaba feliz porque por un tiempo no tendría que ir a entrenar con su maestra, quien al parecer, estaba demasiado ocupada con el papeleo, genial, no tendría porque seguir levantándose temprano, podía dedicarse a si misma por un tiempo… entonces recordó lo que se había propuesto ayer.
No estaba segura si es que en verdad había bajado de peso, pero no tenía ganas de pesarse ese día, y estaba segura de que por un día sin comer no bajaría de peso, quizás si hacía un poco de ejercicio todo estaría mejor… sí, de seguro eso serviría. Tenía que aceptar que últimamente no había hecho gran esfuerzo, que es estaba volviendo perezosa, quizás por eso ahora pesaba esos malditos 55 kilos, pero… ¿Cuánto quería bajar? Lo pensó un par de segundos, ¿Hasta dónde quería llegar? Tras una larga cavilación llegó a la conclusión de que 50 kilos estaba bien, o mejor aún, 49… sí, 49.
Caminó hasta el baño para verse al espejo. Lo que vio la horrorizó.
No podía ver más que imperfección en su cuerpo. Brazos gordos, estómago salido, piernas descomunalmente gordas, imposible, ella no era así, nunca lo fue, nunca, pero ahora se daba cuenta de todo lo que había hecho con su cuerpo, lo había arruinado, era una… una desgracia, una fofa y boba chica… no se asemejaba en lo más mínimo a Tenten, ella en verdad era bonita, tenía un cuerpo perfecto, de seguro ella conseguiría a cualquier chico…
Salió del baño llorando y rebuscó en su closet alguna prenda que ponerse, pero no encontraba nada que le gustara. Ella no quería usar ropa ajustada para resaltar todas sus imperfecciones, pero toda la ropa que tenía era vistosa y ceñida al cuerpo…
-Maldición- murmuró.
Siguió buscando sin éxito, no tenía nada ¡Nada! Al final tomó una remera roja de manga larga que solía usar cuando el frío se presentaba en Konoha, pero había que aceptarlo, el día estaba más que soleado, pero no le importaba, sólo quería ocultar esos brazos imperfectos, y cogió unos pantalones largos de color negro, creía que eso era la ropa más adecuada, pero no era precisamente lo que ella buscaba.
Salió con paso sordo de su casa, la cual ahora estaba completamente vacía ya que sus padres estaban disfrutando de unas vacaciones, y creían a su hija lo suficientemente cuerda como para dejarla sola por un par de meses. Corrió hasta el campo de entrenamiento y allí comenzó su arduo trabajo. Rodeó el campo corriendo unas trece veces, la verdad es que perdió la cuenta rápidamente por estar tan concentrada en ir lo más rápido posible, y luego, los clásicos ejercicios, mil sentadillas, mil abdominales, unas quinientas patadas a un árbol, pero luego cayó rendida, definitivamente no podía más, estaba deshidratada y su estómago rugía, pero definitivamente no se daría el lujo de comer, ella podía más que eso, definitivamente más.
Se paró y con pesadumbres se fue caminando por las calles de su ciudad… se paraba en cada tienda de ropa a ver esos perfectos maniquíes, esas figuras que para ella eran imposibles, que nunca lograría tener. Pero le surgió una idea. Entró a una tienda de ropa masculina, allí definitivamente la ropa le quedaría holgada. Todos la miraban de forma un tanto extraña, después de todo, no es normal ver a una chica en la sección de hombres, pero a ella no le importaba, bueno, sí le importaba pero aparentaba que no.
Tratando de no darle importancia a esas miradas fue y cogió un pantalón negro lleno de bolsillos, una remera gris oscura que a simple vista se notaba que le quedaría muy grande, y un chaleco negro que era igual o más grande que la remera. Fue a la caja sin necesidad de probarse la ropa ya que sabía de antemano que le quedaría grande y corrió en dirección a su casa, una vez dentro subió a su habitación y luego al baño de la misma. Lentamente se quitó la ropa que traía puesta cada vez sintiéndose peor por ver su imperfecto cuerpo, pero una vez terminó se metió a la regadera, ahogó un grito cuando sintió el agua fría chocar con su piel, había olvidado encender el calentador, pero recordó algo que había leído en una revista, las duchas de agua fría tonifican la piel… era algo bueno, así que no se quejó y resistió.
Una vez salió de la ducha se colocó la ropa que acababa de comprar, primero los pantalones, le quedaban tan sueltos que no le quedó otra opción que colocarse un cinturón, luego la remera, que definitivamente le quedaba grande y era muy larga, el chaleco no se lo colocaría por ahora, tenia frío por la ducha de agua fría, pero sabía que más tarde su temperatura corporal se regularía.
