Bueno, aquí está el segundo capítulo. Muchas grácias a los que han escrito reviews, y a los que me han añadido a sus alertas ^^ En verdad dan ganas de escribir cuando ves que la gente disfruta de tus historias.

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No sabía por qué, pero por primera vez no estaba nerviosa durante un examen, ni siquiera en el examen para ANBU. No era que estuviese confiada, pues sabía que el examen sería algo bastante más difícil que las pruebas para Chunnin y Jonin, pero sabía que la única manera de encontrarlo era convertirse en ANBU.

"¿Estás lista, Hinata?" le preguntó Sakura, con quien había desarrollado una amistad en los últimos años.

"Hai" contestó la kunoichi, mientras se ataba el cabello en una cola de caballo. Desde que él se había ido, había desarrollado muchísima más confianza en sí misma, y las ropas que vestía ahora no eran para nada parecidas a sus antiguas chaquetas. Igualmente, su manera de tratar con los demás había cambiado mucho. Ahora, salía a bailar y a comer con sus compañeros, y trataba de aprovechar al máximo las misiones que la llevaban a otros países.

"Muy bien… mucha suerte" le deseó Sakura, mientras la cabeza de los Hyuga desaparecía en un remolino de hojas y viento.

"Espero que lo logres, Hinata…"

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"¡Felicidades!" gritó Kiba, mientras corría a abrazar a su amiga.

"Muchas gracias, Kiba-kun." Contestó Hinata, incómoda.

"Muchas felicidades, Hinata." La felicitó Shino, sin tratar de lograr ningún contacto físico.

Hinata solo le sonrío, agradecida de que mantuviera la distancia. Aunque por fuera daba una impresión de felicidad, y agradecía que tantos de sus amigos estuvieran ahí, estaba consciente de que la parte difícil apenas iba a comenzar. Durante los dos años que había pasado, habían recibido reportes de avistamientos de jóvenes que cuadraban con la descripción de Naruto. Sin embargo, los pocos ninjas que habían decidido seguirlo, habían sido encontrados inconscientes poco tiempo después. Cuando despertaban, lo único que recordaban era un destello de luz y un golpe en la parte posterior del cuello.

"¿Cuándo comienzas, Hinata-chan?" le preguntó Kakashi, quien había ido a la torre a reportarse luego de una misión junto con Shikamaru, Sasuke y Sakura.

"Ibiki-san me dijo que podía tomarme el resto de la semana libre."

"Muy bien. ¿Qué les parece si llevamos a Hinata a celebrar, chicos?" le preguntó Kakashi a los Chunnin y Jonin que se encontraban ahí.

"¡HAI!" respondieron todos a coro.

"Eto… ¿Kakashi-san?"

"¿Qué pasa?"

"Primero… quisiera ir a ver a mi padre."

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Mientras iba caminando hacia la roca de los Caídos, pensó que era muy afortunada de tener a tantos amigos que se preocupasen por ella. "Aunque todo sería perfecto si tu estuvieses aquí." Pensó.

Cuando llego al Monumento de los Caídos, dejó una rosa sobre el nombre de cierto miembro del clan Hyuga, quien había muerto defendiendo la villa de Akatsuki.

"Aquí yace Hyuga Hisashi, shinobi de Konoha quien realizó el último sacrificio por esta villa."

"Por fin lo he logrado, tousan. Ya soy un ANBU" le susurró, mientras se hincaba a orarle a su padre.

"Muchas felicidades." Escuchó detrás de ella. Rápidamente tomó un kunai, y lanzó una estocada al lugar de donde había provenido la voz. Sin embargo, al darse la vuelta, descubrió que no había nadie ahí.

"Eres bastante lenta, ¿sabes?" volvió a hablar la voz, esta vez un poco a su derecha. Cuando trató de clavar el kunai en el cuerpo del extraño, una mano detuvo sin mayor esfuerzo su ataque, y la recién promovida ANBU sintió que el miedo la invadía. No solo había fallado en sentir la presencia del hombre, sino que además se daba cuenta de que no era ningún desafío para él. Sin dejarse controlar por el pánico, rápidamente activo su Kekkei Genkai, pero antes de que pudiera introducir a su oponente a los secretos del Juken, sintió un chakra maligno y un instinto asesino surgir de detrás del hombre misterioso.

