Perdón por no subirlo el viernes si alguien lo estaba esperando, es que se me había borrado el capitulo y como no me llamaba la atención escribir lo mismo dos veces, pensé en algo diferente que escribir. Espero lo disfruten y si no una enorme disculpa.
Perdonen mis faltas de ortografía, les juro que intento no tener, pero aun me falta estudiar más al respecto.
Última parte:
Borracho atrevido
Eren salió por la puerta trasera, se sentó sobre las escaleras y sacando su cajetilla planeaba fumar un cigarrillo, intento una vez dando vuelta a la tuerquilla de su encendedor, luego dos, pero la flama no salía, harto lanzó en encendedor contra la pared de enfrente.
Hundió su cabeza entre sus manos aspirando con fuerza, se había peleado con el jefe del lugar por no querer quedarse horas extras, el hombre dijo que le bajaría el sueldo y el termino explotando en un montón de insultos, quería, no, necesita un cigarrillo ahora mismo o va a explotar. No siempre fue de esa manera, hubo un tiempo donde fumar le parecía una tontería, algo sucio, pero luego de estar rodeado de tanta gente fumadora terminó encontrándole el gusto, la calma tallada en cada inhalada.
De pronto la puerta se abrió y uno de los chicos de la barra llamado Armin asomo su cabeza.
—Henry, te están buscando —. Su voz era muy delgada al igual que su cuerpo.
Eren pensó que eso era imposible porque nadie sabía de su trabajo, a no ser que su madre lo hubiera descubierto, el corazón se le detuvo unos segundos imaginando a la mujer esperándole dentro del bar totalmente decepcionada, seguro había sido el chismoso de Jean que le había amenazado días antes con decirle de su trabajo a su madre.
—¿Quien? —el rubio no contestó, en cambio pareció pensarlo, en serio estaba poniéndole nervioso. —¡¿Quién es Armin?! —grito sin importarle que el rubio no tenía la culpa de nada, estresado ya estaba y ahora tenía también los nervios de punta.
—Es un hombre, me he olvidado de preguntar su nombre, estaba ocupado descubriendo a quien buscaba exactamente porque me había dicho otro nombre y luego le pedí que te describiera, pero solo entendí que se trataba de ti cuando dijo que tu cabello era largo. —la lengua se le trababa al rubio por los nervios, Eren era muy explosivo.
Eren respiro más tranquilo ahora, adivinaba quien era, sabía que vendría en algún momento, de hecho, le sorprendió que tardará tanto, casi un mes de su encuentro y por fin estaba ahí.
—Iré en un momento. —agitó su mano y el rubio se fue asintiendo.
Si bien sabía que el otro le buscaría, estaba deseando que no lo hiciera. No negaba que pensaba en él, pero quizá esa era la peor parte de todo, era como una plaga para su negocio, esa semana apenas pudo trabajar.
Entró al lugar, camino hasta la barra donde le identifico con el bastón contra el taburete y su espalda recta. Está vez vestía un saco de cuadros en tonos grises y una camisa negra de cuello alto, se veía elegante.
—Hola Levi, ¿Qué te trae por aquí? —tomo asiento junto a él, Farlan detrás de la barra le miro extrañado, tendría que haberse ido a casa desde hace un rato.
—Quería encontrarme contigo —. Su voz era tan calmada y recta como la recordaba, su cabello estaba tan correcto como aquella vez, lacio y brillante bajo las luces de la barra y su rostro teñido en un rojo opaco por el color rojizo del lugar.
—¿A qué se debe eso? Dime que no te enamoraste de mi —río un poco rodando en el banco colocando sus codos en la barra, su pierna se cruzó sobre la otra y miró sin interés al Drag en la tarima que imitaba a Cher. —¿Quieres una hora? Podemos ir a los baños.
—No quiero una hora, Ere..— antes de terminar de pronunciar su nombre el castaño le hizo callar con su dedos sobre sus labios, miró por encima de su hombro al chismoso de Farlan que no les quitaba la mirada de encima, en especial a Levi.