Bajó a la cocina y bebió un vaso con agua, se sentía deshidratada así que eso le sentó muy bien, como si sus energías volvieran sólo con un poco de agua. Vio su reloj, las cuatro de la tarde, ya no tenía nada más que hacer así que decidió salir a dar un paseo por las plazas del lugar. Ver a los niños jugar la hizo añorar los años en que ella no era más que una pequeña despreocupada, aun que la verdad no pasó buena infancia hasta que conoció a Ino, recordó todas esas burlas, en verdad le dolía recordarlo, pero ya era pasado, todo tendría que mejorar, ya estaba poniendo de su parte, sería hermosa al bajar de peso… definitivamente lo sería…
Buscó con la vista alguna banca para sentarse, no logró divisar alguna a simple vista, pero ya después de buscar un rato se dio cuenta de una, sólo que había alguien más sentado allí, eso le hizo surgir muchas dudas, ¿Qué hacía Neji Hyuga en un parque para niños? Ella siempre había sido curiosa, así que se acercó lentamente y se sentó junto a él.
-Hola Neji- dijo en un tono bajo nerviosa por hablarle a alguien tan cortante, no quería sentirse atacada.
-Hola- él parecía imparcial, siguiendo con su vista a uno de los pequeños que jugaban.
-¿Cuándo volviste de la misión?-
-Ayer en la noche, no era la gran cosa-
-Y… ¿Qué… qué te trae por aquí?-
-Mira al frente y descúbrelo por ti misma- ella obedeció para darse cuenta de que la joven Hanabi estaba allí saltando y sonriendo mientras compartía con otros pequeños.
-Ah…- ambos guardaron silencio por un rato, pero ella no lo aguantó- ¿Te puedo hacer una pregunta?- él no dijo nada, sólo se volteó a mirarla como señal de que podía proseguir- Pero no te vayas a molestar-
-Créeme que sea lo que me digas no podría molestarme más de lo que estoy ahora-
-¿Por tener que acompañar a Hanabi?-
-Por perder mi tiempo en esto en lugar de poder entrenar-
-¿Por qué siempre eres tan… frío…?- él alzó una ceja- Sí, siempre eres tan distante de todo y de todos, no sonríes, no disfrutas de momentos cálidos, no tratas de convivir con personas… ¿Por qué?-
-Fuiste muy osada al preguntar eso-
-Lo siento mucho, no era mi intensión ofenderte ni nada pero…- ella se quedó callada al ver como él se reía por lo bajo- ¿Estás… riendo?-
-Nunca dije que tu pregunta me hubiera ofendido- ella lo miró con cara de duda, aun no acababa de entender que había sido lo gracioso- Es increíble lo conectada que eres con tus emociones-
-Y es increíble lo desconectado que tu eres-
-Creo que tienes razón-
-Pero… ¿Por qué lo haces? ¿Por qué eres tan… solitario?-
-La soledad es y siempre ha sido la experiencia…-
-… central e inevitable de todo hombre- terminó ella la oración.
-Después de todo tenían razón-
-¿En qué?-
-En que eras la más inteligente de tu salón- eso la hizo sonreír- Ahora, deja que yo te haga una pregunta-
-¿Qué?-
-¿Por qué ese cambio de imagen?- así que él también se daba cuenta de lo gorda que estaba, todos lo notaban, ya no había forma de ocultarlo, ni siquiera con esa ropa…
-No sé de qué me hablas- dijo asiéndose la desentendida y agachando la cabeza.
-Tampoco era para que te sintieras mal- él colocó su mano sobre el hombro de ella lo cual hizo que alzara la mirada para fijarla en esos impasibles ojos perla, y lo que le dijo después le pareció algo completamente increíble- Lo siento- eso detuvo su mundo por completo, ¿Él pidiéndole perdón a ella? Una completa locura, pero eso la hizo sentir tan bien, saber que había alguien que se preocupaba por como ella se pudiera sentir… quizás después de todo Tenten tenía razón. Al mirarlo directamente a los ojos sentía que él era capaz de ver hasta el fondo de su alma, que podía saber si ella mentía o no, si estaba asustada o enojada, era una mirada tan fuerte que ella no tuvo más opción que apartar la suya, y por suerte, en ese mismo momento la menor de los Hyuga se acercó hacia donde estaban ellos.
-¡Neji-niisan!- dijo mientras corría en su dirección para luego fijar su vista en Sakura y sonreir ampliamente- Hola, soy Hanabi- dijo mientras le tendía la mano.
-Muchos gusto, yo soy Sakura- pudo notar como Neji tenía una cara de impaciencia, como si lo único que quisiera era largarse de ese lugar, y a decir verdad, eso era lo que ocurría… y Hanabi se dio cuenta de eso, pero siempre le encantó jugarle malas pasadas a su primo, no con mala intención, sólo para entretenerse un rato.
