¡Hola!
¡Aquí está el primer capitulo! Muchas gracias a todos/as los que se han animado a dejarme un review para comunicarme su ilusión por la continuación y a tranquilizarme por la lentitud. Espero que os parezca que la espera ha valido la pena. Hoy no me voy a enrollar más, os dejo con el capitulo, empezaremos con un poco de drama, pero no demasiado. Un saludo!
Capitulo 1: Shouri
Viernes 17 de abril del 2009, después de la hora de la comida.
"I am a soldier – Zachit ya... I opechnik I sudya…"
- ¿Sí?
- ¡Shou-chan! – gritó la voz de su madre al otro lado - ¡Oh Shou-chan! ¡Es maravilloso!
- ¿Qué ocurre, Mama? – preguntó el joven sin tomársela demasiado en serio, solía emocionarse por cualquier cosa.
- ¡Tu hermano! ¡Yuu-chan... por fin...!
- ¡Ofukuro! – la interrumpió el grito de su hermano menor.
"¿Cuándo ha llegado Yuu-chan a la tierra?" Se preguntó el mayor molesto de que nadie le hubiese avisado.
- ¡Dame el teléfono! – demandaba ahora el chico al otro lado de la línea.
Shouri pudo oír ruidos que debían ser de forcejeo
- Pero Yuu-chan... – gimoteó Miko, aka Jennifer, en respuesta.
A partir de ahí el semi-mazoku no pudo oír nada más, probablemente Yuuri se había hecho con el control del aparato y lo estaba tapando con su mano.
- ¿Shouri? – oyó finalmente al chico preguntar.
- Sí, sigo aquí. Ahora, ¿puedes decirme a que viene tanto alboroto?
- Oh, nada, no es nada – replicó el menor con una risita nerviosa.
"Mentiroso" pensó el otro. Le estaba ocultando algo seguro.
- Yuu-chan – insistió con tono de reprimenda.
- En serio, Shouri – dijo Yuuri intentando parecer calmado – sólo quería avisarte de que me llevo a otousan y okaasan a pasar el fin de semana conmigo en Shin Makoku.
- ¿Y eso?
Yuuri volvió a soltar una risa nerviosa.
- Ya sabes, para fortalecer los lazos familiares y eso – contestó.
- Yuu-chan – le reprochó de nuevo Shouri.
- Oye, hablamos de ello a la vuelta, ¿vale? – le pidió su hermano con voz suplicante.
- ¿Y por qué no ahora? Puedo estar allí en...
- Nos vamos en cinco minutos – le cortó el joven rey.
- ¡Pero, Yuu-chan! ¡Si ni siquiera nos hemos visto!
- Lo sé, lo sé, pero no tenemos mucho tiempo. Otousan tiene trabajo el lunes. Te prometo que cuando vuelva nos vemos y hablamos todo el tiempo que quieras, ¿de acuerdo? – Yuuri había abandonado el tono de súplica.
Tampoco es que se lo estuviese ordenando ni nada, pero había cierta firmeza en su voz que no dejaba mucho lugar a discusión. Aún así, Shouri lo intentó.
- Yuu-chan... – empezó a protestar, pero la intervención de una nueva voz al otro lado de la línea le interrumpió.
- ¡Henakoko! – gritaba.
Aunque la distorsión del teléfono y la distancia le impidiesen distinguir la voz, el mero término utilizado le indicó al hombre de quien se trataba: Wólfram.
- Date prisa – estaba diciendo ahora – ¡Qué no vamos a llegar a cenar!
- Ya va, ya va – contestó Yuuri con resignación – Shouri – dijo volviendo a hablarle a él – Tengo que dejarte, ya te llamo el domingo cuando volvamos y seguimos hablando, ¿De acuerdo? Cuídate. ¡Y dale saludos a Naie!
- Es onii-chan – trató de recordarle Shouri, pero fue inútil, el otro ya había colgado el teléfono.
(La canción es la entradilla de la segunda temporada de Ghost In The Shell, un anime de culto entre los otakus. He pensado que es el tipo de música que Shouri le pondría al móvil, jeje).