—No digas mi nombre verdadero, intento mantener mi trabajo y mi vida privada separadas. —Eren retiro su dedo, le observo unos segundos saboreando las facciones con sus ojos, llevaba unos lentes negros alargados al final que se le veían fantásticos, le resaltaban sus pómulos y su profundo color blanco de piel. El azabache dirigió su cabeza hacia él y buscando su mano sobre la barra se encontró con su codo, tímido primero le acaricio con la punta de los dedos donde el hueso resaltaba, pero luego le recorrió el brazo hasta su muñeca y de ahí a su palma, el hombre le tocó la mano con gusto de tenerla cerca y el no evito sonreír un poco. —Eres curioso. Dime que no te has enamorado. —repitió en un tonto más compasivo, le quito los lentes y se los puso el, dio una vuelta en la butaca y se miró en el reflejo de las vitrinas agitando su cabello para lograr una apariencia casi rockera. —Se me ven bien, pero en serio Levi, soy un pequeño hijo de perra, no debes enamorarte de un puto, es sentido común.
Farlan le dirigió una mirada curiosa a Levi ahora que no tenía sus lentes, Eren se los regreso y dando un salto se bajó del taburete. —Deberíamos salir de aquí, mi turno termino, además tuve una discusión con el jefe y Farlan te está mirando como el bocadillo de esta noche —se acercó un poco a su oído solo para soplarle lo siguiente como si contara un secreto que solo ellos dos podían saber—: Me pone un poco celoso.
Levi sintió ese cosquilleo tirar de sus tripas, el castaño le tiro del brazo hasta la puerta trasera donde sale a sentarse.
Al salir el castaño le soltó, pero Levi atrapó su mano de regreso en el aire, le gustaba el contacto, su mano que se sentía tan delicada como la mano de un hombre puede sentirse. Eren le empujo contra la pared y lo sintió arrodillarse, pero le freno en cuanto supo de sus intenciones. —No vine buscando esta clase de servicios, yo solo quiero hablar.
—No buscas a la persona indicada entonces, no soy terapeuta.
Levi sabía que lo que sentía y decía es una estupidez, ¿acaso el chico no era un prostituto? Era ridículo creerse especial en la vida del menor, el haberse acostado con él fue simplemente trabajo para Eren, era una tontería siquiera llegar a pensar que el chico lo disfruto, lo más probable es que solo es un buen actor ¿Qué cosa tonta le podía hacer creer que Eren disfruto cuando el acto no era ni siquiera con alguien de su elección?
Era cierto, Eren podía escribir un libro entero a todos esos hombres que le miraron y elogiaron sus habilidades como si eso fuera algo que le hiciera sentir bien, pues claro que era bueno, venía trabajando en eso desde hace mucho, o aquellos que en serio creían que le gustaba cuando lo único que hacía era poner su cerebro en otra parte, solo soltando gemidos como quien coloca su canción acostumbrada. Tampoco le interesan sus razones, todos se las decían como excusas, que si sus esposas no les entendían, que si su novio estaba muy delicado, le valía poco si nunca pudo salir del closet, lo que quería era que le dejaran hacer su trabajo y se largaran lo más pronto posible, así que ponía sus trucos en marcha para hacerlos largar lo antes posible. Pagar por sexo era la clase de cosas que solo un hombre mediocre haría, razón por la que nunca sintió empatía por ninguno. Luego estaban aquellos que le trataban de forma amable, como si eso lo hiciera mejor para él, menos comprado, pero a fin de cuentas era eso, y estaban aquellos otros con los que peleaba cuando alguno rompía las reglas como besarle o quitarse el condón, le insultaban entonces llamándole prostituto o puto como si fuera un insulto, ¿que no eran ellos los que le habían buscado exactamente por eso? Y otros más que le habían llamado cruel al rechazarlos, diciendo que no tenía sentimientos, no era su problema que se enamoraran, ¿quería dinero? Claro que si, por eso trabajaba de puto, ¿o acaso todos esos tipos creían que lo hacía por gusto? Que le gustaba tener tipos horribles sobre el solo porqué lo disfrutaba, pocas eran las veces si no es que nunca, la mayoría de las veces tenía miedo de encontrar sangre en su trasero, les odiaba desde el principio, solo quería gritarles a la cara que les odiaba, pero solo les sonreía.
Y aunque le dolía admitirlo, su ego se iba en eso, se quería arrancar la cabeza por lo que le había sucedido aquella noche, Levi le había tocado una fibra sensible, una de amabilidad y una empatía que no había hallado en alguien más, le recordó un poco a el mismo en su primera vez. Ahora había tomado ese rol de súper héroe, de querer conocerle, seguramente le preguntaría de nuevo sus razones de trabajar en aquello e intentaría ayudarle, enamorado de él, comúnmente no le importaría, el problema era que ahora también se sentía un poco asustado, no podía explicarlo.
Quería golpearle el rostro, tomar ese estúpido bastón con sus dos manos y darle de golpes en el estómago hasta hacerlo doblar, que se alejara, ser cruel con él para que no volviera.
