CAPÍTULO 1

Mi estado de ánimo está igual o peor de como ha amanecido, el cielo anuncia que en cualquier momento caerá un gran diluvio, se me ha hecho tarde, por primera vez en toda mi vida estoy retrasado.

¡Maldición! ¡Esto no puede ser! -Me voy quejando por cada rincón de mi apartamento, al no encontrar lo que necesito, no puedo creer que no lo encuentre, si soy una persona ordenada, pero ayer estaba molesto, frustrado y un sinfín de adjetivos negativos.

Cuando por fin divisé la carpeta azul que tenía el contenido que necesitaba, tomé las llaves de mi deportivo, y me dirigí al estacionamiento, definitivamente, hoy no será mi día, si de por sí mis días son pésimos, el día de hoy será catastrófico, puedo preverlo con tan solo lo que me ha pasado hasta ahora.

Voy pasando por los pasillos del complejo de departamentos en donde resido, al llegar al estacionamiento veo el diluvio que está cayendo, lo que me faltaba, tendré que ir a vuelta de rueda si no quiero ocasionar un accidente, ¿qué otra cosa me podría pasar?

Consejo del día, nunca se hagan esa pregunta cuando vean que todo está saliendo mal, porque las cosas se pueden poner peor, al subir a mi deportivo, este no encendió, no quería dar señal de vida, lo más extraño es que ayer salió de su mantenimiento, ¡no me tendría que pasar esto ahora!

–Tienes problemas –eso era lo último que me faltaba, su voz no la aguanto, siempre se cree el mejor, para colmo de males no solo es mi vecino, también trabajábamos juntos, Kaito De Yuna es el sujeto más irritable que he conocido en toda mi vida, bueno tal vez estoy exagerando, pero enserio no lo aguanto–

–Muy observador –me dirigí sarcásticamente a él, tengo que decir que el sentimiento de fastidio es mutuo, ni yo lo soporto ni él me soporta, y todo ¿por qué? Pues porque ambos deseamos lo mismo, ser el que apoye al muy afamado arquitecto Kinomoto, había llegado la noticia que elegiría a alguien de las oficinas en donde ambos trabajábamos para que lo ayudarán en el diseño de un complejo, aún no se especificaba de qué, pero el trabajar con él abre muchas puertas–

–Guarda tu sarcasmo Li, ¿quieres que te lleve? Aunque es más entretenido verte revolcarte en tu miseria –una sonrisa se dibujó en su rostro, tengo muchas ganas de darle un puñetazo en toda su cara y ver quién se revuelca en su miseria–

Decidí simplemente ignorarlo, si algo les duele a las personas es que las ignoren, esa es una lección que me enseñaron en la vida y desde que la aprendí la aplico, me fui directamente a la entrada principal para tratar de detener un taxi, pero con la suerte que me estoy mandando, ninguno hace parada. Comprobé la hora, voy treinta minutos tarde, completamente inaceptable, necesito entregar los documentos para dar comienzo al pequeño edificio que me habían asignado, sino llego con esos papeles todo se iba a retrasar y llevé mucho tiempo haciendo el bosquejo para que ahora me pase esto y también, precisamente en este día, Fujitaka Kinomoto irá a recibir proyectos y escuchar las ideas de los prospectos a trabajar con él.

Estaba por darme por vencido cuando un taxi se detuvo, tal vez después de todo, si puedo tener un poco de suerte en este día gris, mi estado de ánimo va mejorando después de subir al taxi, le pasé la dirección a la que me dirigía y sentí un gran alivio al ver que después de todo, no todo estaba perdido.

El taxi se detuvo enfrente del edificio en tiempo récord, le pagué al conductor y bajé lo más rápido posible, se me hacía tarde y de seguir así perdería la oportunidad que se me había presentado, esta vez estaba seguro de que le llevaría ventaja a Kaito, él no me ganaría, esta vez no.

–¿En dónde estabas? Kaito está allí adentro con el señor Kinomoto.

Mi orgullo me impidió aceptar su ofrecimiento para llevarme al trabajo, si hubiese hecho a un lado mi orgullo esto no me estaría pasando, ahora tendría que entrar aún a sabiendas de que me he demorado más de lo debido, todavía tenía oportunidad de impresionarlo, de mostrarle mis ideas y bosquejos.

–Gracias Sasaki, pasaré para hablar con él.

Me dirigí a la sala de juntas en donde se llevó a cabo la exposición de ideas, aunque fuese tarde, tal vez estaría dispuesto a escuchar una idea más, solo pedía que el universo no conspirara en mi contra y me dejara ganar esta gran oportunidad, me ayudaría a poder sobre salir y demostrar que si puedo por mi cuenta.

