Disclaimer: Nada de esto me pertenece, todo es de Marvel.
1
Extraños indicios
El característico estallido de una botella de champagne al ser abierta animó aún más la atmosfera de fiesta que reinaba en el penthouse de la Torre Stark. La música estaba a todo volumen y aún así se podía escuchar a la perfección la voz de Tony Stark, amplificada por un micrófono, prometiendo que la fiesta apenas comenzaba. La ocasión: celebrar el segundo aniversario de la derrota de los chitauri. La mayoría de los Vengadores no le encontraban motivo a festejar, sin embargo, Stark simplemente no podía desperdiciar ninguna oportunidad para convertir la Torre en un centro de entretenimiento.
Darcy veía todo desde la barra, sacando fotos con su celular y subiéndolas instantáneamente a internet.
- ¿No estaban prohibidas las cámaras? – preguntó una voz a su lado. Darcy volteó a ver a Steve Rogers, quien la miraba aprehensivamente. Una sonrisa traviesa se formó en los labios de la joven.
- Lo escondí muy bien al entrar – indicó Darcy.
- No quiero saber donde – expresó Steve tomando un trago del vaso de refresco que llevaba en su mano.
- Además, no hay gran problema – minimizó Darcy – Lo más seguro es que las bajen en una hora, tal vez un poco más con la protección que les puse.
- ¿Y entonces para qué lo haces? – inquirió el Capitán con su mirada fija en el centro del penthouse que ahora se había convertido en una pista de baile.
- No iba a dejar S.H.I.E.L.D. sin hacerlos enojar por última vez – respondió Darcy divertida – Aún no se me olvida el secuestro de mi amado iPod – Rogers negó con la cabeza, al tiempo que una ligera sonrisa se formaba en sus labios.
- ¡DARCY! – se escuchó a través del micrófono. La aludida dirigió su vista a la pista de baile. Tony acababa de comenzar una fila de conga con Thor y Barton justo detrás de él - ¡Trae al Capitán aquí!
Darcy levantó su pulgar en el aire, mientras Rogers rodaba los ojos.
- Vamos, Capi – lo apremió Darcy tomándolo del brazo – ¡A divertirse!
Sentado en una de las tantas mesas que rodeaban la pista de baile, acompañado por Natasha, Pepper y Jane, Bruce Banner observaba divertido a sus amigos. El hombre se había salvado de ser reclutado por Tony únicamente por el miedo que todos le tenían a que Hulk hiciera una aparición espontanea. Momentos como esos lo hacían agradecer la existencia del "otro tipo".
- Explícame algo, Pepper – comenzó Bruce – ¿Qué le ves a Stark?
- Sería demasiado difícil ponerlo en palabras – respondió Pepper antes de darle un trago a su bebida.
- Pues yo sigo sin comprenderlo – habló Natasha sin quitar su mirada de sus compañeros. La fila de conga ya daba la vuelta tres veces al lugar y auguraba con estrangularse a ella misma. Pero lo que más llamaba la atención eran los tres Vengadores que iban al frente de ella bailando y cantando a todo pulmón.
- El amor es el amor – dijo una visiblemente borracha Jane observando el contenido de su vaso. Natasha le dedicó una mirada de cuestión a Bruce.
- Está un poco triste porque hoy fue el último día de Darcy en S.H.I.E.L.D. – explicó Banner – Y el lunes regresa a Nuevo México – Natasha pronunció un leve "Ah".
- ¡PEPPER! – se oyó el grito de Tony. La aludida levantó la mirada - ¡VEN Y BAILA CONMIGO!
La mujer únicamente le sonrió y regresó su mirada a sus compañeros de mesa.
- Aún puede cambiar de opinión – señaló Pepper – Tony le ofreció un buen puesto en Stark Industries, con buena paga, en el Departamento de Relaciones Públicas.
- ¿En serio? ¿Relaciones publicas? – cuestionó Bruce divertido.