—Levi, soy un prostituto y eso es decirlo de bonita manera ¿Qué esperas de mí? —se sentó de regreso en las escaleras.
—Te pagaré, el tiempo que hablemos te pagaré —dijo sin duda alguna.
—Levi, en serio no debes enamorarte de mí, soy un puto, no me enamoro de las personas, solo los utilizo haciéndoles creer que me utilizan a mí. Y tú solo estás enamorado de esta idea de que soy un chico imparable, totalmente candente y fogoso, pero eso es solo lo que muestro a mis clientes, no es lo que soy. —Levi podía sentir la resignación de Eren en su voz, escuchándole suspirar al describirse de esa manera, como si se conociera muy bien o como si ya hubiera intentado enamorarse y fracasado.
—Lo sé, sé que es tonto, idiota, estúpido y que debería dejar de pensar en ti, pero no puedo así que solo por esta vez, Eren.
Eren saco sus cigarros de nuevo, coloco uno en su boca y busco el encendedor que antes lanzo al suelo, esta vez prendió al primer intento.
—¿Fumas? —le pregunto Eren como invitación.
—No, lo he dejado.
—Suertudo, ¿entonces es verdad? ¿Estás enamorado de mí? Solo un cliente más se ha enamorado de mí, termino gritándome que no tengo sentimientos y demás cosas, espero no termines de esa manera.
—Lo estoy y no sería capaz de hacer eso ni ahora ni en el futuro. —Eren tuvo el impulso de reírse, sonaba tan serio, él lo decía más en broma, pero Levi no parecía del tipo que hacia bromas.
Hablaron un rato apenas de cosas como el cigarrillo, de lo calurosa que estuvo esa semana, fue una plática sin un sentido en realidad. Al día siguiente volvió con rosas, al siguiente con girasoles y al siguiente con tulipanes y al siguiente no conocía el nombre de la flor y tampoco de las que le siguieron de ahí en adelante, le llevaba a su casa en su carro, el chofer ya le reconocía, no había muchas palabras, pero en poco tiempo se volvió una rutina esperarle al acabar su trabajo.
En su trabajo los demás chicos le decían que solo quería enamorarlo para tener una forma de acostarse con el sin tener que pagarle, pero Eren no creía que fuera esa su intención porque Levi tenía dinero o eso parecía y no había intentado ni siquiera besarle.
En cambio, Eren una noche en la parte trasera del auto intento arrodillarse de nuevo diciéndole que solo sería un agradecimiento por llevarlo a su casa diariamente por varias semanas, pero el mayor le alejo nuevamente cuando jalaba de su cinturón, eso le había molestado de manera demencial así que se sentó de nuevo y se cruzó de brazos. —¿Entonces qué es lo que quieres de mí? No voy a enamorarme de ti, Levi, déjalo de una vez si crees que por estos detalles yo me enamorare. —El azabache era tan callado que Eren a veces sentía que le intimidaba.
—No lo hago para que te enamores de mí, lo hago porqué yo estoy enamorado de ti.
Aquellas palabras le habían removido el corazón a Eren, pero su mente estaba furiosa, en serio quería tomar aquel bastón y darle de golpes con él por ser tan tonto, estaba seguro que podría pedirle dinero y Levi se lo daría sin dudarlo, pero no lo haría porqué es Levi y eso le hace estar tan molesto.
—Es ilógico, sácate esa idea de la cabeza, Levi. —sus palabras eran duras. —No estás enamorado de mí, solo estas encaprichado porque fui el primero, de haber sabido que sería de esta manera no habría aceptado el trabajo. —Miro hacia la calle por la ventana. —Ni siquiera me conoces y afirmas amarme, no es por mi apariencia porqué no puedes verla así que debe ser por el sexo, si es lo que quieres está bien, pero deja ya de jugar al caballero entonces.
—No quiero sexo. —afirmo y no volvió a decir más.
Claro que no le amaba por su apariencia o por el sexo, le gustaba por la forma en que sus labios le habían dejado los suyos deseando por ellos cada día, como un suspiro robado, con el sabor a beso caliente en sus labios y el ardor en su piel por sus pequeñas garras que rasparon, por esa forma de dejar a sus oídos con ganas de escuchar más, aquella desvergüenza que mostraba sin darse cuenta y esa dulzura en su risa, su piel sedosa. Le amaba en oración a cada suspiro que le hacía soltar al pensarle, y por aquella forma de volver loco a su corazón al grado en que con solo escucharle este se golpeaba contra sus costillas la frente, una y otra vez cada una más fuerte que la anterior, jamás se había lamentado tanto de perder la vista como ahora que había algo que deseaba ver más que nada.