Cuando entré a la sala de juntas, se hizo el silencio, está claro que no esperaban mi interrupción, menos cuando todo había acabado, pero no me daría por vencido, tenía que acercarme a él y ganarme el puesto, con paso firme me acerqué hasta él, Kaito me miró con una de sus cejas elevadas, creyó que me daría por vencido, pues estaba completamente equivocado.

–Señor, buenos días –comencé a hablar– mi nombre es Shaoran Li, y mi propuesta…

Vi que inmediatamente levantó su mano para hacer la señal de silencio, me miró fijamente por unos instantes que me pareció una eternidad, mi apariencia daba mucho que desear, por la lluvia estaba completamente mojado de pies a cabeza, mi cabello castaño y desordenando lo estaba aun más que de costumbre, en pocas palabras no daba una buena impresión.

–Shaoran Li, llegas tarde… –escuché que comenzaba a hablar y aunque su voz era como una llamada de atención, no me dejé intimidar en ningún momento- Puedes dejar el documento que ibas a exponer y retirarte, ya he finalizado aquí–

Tenía tantas ganas de maldecir y de golpear algo o a alguien y Kaito estaba ganando todas las encuestas para descargar mi frustración, no podía ser que había perdido mi gran oportunidad, aún con la frente en alto me dirigí a la secretaria del señor Kinomoto para dejarle la carpeta con mis ideas, al menos si tenía un poco de suerte, lo podría leer y se daría cuenta que yo era el indicado.

Comencé a rebuscar en mi portafolio, pero la carpeta no aparecía y no es que se pudiese confundir, por eso elegí ese color de carpeta, la secretaria me veía con aburrimiento, tal vez su trabajo no sea el más divertido, pero no es la expresión que deseaba ver, menos en estos momentos, maldije en mis adentros, había perdido la carpeta con todas mis ideas dentro.

Un relámpago alumbró la sala de juntas e hizo que algunos de los presentes gritaran, decidí dejar de hacer el ridículo y me salí, si no tenía la carpeta y no podría exponerla, no tenía caso que siguiera ahí, menos viendo la cara de satisfacción de Kaito por haberme ganado.

–¿Cómo te fue? –Sasaki me preguntó al pasar junto a ella-

–Mal, perdí la carpeta en donde tenía todo y además tampoco me dejó explicarle nada –suspiré–

–Ánimo, verás que tendrás otras oportunidades –sonrió, a decir verdad, Rika Sasaki es muy hermosa, sus cabello y ojos marrones resaltan su tez blanca, siempre me da los ánimos para seguir adelante desde que entré aquí–

–Gracias, estaré en la oficina de proyectos –avisé mientras continuaba mi camino–

En el edificio estábamos divididos, en primer lugar, estaba el director de la empresa de construcción el señor Yue Tsukishiro, es un arquitecto poco famoso, si tiene esta empresa es gracias al apoyo de su hermano menor Yukito Tsukishiro, es médico en el hospital central de Tokio. Después del director están los dos arquitectos jefes de las pocas obras que hay en el lugar, después de ellos, están los simples arquitectos que se encargan del trabajo de los anteriores y en ese rango estoy yo, por eso quería ganarme el puesto en la empresa Kinomoto, allí si podía tener algo más que ser un simple ayudante con título.

El diluvio había cesado, cuando miré el reloj eran ya las dos de la tarde, mi estómago comenzó a protestar por falta de alimentos, por las prisas ni siquiera me tomé la molestia de comer algo, por lo que decidí guardar mis cosas e ir a un pequeño restaurante que estaba a unas cuadras del edificio, así no demoraría mucho en regresar cuando acabara.

Por las prisas, no me daba cuenta por donde pasaba, iba a chocando con toda la gente a mi paso, y tampoco me detenía a pedir disculpas, no tenía tiempo y mi estómago exigía comida, así que era mi principal prioridad en estos momentos.

–Shaoran, que bueno verte por aquí –escuché a Yamazaki– pensé que hoy no vendrías.

Yamazaki es dueño de este pequeño restaurante, tiene éxito ya que está en el lugar indicado para todos los trabajadores que necesitan engullir algo para luego regresar a sus labores, así fue cómo encontré este lugar cuando obtuve el puesto en la empresa Tsukishiro.

–Hola, no me di cuenta de la hora –me disculpé– he tenido un día horrible, ¿me puedes dar lo de siempre? –supliqué–

–Una orden de pasta con albóndigas, un té helado y tu helado de chocolate de postre, en un momento lo tendrás.

