¡Hola!
¡Sí, esta es la segunda parte de "El efecto Winchester"! Casi escucho "We are the champions" en mi cabeza. Como siempre, quería publicarlo durante las vacaciones de invierno, pero no. ¿Para qué? Es mejor robarle tiempo al estudio y demás obligaciones. En fin.
Creo que nunca fui tan auto-consciente al escribir un fic como con este. Lo empece mil veces y elimine el documento, así que cuando finalmente hace una semana, enganche para escribir, dije "Lo publico como salga" Y esto es lo que salió. Como siempre, no estoy del todo conforme. Estoy conforme, por supuesto, sino no lo publicaría. Pero también tengo un poco de miedo, porque estoy segurisima que esta muy lejos de lo que ustedes esperan. Es muy diferente de lo que fue el capítulo de Bobby. Es más... "de atmósfera", ya verán porque. Lo que les puedo decir desde ahora, es que Castiel es uno de mis personajes favoritos, y la verdad que me encanto el desarrollo que hicieron de su personaje a lo largo de la serie, épocas oscuras y todo. Me pareció muy real.
Tenía la esperanza de poder escribir otro fic antes de publicar este, como para tener un poco de objetividad, pero parece que no me puedo despegar. Ustedes tendrán que ser objetivos por mi, así que dejenme Reviews. No muy bruscos, por favor.
Bueno, estoy segura que hay un millón de cosas que debería poner acá, pero en este momento se me escapan. Gracias, muchas gracias a quienes me dejaron algún tipo de feedback en "Faramir", pueden buscar en las notas del final.
Será cansancio, pero no sé que más decir. Como siempre, los personajes y demás no son míos. Abrimos con la escena de Supernatural que me inspiro.
El efecto Winchester
" - Genial... está en medio de una zona caliente.-
- A reventar con crotes, sí. ¿Estás diciendo que mi plan es insensato?-
- ¿Dices que entremos por la entrada, pasando todos los demonios y crotes y disparemos al Diablo?-
- Sí.-
- Bueno, si no te gusta 'insensato', quizá podría usar 'despreocupado'.-
- ¿Vienes?-
- Por supuesto.-"
5x04: "The End"
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Toda sociedad necesita mitos.
Es un hecho: se desintegra sin ellos.
Por eso Castiel ha perdonado a los ángeles por decir que había un Dios que tenía un Plan y una cólera temibles.
Pero Cass, que todavía puede hacer algunas cosas que un humano común no, por momentos se siente incapaz de luchar contra el mar de mitos en el que los seres humanos que lo rodean parecen flotar felices y confiados mientras él nada largas brazadas para no hundirse.
Chitaqua no es la excepción: todo el mundo sabe que, cuanto más desprotegido e impotente se sienta el ser humano, más explicaciones buscará.
Castiel escuchó una vez que también hay algo que se llama héroes míticos.
Seres humanos normales que, merced a sus circunstancias y a su talento, llegan a ser considerados por las generaciones futuras semidioses casi omnipotentes y, gracias a Dios, benevolentes con la humanidad.
¿Qué sería de la humanidad si un ser como ese se les pusiera en contra?
También sabe Castiel que el héroe mítico no se convierte en tal hasta la muerte y son las generaciones futuras quienes lo elevan a esa categoría.
Aquí es donde Castiel se confunde, deja de bracear y comienza a hundirse.
Porque Castiel esta seguro que Dean Winchester es un héroe mítico y también, hablando en un sentido amplio, que no esta muerto.
De lo que está más seguro aún, es que todavía no pasaron las generaciones suficientes.
Hay un mito sobre el origen de Dean, en el campamento Chitaqua. Todo héroe mítico tiene su mito de origen.
Y, en la mayoría de esos mitos de origen, interviene un mentor.
Bobby.
Todos sabían que Dean escucharía a Castiel y algunos otros que habían probado su coraje y pericia en batalla, pero que siempre tendría la última palabra y que muchas veces estaba dicha antes de siquiera empezar la reunión. Bobby se tardaría una noche, o días, de argumentos e "idjtos" e incluso algunos gritos, pero quizás (sólo quizás) convencería a Dean de que estaba tomando una mala decisión.
En el mito fundacional de Chitaqua, Bobby y Dean habían encontrado a los primeros supervivientes en un par de pueblos fantasmas cercanos mientras se dirigían al campamento, que era propiedad de un viejo amigo de armas de Bobby, y los habían llevado con ellos. Supuestamente, había sido idea de Bobby permanecer todos juntos y le había costado Dios y ayuda que Dean aceptará quedarse con ellos.
Al final, lo había conseguido.
Hay un mito menos comentado y más siniestro de los primeros tiempos de Chitaqua.
Después de discutir durante días a puertas cerradas con Bobby, Dean salió una mañana temprano.
Todos se precipitaron sobre él (excepto Castiel), ansiosos de respuestas. Unos cuantos, incluso, dispuestos a rogarle que se quedara.
Castiel lo había comprobado apenas lo conoció: Dean despertaba confianza inmediatamente .
El rubio esbozó una sonrisa cansada y dijo que si, que se quedaría, pero que tenía que hacer algo antes y se encaminó al Impala, buscando las llaves en su bolsillo. Entre el clamor popular por su abandono, Castiel se apareció silenciosamente en el asiento del acompañante.
(Apocalipsis o no, Dean dió un respingo como si le estuvieran poniendo una cobra venenosa en la nariz)
- No, Cass. Quedate. Le serás más útil a Bobby que a mí. Además, será más fácil que me detecten si vienes conmigo.-
Dean sonaba casi como el día que se enteró que había roto el primer sello y una parte de la lealtad de Cass (la que había aprendido de los humanos) le decía que fuera con él de todos modos. La otra parte de su lealtad, la que había heredado de su vida como ángel, le decía que lealtad también era obedecer y ser útil.