Lunes 20 de abril de 2009, media tarde.
Ambos hermanos entraron en el dormitorio en silencio. Shouri echó un vistazo rápido a su viejo cuarto, en desuso desde hacía un par de años, cuando había empezado a vivir con Naie. Todo estaba tal y como lo había dejado, aunque resultaba un poco raro sin el hueco del ordenador.
- ¿Y bien? – preguntó cuando oyó a Yuuri cerrar la puerta.
El chico lo miró nervioso. Llevaba portándose así todo el tiempo desde que habían hablado el viernes anterior.
- ¿Qué tal si nos sentamos? – sugirió señalándole la cama mientras se lanzaba a coger la silla del escritorio.
El mayor le vio dar un trompicón y echó la vista al cielo. A pesar de que Yuuri siempre había sido un chico activo y deportista, en el momento que se ponía nervioso se volvía tan torpe como un patito mareado. Y ni siquiera el haber crecido (ahora ambos tenían la misma altura) o la magnífica forma física en la que se encontraba (entrenaba a diario), habían podido corregir eso. Shouri se sonrió internamente, eso demostraba que Yuu-chan siempre seguiría siendo su hermanito pequeño. Con ese alegre pensamiento, tomo asiento en la cama y esperó a que el otro hablara, cosa que parecía que no era capaz de decidirse a hacer.
- Suéltalo ya, Yuu-chan – le dijo finalmente.
- ¡No me llames así! – protestó el chico – ¡Ya no soy ningún crío!
- ¡Oh! Vamos, Yuu-chan. No te pongas así – trató de calmarle Shouri al ver su brusca reacción – Sólo es un apelativo cariñoso.
- Sí, que se utiliza con los niños pequeños – rebatió el otro con contundencia y frunciendo el ceño.
- Sigues siendo más pequeño que yo – razonó el futuro Maou de la tierra.
- Pero ya no soy ningún niño, Shouri. Tengo 23 años. Hace tiempo que alcancé la mayoría de edad – le dijo – En ambos mundos – añadió a continuación reforzando su argumento.
- Eso me da igual – insistió el mayor cabezota – Eres mi hermano pequeño, y la edad que tengas no va a cambiar ese hecho. Así que te voy a continuar llamando Yuu-chan si me da la gana. Y tú me deberías llamar onii-chan.
- ¡Eres imposible! – exclamó Yuuri exasperado levantando simultáneamente los brazos en gesto de protesta y dejándose caer hacía atrás.
- Realmente no entiendo por qué tanto alboroto por un mero apelativo.
El otro le echó una mirada asesina y fue a volver a protestar, pero antes de que llegara a hablar, su hermano volvió a intervenir.
- Además, no creo que me hayas traído aquí para hablar de eso.
Yuuri se quedó callado durante un segundo.
- No, es cierto – admitió al fin – pero es precisamente esa actitud tuya lo que lo hace tan difícil – concluyó con un suspiro.
- ¿Difícil? – inquirió Shouri con sorpresa - ¿Qué ocurre Yuu-chan? – preguntó poniéndose repentinamente serio.
No le gustaba la idea de que su hermano pensase que no podía hablar con él de las cosas. El chico le miró como estudiándole, meditando que hacer.
- Dilo de una vez – pidió con contundencia finalmente.
El Maou dejó escapar un nuevo suspiro y habló por fin.
- Wólfram y yo nos vamos a casar – expuso con voz monótona – En poco más de dos meses – añadió.
Shouri ni siquiera parpadeó. Por un segundo, su hermano pequeño creyó que hasta se había olvidado de respirar. Las palabras resonaban en la cabeza del mayor, tratando de tomar forma, de adquirir significado, sin que él se lo permitiera, demasiado asustado por las consecuencias, aunque no pudo resistirse por mucho tiempo. Pero la comprensión no implicaba la aceptación.
- No, no puede ser – dijo con voz ronca.
- Lo es – rebatió con firmeza Yuuri.
- ¡Pero es un chico! – exclamó a la vez que se levantaba, volviendo a la vida por fin.