"¡Rui!" gritó el hombre, mientras daba un salto hacia atrás, sosteniendo a un pequeño zorro que a punto había estado de saltar a la yugular de Hinata. "Lo siento mucho. A Rui no le gusta que la gente me ataque." Explicó, mientras le ofrecía una pequeña reverencia.

"¿Quién eres?" preguntó Hinata, sin bajar la guardia.

"Por ahora, solo te diré que no soy un enemigo, así que ya puedes desactivar tu Byakugan." Le contestó, con una voz divertida. "Además, no te servirá de nada."

Hinata pensó que el chico (pues ahora sabía que era un chico, por la voz con la que hablaba) no era demasiado inteligente. Claramente podía ver que la cantidad de chakra que tenía era minúscula, su velocidad seguramente era a causa de su entrenamiento físico.

"No deberías sorprender a un shinobi de esa manera." Le reclamó la Hyuga, mientras desactivaba su Byakugan. No sabía por qué, pero sentía que podía confiar en él.

"¿Y no se supone que un shinobi no debería permitir que lo sorprendieran de esa manera?" se burló el chico, causando que Hinata se sonrojara notablemente. "¡Ja! Veo que todavía te sigues sonrojando, Hinata-chan."

"¿Nani?" se sorprendió la chica, pero el extraño estaba mirando hacia la distancia.

"Demonios" susurró, antes de desaparecer con un pequeño destello.

"¿Na… ruto?" murmuró la chica, atónita. Cuando sentía que estaba a punto de desmayarse, escuchó un estruendo proveniente de la puerta de la aldea. Justo después, la alarma comenzó a sonar, indicando que la aldea se encontraba en peligro, y todos los aldeanos debían dirigirse hacia el refugio de la montaña.

"Demonios." Susurró la chica, antes de desaparecer en un remolino de hojas.

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"¡¿Quiénes son los que están atacando la villa?!" gritó Tsunade, mientras a su alrededor los ninjas de Konoha se preparaban para la batalla.

"Hay reportes de que Yakushi Kabuto ha sido visto entre los atacantes, Tsunade-sama." Contestó Shizune, entregándole varias hojas con fotografías. A su lado, Shikamaru se encontraba inmerso en sus pensamientos.

"¿Así que ese pedazo de basura quiere terminar el trabajo de Orochimaru, eh? Muy bien, quiero a todos los Jonin y a todos los Chunnin en el campo de batalla, de inmediato."

"De acuerdo, Tsunade-sama." Contestó Shizune, antes de salir de la oficina.

"Shikamaru, ¿qué piensas?"

"Creo que es un error mandar tantos efectivos al frente desde el inicio." Contestó el chico, ganándose una mirada de enojo de parte de la Hokage. "Si Kabuto tiene una decima parte de la inteligencia de Orochimaru, sabe que no puede ganar con un ataque frontal."

"Entonces, ¿quieres decir que esto es solamente una distracción?"

"Exactamente. A menos que su objetivo no sea destruir Konoha." Razonó, con mirada preocupada.

"¿No destruirla? ¿Entonces para qué arriesgarse?" Tsunade estaba cada vez más nerviosa.

"No lo sé…" contestó el Chunnin, mientras volvía a su meditación a tratar de resolver el enigma.

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"¡Cuidado, Lee!" gritó Hinata, lanzando un kunai a la espalda de su camarada. El ninja del Sonido rápidamente lo esquivó, pero con un golpe en la mandíbula le lo despachó.

"Gracias, Hinata-san."

"No hay problema."

Rápidamente, ambos buscaron nuevos oponentes. La mayoría tenían nivel de Chunnin, aunque Hinata ya había derrotado a dos enemigos que claramente eran Jonin o ANBU.

"Son demasiados. Espero que la ayuda llegue pronto." Se quejó Sakura, mientras golpeaba a uno de los atacantes en el pecho. Escupiendo sangre, el shinobi cayó a sus pies, sin ser notado por ninguno de los defensores.

"Suiton: Bakusui Shōha no Justu" escucharon, al mismo tiempo que una gran ola salía de entre los árboles y se dirigía hacia ellos.

"¡Cuidado, es una trampa!" gritó Hinata, mientras lanzaba kunais con notas explosivas hacia los árboles. Dos figuras vestidas con capas negras estampadas con nubes rojas saltaron antes de la explosión.

"Veo que has cambiado bastante, Hinata-san." Dijo una de ellas, mientras se quitaba el sombrero. Asombrados, vieron a cierto ninja que había estado junto con ellos en su primer examen Chunnin.

