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Este fic lo divagué por una razón:

Centinela de Plata es amigo de Miguel Ángel; Casey es amigo de Rafael; Abril es amiga de Donatelo; y Usagi es amigo de Leonardo, PERO Leo es el único que no convive mucho con su amigo porque Usagi es de otra dimensión. Las otras tortugas pueden ver a sus amigos en el momento que quieran, pero Leo no puede ver a Usagi tan seguido como quisiera, y aunque puede platicar con su padre, no es lo mismo, por eso, a veces, Leo se siente muy solito; así que este fic va a tratar de lo que pasa cuando dos súper fanáticos del Bushido se reúnen.

n.n


N/A: He leído varios fics en inglés donde dicen que Usagi es mayor que Leo por un cinco o seis años, y a mi parecer, creo que está bien esa diferencia de edad, así, Leo puede buscar apoyo en Usagi por su mayor experiencia de vida; entonces, en mis fics, Usagi tiene 20 años y Leo 15.


Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leonardo desde hace 22 años. Yo escribo exclusivamente para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo y pase a leer mis divagaciones.

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CUENTA CONMIGO

Un círculo de luz aparece repentinamente de la nada, muy cerca del suelo; de éste sale expulsado Leonardo, cayendo él de sentón y la bolsa que lleva a un lado. El círculo desaparece.

Leonardo trata de abrir los ojos, pero hay demasiada luz alrededor de él, lo que le obliga a abrir poco a poco los párpados hasta que sus ojos se acostumbran a la intensidad de la luminiscencia que embarga el lugar, sea donde quiera que se encuentre.

Pasados unos momentos, Leonardo por fin puede distinguir un extenso valle en donde hay frondosos árboles esparcidos por doquier y el suelo está tapizado por un suave pasto; después mira por encima de él, y se encuentra con un magnifico cielo azul.

Acostumbrado a una vida de oscuridad y enclaustramiento, de repente, Leonardo se siente intimidado por ese cielo que parece no tener fin, se siente indefenso al no tener un techo sobre su cabeza; ese inmenso abismo azul lo asusta y siente vértigo, un miedo a caer, no de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba, siente que va a caer en pozo azul sin fondo; agacha la cabeza para mirar al seguro suelo, pero este movimiento es apresurado y brusco, lo que le provoca mareo, que a pesar de estar sentado, se desploma de lleno sobre el pasto.

- ¡Leonardo-san! –

Leonardo escucha algo pero no se atreve a mirar porque persiste el vértigo de caer hacia el infinito cielo, en lo único que puede pensar es aferrase con todas fuerzas al pasto, sin embargo, algo se lo impide: siente que alguien lo toma por los hombros e intenta ayudarle a ponerse de pie, pero sus piernas no son de gran ayuda en tan aterrador momento. Aún atrapado entre la confusión y el miedo, Leonardo no percibe ningún tipo de amenaza de parte de ese alguien, sino todo lo contrario, entonces, ya no busca aferrarse al suelo; aunque con torpeza, se aferra a la cintura de ese alguien y oculta el rostro en su pecho.

Una agradable sensación de seguridad embarga a Leonardo casi al instante (ni siquiera tiene que recurrir a las enseñanzas de su Maestro sobre lo que un ninja debe hacer en imprevistos de este tipo), y más aún al sentir unos brazos que le rodean. Lentamente, la sensación el vértigo desaparece.

Leonardo aguarda un minuto más para asegurarse que su cabeza ya no da vueltas.

- Leonardo-san, ¿estás bien? -

Un susurro inquieto es lo que consigue que Leonardo abandone el refugio; levanta la cabeza y finalmente descubre quién ha ido a prestarle ayuda sin vacilar. Se encuentra con dos ojos de color rojo sumamente preocupados.

- Usagi. – se aparta con cuidado del conejo samurái para sentarse apropiadamente sobre sus talones, como lo está Usagi – Sumimasen [Discúlpame], no quise asustarte. –

- Lo has conseguido, Leonardo-san. Verte llegar tan de improviso, mientras yo descansaba bajo la sombra de aquel árbol, para después ver que te desmayabas… Mis ojos me dicen que no te ha sucedido nada grave, pero mi corazón aún está agitado. –

Leonardo se siente incomodo por hacerle pasar un susto a Usagi.

- Lo lamento de verdad, Usagi, pero no entiendo qué sucedió, tan sólo eche un vistazo a mi alrededor… – se atreve a mirar de nuevo el verde valle, después hacia el cielo; el vértigo no lo vuelve a apresar – Quizás, me abrumó este cielo, un cielo tan majestuoso e inmenso como jamás he visto en mi vida. –

Finalmente puede disfrutar del despejado cielo azul.