- Creí que eso nunca te había importado – comentó el menor estupefacto, los ojos abiertos como platos.
- ¡A mí no! ¡Pero a ti sí! – le reprochó Shouri enfatizando sus palabras señalándole con el dedo.
- ¡Pero que ocurre con todo el mundo! – gritó el joven rey llevándose las manos a la cabeza - ¿Qué debo hacer para que dejéis de pensar que tengo sigo teniendo perjuicios contra eso? ¿Emitir un comunicado?
- No estoy hablando de prejuicios – rebatió ahora Shouri más calmado Sino de preferencias. A ti siempre te han gustado las chicas. ¡Y no te atrevas a negármelo! – le demandó con voz amenazadora.
- No, no voy a negarlo, siempre he tenido preferencia por las chicas – concedió entonces su hermano pequeño.
- Entonces, ¿por qué?
El menor fue a responder, pero una idea asaltó la mente de su hermano que le interrumpió bruscamente.
- Te está forzando – dijo, como si hubiera tenido una revelación – Ese egoísta y caprichoso pequeño lord mimando te está forzando al matrimonio.
Yuuri se quedó mirándolo con la boca abierta como un pez, perplejo de aquello a lo que sería capaz de llegar su hermano con tal de negar lo que estaba pasando, aunque se recuperó rápidamente. Puede que fuese su hermano, pero no tenía ningún derecho a insultar de esa manera a Wólfram.
- No te preocupes, Yuu-chan – estaba diciendo en ese momento Shouri con gesto ufano – Yo me encargaré de hablar con él.
- ¡Ni se te ocurra! – le gritó alarmado.
- Vamos, vamos, Yuu-chan – le recriminó – No deberías tenerle tanto miedo. Pero no te preocupes, yo me encargaré de todo – le quiso calmar dándole unas palmadas de apoyo en la espalda.
Shouri realmente estaba endicho de felicidad, pensando que iba a salvar a su 'desamparado' hermanito pequeño de las terribles garras del rubio mazoku. Dicho hermanito, sin embargo, no compartía esa alegría. Viendo que el mayor hacía ademán de volverse hacía la puerta, se levantó con rapidez y le echó la mano a la muñeca, atrayéndole bruscamente hacía él.
- He dicho que ni se te ocurra – le dijo con voz ronca y amenazante, el agarre bien prieto.
- Yuu-chan – barbotó el mayor sorprendido por la rudeza de las maneras de su hermano.
- Wólfram no me está forzando a nada, así que más te vale no ofenderlo acusándolo de algo así – aclaró con contundencia el interpelado.
- Pero... si no es él, ¿qué? – empezó a inquirir el otro con pasmo - Su familia, su... – puso cara de haber tenido otra ocurrencia – Ya sé, es otra confusión de costumbres. Has vuelto a liarla y...
Yuuri apretó los dientes y le soltó repentinamente la muñeca, la mano entera en tensión, como si estuviese controlándose para no hacer justo lo contrario y en lugar de apartarse, apretarle con más fuerza. A continuación respiró profundamente y calmándose de nuevo se sentó en la mesa, dejándose caer con pesadez.
- Con lo listo que eres y lo terriblemente alcornoque que puedes llegar a ser cuando no te da la gana comprender algo – le reprochó a su hermano.
- ¿Eh? – protestó el otro entre sorprendido y molesto.
- Estamos hablando de mi boda, Shouri, de algo que afectará por completo a mi vida y mi futuro. ¿Realmente crees que haría algo tan importante como casarme sólo porque por un malentendido?
- ¿Acaso no te has pasado ocho años comprometido sólo por ese motivo? – rebatió el mayor.
- ¿Y el hecho de que vaya a casarme con esa misma persona con la que llevo ocho años prometido no es indicativo suficiente para ti de que tal vez no rompí el compromiso por algo más que una costumbre? – le lanzó entonces Yuuri.
El mayor de los shoukokus se quedó mirando a su acompañante, cara de pasmo, mientras el significado implícito de sus últimas palabras le sacudía con toda su fuerza.