Y no sería útil dejar solo a Bobby con toda esa gente prácticamente a su cargo y más encima poner en peligro a Dean con su presencia.
Pasó una semana hasta que volvieron a verlo.
Chuck venía en el asiento delantero del Impala, con un bebé en brazos que ya no tenía padres, y tres o cuatro chiquillos en iguales condiciones y había cuatro adultos apretados en el asiento trasero, con dos niños en las faldas. Y después del Impala llegaron dos camionetas con gente y hasta tres autos de familia, aunque ninguno traía una familia completa.
- ¿Te has traído todos los sobrevivientes de aquí a Ciccero?- sonrió Bobby. Pero cuando todos bajaron, Bobby volvió a mirar a la cara a Dean y su sonrisa se desvaneció. Castiel se dio cuenta, de pronto, que Dean no había sonreído en ningún momento, ni hecho un comentario con referencias incomprensibles.
Y lo supo.
Dean había fracasado.
- Tantos como quisieron venir conmigo.- el rubio se acercó a la puerta de la cabaña de Bobby. - Voy a dormir Bobby... No me despierten a menos que... - el muchacho hizo una pausa.- No me despierten.- la voz se le quebró.
En todo mito, hay un momento en que el héroe ve desvanecerse su mundo, cae a tierra y allí se queda desorientado por un tiempo, sin saber cómo seguir. Puede ser que Dalila se haya confabulado para contarle el cabello; se acabe de enterar que ha cumplido con la profecía de Delfos que evito toda su vida o que tiene que matar o morir para un bien mayor.
Este era el mito de la caída del héroe en Chitaqua: Dean Winchester había manejado durante días sin dormir para llevarse a su esposa e hijo con él y había llegado demasiado tarde.
Un mito más oscuro, más triste, más subterráneo.
Por supuesto, es simplemente un mito. Que tiene un núcleo de verdad (Dean había manejado sin dormir durante días para poner a salvo a una mujer y a un chico de Ciccero) el cual se va deformando cuando circula de boca en boca, en una gran cantidad de gente: Dean Winchester jamás tuvo esposa ni hijo.
Quizás en otro universo: Castiel ahora tiene cada vez menos pantallazos de otros universos posibles y está muy agradecido por ello.
Dean desapareció durante un día ("Mayormente durmiendo" siempre dijo él) y después reapareció y se pusó a trabajar como si nada y hasta con más energía y optimismo que muchos de los sobrevivientes.
Aquí es donde Castiel siente que el mar de mitos en el que le gusta vivir a los humanos de pronto se hace turbulento y un pozo inesperado lo esta succionando de los tobillos hacia abajo. Habían florecido cientos de pequeños mitos y rumores en Chitaqua, sobre Bobby, sobre Dean, sobre los diferentes grupos de supervivientes: sobre Castiel mismo.
Pero, sobre todo, referentes a Dean. Que donde había aprendido tanto de demonios y seres sobrenaturales. Que si era hijo de Bobby o no. Que si tenía más familia. Que si había sido marine alguna vez o sólo un aficionado a las manualidades que había aprendido a hacer bombas y balas en lugar de mesas y sillas (Aunque aprendió muy rápido cuando les tocó poner el campamento en condiciones) Que si había sido mecánico antes de ser lo que era ahora. Si es que alguna vez había sido otra cosa. Si alguna vez había estado poseído. Y si no es que lo estaba ahora, porque parecía tener una energía, una inventiva y un coraje sobrenaturales. Los rumores más ridiculos llegaban a decir que era un Anticristo (el hijo que había dado a luz una virgen poseída) y Castiel estaba agradecido de que nadie hubiera sido lo suficientemente idiota como para decirlo cerca de Dean, porque entonces si que le haría honor a semejante reputación.
En todo ciclo de mitos, también, hay una explicación de porque el héroe es como es y no de otra manera.
Se supone que es la que inspira a aprender de los obstáculos, vencer las adversidades y triunfar ante todo y contra todo.
Si el héroe pudo hacerlo, todos pueden.
Mientras ese mito no exista, el héroe es un ser superpoderoso que puede volverse en contra de la humanidad en cualquier momento.
Dean fue un ser misterioso e impredecible para todos en Chitaqua hasta que Claire y Denise Jeferry aparecieron. Dos hermanas adolescentes que llegaron casi por casualidad. La menor, aterrada y enferma. Claire, la mayor, era parecida a la hija de Jimmy Novak: desde el nombre hasta la punta del cabello rubio y lacio, pasando por los ojos cristalinos.
Un poco por Jimmy (que si, aún estaba con Castiel en ese entonces) y otro poco porque Denise no deliraba cuando él estaba cerca, Castiel pasó mucho tiempo con ellas.
Así fue como, al atardecer del quinto día, presenció la aparición de Dean en la enfermería.
Para ese entonces, ya la mayoría de los rumores sobre él le habían sido comunicados a la mayor de las Jeferry y la chica no pudo menos que amedrentarse. Desde el saludo hasta las últimas preguntas de Dean, respondió con monosílabos, sin lograr recuperar su color habitual nunca.
