Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo el trama. ^.^
Entre la espada y la piedra.
Amigos
El golpeteó de la lluvia fuera de la ventana era más fuerte de lo que Bella y Marie estaba acostumbradas, pero, a la única que parecía afectarle aunque sea un poco, era a Bella, quien se revolvió un poco en su cama, antes de abrir los ojos.
-¿Qué hora es? –pregunto para sí misma, antes de mirar las letras verdes fosforescentes de su reloj digital.
Su reloj marcaba las seis y media de la mañana. Al darse cuenta de que ya era una hora razonable para levantarse, gimoteó.
Se levantó sin ganas y camino hacía el baño que había en su habitación; se baño con pereza y luego se vistió, tomando en cuenta el clima tan agradablemente frío, se vistió con unos pantalones de mezclilla y una blusa de manga larga color morada, unos tenis blancos, deportivos y se amarro el cabello en una coleta.
Cuando termino de hacer todo eso, miró el reloj, para descubrir que eran las siete, ella no era una persona que tardase mucho arreglándose.
Fue a la habitación continua: la de Marie, y toqueteo con los nudillos.
-¿Marie? –dijo, y, al no obtener una respuesta volvió a intentarlo, toqueteo nuevamente y dijo-: se nos hace tarde ¿Estas lista?
-Bella, espera, me estoy arreglando, vete subiendo al carro o lo que sea, pero espérate. –Bella había aprendido que siempre, al despertarse Marie estaba de un humor muy irritante, hasta que se bañaba.
Bella suspiró sonoramente y bajo las escaleras, encontrándose a Charlie, comiendo unos huevos revueltos a modo de desayuno.
-Buenos días, Ch… papá –susurró.
-Hola, Bella –le dio una sonrisa cálida y luego siguió con su atención en su desayuno.
Bella asintió, ellos siempre eran de pocas palabras, Marie era la habladora ahí, por eso era que le gustaba mucho estar René (su mamá) y Phil (su padrastro).
La joven castaña agarro un tazón y un poco de cereal y leche y los sirvió, luego se sentó en la silla enfrente de la de su padre y se puso a desayunar.
Marie, no era nada parecida a ella, fuera de lo superficial. Ella sí tardaba mucho tiempo arreglándose, y más, si quería poner su plan de "Conquistar a Edward" en marcha. A ella, digamos que casi no le importaba la actitud de la persona, si no más el físico: para ella no importaba si era un hombre de lo más tierno, tenía que ser guapo o no podía estar con ella: típica niñita reina de la escuela.
Cuando bajo, era muy sencillo reconocer cual era cada gemela.
Marie, se había puesto unos jean apretadísimos, grises, y una blusa apretada color rojo sangre. Su maquillaje era muy marcado, sus ojos estaban bien delineados y sus pestañas enchinadas, sus labios de un potente color rojo y sus mejillas con rubor –ya que ella no tenía esa tendencia de ponerse roja como Bella-. Su cabello estaba obviamente enchinado y perfectamente arreglado.
Bella, sin embargo, era sólo y únicamente Bella: sencilla, pero hermosa naturalmente.
-Vámonos, Marie, se nos hace tarde –dijo un poco exasperada Bella, tomando su mochila, que estaba en la silla del comedor y yendo directo hacía la puerta.
Ella lo aceptaría, pero nunca frente a su hermana, que tenía celos. Desearía poder vestirse así. Actuar así… Ser así, en sí. Quizá, así, sólo así, tendría la atención de más personas. Ese siempre es el pensamiento de Bella.
Lo que ella no sabía, era que ella lograba tener la atención de las personas sin poder intentarlo en lo más mínimo.
-Bella, ¿por qué tienes tanta prisa? –dijo Marie, cuando Bella corrió (torpemente) hacía su Toyota Prius, color rojo quemado.
-No quiero llegar tarde –respondió, volteándola a ver un poco, y ganándose una buena caída.
-¿Te lastimaste? –pregunto, preocupada, caminando, con paciencia pero apurada, hacía su hermana.
-No, no te preocupes –contestó con una sonrisa.
Se levanto y siguió caminando como si nada hubiese pasado. No le importaba haberse caído, siempre le pasaba lo mismo ¿por qué importarle, entonces?
Se sentó en el asiento del copiloto y espero a que su hermana se subiera en el de piloto. A Marie le gustaba manejar a una rapidez que para Bella no era muy agradable, pero a ella le gustaba y Bella, la dejaba.
-Llegamos –anunció Marie cuando se había estacionado enfrente de la escuela, junto a un Volvo plateado y un BMW rojo.
Isabella bajó a toda prisa, la verdad, se había estado sintiendo incomoda junto a su gemela y quería llegar a su clase lo más antes posible.