- Estás diciendo que... – empezó a preguntar, pero no acabó.
Cogió aire y empezó a moverse poco a poco, desplazándose hasta la cama y sentándose en ella de nuevo, sus movimientos increíblemente lentos. Hizo una inspiración profunda y volvió a intentar acabar la frase.
- Estás diciendo que lo haces porque quieres – dijo al fin.
- Estoy diciendo que lo hago porque lo quiero – corrigió el Maou
Era una pequeña pero importante diferenciación.
- Pe... pero – tartamudeó Shouri – las chicas... has dicho que...
- He dicho que prefería a las chicas – le cortó su hermano – pero Wólfram es... – no supo como explicarlo – Wólfram – dijo al fin.
El otro puso cara de no captar la idea. Yuuri suspiró. Su hermano estaba siendo realmente denso con el tema, sobre todo considerando lo agudo que solía ser.
- Las chicas me gustan de una manera general, su físico, su aspecto me resulta más atractivo que el de un hombre. Pero cuando estás con alguien, su aspecto no es más que un factor más dentro de una enorme lista. Mira a Naie.
- ¿Qué le ocurre? – preguntó Shouri poniéndose a la defensiva.
- Todos los sims que te solías crear para jugar con el ordenador eran de chicas con cara inocentona, grandes pechos y rasgos europeos. Naie no encaja en nada con ese perfil, ¿No crees?
- No entiendo a dónde quieres llegar con eso. Lo sims son sólo...
- ¿Un perfil ideal de belleza que no tiene valor sobre la personalidad o la compatibilidad? – completó el pequeño por él.
- Exacto – confirmó asintiendo con la cabeza.
- Si entiendes y estás de acuerdo con eso, ¿por qué te extraña tanto que pueda querer a Wólfram? – hizo una pausa, pero como su hermano no replicaba nada siguió hablando – Sé que a veces puede ser un poco gritón o mimado, pero es leal, valiente, responsable, tiene un corazón que no le cabe en el pecho y... bueno, muchísimas cosas más. Pero, sobre todo, Shouri, nos compenetramos, nos compenetramos mucho más de lo que pudieras imaginar jamás – su voz se dulcificó al decir eso último, como si estuviese recordando algo agradable.
El mayor siguió sin contestar. ¿Qué podía decir? Había sospechado que las cosas acabarían así desde el momento en que vio a su madre ponerse a chillar de contenta al oír que ambos estaban comprometidos. Shibuya Miko tenía muy buen olfato para este tipo de asuntos. Y aunque él no era tan bueno, no le había pasado inadvertido como durante aquellos años la relación de ambos chicos se había ido estrechando cada vez más, ni como las miradas de Yuuri habían pasado de evitar pararse demasiado tiempo en Wólfram a apenas poder apartarse de él. Tampoco es que eso le molestara realmente. El rubio mazoku podía ser un incordio a veces, pero era un noble instruido muy capaz de ayudar al Maou, un soldado completamente fiel a su rey y una persona que amaba a Yuuri como tal, no por su posición o poder. ¿Qué más podía pedir para su hermano? "Una linda chica que le dé hijos" Le dijo su parte más práctica. Rechazó rápidamente la idea. Si Yuuri amaba a Wólfram, mientras fueran felices juntos, eso le daría igual. Y si quería más hijos, los adoptaría, como hizo con Greta, y sería tan feliz con ellos como si fuesen de su sangre. Él era ese tipo de persona.
- Yo siempre creí que te caía bien Wólfram y que aprobabas nuestra relación – volvió a hablar el pequeño ante el silencio de Shouri.
Su voz sonaba un tanto apenada. El mayor se apresuró a calmarle.
- No es eso – le dijo – Realmente no tengo nada contra Wólfram – y era cierto – Es buena gente y en estos años le he llegado a coger cariño. Y tampoco tengo problemas con vuestra relación. Sé que te quiere y si dices que tú también a él no veo inconvenientes en que estéis juntos.
- ¿Entonces? – preguntó Yuuri confundido.