—Como quieras.
El azabache estiro su mano y atrapo la suya, Eren la quito, pero luego algo en él se encogió dentro de su estómago y la tomo de regreso. En serio. No tenía que ser tan amable o sonreírle levemente de esa manera solo cuando le tomo la mano, no tenía que hacerlo sentir tan mal por ser un poco duro con él, o demostrarle tanto lo feliz que estaba con la caricia en su mano, le hacía querer disculparse.
Se volvió una costumbre, molestarse un poco, enojarse con gracia y luego solo sonreírle, disfrutar de su perfume en silencio queriendo tocarle un poco, queriendo que fuera menos caballero.
—Ahora sé porque nunca perdiste tu virginidad, eres demasiado lento.
—¿Tú crees? ¿Cómo lo harías tú? —Eren lo pensó por un rato.
—Pues es mas difícil de lo que pensé.
Luego días después Levi le conto que en realidad no siempre fue ciego, que no había perdido su virginidad antes porqué su pareja era muy creyente y esperaban a casarse para tener su primera vez juntos, pero él murió en el choque en el que perdió la vista, luego de eso no volvió a tener una pareja seria, pero tampoco le gustaba pensar en solo acostarse con alguien sin sentimientos.
Eren entendió entonces que Levi si era muy diferente a él, que debía seguir adelante, el próximo jueves que era cuando trabajaba de nuevo no subiría a su auto, no podía seguir jugando con él y dándole esperanzas de esa manera. Se sacaría su perfume elegante desde dentro y sus ojos olvidarían su cabello o esa piel blanca y esa sensación de calor cuando le tenía cerca, el placer de hacerle tragar saliva al acercársele demasiado.
Lo tenía todo fríamente calculado, cada oración que diría si este le pedía una explicación, todo lo había sobre pensado, solo que no contaba con que a dos días de ese pensamiento estaría caminando fuera de la universidad con uno de sus amigos de carrera discutiendo sobre la última clase del día, cuando en su vista se cruzaría Levi , pasando frente a él sin siquiera percibir su presencia.
El problema no era que Levi caminara frente a él sin notarlo, el hombre era ciego y no era un perro para olfatearlo así que eso era normal, lo que de verdad le ocasiono un dolor muy agudo en el pecho fue su compañía.
Tomada de su mano iba una chica y el reía cómodamente, Eren no recordaba haberlo escuchado reír antes como cuando esperaba tomado de la mano el cruce en la esquina del semáforo, la chica le beso la mejilla y el se sintió tan aplastado, absorbido por el suelo. Pero lo que le paro el latir fue el percatarse de que de su otra mano iba una niña que había llamado su atención al llamar a Levi papa.
—¿Pasa algo? —le había preguntado su amigo al verlo parado mirando a la pareja
—No, solo he recordado a mi madre, se parece un poco a esa mujer, pero venga, vamos. —mintió, era bueno en eso.
—Hombre lo siento, debe ser terrible, si madre muriera yo no sabría qué hacer, no sé ni lavar mi ropa y la comida se me quema todo el tiempo, además ya ves que soy un poco torpe y... —el chico siguió hablando y ellos siguieron caminando, Eren como es buen actor hacia como que le escuchaba, pero dentro tenía tantas ganas de tirarse a llorar.
¿No se suponía que él era el que quería cortar todo eso? Entonces porque le estaba doliendo tanto el saber que todo era mentira, que había sido engañado por un hombre que él consideraba tan bueno, tan bueno que debía alejarlo y ahora resultaba que era igual a todos.
En toda la noche no pudo dejar de llamarse tonto, pero claro que iba a ser así, que podía esperar de alguien que conoció en el trabajo, si para él era solo un prostituto y quien querría uno de pareja, como pudo creer que lo veía de otra manera.
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El jueves salió del bar a su hora normal y sin siquiera tener que mirar hacia el frente ya sabía que Levi estaba de pie frente a su automóvil negro tan fino y elegante como él, esperándole con su estúpido ramo, pero esta vez no se aguanto, que mas daba que fuera ciego, que probablemente fuera abusivo de su parte, el no podía con el coraje y a pesar de no ser un hombre agresivo tomo el ramo de sus manos y le golpeo con el algunas veces llamándole mentiroso, poco le importo que algunas personas le miraran.
