Muchas gracias por los comentarioos! son lo más ;) bueno este cap es aburrido :/ pero es solo el principio... tengan paciencia porfa! y perdón creo que me tarde un poco en actualizar :S


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"El día nunca retrocede de nuevo."

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Los pequeños rayos de luz que se filtraban en su ventana, la inquietaban, provocando que girara incómodamente entre sus sabanas para proseguir con su cómodo sueño. Su rostro lucia tranquilo, por fin había encontrado una posición cómoda en la cual dormir. Pero fue interrumpida. La expresión en su rostro se alteró al escuchar el insistente y molesto sonido del despertador. Aun sin abrir los ojos se estiro y apago el ruidoso objeto. Se giró quedando boca arriba, parpadeo intentando acostumbrar los ojos a la luz, la idea de descansar un ratito más se le hizo tentadora. Pero recordó que cada vez que descansaba un "ratito" más, se quedaba dormida y llegaba tarde a clase y eso no le podía volver a ocurrir, la última semana había tenido tres tardanzas en solo cinco días. Ese pensamiento fue suficiente para que apartara las sabanas de sí misma y se levantara de un salto de la cama, caminando directamente hacia el baño para realizar su rutina matutina (ducha, lavado de dientes, peinarse y cambiarse). Al salir del baño el reloj marcaba las 7:01, aun tenia media hora para llegar al colegio, agarro su bolso que estaba tirado en un rincón de la habitación y se dirigió al comedor con este sobre el hombro.

Al atravesar la puerta del comedor, una empleada mayor de edad, la saludo con una sonrisa.

-Buenos días pequeña- la mujer anciana se acercó a ella, le acomodo el uniforme, que estaba algo desacomodado y peino sus cabellos revueltos, provocando que sonriera tímidamente.

-¿mi padre ya se ha ido?- pregunto, observando que el lugar de la silla de su padre estaba vacío… él era todo lo contrario a impuntual.

-sí, él se ha ido temprano, tenía que recoger al joven que enviaría la CPPC esta mañana- la mujer la observo con dulzura. Se suponía que irían antes de pasar por su escuela, su expresión lucia decepcionada. –No te preocupes el chofer te llevara hoy al colegio.- agrego, mal interpretando su expresión.

-P-pensé que iríamos juntos…- Pronuncio de forma suave con la cabeza gacha.

-¡oh, pequeña, no lo malinterpretes!- la mujer acaricio sus cabellos de forma tranquilizadora. -Lo que ocurrió fue que el señor Hiashi recibió un llamado esta mañana informando que el joven llegaría antes de lo esperado y como tu tenías clases prefirió dejar que siguieras durmiendo.- asintió con una pequeña sonrisa, la mujer la observaba maternalmente.- ¡Anda!, desayuna antes de que se te enfrié el té.-

Se sentó en la mesa, pensando en la persona que sería su "guardaespaldas", superada la etapa de negación ahora sentía ansiedad y nervios por conocerlo. Bebió su té lentamente, cargado de azúcar como le gustaba, y luego se dedicó a comer distraída las tostadas con mermelada que había sobre la mesa. Observo el reloj de pared aunque no llego a ver la hora, porque justo en ese momento la puerta proveniente del jardín se abrió y el chofer de la familia entro por esta, lucia claramente molesto.

-¡no eh logrado arrancar el maldito vehículo!- Observo, estupefacta, como se dejaba caer pesadamente en una silla cercana, mientras murmuraba varias groserías. Odiaba que la gente no hablara con propiedad y se sentía incomoda cuando la gente habla de forma "inapropiada", pero que podía hacer, no debía meterse en la vida de la gente. Observo el reloj nuevamente, este marcaba las 7:20 pasadas, ¿Cómo se suponía que llegaría al colegio, que estaba a poco más de diez cuadras, en menos de diez minutos? Se levantó precipitada y coloco nuevamente el bolso sobre su hombro, se despidió de los presentes rápidamente y se apresuró a correr velozmente por el gran jardín hacia el portón de entrada.

