Café

¿Porqué la seguía? ¿Qué lo impulsaba a espiarla? Gray no quería pensar en las respuestas a esas preguntas. Sólo observaba desde la esquina opuesta al café mientras Juvia se levantaba de su asiento, se acercaba a Lyon y le dejaba un delicado beso en la mejilla dando por finalizado uno más de sus encuentros cada vez más frecuentes.

¿Desde cuando el chico de Lamia Scale y la Maga de Agua se citaban a solas en lugares distantes a ambos gremios? No estaba seguro, pero tenía presente que esa historia entre ellos comenzó poco después que Juvia le confesó por última vez sus sentimientos y él la rechazó tajantemente. Luego de eso la relación que tenían comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes que se desarmaba por el soplido del viento.

Juvia seguía siendo la misma cálida y amistosa chica alegre de siempre, pero existían pequeños detalles cotidianos que con el paso de los días se fueron diluyendo… Gray no se había dado cuenta de los cambios hasta que una tarde sintió en su pecho el dolor del rechazo, cuando le ofreció ir a un trabajo juntos y ella le respondió que no podía, que tenía otro compromiso. Él nunca tuvo que pasar por ese incómodo momento antes, ella siempre estaba disponible para acompañarlo a donde sea…

Pero ya no…

Esa fue la primera vez que decidió seguirla, escabulléndose entre la gente, ocultándose detrás de postes y dentro de callejones oscuros. Tomó el mismo tren, espiándola por las ventanas que conectaban los vagones hasta una ciudad que no conocía. Luego la vió llegar a una esquina, donde se abrazó con fuerza al mago de cabellos blancos y sollozó en su hombro. Gray la observó en la distancia, paralizado. En su pecho su corazón se estrujó al verla llorar y en su estómago se arremolinaron los celos que demandaban que él fuera quien estuviera consolándola en ese momento. Lyon levantó la vista, sus miradas se cruzaron. Con un movimiento de cabeza su hermano le dijo que se marchara… Lo dudó, pero finalmente obedeció. Volvió sobre sus pasos, tomó el tren de regreso a Magnolia y se arrepintió en silencio de haber rechazado el afecto que le fue ofrecido tantas veces.

Cuando la figura de Juvia no se distinguía en la distancia, Gray se despegó de su escondite caminando decidido hasta el café, sus ojos oscuros fijos en el mago de cabellos blancos, quien permanecía sentado en la misma mesa todavía con algo de café en su taza.

El mago de Fairy Tail entró empujando la puerta y se paró frente a su rival-amigo, quien levantó la vista reconociéndolo de inmediato, luego le dedicó una sonrisa arrogante que aceleró la ira de Fullbuster…

— Gray, veo que decidiste salir de tu escondite. — El aludido solo agudizó su gesto hosco, pero por dentro se sorprendió que el otro supiera de su presencia incluso antes que se acercara. — ¿Vas a sentarte o solo me observarás fijamente tratando de ser intimidante? — Gray apartó la silla opuesta a Lyon y se sentó en ella, todo el movimiento con la vista fija en el chico de Lamia.

— Sabías que estaba por aquí. — No fue una pregunta, pero Lyon asintió en respuesta mientras bebía un sorbo de su café. Una sonrisa burlona adornó sus facciones cuando dejó la taza sobre la mesa.

— Lo sé desde las últimas tres veces que me encontré con Juvia. He notado que la sigues, ¿Qué ocurrió?¿Intercambiaron papeles? — Gray ignoró la burla, pero inconscientemente apretó los puños sobre la mesa.

— ¿Qué ocurrió? Eso mismo quiero saber, ¿Qué está pasando entre ustedes? — Vastia sonrió ampliamente, por un instante abandonando su postura desafiante que buscaba molestar a Gray y dejando que su ensoñación lo envolviera.

— No sabes como me gustaría que realmente hubiera algo entre Juvia y yo. Tú sabes lo que siento por ella. — Un gruñido involuntario escapó de la garganta del joven de Fairy Tail al oír ese tono meloso y aterciopelado que adornaba las palabras de Lyon — Como también sabes lo que Juvia siente por tí — Notó el cambio en el tono, un reproche que acompañaba la última frase y en los ojos de quien fuera su compañero encontró un manto oscuro que teñía su mirada. — Déjala en paz, Gray.

— Yo no estoy haciendo nada, solo…

— ¿Vas a seguir tratando de engañarte a tí mismo? ¿Porqué estás aquí? ¿Porqué apareces en cada una de nuestras salidas?

— Me preocupo por su seguridad, es una de mis compañeras y…

— ¿Compañera? ¿Me estás tomando por tonto? ¿O será que el tonto aquí eres tú?

— ¡Oye!

Se miraron fijamente. Ambos igual de molestos. La tensión se sentía pesada y áspera a su alrededor, mientras los silenciosos reproches se transmitían a través de sus miradas gélidas.

— Buenas tardes, ¿Puedo traerle algo de beber, señor? — La voz del camarero interrumpió la discusión muda. Gray desvió la mirada de su rival hacia el recién llegado.