- Si la compañía ha soportado todas las estupideces de Tony, puede soportar lo que sea – puntualizó Pepper. En ese momento, la música cambió abruptamente a una más calmada – Además es una fachada. Lo que a Tony le interesa son las capacidades de Darcy como hacker.
- No – negó una voz detrás de ella. Los cuatro voltearon a ver a Tony, quien le ofrecía su mano a Pepper – Lo que me interesa es bailar con mi sexy novia, así que toma mi mano y vamos al centro de la pista, ya.
- Creo que puedes mejorar eso, ¿no crees? – habló Pepper con una amplia sonrisa.
- Está bien – asintió Tony Stark para después hacer una pequeña reverencia – Por favor, señorita Potts, ¿me concedería esta pieza? – acto seguido, comenzó a aplaudirse asimismo – Y el Oscar de este año es para Tony Stark por la mejor interpretación del Capitán América – Pepper rodó los ojos – Oh, vamos, Pepper.
Pepper movió la cabeza negativamente con una gran sonrisa en su rostro al mismo tiempo que tomaba la mano de Tony. El hombre la condujo al centro de la pista de baile, la cual ahora estaba repleta de parejas bailando.
- Stark se vuelve tan aburrido cuando le da por ser romántico – declaró Clint sentándose al lado de Natasha. Al otro lado de la mesa, Thor tomó asiento junto a Jane, quien al instante recargó su cabeza en su hombro.
- Las palabras Stark y romántico nunca van en la misma oración, Clint – indicó Natasha.
La fiesta se prolongó hasta muy entrada la noche. Darcy fue de las últimas en abandonar el lugar junto con Jane y Thor. Haciendo uso de uno de los tantos automóviles con chofer incluido que Tony había contratado para sus invitados, llegaron hasta el edificio donde la recién graduada estudiante vivía. Se despidió de la pareja e ingresó al inmueble. Sin mucho ánimo de usar las escaleras, oprimió el botón del ascensor, al tiempo que se quitaba los tacones. Odiaba esas máquinas de torturas, sin embargo, sus tenis no combinaban nada bien con su vestido rojo strapless.
Una vez dentro de su pequeño apartamento, tiró los tacones a un lado de la puerta y caminó hacia su cuarto. Sin molestarse en cambiarse de ropa, se dejó caer sobre su cama, quedando bocarriba.
Hace tan sólo unas horas había dejado de trabajar para S.H.I.E.L.D. o, mejor dicho, para Jane y eso le había dejado un mal sabor de boca que no le permitió disfrutar en absoluto la fiesta. La última fiesta de Tony Stark a la que sería invitada. Se sentó en la cama, se puso de pie y caminó hacia su baño, un pequeño cuarto de azulejos color crema en el suelo y azules en las paredes. Se miró en el espejo. El lunes dejaría Nueva York y volvería a Nuevo México. A pesar de que ella misma había tomado esa decisión, no podía evitar sentirse triste. La ciudad era increíble y la compañía lo era aún más. En verdad extrañaría a Jane, a Steve, a Erick, a Thor, a Bruce. Dios, ¡incluso extrañaría al imbécil de Tony! Sin embargo, era la mejor decisión que había tomado en los últimos dos años. Porque, sinceramente, ella no pertenecía a ese mundo de superhéroes y genios.
Al principio, cuando Jane le ofreció irse a trabajar con ella a S.H.I.E.L.D., no pudo decir que no. La idea era completamente excitante. No sólo le pagarían lo que le restaba de sus estudios, también le darían un sueldo inmejorable. El problema vino con el paso de los días. Se percató de que su importancia en S.H.I.E.L.D. era equivalente a la de un florero: meramente decorativa. Si bien ayudaba a Jane, a Erick y al doctor Banner con algunas cosas, como organizar los papeles o traerles café, era incapaz de ser realmente útil. No era científica y, aunque le parecieran interesantes los temas de los que discutían sus jefes, no se imaginaba especializándose en ello. A eso le podía sumar la impotencia que sentía cada vez que sus amigos desaparecían sin razón aparente y más tarde terminaba viéndolos en la televisión protagonizando alguna batalla. Ella no era fuerte, ni muy inteligente, sólo era una mujer promedio de 22 años. No tenía nada que hacer en una organización como S.H.I.E.L.D., hecho que Nick Fury se encargaba de recordarle cada vez que se topaba con ella.