Por su parte, Usagi trata de comprender a Leonardo. Ya una vez Usagi ha visitado la casa del Clan Hamato, y ciertamente, sintió inquietud al estar en un lugar sin ventanas por las que debiera filtrarse la cálida luz del sol, él que está tan habituado al campo libre. Tal vez Leonardo sufrió algo parecido, sólo que a la inversa.

Leonardo vuelve su atención a Usagi, ya relajado.

- Es un hermoso paisaje. –

A Usagi le tranquiliza que Leonardo se encuentre mejor.

- La provincia de Aomori es uno de los lugares más bellos para vivir. – se pone de pie y le ofrece una mano a Leonardo; Leonardo la acepta y se levanta del suelo con ayuda de Usagi.

- Arigato [Gracias]. –

- ¿Y a qué se debe tu visita, Hamato Leonardo? – Usagi se pone serio, temiendo que Leonardo esté en problemas.

Pero lejos de que Leonardo muestre seriedad, se avergüenza, creyendo que su amigo considere tonto el motivo de su inesperada visita.

- Bueno… en realidad… Te echaba de menos, Miyamoto Usagi. – le mira con inseguridad.

Usagi se muestra serio, pero enseguida, en su rostro, se ensancha una gran sonrisa.

- Yo también te he echado de menos, watashi no yūjin [amigo mío]. –

Leonardo, olvidándose por completo de las formalidades que se aplican en la época en la que vive Usagi, sonríe y lo abraza sin contener su entusiasmo.

Esto sorprende a Usagi, pero recuerda que la familia de Leonardo es más propensa a demostrar afecto con abrazos. Se relaja y corresponde al abrazo.

Leonardo se aparta de Usagi todavía muy feliz por verle de nuevo.

- Así que estabas descansando antes de que yo llegara. – recoge del suelo la bolsa que ha traído consigo.

- Hai [Sí]. – Usagi camina para el lugar donde estaba recostado; Leonardo lo sigue – Me dirijo… hacia la Provincia de Fuuki. El emperador Noriyuki solicita mis servicios. –

- El joven emperador Noriyuki te necesita. ¿Será acaso para otra misión como la última en la que ambos luchamos para rescatarlo? – dice Leonardo con emoción al imaginar que podría luchar de nueva cuenta espada con espada al lado de Usagi.

- No yūjin. Es… una misión confidencial a quien nadie puedo revelar. –

Leonardo nota la extrema evasión de Usagi, pero decide no preguntar más al respecto.

- Al menos espero que me permitas acompañarte un trecho de tu sendero en tu largo viaje. –

- Siempre es grata tu compañía, Leonardo-san. –

Tras una gentil sonrisa por parte de ambos, comienzan a caminar y a charlar sobre los acontecimientos de la vida de cada uno:

Sobre cómo descubrieron una ciudad subterránea plagada por monstruos;

Sobre cómo Gen (amigo rinoceronte de Usagi) se mostró valiente y arrojado al detener a un grupo de ninjas Neko;

Sobre cómo sus hermanos y Leonardo fueron teletransportados al un planeta llamado D'Hoonnib;

Sobre por qué Gen está vetado en los juegos de mesa y apuestas, y cómo ha ganado y perdido pequeñas fortunas en ellas;

Sobre que fueron a un partido de hockey y terminaron persiguiendo a unos maleantes;

Sobre el sacerdote Inushiro que le encomendaron guardar la legendaria espada de los dioses Kusanagi no Tsurugi y llevarla hasta la capilla de Atsuta;

Sobre la invasión de los Triceratones;

Sobre cómo Chizu (la gata amiga de Usagi) ayudó a unos compañeros suyos llamados Saru y Take;

Sobre la mutación que sufrió Donatelo…

A esa hora del día, Usagi y Leonardo van caminando por las afueras del pueblo de Aomori, y siendo un pueblo agrícola, ambos guerreros caminan por entre los extensos cultivos de arroz.