- Sé como te sientes.- dijo de pronto Dean. Y su voz fue tan suave y tan llena de comprensión, que Claire levantó la vista y lo miró a los ojos.- Tus padres ya no están. Sólo tienes a tu ás aterrada: por ella y por tí. Extrañas a tus padres: crees que ellos sabrían que hacer. Tienes miedo de cometer errores y que todo acabe mal.- Ella asintió lentamente, sin dejar de mirarlo, pero al menos la piel ya no le resplandecía de roja.- Estuve ahí.- Dean sonrió. - Mi madre murió cuando mi hermano y yo éramos pequeños y mi papá... bueno, trabajaba mucho. Así que yo estaba con Sam, lo acompañaba, lo cuidaba. Estaba aterrado, pero no podía decírselo.-
- ¿Dónde esta él?- preguntó la muchacha. - ¿Esta aquí?-
- Murió.- Claire abrió muy grandes los ojos. -Tenía 26 años. Una sobredosis. Sammy... Llevábamos una vida muy dura. No la soporto. - Claire parecía asustada, apenada y aterrorizada al mismo tiempo.- Hay sólo un error que puedes cometer con ella.- señaló a Denise.- Jamás la dejes sola ¿Entiendes? Siempre... Le falle a Sam. Estuve... toda... casi toda su vida a su lado y después... le falle. Dije "Es suficiente, he terminado con esto..." Y eso terminó con él.- Dean desvió la vista y esta vez fue el turno de Claire de suavizar la mirada y la voz.
- De acuerdo. Jamás dejarla sola. Jamás "haber terminado con esto".- Claire le apartó el cabello de la frente a su hermana y le sonrió a Dean.- Jamás "Es suficiente"- afirmó con voz grave.
- Entonces, yo puedo prometerte que todo saldrá bien.- Dean le sonrió de nuevo y se puso de pie.- Cass, tenemos que hablar de algunas cosas.- le señaló al ángel la puerta. - Se recuperará pronto.- hizo un última inclinación de cabeza y desapareció.
Dean había tenido un hermano. Un hermano menor, Sammy, al que había criado cuando su madre murió y su padre trabajaba 20 horas diarias. Sammy había muerto de una sobredosis y Dean jamás se lo había perdonado. Podía parecer confiado y jocoso, casi arrogante en su autoridad, pero, muy en el fondo, todas las noches, al apoyar la cabeza en la almohada, la muerte de Sammy se reproduciría en su cabeza una y otra vez.
Toda sociedad necesita mitos, sí. Pero prefiere los luminosos y esperanzadores.
Las partes oscuras del ciclo de mitos, los momentos donde el héroe realmente muerde el polvo y lo único que quiere es destruir el mundo con sus propias manos, sólo pocos las conocen.
Con el paso del tiempo, se van perdiendo.
Excepto en tradiciones cada vez más oscuras y confusas, hasta que ya nadie las recuerda.
Es mejor así.
De todos modos, no es como que muchas personas en Chitaqua sepan los mitos oscuros de Dean Winchester. Bobby ya esta muerto. Y a este paso Cass lo estará pronto. Y no quiere saber cuánto más después de eso sobrevivirá Chuck.
Y entonces no quedará nadie para contar los momentos más oscuros de Dean Winchester (ni nadie para escucharlos, por si importará)
Fueron ellos tres los que estuvieron con Dean cuando Chuck tuvo su última visión, cuando vió con claridad a Sam adentrándose en Detroit, buscando a Lucifer para decirle "Sí"
El mayor de los Winchester escucho los aterrados tartamudeos de Chuck y cuando finalmente comprendió lo que decía, levantó la vista hacia Bobby y Castiel. Parpadeó confusamente durante unos segundos, como si de pronto lo hubieran puesto en una realidad totalmente desconocida y absurda y buscará algún signo de normalidad del cual aferrarse.
Después, parpadeó una vez más y giró para mirar el mapa que estaba examinando cuando llegaron.
Evito los ojos llorosos de Bobby, la expresión de abrumador dolor de Cass y de intenso miedo de Chuck cuando habló otra vez.
- Sam murió hace más de un año, cuando tenía 26. Tuvo una sobredosis.- gruñó Dean, con una voz cavernosa y profunda que salía de un estómago adolorido.- Ahora, déjenme que tengo que terminar esto. Hay cosas que hacer mañana.- Tenía los nudillos blancos de apretar la mesa.- Fuera.- ordenó, cuando los otros no se movieron.
Seguir a Dean era imposible con una silla de ruedas, así que le tocó a Cass. Un rato después, cuando creyó que lo habían dejado solo, Dean se encaminó al bosque y gritó sin descanso hasta el amanecer.
A los ángeles: prometiendo que haría lo que fuera. Que dejaría a Miguel hacer lo que quisiera con él.
Los ángeles nunca aparecieron y a Dean se le quebró la voz y el alma aquella noche. Castiel se lo dijo exactamente así a Bobby: el alma de Dean se quebró.
Castiel vió morir a Dean Winchester esa noche.
Al final, cuando ya amanecía, Dean se arrodilló sobre el pasto: ya no tenía fuerzas para gritar de pie.
Castiel se acercó a él.
Seguía murmurando, una y otra vez, que haría lo que fuera. El ángel lo tomó de un brazo. Dean desvió la vista a él por unos segundos, con los ojos muy abiertos, antes que Cass le pusiera dos dedos en la frente. Se desprendió de su brazo y cayó a tierra otra vez.
Cass lo observó por un momento y luego lo cargó al hombro hasta la cabaña de Bobby. El viejo despertó con un sobresalto cuando aparecieron. Se acercó raudamente hacia Dean y cuando vió que el chico no reaccionaba, le acercó una mano al cuello.
- Esta muerto.- los ojos de Bobby volaron del rostro de Dean hasta el de Castiel y cuando sus dedos encontraron el pulso, bajo pero constante, respiró de nuevo.- No te engañes, Bobby: respira, su corazón late y su cerebro funciona, pero Dean Winchester está muerto. Deberías saberlo.- el ángel se dió media vuelta.
- ¿A dónde vas?- preguntó el cazador.
A la nada.
Ya había desaparecido.
Esa mañana, Castiel encontró no una, sino tres licorerías (y se las bebió) y hasta tuvo tiempo para hacer un viaje a California.
Al final, nunca supo si sus recuerdos de esos días eran tan borrosos porque eran los primeros que tenía con una memoria humanizada o por todo lo que había tomado.
El héroe tiene oscuridades también, como sus mitos.