Lanzó un suspiro mientras abría el compartimiento detrás del espejo, su pequeño botiquín de primeros auxilios/maquillaje. Cogió un pequeño paquete de algodón, lo abrió y tomó un pedazo. Acto seguido, dejó el paquete en su lugar y agarró una botella. Le quitó la tapa y mojó con su contenido el algodón, para después regresar la botella al interior del compartimiento y cerrarlo. Comenzó a lavar su cara, recordando las primeras horas de ese día. Vaciar el casillero que amablemente la organización le había asignado fue sencillo, mucho más con la ayuda de Steve que aparentemente no tenía nada mejor que hacer. Firmar más de 10 formularios sobre confidencialidad, también; tampoco es que ella conociera todos y cada uno de los secretos de S.H.I.E.L.D., pero si había sido parte de la investigación más importante hasta el momento, la de Jane. S.H.I.E.L.D. estaba más que ansioso de poder construir su propio Bifrost, hecho que, según Thor, no tenía muy feliz a Asgard.
Tiró el pedazo de algodón en el bote de basura ubicado junto al lavamanos. Despedirse… ese jamás había sido su fuerte. Realmente no había hecho muchos amigos en esos dos años, sin embargo, existían dos o tres internos de S.H.I.E.L.D. con los que forjó una especie de relación gracias a algunos gustos comunes. También estaba Erick, que mañana tomaría un avión a Washington, por lo cual no la despediría en el aeropuerto junto con Jane, Steve y Thor. Y por último, ellos tres. Presentía que la mañana del lunes en el aeropuerto no sería agradable. Jane no estaba contenta con su partida e incluso se las había ingeniado para que Tony le ofreciera un trabajo a la chica. Cuando Darcy lo rechazó, la desilusión de la astrofísica fue evidente toda la semana.
Salió del bañó, cambió su vestido por su pijama y se metió debajo de sus cobijas, haciendo una lista mental de lo que le faltaba empacar, aunque, conociéndose, seguramente olvidaría algo que Jane tendría que mandarle por correspondencia.
Si había una cosa que molestaba a Tony Stark era que lo levantaran temprano, en especial cuando la cabeza le dolía como en ese momento. La puerta de vidrio de la sala de reuniones de los Vengadores se deslizó para permitirle el acceso. Alrededor de la mesa circular ya se encontraban Steve, Bruce y Thor sentados.
- ¿Alguien me puede explicar por qué demonios Fury quiere una reunión a las ocho de la mañana? – preguntó Tony. Thor se encogió de hombros – No, mejor pregunta, ¿por qué diablos tenemos que hacerle caso? ¡Ni siquiera es nuestro jefe!
- ¿Y entonces qué haces aquí? – inquirió Steve con los brazos cruzados. Tony tomó asiento en la silla más cercana.
- Porque Pepper tiene un gran poder de convencimiento – respondió Stark viendo el techo como si fuera la cosa más interesante.
- Señores – los saludó Fury al ingresar a la habitación seguido por Natasha y Clint, este último con gafas oscuras y cara de pocos amigos.
- ¡Nicky! Me gustaría decir que me alegra verte, pero no tengo ganas, ni fuerzas para mentirte – le regresó el saludo Stark, al tiempo que Natasha y Clint tomaban asiento en la mesa - ¿A qué se debe tan adorable reunión?
- Tenemos una situación – comenzó Fury colocándose frente a una inmensa pantalla empotrada a una de las paredes – Anoche, mientras ustedes disfrutaban de su fiesta…
- Que conste que te invité – interrumpió Stark, recibiendo una mirada fulminante de parte del único ojo de Fury.