El mayor de los semi-mazokus suspiró. Esa era una buena pregunta, porque a aquellas alturas ni él mismo estaba seguro. Se cuestionó a si mismo y una sola palabra apareció en su mente: pronto.
- Sois muy jóvenes, Yuu-chan – dijo dando forma a ese pensamiento – ¿Qué necesidad tenéis de casaros tan pronto?
- Y así volvemos a dónde habíamos empezado – bufó el otro shoukoku – Ya no soy ningún crío, Shouri – volvió a insistir, cierto enfado en su tono – Soy mayor de edad, hace tiempo que dejé de depender de otousan y okaasan. Llevo ocho años siendo responsable del gobierno de un reino entero y el mismo tiempo conviviendo con Wólfram. Incluso hemos criado una estupenda hija que ya está haciendo sus propios planes de boda.
- ¿Greta se casa? – preguntó alarmado Shouri.
Yuuri asintió.
- Con un joven caballero de su Corte – explicó – Y te he de confesar que eso me asusta un millón de veces más que mi propia boda.
- Es que es para asustarse, Yuu-chan, es una niña. No deberías consentírselo.
- Sería un poco déspota por mi parte hacer tal cosa, ¿no crees?
- ¡Pero es tu responsabilidad como su padre, Yuu-chan! ¡Tienes que impedirla que alga ninguna tontería!
- ¿Tontería? ¿Y por qué es una tontería? Bretrand es un buen chico. Y ella una joven responsable e inteligente. Y adulta. Así que, por mucho que me aterre, tengo que confiar en su buen criterio y dejarla hacer lo que crea más oportuno – hizo una pausa y luego añadió – Como deberíais hacer vosotros con Wólfram y conmigo.
Shouri puso un gesto duro al oír esto último. También le hizo sentirse más reforzado en su postura. Por las palabras de Yuuri, él no era el único que tenía reparos respecto a su boda.
- Así que como a ti te están poniendo pegas para que te cases porque eres joven, tú vas a dejar que tu hija lo haga a pesar de que es una locura. No es que sea algo que me anime a confiar en tu juicio, Yuu-chan, de hecho me da más motivos para negarte mi permiso, ya que me demuestra lo inmaduro e irresponsable que eres.
Si el gesto del mayor se había vuelto duro, el del pequeño se tornó lívido por la ira.
- Me tachas de inmaduro porque tengo el valor suficiente como para dejar a mí hija crecer y manejarse por sí misma – empezó a decir con voz bronca – Me acusas de irresponsable porque quiero formalizar de una vez mi relación con Wólfram y asumir un compromiso serio y legal con él – el tono fue subiendo a medida que hablaba- ¡Y te atreves a decirte que no me vas a conceder tu permiso como si tuvieses alguna autoridad sobre mí! – ahora gritaba a pleno pulmón, completamente furioso y erguido de nuevo - ¿Cuándo te va a entrar en la cabeza? – empezó a señalar a un lado y otro con el dedo -¿Cuándo os va a entrar a todos en la cabeza que no podéis seguir controlando cada paso que doy, tomando decisiones por mí, u ocultándome cosas porque es "peligroso" que las sepa?
Shouri no sabía muy bien lo que estaba pasando. La reacción de su hermano era demasiado violenta como para las palabras que la habían provocado, y su forma de hablar indicaba que no sólo se refería a algo hecho por él, sino también a actos de otros que le habían herido y afectado profundamente. Quiso frenarlo, tranquilizarlo, pero en el calor del momento, en lugar de actuar racionalmente, respondió de la peor manera posible. Levantándose a su vez le grito:
- ¡Shibuya Yuuri! ¡No te consiento…!
No llegó a completar la frase. Antes de que hubiera terminado Yuuri se había abalanzado sobre él y le había acorralado contra la cama, haciéndole perder el equilibrio. El mayor de los shoukokus trató de mantener la posición, apoyando las manos y manteniéndose en pie, pero sin poder estirarse del todo, superado por el cuerpo amenazante de su hermano que le quitaba el espacio. Ambos se quedaron frente a frente, la cara de Yuuri por encima de la de Shouri y el futuro gobernante semi-mazoku no pudo evitar tragar saliva al percatarse de que los ojos de su hermano estaban a medio camino entre su aspecto normal y el que mostraban con su otra personalidad.
