A la mañana siguiente, James se estaba despertando a rastras de la cama. No había dormido en toda la noche por las siguientes razones. La primera: Su querida esposaLily no había parado de sollozar en toda la noche. La segunda: Harry se había despertado a las tres de la mañana, así que James pago las consecuencias. La tercera: Tenera Sirius como vecino de cuarto no es muy aconsejable que digamos, ronca como rinoceronte. Y por último y no menos importante: No pudo despegar los ojos pensando en Voldemort trás ellos.
Estaba asustado, devía admitirlo. No podía hacerce siempre el valiente en frente deLily, también tenia sus miedos... Como que matarana Lily y a Harry... Lo que fuera de él no le importaba en lo más minimo... Tenía que preoceocuparce de el bien estar de su familia y amigos. Tendría que armar un plan, para queLily y Harry se salvarán. Sabía que Dumbledore estaba planeando algo, pero era para proteger a los tres... ¿qué podía hacer él para ayudarlos?.
Se quedó intentando responder esa pregunta, hasta que se dió cuenta de la hora, de queLily ya no estaba en la cama, y que ese día vendrian los Merodeadores a almorzar junto con Dumbledore. Menudo saludo les iba a dar... El en pijamay Lily regañandolo todo el día...
Se levantó, se duchó, vistió y acto seguido salió de la habitación, puesto que ya eran un cuarto para las doce.
Al entrar a la cocina, vío queHarry estaba jugando en su trona con su papilla (para variar) y dando grititos de emoción, nadie sabía porque. Lily se veía mejor que el día anterior pese a que estubo llorando toda la noche, pero se seguía viendo triste y distanciada. Ella labava los platos con el ceño fruncido. Algo devió haber pasado.
- Hola James. -saludó Lily todavía sin mirarlo.
Harry rió al notar a su papá y le extendió los brazos para que él lo tomara. Éstelo cogió y Harry empezo a emitir ruiditos extraños como: "Ghaajah''. James lo tomo como una risa.
- Hola, ¿cómo estás?... -dijo James acariciándole la cabezaa Harry mirando a Lily.
Lily lo miró poniendo una cara de estrés. Su esposo en seguida entendió y dejo a su hijo en el suelo, pero no pudo ocultar una pequeña sonrisa. Ella estaba vestida con su bata verde que convinaba con sus ojos, que él mismo le había regalado hace tiempo. Se veía hermosa, apesar de que su rostro tenía ojeras y estaba pálida.
- ¿Y... Sirius? -preguntó James nervioso, mirando a su hijo correr.
- ¿Donde crees? -preguntó Lily con un dejo sarcastico en su voz, su cara denotaba enojo.
- Si... cierto... ¿durmiendo? -Lily ni respondio, solo le dedicó una mirada furiosa.
James sabía que Sirius se tomaba su tiempo cuándo dormía.
- ¿Y ese ruido? -preguntó posando su vista en el techo de la cocina.
- Son los ronquidos deSirius... Se han escuchado toda la mañana... ¿Qué digo? ¡Toda la noche! -dijoLily al fin esbozando una sonrisa y saludando a James con un beso.
La pieza dóndeSirius dormía estaba justo arriba de la cocina, así que se escuchaban todos los ronquidos que habían en aquella habitación, mejor dicho: se escuchaban en toda la casa.
- Si... en verdad no sé que me sorprende... ¡siempre ronca! -dijo James alzando los hombros.
James ayudó a Lily y pusó la mesa para el desayuno hasta que los ronquidos cesarony bajó Sirius.
- ¡Hola! -exclamó Sirius bostezando y estirándose, luego se acomodó en la mesa y sacó una tostada, no sin antes saludar a su ahijado.
- ¡Oh!... Hola, Sirius... ¿Dormiste bien? -dijo Lily con el tono más sarcastico que encontró.
- "Ghaajah" –repitió Harry mirando a Sirius comoexplicándole algo.
- Bien.. sólo que ustedes roncan mucho... -dijoSirius, (quién había captado la indirecta) con un dejo de bromariéndose juntocon Harry que aún que no entedía, igual río.
- ¡Sirius, tu roncaste toda la noche! -exclamó Lily exasperada.
- ¡Esefué Harry! -se excusó este.
- Ja, ja, ja. Canuto... Harry durmió con nosotros anoche, después de una maratón de llanto. -explicó James. - Además estaba despierto cuando te oímos. -dijoriéndose.
- Bueno, pero... Harry, ¡no hagas eso! -dijoSirius salvándose de aquellasituación. Harry estaba chupando uno de sus famosos crallones. Él no podía librarse de su complejo de ronquido-.