- Una pequeña granja al sur de Arkansas fue atacada – continuó Fury ganándose la entera atención de todos los Vengadores – El saldo fue toda una familia muerta. La agente Hill está en camino para investigar la situación. Por ahora, lo único que tenemos es esta foto tomada por algunos vecinos.
Tocó la superficie de la pantalla y esta se encendió mostrando la imagen de un campo de cultivos completamente arrasado. Sin embargo, lo que más llamaba la atención eran una serie de extrañas marcas en la tierra.
- Creemos que visto desde el aire formarían una figura – explicó Fury – Eso lo sabremos en cuanto la agente Hill se comunique.
- Entonces, ¿para eso nos llamaste? ¿para mostrarnos fotos con pésima resolución? – cuestionó Tony molesto.
- Los llamé para que estuvieran al tanto de lo que está ocurriendo – declaró Fury cruzando sus brazos detrás de su espalada.
- ¿Y qué es exactamente lo que está pasando? – intervino Bruce – Porque, no sé ustedes, pero a mí me resulta muy extraño esto. Normalmente, cuando nos reúnen a todos es porque algo grande está detrás y, para ese momento, ustedes ya tienen toda la información. ¿Por qué alarmarnos si ni siquiera usted sabe lo que está pasando? A menos de que en verdad lo sepa, en cuyo caso, creo que debería decirnos toda la información.
Un tenso silencio se creó en la habitación y absolutamente todas las miradas estaban sobre Banner.
- Me encanta la adrenalina que se siente cada vez que Bruce da un acalorado discurso – rompió el silencio Tony - ¿A ustedes no?
- Estoy de acuerdo con Bruce – apoyó Steve pasando por alto el comentario de Stark - ¿Qué hay detrás de ese ataque?
- Casi al mismo tiempo que fue el ataque, los detectores de radiación gamma del Helitransporte se encendieron – reveló Fury – El nivel de radiación que marcaron fue parecido al que emitía el portal creado por el Tesseract hace dos años.
- Eso es imposible – habló Thor – El Tesseract está en Asgard resguardado por magia y vigilado cada minuto.
- Pero ese nivel de radiación gamma no sólo era característico del Tesseract, sino también del báculo que L… - comenzó Banner.
- Y las armas de los chitauri, doctor, no se olvide de ellas – interrumpió Tony antes de que Bruce cometiera el error de pronunciar la palabra prohibida. Si algo habían aprendido en los últimos dos años, era que por ningún motivo se podía decir el nombre de Loki o hacer cualquier referencia al desquiciado Dios del Engaño en presencia de Thor. Hacerlo te hacia merecedor de una mirada asesina de parte del Dios del Trueno, sin contar que el resto del día debían soportar a un Thor con un humor de los mil demonios, tormentas eléctricas incluidas. Por suerte, esta vez Thor había pasado por alto el desliz de Banner.
- ¿Cree que los chitauri estén detrás de esto? – preguntó Natasha.
- No podemos estar seguros de ello – respondió Fury -, pero lo mejor es prepararnos para cualquier eventualidad.
- Bueno, en vista de que nadie sabe nada, propongo que nos vayamos a descansar y disfrutemos de este bello sábado – habló Tony poniéndose de pie – Me avisan cuando Hill se comunique.
A continuación, salió de la sala de reuniones bajo la mirada del resto de sus compañeros y de Fury.
- ¿Para qué querrían volver los chitauri? – lanzó la pregunta al aire Steve. Todos los Vengadores se encontraban en la sala del penthouse de la Torre Stark.
- Parece que el mensaje no les quedó muy claro – respondió Stark sentado en el inmenso sillón, pasando los canales de la televisión con ayuda del control remoto.
- Lo que yo no entiendo, si son los chitauri, ¿por qué atacar una granja? – habló Barton sentado también en el sillón.
- Para dejar un mensaje – aventuró Natasha con su vista pegada a una tableta electrónica – Hill ya mandó las primeras imágenes.