Antes de girar a la esquina de su casa, logro divisar el lujoso Aston martin v12 color plata, de su padre, era imposible no reconocerlo. Saludo a su padre agitando su mano rápidamente, que por lo que había visto, no venía solo, intento concentrar más su vista en el auto. Pero el grito de una mujer la devolvió a la realidad, giro a su izquierda, un colectivo estaba a escasos metros, profirió un grito y corrió hacia la vereda. Avergonzada con el palpitar acelerado, se llevó una mano al pecho. Podía sentir la mirada de su padre clavada en ella, decepcionado, sabía que si él la llevaba tardaría menos, pero no quería hablar sobre lo ocurrido.

Finalmente se decidió y se dedicó a correr apresuradamente por las no más de diez cuadras hacia el gran e importante instituto privado al que asistía. Sin saber bien cómo, logro llegar a tiempo incorporándose al gran grupo de estudiantes que recorría los pasillos. Mientras intentaba recuperar el aire dos preguntas ocupaban su mente, una era cómo había logrado correr tan rápido y la otra era si el sujeto que acompañaba a su padre, era el joven que estaría a cargo de su seguridad.

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El llanto de un niño en el colectivo lo despertó, abrió lentamente los ojos, alerta, y observo a su alrededor, todo lucia oscuro. Una mujer robusta se había sentado a su lado y lo aprisionaba contra la ventanilla. Un gruñido escapo de sus labios, el niño que antes lloraba ahora corría por los pasillos del colectivo, como odiaba a los mocosos, eran tan llorones e inquietos ¿es que nunca de callaban?, de mala gana observo la hora en su reloj de pulsera, eran las cuatro de la mañana. El sueño se le había ido por completo y no pensaba seguir durmiendo. Cuando cualquier insignificante sonido lo despertaba solía ponerse de mal humor y esa no era la excepción.

El niño finalmente se tranquilizó. Observo a su alrededor, algunos dormían tranquilamente, parecían no haberse percatado de nada, otros leían con una tenue luz sobre ellos, otros intentaba seguir durmiendo y algunos hablaban entretenidamente. Observo la película que se repetía en todas las pantallas del micro de larga distancia, una estúpida película para niños. Se decidió a mirar por la ventana, lo que está mostraba era aburrido y monótono, solo campo cubierto de pasto y algunos árboles que hacían todo aún más oscuro y la misma imagen se repetía a medida que el vehículo avanzaba. Sin duda el peor y más aburrido viaje de su corta vida.

Aproximadamente una hora después, de campo y más campo, empezó a notar los primeros edificios altos y algunas casas, luego los negocios y más casas iluminadas por la luz anaranjada de los postes eléctricos. La ciudad le pareció bella, las calles limpias e iluminadas, parecía una zona tranquila y familiar. El micro se detuvo en una gran estación, que al igual que el resto del pueblo lucia pulcra, en buenas condiciones, el jefe municipal parecía estar haciendo muy bien su trabajo. Algunos junto con el bajaron en esa parada, otra gente siguió con su viaje.

Aún no había amanecido cuando llego, tomó su única valija y se encamino a una cafetería de paso que frecuentaban quienes realizaban viajes de larga distancia. Se sentó en una mesa alejada, a pesar de que era el único presente y depósito su valija a un lado, al instante llego una bella joven con un delantal, le tomo la orden mientras mordía coquetamente el lápiz con el que anotaba los pedidos, el solo la ignoro y encargo un café amargo y algunos biscochos salados. Cuando esta se alejó moviendo las caderas marcadamente, aprovechó para sacar unas copias de su maleta y depositarlas sobre la mesa de madera para leer la información en estas.

En la primera hoja del documento aparecía, el nombre de Hiashi Hyuga, por lo que se podía leer, un importante político. Entre la información aparecía un número de teléfono, saco el teléfono móvil que le habían asignado, de su bolsillo y marco el número que se encontraba en el informe. Espero impaciente escuchando el monótono pitido proveniente del aparato, al tercer tono se oyó una voz seria e impotente del otro lado de la línea.

-Diga.- la voz era digna de alguien respetado, grave y clara, a la vez denotaba superioridad, capaz de hacer temblar a cualquiera, menos a él, claro, a pesar de las altas horas de la mañana.