Pero, como con sus mitos, la gente prefiere ignorar lo más oscuro y terrible.
Siempre era preferible creer que Dean era un buen muchacho, sencillo, que había tomado sobre sus hombros una terrible tarea que en realidad no le correspondía y que podía parecer duro y autoritario, pero que los niños jamás se equivocan y, si siempre parecían tan felices cuando él se detenía a jugar con ellos, por algo sería.
Dean también prefería que pensarán así.
Cuando capturaron al demonio que les dió la ubicación de Lucifer, Dean hizo que lo pusieran en su cabaña, sobre la trampa para demonios dibujada en el piso, y que se fueran todos.
Menos Castiel.
En todo mito también existe el compinche favorito del héroe, el que lo ha visto en sus peores facetas y lo ha acompañado a pesar de todo. Él que en algún momento se sacrificará para que el héroe viva y salve al mundo.
El demonio despertó unos minutos después, mientras Castiel contaba las hormigas que se infiltraban por una rendija y Dean tomaba lentamente un vaso de whisky.
Pestañeó un par de veces y miró primero a Dean y luego a Castiel.
- Amigo.- silbó, evaluando a Castiel.- Estás horrible. ¿Tomaste la matrículas?- rió de su propio chiste y tosió un poco, como si tuviera la garganta seca.
- ¿Quieres agua? ¿Bendita?- ofreció Dean, poniéndose de pie y agitando la botella en su nariz.
- No gracias.- los ojos del demonio cambiaron del verde seco que tenía el hombre poseído al negro correspondiente. - Aunque aceptaría la sal, si me pones un trago de tequila antes.-
- No tenemos tequila, lo siento.- Dean volvió a su asiento. - Podemos darte un whisky en las rocas... consagrado, si quieres.- sonrió, terminó el vaso de un trago. - ¿Cuanto te tomara bendecir los hielos, Cass? No hay que hacer esperar a nuestro invitado. Es muy importante. Los otros pelearon mucho para que no nos lo lleváramos.- .
- Así que tu eres Cass.- el demonio sonrió. - Bueno, pareces tan ingenuo y devoto como dicen, pero las apariencias engañan.- se volvió hacia Dean.- ¿Que hay de ese whisky? Puedes saltearte la parte de "en las rocas"-
- Apuesto a que intentaron defenderte porque eres el único con agallas de tu compañía.- Dean se acercó al demonio y le tomó el rostro con una mano, girandolo hacia un lado y el otro.
- Gracias, pero yo creo que fue porque soy el único con titulo universitario. Allá en mi época, fui a Princeton.- cuando Dean lo soltó, los ojos del demonio volvieron al color original del humano poseído.
Dean siseo y se alejo.
- ¿Que pasa Dean?- el demonio rió con ganas. - ¿Te molesta que use los ojos de Ted? Es la costumbre. Es lo que mantiene... Bueno, mantenía mi trabajo.-
- ¿Que sería...?- Dean se tomó de un trago otro vaso de whisky. Sin hielo, consagrado o no.
- Diría que complacer a tu madre, ya sabes.- Dean apretó el respaldo de la silla.- Pero esta remanido.- Ted sonrió. - A Sammy le gustan más así.-
Los puños de Dean se crisparon más y se le pusieron blancos los nudillos.
- Él no permite que lo llame así ¿Sabes?- Ted sonríe como si hablara de un niño pequeño y mimado.- Solo alguien más lo llama así. Creo que es una vieja amiga de ustedes. Megan. ¿La recuerdas? Ella y yo somos... los niñeros de Sammy.-
- ¿Que quieres decir?- Dean se puso de pie con brusquedad y entró en la trampa para demonios.
Ted rió entre dientes y entrecerró los ojos. Se dirigió a Castiel.
- Sammy es el chico listo de los dos.-
Sin ningún aviso, Dean le dio un derechazo que hizo sonar el músculo del cuello de manera escalofriante.
Los ojos se le volvieron negros por un momento al demonio, cuando rió a carcajadas.
- Ya se me estaba acalambrando el cuello.- lo giró en todas direcciones.
- Sam sigue siendo humano, Dean. No puede vivir por siempre con Lucifer dentro.- explicó Cass. - Tiene que beber sangre de demonio para contenerlo. No sé cuánta. Menos que cualquier otro humano, pero tiene que beberla. Y tiene que descansar de vez en cuando.-
Ted silbó con admiración.
- Sam siempre dijo que eras una eminencia, pero es difícil creerlo con esa pinta.-
- Eso quiere decir... ¿Qué, a veces, cada tanto, Sam no está poseído?- intervino Dean.
- Bingo.- cuando se giró a mirarlo de nuevo, Ted tenía los ojos verdes otra vez.- Pero ni siquiera puede tenerse en pie. Tenemos que alimentarlo... - Dean hizo un gesto de asco. - No en ese sentido. No sobreviviríamos. Con comida para humanos. Después de tres días, puede levantar los cubiertos él solo.-
- ¿Tres días?- pregunta Dean.- ¿Cuánto tiempo esta él fuera?-
- No mucho más. El trato fue cinco días cada tres meses.- Ted parecía aburrido.- ¿Podrías darme una cerveza, al menos, si es que vamos a hablar todo la noche?-
- No nos tomará tanto, no te preocupes. Esta no es una jodida película de Meg Ryan.-
El demonio se enderezó más en la silla y sonrió.