- JARVIS, entra al sistema de S.H.I.E.L.D. y muéstranoslas – ordenó Stark sentándose recto.
Segundos más tarde, la imagen en la televisión fue sustituida por una foto aérea del campo de cultivo que Fury les había mostrado. Las marcas en el suelo formaban un círculo perfecto con un gran número de símbolos en su interior.
- ¿Alguien tiene alguna idea de qué es eso? – inquirió Tony.
- Se parce a la marca que hay en el punto del Bifrost en Nuevo México – señaló Barton.
- ¿Te parece conocido, Thor? – preguntó Steve. Thor negó con la cabeza.
- Es verdad que son similares, pero yo jamás he visto símbolos semejantes – respondió Thor.
- ¿Habrán encontrado algo más sobre la radiación gamma? – cuestionó Banner.
- Tanto la granja como el campo de cultivo manifiestan un nivel de radiación semejante al del Tesseract – informó JARVIS.
- Y las personas asesinadas muestran heridas provocadas por una tecnología diferente a la nuestra – añadió Natasha sin levantar su mirada de su tableta.
- Bueno, nada de eso confirma que sean los chitauri otra vez – opinó Steve – Podría ser otra raza extraterrestre.
El timbre de un teléfono dirigió toda la atención sobre Natasha, la cual sacó su celular y respondió la llamada. Tras algunos segundos de escuchar a su interlocutor, la mujer terminó la llamada con un simple "De inmediato, señor".
- Hubo otro ataque – anunció poniéndose de pie – Esta vez en una granja a las afueras de Liverpool, Inglaterra. Fury quiere que me encargue.
Y sin decir nada más, salió del penthouse.
Horas más tarde, el informe de Natasha mostraba lo mismo que el de Hill: todos los habitantes de la granja asesinados por armas de una naturaleza desconocida, una marca extraña en el campo de cultivo y niveles de radiación gamma similares. Ambas marcas ya estaban siendo analizadas por el Departamento de Lingüística de S.H.I.E.L.D. y por Tony, quien se negaba a quedarse sentado sin hacer nada.
Al día siguiente, alrededor de las seis de la tarde, Barton recibió una llamada de Fury. Debía ir a investigar otro ataque, esta vez en una granja de Australia, básicamente con las mismas condiciones, exceptuando el hecho de que esta vez los dueños de la granja no habían muerto sin antes dar un poco de pelea. Uno de los agresores había muerto en medio del ataque y tan sólo tuvieron que ver la foto de su cuerpo para estar cien por ciento seguros de quien era su nuevo enemigo o, mejor dicho, viejo enemigo: los chitauri.
Darcy dio un último vistazo al interior de su apartamento para asegurarse de que no se había olvidado de nada. A continuación, cerró la puerta y se encaminó a la planta baja del edificio, donde la dueña la esperaba para recibir las llaves del apartamento. Tras recibir buenos deseos de la mujer, salió del edificio y subió al coche de Jane. El viaje hasta la Torre Stark fue silencioso. La verdad es que Jane no había hablado mucho desde que llegó esa mañana para llevarla al aeropuerto. La astrofísica estaba bajo mucho estrés por lo que ocurría en S.H.I.E.L.D.: la nueva amenaza de una invasión extraterrestre. Darcy había considerado la posibilidad de quedarse, sin embargo, aunque lo hiciera, no habría nada en lo que ella pudiera ayudar. Por eso, prefería no estorbar.
El automóvil se detuvo frente a la Torre Stark y Darcy descendió de él con un "Ahora vuelvo". Entró al lobby encontrándose con Steve Rogers y Bruce Banner sentados en unos sillones platicando.
- ¡Hey! - saludó Darcy acercándose a los dos hombres. Steve sonrió y se puso de pie, alcanzándola a la mitad del camino - ¿Cómo va todo?
- Igual – respondió Steve, quien llevaba puesto la mitad de su traje – Lamento no poder acompañarte al aeropuerto como lo prometí. Debemos estar listos para cualquier cosa.