"¿Kabuto?" preguntó Sakura, mientras sentía cómo sus impulsos asesinos iban en aumento. "¿Te atreves a mostrar la cara después de lo que hiciste?" preguntó Sakura, golpeando el suelo con ambos puños. Una gran lámina de roca se desprendió del suelo, obligando a los dos Akatsuki a retirarse. "¿Y quién es tu compañero? ¿Una nueva mascota?" se burló, mientras se lanzaba hacia a ellos. Detrás de ella, pudo escuchar a Kiba convirtiéndose en el perro de dos cabezas, y a los insectos de Shino dirigirse hacia los invasores.

"¡Yo me encargo de ellos! Ustedes defiendan la aldea." Gritó Sakura, mientras lanzaba agujas empapadas con veneno.

"Realmente decepcionante, Sakura-san. Esperaba que fueses más fuerte después de todo este tiempo." Se burló Kabuto, mientras lanzaba unos cuantos kunais para retrasarla.

"Te mostrare qué tan fuerte me he vuelto, gusano." Le gritó Sakura, al tiempo que pateaba el suelo como si estuviese cortando leña.

"Bueno, por lo menos tu control de chakra ha mejorado. Pero aún no eres rival para mí. Katon: Kasumi Engo no Jutsu."

De su boca, Kabuto lanzó un gas que viciaba el aire. Sin pensarlo, Sakura lanzó un par de kunais con notas explosivas, pero lo único que causo fue salir volando a causa de la explosión. La brutal caída le hizo perder el aire, y sintió como varias costillas se partían.

"Así que soy una mascota, ¿eh, bonita?" preguntó el otro Akatsuki, mientras se acercaba a Sakura. "Veamos que otras brillantes frases tienes dentro de tu cerebro.

Cuando el shinobi tomó la empuñadura de su espada, Sakura se dio cuenta de a quién se estaba enfrentando. No era otro chico con sueños de grandeza, como Kabuto, sino la mismísima Bestia de la Niebla, Hoshigake Kisame.

Cuando vio bajar la espada bajar, supo que no había escapatoria. Por muy rápida que fuese, sabía que aunque consiguiera pararla, estaba condenada.

"Lo siento, Sasuke-kun. Naruto…" pensó, mientras cerraba sus ojos.

"¿Qué demonios…?" escuchó Sakura, antes de que una ira asesina causara que todas las batallas se detuvieran. Sin estar muy segura que había pasado, Sakura abrió los ojos, para encontrarse con un pequeño zorro de dos colas frente a ella. Al principio, pensó que Kisame había sentido piedad por el animal, pero después se dio cuenta que ese odio provenía del pequeño animal. Fijándose mejor, se dio cuenta de que el zorro parecía estar rodeado de chakra rojo, y era este el que había detenido la espada.

"No deberías atacar a mis amigos, Kisame."

El ninja renegado volteó sorprendido, para encontrarse con un joven envuelto en una capa negra, muy parecida a la suya, pero sin nubes rojas. No entendía como el extraño se había acercado tanto sin que lo hubiese notado.

Con un movimiento parecido al que hace uno cuando mata a un mosquito, el chico mando volando a Kisame varios cientos de metros, y sin ninguna prisa volteó a mirar a Kabuto.

"¿Qué haces tú aquí?" le preguntó, tomando una pose de pelea más precavida.

"Me insultas, amigo mío. ¿No te alegras de verme?" se burló Kabuto, mientras comenzaba a retroceder. Con un destello, el extraño de la capa negra se encontraba detrás de él y sin ningún esfuerzo lo apuñaló con una katana de hoja negra. Los ojos del ninja del sonido mostraron un dejo de sorpresa durante un instante, antes de que una sonrisa se extendiese por su rostro.

Mientras su piel comenzaba a caer como arena seca, alcanzó a susurrar unas últimas palabras que todos los shinobis de Konoha alcanzaron a escuchar.

"Te has vuelto muy poderoso, Naruto-kun."

Con un suspiro de enfado, Naruto dejó caer el cuerpo de quien estuviese posesionado por Kabuto, y con una mirada se dio cuenta de que el cuerpo de Kisame también había cambiado.

"Malditos locos." Susurró, mientras el pequeño zorro de dos colas saltaba a sus brazos. Con la resignación impresa en todo su cuerpo, el chico volteó a ver a los que fueran sus compañeros de equipo, mientras se quitaba el sombrero que cubría su rostro.

"Hola, chicos."