- Ahora entiendo.-
- ¿El qué?-
- Porque Sam me eligió a mi. Yo estaba en Detroit ¿Sabes? Soy lo que podríamos llamar... Su padrino. Como Bobby o el pastor Jim.- los ojos del demonio se volvieron negros en un segundo. - Sé muchas cosas sobre ti. Sé muchas cosas sobre Sammy.- los ojos volvieron a su color pardo. - Tú sabes como es: del tipo de compartir todo lo que se le pasa por la cabeza. Realmente insufrible. Mis respetos, amigo, por haberlo soportado 24 años.-
- No soy tu amigo.- Dean se puso de pie y se acercó a la mesa donde tenía el instrumental listo. Eligio un cuchillo de plata, lo levantó para examinarlo bien a la luz y lo baño en agua bendita. - Ahora, estábamos hablando sobre un trato.-
- ¿Tenemos que ponernos serios ya? Me lo estaba pasando en grande.- el demonio se revolvió en su asiento, un poco nervioso, pero de ninguna manera aterrado.
- Le recuerdas a Dean.- dijo Castiel de pronto. - Por eso Sam te eligió. Por eso te obliga a que te veas lo mas humano posible.-
- Castiel, es una lástima que vayas a morir.- Ted mostró una sonrisa llena de dientes y los ojos completamente negros. - Inteligente y leal. Una rara combinación en estos días. Cass aquí tiene razón, Dean. Es curioso, pero nuestro pequeño querubín fue más listo que el Jefe mismo. Al Jefe no le gustó nada cuando Sam exigió que fuera de su escolta personal. Megan tuvo que explicarselo. Toda la gente a la que Sam dejo acercarse de verdad en su vida, le recordaba a tí. La dulce, servicial y amistosa rubiecita Jess. El divertido, confiado y un poco arrogante Brady.- Ted sonrió, pensativo. - También era rubio ¿Sabes? Apuesto a que no.- El demonio volvió a mostrar su expresión más humano.- Apuesto a que Sam nunca te habló de él. Era su mejor amigo en Stanford. Bueno, lo fue hasta que lo hicimos uno de los nuestros.-
Dean esparció sal gruesa sobre el cuchillo y acercó la silla hasta ponerla enfrente del demonio, adentro de la trampa. Se sentó allí, con los antebrazos recargados en el respaldo y le puso el cuchillo en la nariz a Ted.
- Hablábamos de un trato.-
- Oh, vamos, Dean. No creí que fueras taannn aburrido.- Ted giró los ojos y arrastro el "tan" de la frase exactamente como lo hubiera hecho (como lo hacía) Dean para convencer a Sam de que se buscará "un poco de diversión". El aludido lo miró sin siquiera pestañear.- el demonio chasqueó la lengua y continuó. - Nuestro Sammy iba a ser abogada.- se sonrió a si mismo.- ¿Es gracioso, verdad? Que el Jefe camine la Tierra en el cuerpo de un abogado... - Cuando no obtuvo respuesta, chasqueo la lengua otra vez.- Dios... - tuvo un pequeño espasmo ante su propia invocación.- No tienes sentido del humor a esta hora de la madrugada. Como sea, antes de firmar, Sam hizo un trato. Vacaciones pagas. Elegir su propio equipo. Beneficios sociales extensivos para sus allegados... Lo que quiere decir que tú, Bobby Singer y nuestro pequeño Schutzengel... - señaló con la cabeza a Castiel.- Siguen vivos.-
Dean se tensó en la silla y Ted lo miró con asombro.
- Claro que eso no te sorprende ¿Pero tengo otro intento, no? ¿Estás bien agarrado? El Jefe no ordenó que mataran a Bobby Singer. Fue Sammy.-
Por primera vez en cuatro años, Castiel desearía tener los poderes de un ángel de nuevo. Poder aparecer en un segundo junto a Dean y sostenerlo, porque el hombre esta tan rígido que parece que va a caerse de la silla en cualquier momento.
- Mientes.- sisea luego de unos segundos.
- ¡Ah! ¡Al fin veo algo de la famosa chispa de Dean Winchester! La verdad, casi hasta me diste escalofríos. Bien hecho.- Ted compone una sonrisa dulce y una mirada amable (y cristalina) como un padre felicitando a su niño por haber devuelto la billetera que encontró.- Supongo que alguna vez oyeron aquello de más sabe el Diablo por viejo que por Diablo ¿No? Bueno, el Jefe vió... el vacío legal. Y decidió que si, no podía matarlos, al menos Sammy merecía algo de compañía. El Jefe quería a Bobby Singer vivo. Era útil sólo si estaba vivo.- Ted se examinó las uñas, como si considerará pedir un turno para una manicura.- Sammy...¡Demonios, que buen abogado perdió el mundo! Disculpen, fue sin alusión intencional... Cada vez que el Jefe y Sammy toman vacaciones separados, Sam tiene que volver a decir que si. Esta en el contrato, también. La cláusula de "reincidencia" o algo así... Lo mío eran las letras, no las artimañas. Cada vez que Sam es libre, puede decidir que no sigue siendo un receptáculo. En ese caso, el trato se rompe y eso incluye sus beneficios sociales.- señaló alternativamente con la cabeza a ambos hombres.- Estarían muertos en un segundo, a manos mismas del Jefe, para mayor seguridad. Pero también funciona al revés. Aquí es cuando entra Meg. Es más lista de lo que parece, la condenada. Oh, otra vez. Fue sin querer.- Ted sonríe pronunciadamente y Cass puede ver, por un momento, al niño que su huésped debió ser hace más de 30 años. - Megan comprendió muy bien que si el Jefe siquiera se atrevía a tocar a Bobby Singer, la próxima vez Sam diría que no. E hizo un trato ella misma. La vida, bueno, más bien la muerte, de Bobby a cambio de la protección de su cabeza. Megan es una verdadera creyente y les aseguro que no lo hizo por Sam, pero no estamos muy seguros de que el Jefe opinará lo mismo.- hizo una pausa por un segundo.- Así que, como yo lo veo, esta es una situación ganar-ganar para ustedes ¿no?-
- No.- Dean se paró y probó el filo del cuchillo en su propio dedo índice.- Todavía no hemos empezado a jugar.-
Castiel sale, a tomar aire al bosque, donde no llegan los gritos del demonio. Después de todo, Dean ya no lo necesita.
