Lunes por la mañana, inicio de semana todas las personas se dirigen a sus respectivos trabajos, los niños a la escuela etc., lo que la gente comúnmente hace pero hoy no era un día cualquiera, las empresas Taisho, las empresas televisivas más poderosas de todo Japón estaban en busca de una nueva publicista.

Encontrar a la candidata perfecta para el puesto era una tarea sumamente difícil.

Cierta azabache se encontraba tranquilamente descanso en su apartamento, hasta que algo la hizo despertar. Su reloj marcaba las siente en punto de la mañana, era hora de levantarse.

-Bien, supongo que tengo que levantarme, nadie va a venir y tocar a mi puerta y decirme "Felicidades Srita. Higurashi esta usted contratada, bienvenida", jeje se vale soñar- se decía a si misma mientras se levantaba y se dirigía a al baño, a nadie le hace mal una ducha relajante antes de dirigirse a su entrevista de trabajo.

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-Siguiente- fue lo único que pronuncio un joven de ojos ámbar y cabellos platinados, de aproximadamente 29 años, bastante atractivo, mientras una joven muy bien vestida salía de el enorme despacho, el cual estaba elegantemente decorado.

-Se puede saber que te sucede, tenias a la mujer perfecta frente a ti y la dejas ir así, como si nada- expreso fastidiado un joven apuesto de tez bronceada, unos ojos azul zafiro, cabello negro como la noche atado a un larga trenza, el cual vestía un elegante traje negro y una camisa blanca.

-Bankotsu- el aludido voltio a ver a aquel que habia pronunciado su nombre.

-Si, pasa algo- pregunto inocentemente

-No molestes, te recuerdo que el encargado soy yo-

Bankotsu estaba a punto de reclamar algo, pero fue interrumpido.

-¿Viste sus zapatos?- pregunto el ambinario

-Si, por lo que observe eran unos zapatos muy caras, podria decir que se trataban de unos Prada.-

-Ja, tu no reconocerías unos Prada ni aunque tuvieran un letrero enfrente-

-Ja ja, muy gracioso, pero no se que tienen que ver sus zapatos, con el trabajo- agrego el moreno.

-Eran unos zapatos con tacón de aguja y pico al frente, eso significa que es una mujer superficial, que aparente ser alguien que no es.- hablo el dueño de esas cuencas ámbar, mientras se recarga en su silla. –Hay alguien mas- pregunto.

-Si, Aome Higurashi, al parecer es la última-

-Bien, hazla pasar-

-Como ordene jefe- Bankotsu se levanto de su silla y se dirigió a la puerta del despacho. Al abrir la puerta solo pudo ver que en la sala de espero solo había una persono, supuso que era ella.

-¿Es usted la Srita. Higurashi?- pregunto el azabache.

-Si, soy yo- contesto la aludida

-Bien, pase es su turno-

-Si, gracias- acto seguido Aome se levanto se su asiento y se dirigió hacia donde estaba Bankotsu.

-Adelante por favor,- dijo mientras dejaba entrar a la joven chica y cerraba la puerta.

-Bien Aome, ¿puedo llamarla así, o tiene algún inconveniente?-

La aludida se encontraba de espalda al gran escritorio, iba a presentarse frente a la persona que se encontraba sentado frente al gran escritorio de caoba, pero al oír su nombre voltio a ver a quien lo había pronunciado.

-Bueno, por mi no hay ningún problema- dijo mientras sonreía calidamente.

-Bueno, entonces continuemos- Bankotsu avanzo unos pasos, cuando reencontraba al lado de aquel individuo portador de ojos ámbares y cabello platinado continuo –Aome es el mi jefe, Sesshomaru Taisho…