—¡¿De qué hablas, Eren?!—Levi sentía los golpes del ramo y los pétalos entrando por su camisa hasta perderse entre el movimiento, intentaba en vano parar los golpes, pero no sabía ni de donde vendría el siguiente.
—¡Hablo de que eres un mentiroso! ¡Pero le mentiste al tipo equivocado, Levi! ¡Nadie me va a engañar de nuevo nunca! ¡Nadie, nadie, nadie! ¡Nunca más! —se sentía tan triste y molesto, decepcionado, sin poder evitarlo las lagrimas comenzaron a correrle por el rostro, ¿por qué tenían siempre que ser iguales? Incluso los que parecían buenos. —¡Nunca más! ¡Nunca!
Su brazo ya cansado ardía luego de darle de zapes con el ramo y lo dejo caer a su costado con las flores hechas trizas tomadas del tallo por su mano, con el plástico que las envolvía desecho luego de haber sido perfecto, los pétalos todos derramados sobre el azabache y la acera.
—Y yo que estuve por creerte, pero eres igual a todos. —le dijo apuntándole con el ramo para luego aventárselo. —Quédate con tus estúpidas flores y métetelas por donde te quepan y no vuelvas nunca.
El chofer bajo y Eren le miro acercarse a él con cierto temor porqué parecía un tipo fuerte, Levi se sacudió un poco el cabello y entonces alzo su rostro hacia él, ese que había mantenido agachado mientras el chico le rebotaba el ramo en la cabeza. Sus ojos tan claros parecían arder más que nunca, se veía enojado, su ceño se fruncía y el olor a flores apretujadas entraba por su nariz insistentemente, tenía un leve tono rojizo de puro enojo.
—Me largo ¿Y sabes qué Levi? Te hubiera salido más barato una hora que andarte con esas tonterías de que me querías de verdad. Si te acercas una vez más a mi le diré todo a tu esposa. —Dio una vuelta sobre sus pies y se largo escuchando al chofer preguntarle a Levi si estaba bien, pero a Eren poco le importaba, ojala y estuviera mal.
Al día siguiente Levi no fue, ni tampoco al siguiente, debía estar aterrado por su amenaza de que le contaría a su esposa, la quería mucho al parecer.
Pero el domingo se apareció frente a él, solo que no le estaba esperando fuera del bar, si no que el hombre llego tocando borracho a la puerta de su apartamento a las dos de la mañana, Eren se levanto con temor puesto que la zona donde vivía no era muy segura y ya había escuchado de algunos robos a sus vecinos, sus facciones se relajaron al preguntar —¿Quién es y a quien busca? —y recibir como respuesta un:
—Soy solo un ciego idiota que te ama y busco al hombre más hermoso que he conocido. —abrió la puerta entonces un poco molesto solo para ver a Levi un tanto ebrio, no demasiado, pero estaba claro que había bebido algo, debió haber tropezado algunas veces en las escaleras porqué se venía sobando las rodillas.
—¿Qué haces aquí, Levi? —su tono no fue amable, mucho menos gentil, en cambio fue cortante y agresivo.
—Déjame pasar, por favor, Eren. —le pidió dejando en paz su rodilla que antes masajeaba.
—No, ¿no tienes una casa donde llegar acaso? Tu esposa ya debe estar preocupada, eres un descarado total al venir a mi casa.
—Eren no tengo idea de lo que hablas, te has vuelto loco lindo, pero esta es la noche. —Aparte se atrevía a tomarlo por loco.
—No intentes mentirme, yo mismo los mire paseando, no te atrevas a negar a tu hija Levi porqué entonces si me decepcionare por completo. —el azabache nego con su cabeza de un lado a otro.
—Eren yo no tengo esposa, mucho menos hija.
—Todo aquello que decías de no querer mi cuerpo era mentira, solo me engañaste, solo estabas esperando a que me enamorara para entonces ponerme a chupártela.
—Eren calla, calla, calla, calla. —Soltó su bastón y inclinándose sobre el al interior del departamento le coloco la palma sobre sus labios.—Solo escúchate, ¿has perdido la cabeza? No puedo tener esposa ni hijos, ¿no recuerdas que yo era virgen cuando te conocí? ¡Yo era virgen! ¡Y no soy bisexual!
Algo en la cabeza de Eren hizo conexión como un cable suelto.
—¡Me has mentido sobre todo! ¡Maldito desgraciado! Yo los mire paseando, no puedes mentirme, tu, una mujer y una niña llamándote papa, no soy idiota Levi.