A decir verdad, hacía rato que Dean no lo necesitaba.
A veces, Castiel se pregunta si su lealtad esta en el lugar correcto.
En todo mito, cuando el héroe muere, hay una promesa (implícita o no tanto) de que algún día volverá.
Generalmente, al fin de los tiempos.
Ahora, Cass sabe que va a morir.
Dean, el verdadero Dean, esta de vuelta y Cass esta jodidamente feliz de que sea el fin de los tiempos. Se parece un poco a como lo hacía sentir Jimmy cuando estaba cerca de Claire Jeferry, pero mejor. Más fuerte. Porque ahora es él mismo quien lo siente y ese es Dean de verdad, no alguien que se le parece muchisimo.
Tiene sus desventajas, sin embargo, que su protegido (su verdadero protegido) esté de nuevo en el mismo espacio tiempo que él. Algunas cosas de ser ángel, que Castiel no extrañaba y que aparentemente no estaban desaparecidas como él creía, han vuelto. Para contrarrestarlas, Castiel está tomando más cosas, más fuertes y más variadas.
La cabeza le empieza a doler un poco.
A la hora de ponerse en camino, a medianoche, el Dean del 2014 ordena que el Dean del 2010 viaje con él y Cass asiente con presteza y felicidad. Esta muy feliz de poder pasar un poco más de tiempo con el verdadero Dean. Por otro lado, es una orden directa que no desobedecería (eso también le quedó muy arraigado de su época de ángel).
Pero también esta un poco inseguro, porque no sabe cuánto sabe el verdadero Dean y no quiere meter en un problema al Dean de su tiempo.
Para acallar su propia mente, Cass se toma un par de pastillas.
Dean debe creer que ya esta cerca de la sobredosis. Él lo creería, si se viera desde fuera.
Su sonrisa de maníaco no debe ayudar mucho a dar una impresión diferente.
Pero Castiel ha esperado cuatro años para esto: cuatro años para volver a ver a Dean, cuatro años para que lo felicite por su humanización, cuatro años para que Dean intente etiquetarlo de nuevo. Y no va a detenerse ahora. No va a sentirse deprimido, angustiado o aterrado en sus últimas horas de vida, mucho menos cuando tiene la oportunidad de pasarlas con el único amigo que ha tenido en todo el Universo.
Mucho menos cuando puede probarse a si mismo, al fin, que todo esos años de lealtad sincera no habrán sido en vano.
Castiel saca una botella de whisky de debajo del asiento y le da un largo trago, antes de pasársela a Dean.
"Hoy vamos a dispararle al Diablo." piensa Cass con ironía. "Si, claro." Esa batalla está perdida antes de la orden de fuego.
Pero Cass es un buen soldado, Dean es un buen líder a pesar de todo, y él lo seguirá hasta muerte.
- No entiendo nada, Cass.- Dean le da un trago a la botella.
- Es lo que pasa cuando estas al fin del mundo que conoces.- Castiel se encoge de hombros y le quita importancia.
- No lo entiendo a él.- Dean sisea el "él" y Castiel sabe que se esta refiriendo a su yo futuro.
- Dean... tiene muchas responsabilidades. Toda esa gente a su cargo; Bobby está muerto; Chuck y yo somos pobres ejemplos de colaboradores. Y el pánico es fácil de sembrar, si te lo propones. Tiene que demostrar que esta en control, que puede hacer que todo esté bien: que es seguro permanecer con él.-
- Yo ya tenía una responsabilidad así.- Dean se da cuenta de lo que acaba de decir y desvía la vista.- Y no era eso.-
- No eres eso.- le recuerda Cass, porque, después de que todo acabe, Dean volverá al 2010 y tiene que volver siendo él mismo.
- ¿Crees que debería serlo?- Dean toma un trago de whisky.- ¿Debería haber dicho que sí?-
- ¿A Miguel?- Castiel desvía la vista del camino hacia el rubio por un momento. - ¿Por qué le dirías que sí?-
Dean lo mira incredulamente.
- ¡Para evitar esto!- señala la desolación a su alrededor con un gesto amplio, su voz un tono más agudo de la normal.
- No hubieras evitado esto, Dean.- Castiel suelta una carcajada entre amarga y escéptica. - Te recordaba menos ingenuo.- No saca la vista del camino. Menos mal que Jimmy había aprendido a manejar a los diez años.- ¿Crees que Miguel y Lucifer hubieran dejado más del planeta que lo que tenemos ahora?- pregunta.
- Supongo.- Dean tartamudea.- Eso fue lo que dijo... lo que yo... me dije.-
- Te dices muchas cosas a tí mismo, ese fue siempre tu problema.- Cass se toma un par de pastillas más, con otro trago de whisky.
- ¿Cómo dejamos... como deje que esto pasara, Cass? ¿De verdad...? ¿De verdad nunca quise hablar con Sam?- a Dean le cuesta mucho pronunciar su nombre, pero es la primera vez, o casi, que Cass lo escucha de sus labios en cuatro años.
- Creías que hacías lo correcto, Dean. Creías que sí... ¿Sabes lo que vamos a hacer, no?- Castiel parece cambiar de tema abruptamente.
- Vamos a dispararle al Diablo con la Colt.- responde en un murmullo Dean.
Castiel suelta una carcajada que lo hace saltar en su asiento.
- Dejame pasarlo en limpio. Nosotros, esto es: Risa, Rosington y yo, vamos a entrar a una zona llena de infectados y demonios. Mientras, Dean va ir hasta el Diablo y le pondrá un tiro en el medio de las cejas a Sam. ¿Ves los problemas que tiene este plan?-
- Dean no lo haría.- murmura muy bajito el otro hombre.