Vi como Yamazaki le pasó mi orden a una de las meseras del lugar, todas las meseras se me acercaban a coquetear, no se cansaban a mis rechazos, entre ellas siempre cuchicheaban sobre mí, lo sabía porque Rika siempre platicaba con ellas y me ponía al tanto.

–Ahora sí, ¿quieres desahogarte?

–¿Quién se va a desahogar? –ambos nos giramos para ver a Eriol aparecer, él es dueño de un bufete de abogados, sus lentes lo hacían parecer muy listo, pero en realidad era todo menos eso, siempre se la pasaba molestándome, sobre todo cuando veía que no le daba entrada a ninguna de las meseras–

–Shaoran, estaba a punto de contar por qué su día era una tragedia el día de hoy –comentó Yamazaki al recién llegado–

–Escribiremos una novela con tu vida –se burló Eriol, su hobbie favorito– a ver lobo, desahógate.

Ambos se acomodaron en sus asientos, mientras que les contaba el inicio de mi día, de mi encontronazo con Kaito, de la oportunidad que perdí y del hambre que siento por no haber comido nada en todo el día, ambos concordaron conmigo en que Kaito es un tremendo imbécil, en cuanto al resto, simplemente lo dejaron estar, no habían palabras para comprender mi pérdida, no cuando ellos estaban enfocados en diferentes situaciones, sabían qué era el que te apasione tu trabajo, ambos eran apasionados en lo que hacían, pero las profesiones estaban completamente alejadas las unas de las otras, Eriol es abogado, Yamazaki es Chef y yo soy arquitecto, somos una mezcla rara de amigos, pero ese nunca ha sido inconveniente desde que nos conocimos.

–-Si el gran arquitecto Kinomoto no te dio la oportunidad de hablar con él, es porque algo mejor te tiene deparado el futuro –el lado filosófico de Yamazaki hizo acto de presencia–

–Era mi oportunidad para salirme del agujero en el que estoy metido, cada día aguanto menos.

–Tal y como dijo Yamazaki, ese trabajo no era para ti, tal vez te espera algo mucho mejor.

Después de diez minutos de plática, al fin pude degustar de mi comida y mi estómago había dejado de protestar, estaba completamente satisfecho, y lo estuve mucho más cuando me dieron el tazón de helado de chocolate, Eriol comenzó a contar sobre uno de los casos que estaba defendiendo para pedirnos apoyo, según él, había momentos en los que necesitaba opiniones externas.

La campanilla de la entrada repicó más de la cuenta, al parecer el clima estaba haciendo de las suyas y comenzó a diluviar mucho más que en la mañana, la gente que estaba cerca del establecimiento decidió entrar, motivo por el cual el restaurante estaba atestado de gente.

Los murmullos eran cada vez más, incluso hubieron algunos que decidieron sentarse para comer algo, tenían que aprovechar el lugar y el momento, aunque no fuese el apropiado y estuviese cebando todos sus planes, pero así era la vida, tener que vivir el momento, porque el pasado ya fue y el futuro era incierto.

Pero entre todas esas personas, hubo alguien que sobresalía, al menos para mí así lo hacía, era una chica con el cabello largo y castaño, se veía molesta, tal vez estaba en las mismas que yo, no es que me alegrara, pero al menos así coincidimos, su mirada y la mía se conectaron por un instante, al menos eso fue lo que sentí, de pronto la vi acercarse, definitivamente era la mujer más hermosa que había visto en mi vida, sus ojos verdes parecían dos piedras preciosas, su cuerpo estaba muy bien proporcionado, estaba tan entretenido observándola que no me había dado cuenta que ella estaba enfrente de nosotros.

–Eriol, que alegría ver a alguien conocido por aquí –escuchar su voz hizo que divagara un poco más en ella, hasta que reaccioné y me di cuenta de que se dirigía a mi amigo–

–¿Qué haces perdida por aquí? –bromeó Eriol, se conocían bastante bien como para llegar a ese nivel de confianza–

–Hoy me tocó hacerla de mandadera –suspiró la joven de nombre aún desconocido- nunca pensé encontrarte en un lugar como este.

Yamazaki se ofendió ante aquel comentario, sé que el lugar no es de primera clase, aun así, es un establecimiento más que funcional y sirve comida deliciosa en todo momento, la gente nunca se ha quejado por nada, por lo que el servicio es igual de bueno que la comida, él decidió ir a ver en qué ayudaba a sus empleados, por la tormenta tenían un poco más de movimiento del habitual.

–Es un lugar muy bueno para comer, y sabes que me gusta comer lo mejor –comentó como si nada mi amigo, sin duda alguna defendiendo la integridad del restaurante de Yamazaki–

–Como digas, fue un gusto verte, iré a ver si ya puedo emprender mi huida.