Ahora Usagi le cuenta a Leonardo cómo obtuvo sus espadas daisho (la espada grande y la espada pequeña, armas tradicionales del samurái):

- Tras ganar un pequeño torneo de esgrima y obtener por premio la Wakizashi Aoyagi, que en tu idioma, Leonardo-san, significa "Brote de Sauce", y la katana Yagi no Eda, que significa "Rama de Sauce"… -

Leonardo escucha atentamente los relatos de su amigo Usagi, pero no ha perdido la oportunidad de mirar el majestuoso paisaje que hay a su alrededor (ya que no pudo hacerlo en su primer visita): los frondosos árboles, las elegantes aves, los cristalinos lagos, las bellas flores, las frágiles mariposas, mantis, y mariquitas… aunque en este momento sí está observando a Usagi, aunque siente curiosidad por ver los campos inundado de arroz y ver por sí mismo el proceso de cultivo, pero se concentra en cada palabra del conejo samurái, pero de repente, siente la mirada de alguien, y mira por sobre la cabeza de Usagi…

- … fue a partir de entonces que comencé a prestarle mis servicios al Señor Mifune… -

Usagi mira hacia al frente recordando ese momento de su vida, pero entonces, oye un golpe seco, deja de relatar y de avanzar por la vereda que atraviesa los campos de arroz, y se da cuenta que Leonardo ha tropezado. Enseguida se arrodilla a su lado.

- Leonardo-san... -

Leonardo tan sólo se sienta en el suelo y gira la cabeza con cierta premura, antes de que vaya a desaparecer el hermoso espejismo que acaban de descubrir sus ojos.

Usagi mira hacia donde mira Leonardo, y a quien Leonardo mira con tanta sorpresa, es a una tortuga, una chica tortuga que está trabajando en el plantío de arroz (junto a decenas de trabajadores, de otras especies). A pesar de la distancia, Usagi puede observar que esa chica tortuga mira fijamente a Leonardo, inclusive, parece que le sonríe a Leonardo.

Como le ha contado Leonardo, Usagi sabe que en ese mundo en el que vive no existen seres como sus hermanos, su padre y él (y como lo ha comprobado, los humanos son la especie dominante) y por esto, Usagi comprende su abrupta reacción: en su vida, Leonardo jamás ha visto a una chica de su especie, una tortuga hembra, pero no le ha sido difícil saber que esa tortuga que le mira es una chica: las facciones delicadas, los esplendorosos ojos verdes, y esa agraciada sonrisa, han sido suficientes para cautivar al poderoso y joven guerrero ninja.

La chica tortuga prosigue con su ardua labor; es cuando el hechizo pierde efecto en Leonardo y se da cuenta que Usagi está acuclillado a su lado.

- Es muy bella, Leonardo-san. –

Leonardo se ruboriza.

- Continuemos nuestro camino, yūjin. – Usagi se levanta y le ofrece una mano - Está atardeciendo y debemos hallar un buen lugar para acampar. –

- H… Hai. –

Usagi ayuda a Leonardo a ponerse de pie, y siguen caminando en silencio por uno minutos, luego, a pesar de que Leonardo continúa desconcertado, Usagi prosigue con la narración de otra de sus aventuras como ronin [samurái errante].

La noche cae, pero lejos de ser una noche silenciosa, el ambiente es armonizado por el canto de los grillos.

Usagi y Leonardo han hallado el lugar apropiado para descansar, y tras una cena ligera (sopa de verduras, y como postre, duraznos) se han tumbado al suelo sin nada más que les proteja del frío de la noche que mantas ligeras y una hoguera.

- Quiero ofrecerte mis disculpas, Leonardo-san, por pasar la noche bajo el cielo, en vez de descansar en una cómoda posada. -

- No hay problema, Usagi. No hace tanto frío, además, miles estrellas nos guiñan allá en lo alto. No podría perderme de tan maravilloso espectáculo. –

Leonardo se siente dichoso por poder contemplar tan bella noche y por tan agradable compañía, pero en ese instante, siente un leve remordimiento; él está disfrutando de un enriquecedor viaje, mientras su familia está encerrada en su casa.

- "Miles de estrellas nos guiñan allá en lo alto". – Usagi repite estas palabras de Leonardo, sacándolo de sus pensamientos – Tienes una peculiar pero bonita forma de expresarte, Leonardo-san. –

- Bien… - Leonardo se incorpora y busca algo en su bolsa – He estado escribiendo algo de poesía. –

A Usagi parece interesarle, y se sienta.

- Poesía… No sabía que tuvieras esa sensibilidad, yūjin. -

- Eehh… No creo ser tan bueno, pero me gusta intentarlo. He escrito algunos poemas. – le entrega varias hojas a Usagi.

Usagi lee en silencio los poemas de Leonardo con ayuda de la luz de la fogata.