-Mi nombre es Sasuke Uchiha… soy el empleado que la CPPC ha asignado para esta misión…- Habló, su voz era clara y pausada, extremadamente tranquila, inescrutable y respetuosa a la vez, la misma que usaba cuando de un trabajo se trataba. Espero paciente, al cabo de un minuto la otra voz reacciono, el sueño parecía hacer más lento su pensar.

-oh… ¿ha ocurrido algún inconveniente?-

-no, salvo que el viaje se ha adelantado, estoy esperando en un local, dentro de la estación de ómnibus.- su mano libre vacilo sobre el documento, trazando círculos con el dedo índice, cansado mientras esperaba una respuesta, dio vuelta la hoja. Sonrió.

-en veinte minutos estaré ahí, nos vemos…- enseguida el hombre corto la comunicación y finalizo la llamada.

Volvió su atención a la hoja que tenía en frente. La fotografía de una chica, resaltaba en la segunda hoja del documento, era solamente del rostro. Lo que más resaltaban eran sus ojos, eran color plata, brillantes como la luna. Sus rasgos delicados eran enmarcados por su largo cabello lacio color negro azulino, no era la mujer más hermosa del mundo pero debía admitir que se veía agraciada. Guardo la fotografía en su billetera y procedió a leer el texto que tenía enfrente.

En la información aparecía su tipo de sangre, su fecha de cumpleaños, sus hobbies, su comida favorita y otro tipo de trivialidades. Una típica chica normal, no tenía nada en especial. El motivo por el cual lo habían llamado era porque habían tenido varias amenazas de secuestro y asesinato en su contra y al parecer ella no estaba informada. Pensó en qué padre viviría tranquilo sabiendo que en cualquier momento algo podría pasarle a su hija.

El sonido de la porcelana, de la pequeña taza de café, al ser apoyado sobre la mesa lo trajo a la realidad. Observo a la mujer a su lado, le sonreía atontada con un fino rubor en sus mejillas. Gruño, tomo de un solo sorbo el caliente líquido y deposito sobre la mesa dinero más que suficiente para lo que había encargado. Luego camino perezosamente a la salida del local con las manos en los bolsillos.

-el vuelto…- resonó tras de sí, la voz aguda de la mujer. Hizo un ademan con la mano, como restándole importancia y continuo caminando tranquilamente.

En la salida de esa gran y pulcra estación, los taxis esperaban a que llegaran más pasajeros y algunos ayudaban a guardar las valijas de estos para llevarlos a sus destinos. Muy poca gente circulaba a esa hora, pero la voz en el parlante anunciaba que no tardaría mucho en llegar el próximo ómnibus. Observo impaciente el reloj en su muñeca, ya habían pasado 19 minutos y 54 segundos…

-impuntual…-susurro al viento. Al momento en que un lujoso vehículo color plata se estacionaba en frente suyo, un hombre adulto, trajeado, bajo de este. El sujeto portaba los mismos ojos que la chica de la fotografía, su apariencia era seria.

-¿Sasuke Uchiha?- pregunto gélido el hombre en frente suyo. Su voz sonaba mil veces más aterrorizante en persona. Asintió aburrido.- ¿solo una?- pregunto haciendo referencia a su valija. Asintió nuevamente esta vez con los ojos cerrados, suspirando pesadamente.

-¿podemos retirarnos? El viaje ha sido muy cansador…- Demasiado, pensó.

-claro… disculpa mi descortesía.- el hombre se introdujo en el vehículo y segundos después abrió la puerta del copiloto. –Adelante, siéntate hijo- se introdujo en el vehículo. Nadie hablo en el transcurso del viaje, él se dedicó a observar el pueblo por la ventanilla. Finalmente el hombre decidió romper el silencio.

-he recordado que tenía algo que hacer ¿te molesta si pasamos por un lugar primero?- Hiashi lo miro expectante.