—¿Mikasa? Mikasa no es mi hija ¡Dios no! Ella solo me dice de esa manera. —Le atrapo el rostro con ambas manos, tomándole de las mejillas suaves. —Y la mujer era seguramente mi madre o Isabel. Eren yo no tengo razones para mentirte, si no he buscado sexo es porqué... —el azabache tomo impulso y le hizo retroceder hasta el interior de su apartamento, empujo la puerta con su pierna y esta se cerró mientras él se acercaba mas a cada paso y Eren retrocedía —Yo solo quería que tu buscaras mis labios en vez de arrodillarte cada maldita vez. Solo bésame, Eren, se que te sientes igual que yo ahora, tuve que tomarme unas copas antes de poder confrontarte así que tiene que ser hoy.
Eren aun tenía muchas preguntas y su cabeza era un torbellino de pensamientos, el aliento de Levi estaba sobre él, whisky y ron en sus labios.
—Bésame, Eren, bésame o miénteme y di que no te importo, ya no importa porque sé que lo hago, sé que me amas tanto como yo a ti, sé que no has vendido tu cuerpo desde un tiempo para acá y yo tengo la ilusión de que sea por mí, solo bésame, quémame Eren, compadécete de este pobre hombre ciego que no hace más que amarte, que no quiere más que un beso que me prenda en fuego. —Eren choco con su piano y sus manos aplastaron algunas teclas, casi cae del temblor en sus piernas por el nerviosismo que sentía, la adrenalina en su cuerpo cuando Levi pego su cuerpo al suyo y sus caderas se tocaron calientes —. Llévame de nuevo al cielo, Eren. Vamos, bésame.
—¡Ya cállate tu...pequeño hombrecillo! —risas rasposas fue lo que salió de la garganta de Levi, su voz era agitada y lo imaginaba a la perfección frente a él sin saber a dónde mirar.
—Lo deseas, no es así, Eren? Estas temblando, tiemblas de emoción, de excitación, solo hazlo y yo te daré todo de mí, lo siento, pero quizá si quiera sexo esta noche.
Eren tenía la cabeza en blanco, se había quedado sin palabras a lo que su corazón sentía, no había discusión, no podía pensar y su corazón tenia ahora las riendas entre sus manos y le empujaba a besar aquellos labios frente suyo y ver esos ojos claros que opacos aun mostraban vida brillando como aquella vez.
Le soltó los brazos que impedían al otro acercarse más, le paso en un arranque los brazos por el cuello y sus piernas brincaron alrededor de las caderas azabache, algunas teclas gritaron al sentarse sobre ellas, pero para entonces Eren ya estaba besando al azabache sin compasión.
Aquello tenía que ser el mismo paraíso, Eren se deja caer en el sentimiento, se deja hundir en aquellas arenas movedizas que el azabache a colocado como trampas en su corazón, en sus intestinos, y se atreve a ser tonto de nuevo, aferrarse con sus uñas a su espalda creyendo que es diferente, tirar de sus cabellos mientras se restriega contra él y repetir su nombre porqué lo que siente no es normal y necesita su ayuda para calmar aquella incertidumbre que muy en el fondo sabe cómo se llama.
—En verdad, en verdad, me gustas tanto. —le dice agitado con su respiración acelerada y la voz ronca contra sus labios. —No puede ser normal, joder no puede ser común. —Luego le tira de sus cabellos también y le jala de la ropa, sintiendo todo, oyéndolo todo, cada palpitar.
—Te amo, Levi. —suelta en un gemido Eren, no sabe lo que dice, ni siquiera lo pensó y su mama siempre le dijo que pensara antes de hablar, pero por primera vez lo que dijo era bueno, era cierto, era correcto. —Me gustas también, me gusta todo.
—Dios, cuanto quisiera verte.
—Ya me ves, de verdad me ves.
Le beso de nuevo, con los sentimientos congeniando entre sus labios, con los sentimientos tatuados en la piel y la excitación en sus corazones más que en sus miembros.
Se amaban de verdad, ambos lo sabían desde el primer orgasmo, sin prejuicios, porqué amar de verdad es amar cada parte de la otra persona, así sea un gran defecto para algunos, tú debes aprender a arroparlo y amarlo de la misma manera en que amas sus cosas buenas.
Fin.
Espero de verdad que les gustará y si no pueden decirmelo, no me sentiré mal, en cambio me ayudará a mejorar. Gracias por leer si llegaron hasta aquí, no saben cuanto lo apreció.