- No hay problema – dijo Darcy – Sólo trata de no salir muy lastimado. Ya sé que eres un superhombre y todo eso, pero aún así.
- Voy a extrañarte – expresó Steve con una triste sonrisa en sus labios.
Darcy recordaba bien la primera vez que se topó con el Capitán América. Ocurrió durante su primera semana de trabajo en Nueva York, mientras llevaba su primer café del día a Jane y a Erick. Dando la vuelta en un pasillo, chocó con Steve Rogers, terminando ella y los cafés en el suelo. Su furia pronto desapreció al reconocer a la pared de músculos contra la que había colisionado. Su padre era un fan declarado del Capitán América, por asociación, ella también, razón por la cual no pudo evitar saltar como una niña de 10 años al entrar en una dulcería.
Las siguientes veces que lo vio fue durante pequeñas reuniones de los Vengadores a las que Thor invitaba a Jane y esta le suplicaba a Darcy que no la dejara ir sola. Aprovechando la oportunidad, la joven se había acercado a Rogers en incontables ocasiones para platicar. Después de la milésima vez que Steve la cuestionó sobre alguna referencia que a Darcy se le ocurrió lanzar en mitad de una oración, la castaña decidió que ya era tiempo de que alguien pusiera al tanto al Capitán de todo lo que se había perdido en los 70 años que pasó congelado. Le compró libros, los más representativos de la literatura universal del último siglo. Le mostró series de televisión, caricaturas y películas. Y consiguió enseñarle el funcionamiento de las computadoras, iPods e Internet.
Sin embargo, se podría decir que su amistad se selló una noche que Darcy halló al Capitán afuera de la Torre Stark, parado en medio de la lluvia, sin ninguna intensión de entrar. La mujer lo saludó y lo invitó a cenar. Por supuesto, siendo el caballero que era, no le permitió pagar la cuenta. El Capitán acababa de regresar de una misión en solitario. No podía contarle mucho a Darcy, así que la muchacha se dedicó a hablar de cualquier cosa. En algún punto, sin que Darcy pudiera comprender por qué, Steve comenzó a hablar de su vida pasada. Habló de Bucky, del Doctor Erskine, de sus compañeros de escuadrón, del Coronel Phillips, del padre de Stark,… de Peggy. Recordaba muy bien la nostalgia, el dolor, la angustia en la voz de Steve esa noche. También recordaba lo inútil que se sentía de no poder hacer nada por su amigo más que escucharlo.
El punto era que, a partir de esa noche, ambos se acercaron más, tanto que Tony comenzó a circular el rumor de que eran pareja; rumores que terminaron después de que Stark insinuó que el Capitán y Darcy eran "amigos con derechos" y Steve (una vez que Darcy le explicó divertida el significado) terminó estampando su puño contra la cara de Tony exigiendo respeto para su amiga. Varias veces Darcy había intentado pensar en Rogers de esa manera, mas le resultaba imposible verlo más que como un amigo, casi como un hermano mayor, sin contar el hecho de que ella sabía que el corazón del Capitán se había quedado 70 años atrás con Peggy.
- Oh no, no vamos a comenzar con los interminables llantos, ¿verdad? – soltó Darcy – Sólo me mudó de ciudad, aún existe Facebook y Twitter.
- Pero no es lo mismo – indicó Steve.
- Lo sé – asintió Darcy. Rogers eliminó el espacio entre ellos y abrazó a la joven, quien lo rodeó con sus brazos. Si, aún existían Facebook y Twitter, sin embargo, tenían una invasión alienígena a la vuelta de la esquina y cualquier cosa podía pasar. Cuando se separaron, Darcy comenzó a sentir cierto comezón en sus ojos, por lo cual decidió salir de ahí antes de que sus ojos se convirtieran en fuentes imparables – Bueno, ya me voy. Cuídate, Capi.
- Tú también – le dijo con una gran sonrisa Steve.
- Hasta luego, doctor Banner – se despidió Darcy del doctor, quien movió su mano en actitud de despedida. Echó un último vistazo a su amigo y regresó al lado de Jane en el automóvil – ¡Al aeropuerto, James!