-No, no hay problema…-

Hacía poco más de media hora, el hombre había entrado en una casa familiar, humilde pero acogedora. Miro desesperado su reloj de muñeca ya no soportaba tener que estar sentado en ese lujoso automóvil un minuto más, el reloj marcaba más de las seis. Muy poca gente pasaba por esa vereda el barrio parecía estar alejado del centro, aun no había rastro del viejo Hiashi. Leyó por décimo quinta vez el numero de la calle "103", que tanto podría tardar en un casa de ese tipo. Finalmente el hombre salió, aún más serio que antes. Se introdujo en el vehículo y no le dirigio la palabra solo se dedico a conducir. Al pasar por un edificio fue la primera vez que rompió el silencio, esté tenia el nombre de "Instituto ECKK" aunque no sabia bien que significaban sus siglas.

-aquí estudiaras a partir de mañana.-

Fue lo único que pronuncio antes de que el silencio los invadiera y comenzara a conducir normalmente. En un semáforo en rojo, el hombre retomo la palabra.

-esa es nuestra humilde casa…- a la vez, señalaba a no más lejos de una cuadra, una enorme casa que resaltaba entre el resto de las otras, moderna y con una imponente fachada. Humilde, todo menos eso… ¿Acaso se burlaba? En el lugar donde se había criado tuvo que compartir una pequeña habitación con un desconocido. El tener su propia habitación le había costado un gran esfuerzo y realmente apreciaba ese pequeño espacio propio.-Estarás ansioso por conocer a mi hija.- sonrió falsamente, no era como si fuese a ser su amiga o algo por el estilo…- se esfuerza en todas las actividades que realiza, es muy entusiasta.- el hombre hizo una pausa y saludo a una joven que estaba por cruzar la vereda, esta le devolvió el saludo entusiasmada.- ella es mi hija.- Pronuncio orgulloso. El semáforo se puso en verde nuevamente indicando que los vehículos podían seguir circulando, excepto por el hecho de que la joven se había quedado parada en mitad de la calle, al reaccionar había corrido apresuradamente a la otra vereda. Se giró, el hombre que segundos antes lucia orgulloso tenía una palma cubriendo su cara, parecía decepcionado.

-perfecta en todo lo que hace… si claro.- pensó con sorna. La chica había desaparecido entre las veredas infectadas de gente rápidamente. Un nuevo pensamiento apareció en su mente.- Es torpe… me va a costar trabajo cuidar de ella.-

El hombre, no le hizo el mínimo caso y siguió con su camino, doblo a la vuelta de la esquina. La casa era cuatro veces más grande estando cerca. Tenía un amplio jardín con una piscina y el edificio central poseía una estructura moderna que resaltaba de entre todas en ese barrio. Al llegar los empleados le habían ofrecido todo tipo de cosas, decidió rechazar las tentadoras propuestas con la excusa de que se encontraba cansado. Lo condujeron a una habitación bastante grande, mucho más grande que la que el solía ocupar. El "señor" Hiashi le había dicho que esperara a que llegara su hija del instituto, le había asignado un propio juego de llaves y un celular nuevo cien veces mejor que el que le había dado la agencia. Se la paso durmiendo la mayor parte del día, el resto se había dedicado a mirar el techo y finalmente se había decidido por ir a dar un paseo, con el consentimiento del jefe de hogar, claramente. Finalmente se había sentado bajo la sombra de un árbol, en un parque no muy lejos de ahí.

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El día parecía ser cada vez más largo, la voz del profesor y los murmullos a su alrededor parecían distantes. Observo distraídamente el reloj en la pared, en pocos minutos el timbre del colegio sonaría, dando fin a otro día de clases.

Llevo su dedo pulgar a hacia su boca y mordió la punta nerviosamente, ese gesto se le había hecho muy frecuente últimamente.

Ese día al igual que el resto de los días de clase había sido típicamente largo y aburrido. Había sido ignorada durante todo el día, a pesar de los intentos por entablar conversación, el rubio de sus sueños no le había ni dirigido la mirada y había almorzado sola porque sus amigos estaban "ocupados". Había días en los que se sentía realmente invisible. Dirigió su mirada a sus manos que permanecían juntas sobre su regazo, comenzó a mover sus dedos, se sentía tan insignificante.