La joven se despidió de Eriol, sentí un poco de envidia, él sabe quién es, la conocía y en ningún momento se le cruzó por la cabeza presentarme, simplemente platicó con ella, puede ser que a él le interesa y de ser así, yo no me interpondré, aunque me hubiese llamado la atención, estaba pensando en esa joven que solo volví al planeta tierra cuando mi celular dio la alerta de que tenía un mensaje.

Sasaki – 3:05
"No vuelvas a la oficina,
nos están retirando."

Fue el mejor mensaje que pude haber recibido, no tenía muchas ganas de volver a ese lugar, prefería estar en mi departamento y pasar mi tiempo dibujando, que estar revisando los proyectos de los arquitectos jefes.

Yo – 3:07
"Gracias, nos vemos
mañana. "

La lluvia había cedido, por lo que decidí despedirme de mis dos amigos e irme a mi casa, tenía el tiempo justo para lograr relajarme antes de acostarme a dormir, cuando llegué, me dirigí a la habitación que tenía dispuesto como estudio, comencé a trazar líneas sin sentido, sin proponerlo, terminé dibujando a la joven que vi en el restaurante, solo me bastó un instante para recordarla y poder hacer este dibujo, guardé la hoja, no quería que nadie lo viera.

Las horas iban pasando, logré hacer el bosquejo de un edificio, me encantó ver el resultado, hice algunas anotaciones que me parecieron pertinentes, en algún momento sé que podré verlo realizado y no solo como un simple dibujo, por eso cuando acababa algún bosquejo le hacía anotaciones para saber si necesitaba mejorar algo o especificar medidas pertinentes para un futuro.

Cuando me pongo a dibujar las horas se me pasan tan rápido como los minutos, para cuando comprobé la hora, eran casi la media noche, había estado dibujando durante horas, vi que la luz led de mi celular estaba parpadeando, lo cual me indicaba que tenía un mensaje sin leer, cuando lo desbloqué, me sorprendí de ver los mensajes de Eriol y Yamazaki en el grupo que teníamos creado del whatsapp.

Yamazaki – 20:47
"Eriol ya tiene novia y
no nos ha contado nada."

Eriol – 20:49
"No tengo novia
¿Dé donde sacas eso?"

Yamazaki – 20:55
"Te vimos en el restaurante
¿verdad Shaoran?"

Eriol – 21:01
"Es solo una amiga,
No inventen historias

¿Shaoran sigues vivo?"

Los mensajes continuaban y continuaban, es obvio que no fui el único que se dio cuenta de las miradas que se mandaban la joven de ojos verdes y Eriol, según solo son amigos, pero los amigos no se miran de esa manera y tal vez, solo tal vez, el encuentro de hoy no fue casualidad, posiblemente ella lo planeó todo.

Yo – 00:15
"Lo lamento, estaba dibujando
¿Seguro no es tú novia?"

Luego de enviar el mensaje comencé a arrepentirme, si quería saber la respuesta, aunque no debía de preguntar, era la primera vez que la veía, no es que estuviese enamorado de ella, eso queda completamente descartado, tenía un objetivo en mente y ese era llegar a ser uno de los mejores arquitectos de la ciudad o de ser posible, del mundo, dentro de mis planes no está el tener novia, eso para nada.

Eriol – 00:19
"¿Celos?"

Muy bien, tal vez si esté un poco celoso, aunque no debería de estarlo, además, no es de mi incumbencia, no la conozco y como he dicho, si a Eriol le interesa, yo no me interpondré, aunque me haya llamado mucho la atención.

Vi que la pantalla de mi celular se encendía, era una llamada de Eriol, no tenía muchas ganas de hablar con él, además de que no eran horas, y si contestaba, sé de antemano que la conversación se alargaría y no podría dormir, así que dejé que sonara y me dispuse a acostarme y en mis sueños se aparecieron unos ojos verdes muy intensos.

- Y CON ESTE CAPÍTULO DAMOS INICIO A LA HISTORIA, ¿QUÉ LES PARECIÓ? ESPERO SUS COMENTARIOS. CUALQUIER DUDA QUE TENGAN PUEDEN DECIRME. SI QUIEREN SABER SI HABRÁ AVANCES PUEDEN SEGUIRME EN LA PÁGINA DE FB "SAKURA Y SHAORAN: PASE LO QUE PASE. TODO ESTARÁ BIEN" AHÍ LES MANTENGO AL TANTO DE LAS ACTUALIZACIONES Y CUALQUIER CAMBIO QUE PUDIESE OCURRIR.

CAPÍTULO 2 HASTA EL DOMINGO 16

UN BESO Y GRACIAS POR LEER LA HISTORIA.