Jane lanzó una carcajada, mientras encendía el coche y lo ponía en marcha. Arribaron al aeropuerto con el tiempo justo para que Darcy documentara su equipaje (dos mochilas y una caja). En el momento en que el altavoz llamó a los pasajeros de su vuelo, Darcy supo que en verdad era el final. En verdad estaba dejando la que había sido su vida durante dos años, su casa, su trabajo, sus amigos. Se despidió de Jane con un abrazo. Ninguna de las dos tenía algo que decir, así que prefirieron decirse un simple "Nos vemos". Acto seguido, se dio la media vuelta y comenzó su camino a la puerta que su boleto y la voz en el amplificador de sonido le indicaban.
Años más tarde, en un instante de aburrimiento, Darcy se preguntaría qué habría pasado si los eventos de esa mañana jamás hubieran ocurrido. Seguramente, su vida sería diferente. Probablemente, estaría viviendo en Santa Fe, en un lindo apartamento, con un trabajo común. Tal vez tendría un gato mascota y un hombre normal como novio. O también podría estar sola.
Darcy no había dado ni tres pasos cuando el suelo comenzó a moverse con tal fuerza que la mandó a ella, a Jane y a muchos más al suelo. Asustada por el repentino terremoto que no paraba, Darcy se acercó como pudo a Jane. Ambas se abrazaron aterradas viendo hacia todos lados. Y de repente, salido de la nada, un rayo de luz muy intenso cegó por completo a las dos.
- ¡QUÉ DEMONIOS PASA! – exclamó Tony. El inició del movimiento telúrico lo tiró a él, a Steve y a Bruce al suelo. Por su parte, Thor permanecía de pie, aunque con dificultad.
- Señor, los radares indican radiación gamma cerca de aquí – informó JARVIS. Bruce, que era el más cercano a la pantalla por la que habían estado monitoreando los radares de S.H.I.E.L.D., intentó ponerse de pie, consiguiéndolo por unos segundos, pero cayendo al suelo de nuevo. Thor por su parte, haciendo uso de todo su equilibrio, llegó hasta la pantalla.
- ¡Abajo debe decir dónde es! – exclamó Tony sujetándose del pilar más cercano que tenía.
- ¡MUCHACHOS, MIREN ESO! – los llamó Steve con su mirada fija en los ventanales del penthouse. Tony y Thor levantaron la mirada. A lo lejos se podía ver un rayo de luz atravesar el cielo y chocar contra la tierra.
- ¡¿Qué dice la pantalla, Thor?! – cuestionó Tony.
- ¡Aeropuerto John F. Kennedy! – respondió Thor después de unos segundos de silencio. Al instante, todo color desapreció del rostro del asgardiano – Jane.
Y sin más, Thor llamó a Mjolnir y se fue del lugar rompiendo los ventanales en el proceso.
- Hay que ir con él – saltó Tony apoyándose en el pilar para levantarse – Bruce, tú quédate y…
El pánico se apoderó de Tony y de Steve al momento que vieron a Banner en el suelo. El hombre estaba de rodillas con los puños cerrados, sus nudillos casi blancos. Su respiración era peligrosamente agitada y las facciones en su cara estaban transfiguradas por la ira.
- ¡Cambio de planes! – habló Steve - ¡Tú ve con Thor, yo me quedó aquí!
- ¡¿Podrás con él?! – inquirió Tony no muy convencido.
- ¡MUEVETE, TONY! – ordenó Steve.
Stark no necesitó oírlo dos veces. Activó su traje mediante las pulseras en sus muñecas y pronto se vio cubierto por su armadura. Acto seguido, salió despedido con rumbo al aeropuerto.