- Eres un casoSirius. -dijoLily resignándose. - Oye, amor, ¿pueden seguir con el almuerzo? Tengo que ir a vestirme y nesecito tener el almuerzoen... -Lily miró su reloj mágico. - ¡Por Merlín! ¡Son las doce! los merodeadores llegarán a las una según Dumbledore... -dijoLily.
Lily salió de la habitación apresurada, antes de queJames y Sirius pudieran contestar.
- Bueno, Canuto... Hay que cocinar... ¿Tienes idea de que hay que hacer? -preguntó James nervioso, porque su amigo lo miraba enojado.
- ¡Claro!... Saca los huevos del congelador, saca los saquitos de horno que sirven para darle un poco de sabor y... ¡Oh! Saca por favor la harina . -respondió Sirius fingiendo estar entusiasmado, con el mismo tono sarcástico deLily. - ¡Claro que no, gran tonto!
- No tienes ni idea... -confirmó James. - Supongo que tendríamos que sacar las cosas de la mesa, ¿no? Yo las sacó y tu busca las cosas necesarias, ya que eres tan "experimentado" en este tema. -pidió James.
Con un ligero movimiento de varita se guardaron todas las cosas que estaban sobre la mesa, mientras tantoSirius buscaba entre los cajones.
- ¿Crees que convina con mis ojos? -preguntó Sirius, tomando unos guantes rosados, especialmentehorriblescomprarándolos a la altura de sus ojos y poniendo una mueca, no muy masculina.
Después de que James soltara una carcajada, dijo:
- Eso fue raro... No lo hagas de nuevo, ¿de acuerdo? -preguntó James, calmándose.
- De acuerdo... Oye, ¿Porqué Lily tiene unos guantes tan feos? Sin ofender amigo, pero deverías escoger mejor tus regalos...
- Se los regalo su hermana Petunia para su cumpleaños. -aclaró James, ocultando una pequeña sonrisa. - Ya, pongámonos serios. ¿Qué diablos preparamos? Lily solo terminó de lavar la losa de la reunión.
Sirius y James se miraron, tratando de pensar en que preparar, ya que no tenía sentido buscar materiales para algo desconocido. De repente, Sirius y su amigo se miraron esperanzados.
- ¿Estás pensando lo mismo que yo? -preguntó Sirius emocionado.
- ¿Tu piensas? -dijo James con una sonrisa burlona y emocionada.
Le dedicó una sonrisa irónica, pero su expresión tomo de nuevo la emoción.
- ¡Tortas de Calderos! -exclamarón al unísono, entusiasmados.
Ambos sabían que ese era un plato que no podián dejar pasar, ya que era su plato favorito, aún que fuera un...
- Postre... Tenemos que preparar la cena ¿recuerdas? -dijo Sirius desinflando su globo de entusiasmo.
- Pero Lily estaría contenta de que hagamos por lo menos el postre, ¿no?. Tu sabes que ella es excelente en la cocina. -dijo James radiante.
- Bien, bien... Pero, ¿acaso sabes cómo prepararlos?
- ¡Claro! Supongo que es solo cosa de mezclar chocolate y calentarlo. -sugirió James.
- ¡Entonces manos a la obra! -exclamó Sirius.
No se supo que fue lo más desastroso. Que Sirius le echara por accidente sal a la mezcla en vez de azúcar o que James se enojara y le tirara la mezcla, comenzando una guerra de comida. Harry reía entusiasmado, ya que los hechizos y la comida volaban por todos lados. Después de esa gran guerra la cocina quedó hecha un fiasco al igual que Harry, que se divertía de lo lindo viéndolos y chupando la mezcla que tenía en la cara, aún que se notaban sus muecas de asco, producidas por el ingenioso talento culinario de Sirius; pero lograron empezarla de nuevo, ya que no llevaban mucho.
- ¡Uff!... Ya esta. -suspiró James, metiendo el caldero de chocolate en el horno. Él y Sirius se mirarón triunfantes.
- ¡¿QUÉ RAYOS PASO AQUÍ?! -exclamó una voz que provenía del umbral de la cocina.
James y Sirius voltearon instantáneamente para ver a una furiosa Lily.
- Eh... ¡Lily, mi amor!... -dijo James, corriendo hacía Lily y abrazándola.
- Lily... ¿Es nuevo ese perfume? ¡Dejame decirte, que hueles excelente! -dijo Sirius, que ya se había acercado y le había hecho una extraña reverencia.
- ¡Si! Y también te vez hermosa. -afirmó James, dándole un beso en la mejilla a Lily.
- ¡Te queremos, Lily! -dijeron al unísono.- ¡LILY! ¡LILY! ¡LILY! ¡LILY!... -James y Sirius empezaron a bailar una extraña danza, saltando alrededor de Lily.