-Sakura…- la menor sonrió maliciosamente- ¿Quieres ir a tomar un helado?- la aludida se volteó a ver a Neji quien fruncía el seño, evaluó la situación por unos segundos, pero en el fondo quería decir un fuerte no, no quería tomar helado, no después de saber lo gorda que estaba, pero tampoco quería hacer que la pequeña se sintiera mal, ¿Qué podía hacer?
-Lo siento muchísimo pero…- trató de inventar una excusa creíble en ese mínimo lapso de tiempo- No me gusta el helado-
-Ah…- bajó la mirada con tristeza, eso hizo que Sakura se sintiera muy mal, no quería hacer que la pequeña estuviera triste, pero su expresión cambió rápidamente- ¿Y qué tal un café?-
-¿Café?- eso era mejor, casi nada de calorías por taza, sin azúcar, y en el estómago vacío aceleraba el metabolismo- ¿Tu puedes beber café?-
-No puede- dijo tajante, al parecer sólo quería largarse del lugar.
-Pero yo puedo pedir un té… eso si puedo beber- él la miró resignado, no le quedaba otra opción que seguir con eso, se puso de pie para luego tenderle la mano a Sakura y ayudarla a pararse, Hanabi se fue dando saltitos un poco más adelante que ellos, lo cual le dio la oportunidad a la pelirosa de murmurar un débil "Perdón" él no dijo nada, simplemente le cogió la mano por unos segundos para luego soltarla y dejarla completamente confundida.
Llegaron a una linda cafetería un tanto apartada del centro de la ciudad, se sentaron en una mesa afuera del lugar a la sombra de un árbol y esperaron a que llegara alguien que los atendiera. Hanabi cambió de opinión y pidió una gran copa de helado, al final, se salió con la suya.
-Y ustedes, ¿Qué van a querer?- les preguntó el mesero.
-Un café- respondió Neji con cara de resignación, ya estaba allí y nada podía hacer.
-¿Y para la señorita?-
-Yo quiero lo mismo- el mesero desapareció del lugar para luego volver con los pedidos y dejó un pequeño pocillo con azúcar en medio de la mesa, la menor de los Hyuga tomó la copa con helado que tenía y se fue hasta otra mesa, ¿Qué pretendía? Bueno, no importaba, después de todo, Sakura había comprobado que Neji podía ser más humano de lo que aparentaba.
La mano de la joven estuvo a punto de vagar hasta el pocillo con azúcar pero recordó que consumir azúcar sería mandar a la mierda todo lo que había logrado, pudo ver como él tomaba un sorbo de café sin haberle echado ni una pisca de azúcar, ella lo imitó.
-¿Por qué Hanabi se fue?- preguntó ella.
-Probablemente para ir a molestar a alguien más-
-¿No crees que eres muy duro con ella?- dijo dándole otro sorbo a su café.
-No. Simplemente soy realista-
-¿Tuviste una infancia difícil verdad?- se arrepintió a penas dijo eso al ver como él levantaba la mirada para que sus ojos volvieran a chocar- Lo siento… yo sólo…-
-Tienes razón, la tuve. Pero después de aquella pelea con Naruto pude darme cuenta de que no debía seguirme atormentando por ello, después de todo, es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es-
-Me alegro… sabe, siempre me han gustado las piezas de Chopin- rió levente.
-Sí, es bueno. Yo aprendí con sus sonatas-
-¿Tocas el piano?-
-Como un maldito prodigio- definitivamente él era una caja de sorpresas.
-¿Querrías… tocar algo para mí?-
-Claro, déjame sacar mi piano de bolsillo y ya verás cómo lo hago- ella rió, nunca se imaginó al joven Hyuga haciendo bromas, siempre lo veía tan sobrio y estructurado que era capaz de pensar que él podría bromear un poco.
Se despidieron cuando ya estaba llegando la noche y tomaron caminos diferentes. Cuando llegó a su casa cerró la puerta con lentitud y subió con paso apesadumbrado hasta su recámara, se hechó sobre la cama sin fuerzas y cayó rendida, sintiendo el crujir de su estómago, sonriendo por saber que todo estaba bien… que lo lograría… que sería como quería. PERFECTA.
Dos capitulos en un mismo día, no me digan que no esta mal ¿eh? jajaja y por cierto, Diana-chan, no, Sasuke no regresará a reconstruir su clan y no se aliará con Tenten para desruir la relación de que con tanto esfuerzo entablarán Neji y Sakura jejeje ya les di un adelanto (uno super predecible xD)