Cuando el terremoto paró, Darcy se dio cuenta de que estaba tirada en el suelo abrazada a Jane. La científica la soltó y se sentó a su lado. Darcy aún no veía muy bien gracias a la extraña luz enceguecedora, pero podía sentir el pánico que comenzaba a reinar a su alrededor. Gritos, llanto, pasos de personas corriendo de un lado al otro. Ella misma estaba a punto de sufrir un ataque de pánico. Sintió el brazo de Jane jalarla para que se pusiera de pie, tarea bastante difícil considerando lo mareada que estaba. Una vez de pie, se dejó guiar hasta los ventanales que daban a las pistas. En cuanto pudo enfocar su vista, lo vio. Todos y cada uno de los aviones habían sido reducidos a cenizas y a lo largo de la pista de aterrizaje se podía leer un mensaje en el asfalto: "No habrá planeta, no habrá luna desierta donde puedan escapar de mi irá. Raza humana, sus días están contados".
- ¡JANE! – escucharon las dos antes de que los fuertes brazos de Thor levantaran a Jane en el aire y la aprisionaran.
- ¡¿Ya viste eso?! – saltó Darcy señalando hacia los ventanales y sin importarle en absoluto interrumpir la escena. Thor dejó a Jane en el suelo y volteó a ver a lo que señalaba Darcy.
Al mismo tiempo, arriba en el cielo, Iron Man leía el mensaje.
- ¡Tenemos uno de los aeropuertos más importantes del mundo cerrado, una ciudad entera envuelta en el pánico y una declaración de guerra! – enumeró Fury paseándose de un lado al otro en la sala de reuniones de los Vengadores. Natasha y Clint iban en su camino de regresó a Manhattan y el resto de los integrantes del grupo estaban ahí.
Tras lo ocurrido en el aeropuerto, no sólo S.H.I.E.L.D. había tomado posesión del lugar, también el ejército y la Guardia Nacional. Jane, Darcy y Pepper (quien estaba en uno de los pisos administrativos de la Torre durante el incidente) se hallaban en el penthouse recuperándose del susto. Muchos de los habitantes de la ciudad, sin importar el llamado del gobierno a mantener la calma, habían emprendido el éxodo. Y los Vengadores simplemente no tenían nada que pudieran hacer.
- ¡Y por si fuera poco, aún no sabemos qué demonios significan todas esas marcas! – continuó Fury golpeando la mesa con fuerza - ¡Están jugando con nosotros y los dejamos hacerlo!
Todos miraban a Fury sin decir nada. No había mucho que decir además de lo que ya sabían.
- Thor, ¿cabe la posibilidad de que en Asgard sepan exactamente a lo que nos estamos enfrentando? - preguntó Fury fijando su ojo en el Dios del Trueno.
- Iré de inmediato a hablar con Heimdal – respondió Thor poniéndose de pie.
- Y ya que vas a Asgard, creo que podrías aprovechar el viaje para otra cosa – intervino Bruce. Después de su pequeño episodio hace unas horas, que por suerte no había terminado en la aparición de Hulk, era de esperarse que todos lo voltearan a ver con nerviosismo – Es obvio que nadie aquí conoce a los chitauri – Tony abrió la boca para rebatirlo – Si, peleamos contra ellos y los destruimos, pero, fuera de eso, lo único que sabemos sobre ellos es que son una raza guerrera. Nos están dejando mensajes que no podemos descifrar, están jugando con nuestros nervios antes de venir aquí. No sabemos de lo que son capaces, mucho menos quien los dirige…
- Ve al grano, Banner – lo apresuró Fury impaciente.
- Creo que necesitamos la ayuda de la única persona que los conoce y que los trató – concluyó Bruce -, Loki.
Y aquí está otro capítulo que espero sea de su agrado. Antes que nada quisiera dejar en claro algo que no hice el anterior capítulo: Esta historia estará basada enteramente en las películas porque sinceramente nunca he leído ninguno de los cómics. Es muy probable que llegué a equivocarme en algunos datos, por eso pido su comprensión y que me avisen cuando llegué a equivocarme. Quiero agradecer a Aloine y a susan-black 7 por sus comentarios; este capítulo es para ustedes.
Adiós ;)