- Jodidamente cierto.- Cass golpea el volante, como si estuviera dando hurras o algo así.- Dean jamás podría ponerle un tiro a Sam. Mañana, Dean habrá desperdiciado cuatro años de su vida. Lo bueno, es que se dará cuenta segundo antes de morir: no tendrá tiempo de lamentarlo demasiado. Lo malo: no estaré allí para verlo. Me gustaría estar allí para verlo. Merezco verlo.- Castiel le sonrió con resignación y volvió la vista a la carretera.
- No... quise decir que Dean... yo... él... jamás los mandariamos a morir. Jamás los usariamos así. Jamás...- Dean susurra y tiene la voz cada vez más quebrada.
- Jamás es mucho tiempo, Dean.- Castiel levanta una ceja.- Bueno, quizás no.- se corrige.- Jamás le harías daño a Sam. Lo sé. Mañana, cuando él lo vea delante suyo, aunque no sea realmente Sam, no podrá matarlo. Te vi en el Infierno, Dean, cuando lo sitiamos para sacarte. Ellos intentaron usar a Sam para romperte. Son primitivos y faltos de creatividad. Pero no funciono, ni una vez, en 40 años.- Ante el silencio de Dean, Castiel lo mira de reojo.- ¿Qué?-
- Yo... extrañaba oírte hablar así.- Dean sonríe de verdad. A esta altura, Castiel ya no le busca sentido a las cosas.
- Ve y habla con Sam.- agrega Cass, como si sugiriera que probara un poco de hierba, que no le hará mal y que lo relajara.
- ¿Qué?-
- ¡No ahora! Cuando vuelvas a tu tiempo, busca a Sam. Vuelve con él. No se lo entregues en papel de regalo a Lucifer. Haz que tenga algo mejor de donde elegir.- Castiel escudriña el camino, ya están cerca del desvío que tienen que tomar.
Dean se queda en silencio unos segundos, evaluando al ex ángel intensamente.
- ¿No se supone que tienes que decirme que le diga que si a Miguel? ¿Antes de que Lucifer tome a Sam?- una sonrisa traviesa y agradecida bailando en los labios.
- Cuando alguien se convierte en amigo tuyo, tiene que ser amigo de Sam también. Por defecto. Así que prefiero que ninguno de los dos sea poseído.-
Dean sonríe y al mismo tiempo se le llenan los ojos de lágrimas. Desvía la vista por la ventana y se las limpia. Suelta una breve risa, comprimida. Se siente estúpidamente aliviado, esperanzado y casi contento de pronto.
- Ah, Cass... Dean quisiera que me dijeras que diga que si. Se supone que eres leal a él ¿no?- Toma un trago y le ofrece la botella a Cass, con una sonrisa cada vez más tonta y gigantesca en los ojos.
- No te preocupes por mi lealtad.- Castiel le sonríe. El sol empieza a colarse por la ventanilla del conductor y, por un momento, Cass resplandece como nunca resplandeció en los viejos tiempos.- Esta en el lugar correcto. Siempre ha estado en el lugar correcto.-
FIN
Espero que no haya errores sintácticos. Leí tantas veces este fic, que no puedo hacerlo una vez más por ahora.
¿Qué puedo decir? El punto fuerte de esta historia es precisamente su mayor defecto: que transcurra en el universo del cuarto capítulo de la quinta temporada: el futuro alterno donde Sam le dijo que si a Lucifer. Yo sé que esta muy centrado en Dean, pero es desde el punto de vista de Castiel, como espero que se haya demostrado en los últimos párrafos.
Como habrán visto por la cita, la escena que me inspiro fue de ese capítulo y a pesar de que el desarrollo posterior de Castiel da mucha tela, decidi atenerme a lo que pasaba en ese momento. Eso, aunque me ahorro algunos problemas y al final me gusta como lo retrate a Cass (su faceta de lealtad y de guerrero con convicciones que vemos hasta finales de la sexta temporada y su faceta más hippie que se ve más al final de la séptima) también fue un poco complicado, porque quería mostrar muchísimas cosas que supuestamente habían pasado en esos cuatro años; como para "explicar" porque Dean, Cass y Sam habían tomado ciertas decisiones. Siempre me pregunte porque Cass prefería quedarse en la Tierra y luchar al lado de Dean, después de que se había perdido toda esperanza. Y en este fic, espero que quede claro, es por lealtad. Pero no al Dean del 2014, sino al del 2010, él que murió (Y Castiel literalmente lo vió morir, era un ángel en ese entonces) la noche en que Sam aceptó ser el contenedor de Lucifer. Esa fue una de las escenas que siempre quise mostrar: lo que ve Castiel la noche en que Sam dice que sí, porque algún efecto en Dean tuvo que haber tenido. En algún borrador, Megan efectivamente aparecía (me gusta bastante la pareja que hace con Cass) y era ella quien le hablaba de Bobby. En ese mismo borrador, de hecho hasta Sam mismo aparecía y la gracia consistía en que Castiel no podía verlo como Sam. La presencia del verdadero Dean actuaba como "energizante" y Castiel podía ver el verdadero rostro de Lucifer superpuesto sobre el de Sam. Otra historia que siempre quise redactar (de hecho, la incluí un poco de los pelos) fue Dean diciendo que Sam murió de una sobredosis. Era un poco mostrar a Dean protegiendo su recuerdo de Sammy. Realmente, Dean prefiere recordarlo así, atormentado y desesperado, y echarse la culpa en vez de culparlo a él por elegir decir que si. Después, se me ocurrió que tenía que haber algún motivo por el que ni Lisa ni Ben aparecieron en ese capítulo, cuando se nota muy claramente al final de la temporada que Dean los incluiría en sus planes para mantenerlos a salvo.