Lily ya no sabía que pensar. Estaba segura de que pronto entraría en un colapso nervioso. Tenía que preparar el almuerzo, poner la mesa, bañar y vestir a Harry, limpiar la cocina... ¡James y Sirius aún no se bañan! Y ahora estaban haciendo un estúpido baile gritando su nombre: "¡Lily! ¡Lily! ¡Lily!..." Dumbledore estaba por llegar en unos momentos... "¡Lily! ¡Lily!" ¿Qué acaso no se cansan de decir su nombre? El Inombrable debe de estar planeando su ataque y ellos ahí saltando. ¿Y dónde demonios estaba Harry? "¡Lily! ¡Lily! ¡Li..."
- ¡¡SILEEEEEEENCIO!! -James y Sirius pararon en seco. Lily estaba hecha una fiera. - ¡¿Acaso creen que con ese ridículo baile, van a ayudar en algo?!
- Pero... -replicó James nervioso.
- ¡YA! -lo cortó Lily. - ¿Dónde está Harry?... -preguntó, buscando frenéticamente a su hijo con la mirada.
- Eh... Esta ahí... -murmuró Sirius, alejándose de Lily.
- ¿Dónde? No lo veo. -dijo Lily, ahora preocupada.
- A-ahí...-tartamudeó James, también alejándose de su esposa.
- Pero, ¡¿dónde, James?! No me dirás que es esa montaña de crema, ¿no?... -dijo Lily, roja como un tomate..
- Bueno...
- ¡Harry!... ¡Mi bebé! -Lily fue corriendo hacía Harry, sin importarle en absoluto la enorme mancha que le quedo en su blusa. - Pobre... ¡¿Cómo son tan irresponsables?! ¡¿Les pagan por ser tan torpes?! Además, ¡Ni siquiera han hecho la comida! -chilló.
- ¡Pero hicimos el postre! -replicó Sirius. Luego señalo el horno. - ¿Ves?
- ¿Esa cosa café? -Lily se acercó al horno con Harry en brazos.
- ¡Si! ¡Es Caldero de Chocolate! -dijo James sacando el pecho, orgulloso.
- ¡Pero, si eso lo podrían haber comprado fácilemente, por catálogo mágico! -los reprendió.
- ¡Diablos! ¿Por qué no hicimos eso? -maldijo James furioso.
- ¿Porque no hicimos eso? ¡¿PORQUE NO HICIMOS ESO?! ¡¿Solo dices eso para salir de éste problema?! -gritó Lily enojada sabiendo que nunca más podría la cocina en las manos de James ni de Sirius. Esos eran los momentos en que a James y a Sirius les daba miedo Lily, mejor dicho, les daba mucho miedo.
- Lily, amor... Solo... Eh... Solo queríamos hacer el postre... -respondió James, haciendo una exacta imitación de un mortífago hablando con Voldemort.
- Sólo el postre... ¡Ah!... Sólo querían hacer el postre... Sólo el postre... bien... -Lily parecía una desquiciada tratando de calmarse.- Sólo querían hacer el postre... SÓLO -recalcó un poco su voz. - ...el postre... ¡NADA MÁS QUE EL POSTRE! -explotó Lily, mientras que James y Sirius estaban encojados en un rincón. - ¡ESO NO INCLUYE DESTROZAR LA COCINA!, ¡ENSUCIAR LA ROPA NUEVA DE HARRY!, ¡Y ARRUINAR LA COMIDA! ¡Pero, claro, pensaron: "Podemos ensuciar la cocina si total la tonta de Lily lo limpiará" ¿Saben qué? ¿SABEN QUÉ?.... - se quedó un rato suspirando y tomándo aire. - ¡USTEDES SON UNOS...!
- Ya estamos aquí. -dijo una voz cansada y anciana desde el umbral, donde minutos antes había estado Lily,viendo estupefacta la cocina.
Cha - Chán...
N/AS:
Bueno, ahora estoy pensando que lo escribi mal porque sólo soy yo (Coni), quien subió el texto porque mi compañera no se encuentra en estos momentos. Si bien, éste es uno de mis capítulos favoritos. Es uno de los que más nos reímos escribiéndolo. Quiero aclarar, que obviamente no creo que James y Sirius seán (o fuerán) así de niños chicos en el verdadero libro. Es sólo para darle más diversión al asunto, además, lo más pósible es que en Hogwarts hubieran sido así y no hubieran cambiado hasta que se separaron porque sus almas de adolecentes traviesos siguen dentro de ellos. Sino me creen, veán a Fred y George. ¿Acaso creen que si Fred no se hubiera muerto, hubieran madurado? Pues yo no lo creo.
En fin, espero que les guste este capítulo como a nosotras nos gustó escribirlo.
Bonheur.