— Sí. Un té helado por favor.

— Enseguida lo traigo.

El breve intercambio ayudó para aliviar el momento. Al mismo tiempo ambos magos de hielo se relajaron, Gray desvió su atención a la ventana, mientras Lyon bebía otro trago de su café distraídamente.

— Nos encontramos por casualidad hace un mes más o menos. Ella estaba dolida, no vale la pena decir que hiciste esa vez — Fugazmente sus ojos verdes buscaron los suyos en gesto de reprobación. — Luego hablamos un poco. Por el clima no podíamos seguir viajando, así que buscamos un hotel — Debió notar su malestar al escuchar aquello, porque seguido de ello Lyon dejó escapar otra sonrisa burlona. — Ojalá hubiera pasado algo de lo que te estás imaginando, Gray. Dormimos en habitaciones separadas, aunque no te lo niego, me habría encantado que solo hubiera una habitación disponible — Gray revoleó los ojos ante el comentario

El camarero regresó con el pedido, imponiendo una nueva pausa que volvió a bajar los niveles de tensión.

— Al día siguiente, cuando nos encontramos nuevamente, le dije que quería verla otra vez. Como era de esperarse, volvió a resaltar que está enamorada de tí — Lyon suspiró — Juvia merece recibir algo de amor, no estar siempre entregándolo a quien no quiere tomarlo — Gray se sintió incómodo. La voz de Lyon se volvía cada vez más baja, no estaba arrojandole una crítica a él, parecía que hablaba más para sí mismo, encerrado en una reflexión personal — Le prometí que me comportaría — Se echó hacia atrás en la silla y lo miró con una sonrisa triste en los labios — Realmente no sé cómo hace para soportar lo que tiene contigo por tanto tiempo, es muy doloroso, Gray.

— No es mi intención herirla. — Respondió luego de una pausa densa. Sus ojos oscuros se fijaron en sus propias manos sobre la mesa.

— Entonces, ¿Qué es lo que quieres? No la amas, pero tampoco quieres que esté con otra persona. — Gray se mordió el labio inferior y observó fijamente a su amigo de la infancia, buscando en sus ojos la confianza que se tenían, el vínculo que compartieron por tantos años. En su pecho el pulso se le aceleró localmente, podía sentir la tensión de los nervios apoderarse de él. Suspiró, dejando salir algo de presión y finalmente lo dijo.

— Sí la amo — Se sorprendió a sí mismo al decirlo, no era tan difícil. Lyon se levantó de su asiento y miró por la ventana. Exageró mirar al cielo y luego a ambos lados de la calle — ¿Qué estás haciendo?

— Veo si se está acabando el mundo y ¿Sabes que? Todo sigue exactamente igual — Antes de volver a sentarse, extendió su brazo para dar dos fuertes palmadas en el hombro de Gray. — Felicitaciones, Gray, ahora puedes hacerte cargo de tus sentimientos y decírselo a Juvia.

— Eres un idiota.

— Y tú un estúpido, ¿Porque nos haces pasar a todos por esta situación tan incómoda?

— Tú te metiste en esto solo.

— ¿Puedes culparme? — Frunció el ceño, volviendo a la seriedad de antes. — No podía verla sufrir así y no hacer nada, yo también la amo, pero sé que ella no me corresponde. No importa lo que haga o diga Juvia solo te quiere a tí

Siempre fue consciente del daño que le provocaba a Juvia al rechazarla y al no ser claro con sus sentimientos, pero nunca había pensado que su actitud también hería a alguien más.

Le dió un sorbo largo a su té, la bebida fría bajando por su cuerpo trayendo algo de paz a su mente alborotada al concentrarse sólo en el hecho de beber. Lyon terminó su café y le dedicó una sonrisa conciliadora. Pronto un tema distinto cayó sobre la mesa, el mago de Lamia Scale le recordó la proximidad de los Juegos Mágicos y la rivalidad entre ellos se alzó dejando el asunto de Juvia atrás.

La conversación se volvió más violenta, pero menos pesada. Ambos se prometieron vencerse mutuamente en el evento que enfrentaba a sus gremios.

Ninguno volvió a mencionar a la Maga de Agua, aunque su presencia todavía sobrevolaba la mesa. En sus discusiones absurdas e intercambios de insultos, el amor por Juvia era un asunto implícito. Una batalla perdida para Lyon, pero que parecía dispuesto a seguir luchando y una carta de triunfo en la mano de Gray que debía utilizar pronto o su guerra estaría perdida.

FIN

Me gustó escribir el encuentro entre estos dos y mientras lo hacía me dí cuenta que me enfoco muy poco en las relaciones de amistad, casi siempre mis historias se revuelven alrededor del romance entre dos personajes y los demás quedan muy de fondo… que desperdicio de mi parte! Sobre todo al escribir de una serie que tiene tantos personajes!

El tema para Junio es Primer Beso. Que lindo! Estoy tentada de hacerlo de Eden's Zero, todavía tengo que decidir la pareja (WeiszMura o ShiCca?)