Sobre otra gente que aparece en este fic: primero escribí la parte del demonio que les cuenta a Cass y Dean sobre Sam y luego se me ocurrió que podía muy bien ser Ted, el paciente que aparece en "Sam Interrupted": se parece un poco a Jack Nicholson. Quien es, Dean lo cita muchas veces, es el actor favorito de Dean. Así que se me ocurrió que quizás su parecido hiciera que Sam lo prefiriera sobre otros demonios, como él mismo Ted explica. Sobre eso, se me ocurrió un poco sobre la marcha endilgarle a Sam que mucha de la gente importante de su vida se parecía a D
ean (aunque no soy ni mucho menos la primera que dice eso de Jess. Y de Brady fue lo primero que se me ocurrió cuando apareció en "The devil you know") de hecho, si lo pensamos, Bella, que es una de las pocas mujeres que le llama realmente la atención a Sam, se parece muchísimo a Dean. (Aunque con Bella tengo mis problemas personales y quizás algún día hasta haga un fic con ella.) Como sea, para que negarlo, me encanta la idea de que la gente a la que Sam dejo acercarse en su vida le recordará de una forma u otra a su hermano mayor. Sobre el personaje de Claire, también primero apareció ella y después se me ocurrió que se parecía a la hija de Jimmy Novak. En varios de mis fandoms hay personajes que se llaman Claire y responden a la descripción que hice de Claire Jeferry. Demasiada influencia de "Elizabethtown"
Algún par de detallitos técnicos: "Schutzengel" es el término en alemán para "ángel de la guarda" y por supuesto que en mi vida estudie teoría de los mitos, pero cuando tu mamá te contaba mitología griega en vez de cuentos de hadas para entretenerte, algo queda.
Pasando revista al feedback, gracias a: Yuzuki12Hotaru, Angel de Acuario, CsStray, Prongs Padfoot y Mooney y a Kurt Happiness and Coffee. Muchas gracias. En serio, es un honor que me agreguen a favs y cosas así.
A quienes me dejaron Reviews por "Faramir"
GreenEyesSpn: ¡Si, volví! Bueno, creo que todos extrañamos a los chicos siendo "los mejores hermanos más unidos del mundo" (Adoro la descripción de Zacharías, a propósito) y ahora hay como un revival de los Wincest, creo que justamente por eso. La verdad, me da un poco de miedo lo que pueda pasar en la octava temporada. ¡Ay, "cabritas"! ¡Es muy dulce! ¿Es por cómo salta el maíz al cocinarse? Si, bueno, yo tampoco había visto el paralelismo entre la casa de Gondor y los Winchester hasta el momento que escribí "Faramir" y si, prefiero a Faramir y no puedo ser fan de John tampoco. Sobre Sam(wise) y Frodo, cada vez que alguien dice "Son re gays esos dos" yo digo " ¿Y qué? ¡Tienen derecho después de todo lo que pasaron!" Y ahí es cuando mi mamá me dice: "Ah, entonces la gente no tiene derecho a quererse, sino fueron hasta Mordor?" Ups. Opino casi lo mismo sobre que es lo que haría que ya no viera la serie: un serio distanciamiento entre Sam y Dean. Aunque creo que la vería igual, porque esperaría que se arreglen. Muchas gracias por tomarte tiempo para escribir y pasate cuando quieras.
Sakuno2294: Wua, muchas gracias por el review. Te debe haber gustado mucho lo que escribo para dejarme un comentario después de meses. En serio, yo tengo escritores favoritos a los que jamás les he dejado uno. Muy mal de mi parte. Que bien que te gusten los chicos de chicos, porque realmente son mis fics favoritos de hacer. Otra vez, gracias por el Review!
Prongs, Padfoot and Mooney Co: no me ofendo, pero ocurrió algo gracioso. La noche anterior al día que leí tu comentario, tuve un sueño en que alguien me enviaba un mail y era muchísimo menos amable que tu, diciéndome que hacía abuso de la temática psicológica, que lo hacía muy mal, que era un irresponsabilidad de mi parte y que debería dedicarme a otra cosa, porque escribir no se me daba. Una historia real: lo juro solemnemente. Conclusión: si mi subconsciente dice que tengo que escribir con menos términos psicológicos, me parece que va siendo hora que tenga más cuidado. Que bien que la historia te haya parecido genial porque, como dije 10 millones de veces ya, una vez que la termine dije "Por Dios ¿De dónde salió eso?" Yo no soy mucho de los Merodeadores, pero Mooney es mi favorito, justamente por lo aburrido que puede ser. ¡Muchas gracias por el comentario!
Tattys Grand: Si todavía estás por aquí y no saliste disparada... ¡Bienvenida! Es un honor que hayas decidido dejarme un review, más si era casi lo primero que leías por acá. Bueno, yo también empece escribiendo para el ánime (Inuyasha) y aun cuando no sabía lo que era un fanfiction y ni tenía madurez suficiente para desarrollar una historia como se debe, me los imaginaba con Sailor Moon. La verdad, no encuentro muchas diferencias entre una categoría y otra, en lo referente a como manejarse. Sobre Supernatural se pueden encontrar muchas cosas locas (y geniales) en eso se parece un poco al anime. Otros fandoms, de libros o películas u otras series, no son tan flexibles. Bueno, yo soy más de Dean. Pero, con mi capacidad para gustarme los personajes cuanto más destrozados están, Sam empezo a caerme mejor en la cuarta temporada. El Señor de los Anillos tuve la suerte de ver primero las películas y luego haber leído los libros, lo que me permite soportarlas bien. Que alegría que te haya gustado como relacione a Faramir y a Dean, porque ni yo misma me di cuenta bien que se parecían tanto hasta que lo escribi. ¡Gracias por el Review!
Bueno, tengo mucho sueño así que perdonen las incoherencias que haya puesto. Se que las hubo. También, como siempre, sientanse libres de dejar sus comentarios. Si es con intercambio de opiniones, mejor.
¡Hasta la próxima! Ojala que muy próxima.