- ¿Quién eres tú para poder consentirme o negarme nada? – le dijo el chico, su voz endurecida y grabe en un tono muy cercano al del Maou – Puede que tu mayor edad valiera de algo mientras aún no era legalmente un adulto, pero ahora no te sirve de nada. No eres el cabeza de familia, tu rango y tu poder son inferiores a los míos. Ni siquiera puedes jugar la baza de la experiencia porque no has vivido ni sufrido ni la mitad de cosas que yo en estos últimos ocho años. Así que dime, onii-chan – había un claro tono sarcástico en su voz al pronunciar el apelativo – que piensas… - sus palabras se vieron cortadas por el ruido de la puerta al abrirse de golpe.
- ¡Yuuri! – se oyó a Wólfram llamarle imperiosamente.
Yuuri tembló y cerró los ojos. El rubio mazoku se acercó hasta él con calma y le puso la mano en el hombro. Shouri notó como el cuerpo de su hermano se relajaba de inmediato. El menor se apartó y él se irguió del todo, expectante, sin saber muy bien que esperar a continuación. El joven rey se dio la vuelta y se alejó un par de pasos más, hasta colocar una de sus manos en el respaldo de la silla, como buscando apoyo, la otra enlazada con la de Wólfram. El soldado se colocó junto a él y empezó a acariciarle con suavidad el brazo, tratando de ayudarle a calmarse, aunque tenía la vista fija en Shouri, con un claro brillo de reproche en sus profundos ojos verdes.
- Siento haberte gritado así – dijo finalmente Yuuri.
Su voz sonaba ronca como consecuencia de haberla forzado anteriormente, pero tranquila.
- Ha estado fuera de lugar – concluyó.
Luego hizo una pequeña pausa para tomar aire y continuó.
- Pero eso no cambia las cosas, Shouri. Wólfram y yo nos vamos a casar. Es una decisión tomada y nada de lo que digas va a cambiarla. Si estas de acuerdo con ello, bien, sino… pues me dolerá mucho, pero no me detendrá.
Shouri empezó a hablar, pero Yuuri le cortó levantando la mano.
- No hay nada más que discutir, Shouri. Yo… Yo sólo espero que algún día llegues a comprenderme y seas capaz de asumir que quererme y preocuparte por mí no significa organizarme la vida y supervisar cada detalle de lo que hago – suspiró – ahora me voy, no quiero volver a perder los nervios.
Y con esas palabras salió de la habitación, su hermoso "prometido" pegado a él. En el momento en que la puerta se cerró tras ellos, Shouri se dejó caer en la cama, sus piernas se habían quedado flojas y temblonas una vez que había pasado la tensión del momento y su mente se había convertido en un auténtico torbellino. "¿Qué demonios ha ocurrido?" Se preguntó confundido.
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Esto ha sido todo por hoy. Comentarios sobre vocabulario:
ofukuro: Es uno de los múltiples términos para madre. Es bastante familiar.
okaasan: Otro. Es más formal que el anterior, aunque no tanto como el hahaue que usa Wólfram normalmente.
otousan: El equivalente en categoría a okaasan para padre.
He elegido cuales de estos términos usar en base a lo que he observado en el anime. Otro detalle más. El Mama del principio que usa Shouri no está mal escrito, es así, porque es en inglés (sí, ellos tienen mother, mum, mumi y mama). Es como Miko siempre pide a sus hijos que la llamen.
En el próximo update: Shouri está tan confundido que no sabe ni él mismo porque está en contra de que Yuuri y Wólfram se casen. Descubriremos lo que esconde su subsconciente y cuál será su posición final sobre la boda con la ayuda de cierto rubio y de un nuevo personaje: Capitulo 2 - Naie.
Espero tenerlo pronto.
¡¡¡Y también espero vuestras reviews!!!
Salut!