- "Lo único que sé es que contigo y con nadie más mi cabeza da vueltas, mi corazón se poner a bailar, y mi alma se siente en paz." -

El último párrafo del último poema lo lee en voz alta.

Leonardo aguarda con ansiedad los comentarios de Usagi.

- Tus poemas estás escritos con suma sencillez, Leonardo-san, - Leonardo supone que va a decir que no le han sido del todo gratos, y entristece – pero, - ese "pero" le reanima – contienen una gran verdad. – Leonardo no es el único en entusiasmarse – Tu primer amor es así: No sabes por qué con ver a esa persona especial, tus palabras salen torpemente de tu boca, tus piernas se tambalean y tropiezas con todo, pero tu corazón late con una alegría que jamás has sentido en toda tu vida. -

- Pero, ¿cómo sabes que es amor si nunca lo habías sentido por nadie? –

- ¡Amigo! Por supuesto que no lo sabes, no al menos tu cabeza, pero lo sabe tu corazón. Tú has escrito este poema queriendo sentir con la cabeza, pero se siente con el corazón. Pregúntale a tu corazón, y él te dará la respuesta a esto que sientes y que te hace estar eufórico, tranquilo, mareado, decidido, atolondrado, iluminado, valiente e incoherente, con tan sólo verle. –

Leonardo trata de darle sentido a las palabras de Usagi, y momentáneamente, Usagi pierde interés en Leonardo y vuelve a leer en silencio el poema.

- Es justo lo que pasa. - dice en susurros Usagi y con un profundo tono melancólico en su voz – La primera vez que te enamoras, no sabes que te has enamorado, tratas de darle una explicación a esa manera en cómo te sientes, pero después deja de importarte, sólo quieres estar al lado de esa persona que te hace tan feliz… Deseo con todo mi corazón, Leonardo-san, que tú puedas estar con esa persona. -

- ¡No…! ¡Yo…! ¡En realidad...! – pareciera que Leonardo quisiera explicar el motivo que le llevó a escribir ese poema, pero calla al notar la triste expresión de Usagi.

Leonardo aguarda a que Usagi continúe hablando, después de todo, reconoce cuando un chico tiene problemas (no en balde tiene tres hermanos); algo le dice que Usagi está pasando por una situación difícil.

- Te he mentido, amigo. No me encaminaba a prestarle mis servicios al Señor Mifune. –

Leonardo deja de pensar en el motivo que le llevó a escribir ese poema en particular, y asume una actitud de seriedad.

Usagi deja de contemplar la hoja para ver qué es lo que tiene que decirle Leonardo, esperando de parte de él una total desaprobación.

- Bueno, en ese caso, tal vez quieras pasar unos días en mi casa. – dice Leonardo con total tranquilidad y con una sonrisa compresiva que aflora en sus labios – De vez en cuando, está bien poder guarecerse bajo un techo y descansar entre suaves sábanas. –

La expresión de Usagi cambia de la tristeza a la gratitud. Quizás le convenga "cambiar de aires".

- Dōmo arigatōgozaimashita, watashi no yūjin [Muchas gracias, amigo mío]. -

- Tanoshimidesu [Es un placer]. –

Usagi le devuelve las hojas a Leonardo, aunque Leonardo le pide que se quede con el que le ha gustado más, y Usagi se queda con el último poema que leyó.

- Oyasuminasai [Buenas noches], Leonardo. -

- Oyasuminasai, Usagi. -

Ambos guerreros vuelven a recostarse sobre el suave pasto y cerca de la cálida fogata, permitiendo que el canto de los grillos sea lo que les conduzca a un apacible sueño.

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N/A: En este planeta llamado Tierra los conejos blancos tienen ojos rojos (en el mundo de Usagi lo ignoro), así que he divagado que si a partir de Fast Foward y la peli de 2007 los ojos de las tortugas ya no son negros sino que tienen color, los ojos de Usagi bien podrían ser rojos.


Ustedes disculparan las imprecisiones que puedo caer TT Yo he visto en español nada más la primer y segunda temporada de 2k3 (por eso el 99% de mis fics se basan en lo que me dice mi musa más que basarme propiamente en 2k3). En la parte que Leo dice que ya ha luchado al lado de Usagi me refiero al capítulo de la tercera temporada "The Real Word 1 y 2" cuando rescatan al emperador que es un niño osito panda.

Comentarios, sugerencias, dudas, peticiones, aclaraciones, aplausos, zapes, jitomatazos, abucheos, reclamos, ultimátums, jalones de oreja, etc., etc., todo es bienvenido.

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