El timbre sonó repetidamente, informando el final de otro día de estudio. La mayoría ya había ordenado sus cosas y se retiraba rápidamente del curso. Ella se dedicó a guardar sus cosas en su bolso tranquilamente para luego saludar al profesor de turno con una reverencia y retirarse del salón, hasta perderse en los pasillos repletos de estudiantes.

El ir caminando del colegio a su casa, era una de las pocas libertades que tenía, donde podía estar sola y pensar tranquila. Su padre le había ofrecido un chofer, pero prefería recorrer a pie esa corta distancia, muchas veces la ayudaba a despejarse. Igualmente pronto se acabaría… suspiro mirando a al cielo.

Miro el pequeño parque donde solían jugar los niños, camino pausadamente y se sentó en un banco, donde las madres solían "vigilar" a sus hijos. Se distrajo observando a los pequeños corriendo de un lado a otro, tenía una sonrisa divertida en el rostro. De repente se sintió observada, movió su cabeza rápidamente de un lado a otro pero no vio nada, seguramente eran alucinaciones suyas. Un perrito junto a ella hizo que se olvidara de esa sensación, si a algo le tenía debilidad era a los perros, revolvió en su bolso y poco después saco una barrita de cereal, se la dio al animal y lo acaricio lentamente. Suspiro y comenzó a levantarse, no quería llegar a su casa demasiado tarde. Empezó a caminar con rumbo a su casa pero por más que intentaba ahuyentar al animal este la seguía ¡qué vergüenza!… miro tímidamente para todos lados luego volvió su vista al perro y lo acaricio. Finalmente a pocas cuadras de su casa se le ocurrió una idea, revolvió en su bolso, saco otra barrita, la deposito en el piso y se alejó corriendo lo más rápido que podía para evitar que la siguiera. Tenía una expresión triste en su rostro, se sentía mal por el perrito, pero su padre no la dejaría llevarlo a su casa, miro hacia el frente, ya podía divisar el sobresaliente portón de su casa.

Al entrar recorrió las habitaciones y pasillos vacíos, como siempre… ¿Por qué una casa desmesuradamente grande para dos personas? Iba subiendo las escaleras, pero la voz gruesa de su padre la sobresalto, el no solía estar en casa…

-Buenos días hija…- se giró lentamente.

-b-buenos d-días.- sonrió mientras hacia una reverencia con la cabeza.

-veo que has llegado, el "chico" Uchiha ya se ha instalado aquí, espero que lo agás sentir cómodo.- asintió vacilante y miro insegura al final de las escaleras… al segundo piso.- él no está en este momento… me ha pedido salir un momento a tomar aire.- asintió a la vez que un suspiro de alivio escapaba de sus labios.

-¿p-puedo ir-irme ya?- su padre asintió.

-te avisare en cuanto él llegue, seguramente te encuentras ansiosa por conocerlo.- ansiosa… nada más alejado de eso.

-b-bien…- se giró del todo y volvió a subir las escaleras perezosamente. Pero los sonidos provenientes de la habitación principal seguidos de la voz de su padre la hicieron detenerse.

-parece que no tendrás que esperar por más tiempo…-

Dirigió su mirada a la puerta, en el momento que alguien la atravesaba para entrar en la habitación y unos ojos blancos se encontraron con su contrapunto negro.

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Bueno perdón! jajaj lo deje ahí soy mala :P

se que esta aburrido :/ pero quería estirar un poco más el momento en el que se conocen. :)

Muchaaas, muchisimas gracias por los hermosos comentarios!

kona kana lee: graciias por tu coment! creo que me tarde un poco :/ pero bueno jaj prometo mejorar para la proxima... seguramente Hina no va poder pasar desapersivida con sasuke (L jajaj besiitoo! :)

Bittersweet-Hyuchiha: graciaas! tu comentario fue el primeroo! y cuando lo vi dije WOW jajaj graciaas de enserio! me encanta intrigar a la gente. a mi tampoco me inspiraba que tengan diferentes edades :/ . bueno un besitoo prometo tratar de subir rápido el otro así no los dejo con la duda.