-Ey, Bella –la llamó una aterciopelada voz, desde atrás de ella.
Ella volteó a toda prisa, a pesar de apenas conocer esa dulce voz hace un día, le encantaba y la reconocería donde fuese.
-Hola, Edward –dijo, volteándose por completo y caminando hacía él.
-¿Qué clase te toca ahorita? –pregunto cómo si nada.
-Física cuántica –dijo con un poco de aburrimiento, a ella casi no le gustaban ese tipo de materias, pero se le hacían fascinantes, claro está, no tanto como Literatura o algo por el estilo, ese tipo de materia, si que le encantaban.
-¿Quieres que te acompañe? –susurró, con una sonrisa torcida.
Al lado del Toyota Prius, el reflejo de Bella la veía con el cejo fruncido, esperando que le diera una negativa al muchacho que ella intentaba conquistar y, que obviamente, no dejaría que su hermanita menor le ganara. No era nada en contra de su hermana, sólo que no quería que nadie le quitase al muchacho más guapo que había conocido hasta ahora en el instituto.
-Claro, vamos.
Al decir eso, Marie, ni corta ni perezosa, camino hacía ellos, con una hipocresía que se respiraba por todo el aire.
-¿Quieres que te acompañe a tu clase, hermanita? –le pregunto con una voz zalamera.
-Etto… Edward me ofreció… hum… -Bella no sabía que decir, le daba pena con Edward. Y, nunca le había dado una negativa a su hermana, por miedo a perderla de su lado… ¿Qué hace uno en un momento así? Ella no sabía, naturalmente.
-Oh… no querrás molestar a Edward… -empezó a decir Marie, pero fue interrumpida por Edward:
-Ninguna molestia, querida –susurro, con una sonrisa encantadora-. Si gustas… a ti también te acompaño.
Marie lo miro, pensando que ya había empezado a caer en sus redes. Asintió con una sonrisa ligeramente coqueta.
-Vamos entonces –susurró Edward, poniendo su brazo en la cintura de Marie dándole una sonrisa a Bella.
La segunda, se quedo un poco incomoda, se sintió mal tercio… y más aún… se sintió decepcionada. Había sentido que por fin alguien se había fijado en ella. Y ese alguien, era Edward. Le había gustado no sólo porque fue el primero en el instituto en acogerla, sino por su forma tan preocupada y atenta de ser. Ese toque cariñoso y masculino y sus miradas que podían expresar sus sentimientos. Era tan lindo… y a Bella le encantaba. Pero, en una pelea entre ella y Marie, ella creía ser la perdedora…
-Vamos Bella –dijo Edward, agarrando por un segundo la mano de la joven, que, ésta sintió cómo una poderosa corriente eléctrica se trasladaba por toda su anatomía.
Ella sonrió, sin un poco de ganas y camino con ellos, Bella de inmediato cogió conversación con Edward, dejando atrás a Marie –sin intensiones de hacerlo-. Simplemente, él y ella tenían más cosas en común, pero, aún así Marie no se daría por vencida.
Las clases transcurrían tranquilas, el almuerzo llego, y Marie fue con Edward en el momento en el que lo vio, dejando a Bella por unos minutos sola, hasta que llego una pequeña muchachita. Una pequeña chica de ojos celeste, cabello corto, negro, y con las puntas dirigidas a direcciones que nadie se imaginaria. Se veía agradable a pesar de tener un poco de aspecto a duende. Su nariz era recta y respingada, sus labios rojos y carnosos y su figura esbelta y más frágil de lo que parecía.
-Hola –sonrió, caminando hacía Bella, que se veía totalmente perdida.
-Hola… -dijo Bella, con algo de miedo.
No era miedo a la chica, si no miedo al lugar.
-Soy Alice y… -miro por encima de Bella, poniéndose de puntitas, hasta que dio con su objetivo y lo apunto al instante-. Ese es mi novio, Jazz.
Le hizo una seña al chico para que se acercara y éste lo hizo al instante.
-Soy Bella –sonrió cálidamente cuando el chico estuvo a la altura de las dos.
-¿Por qué estas tan sola? –pregunto el joven.
-Hum… mi hermana y… etto, un amigo que conocí ayer… no los encuentro –dijo encogiéndose de hombros. Hablaba con timidez, como si los chicos la fuesen a morder o ese pensara.
-Hum… ¿qué amigo? –pregunto Alice son una sonrisa acogedora.
-Se llama Edward Cu… -pero no pudo terminar de hablar pues Alice había soltado un pequeño brinquito.
-Mi hermano –dijo, son una sonrisa.
-Mi cuñado –se burlo Jasper, ganándose una mirada de burla por parte de Alice y una risita de Bella.
-Tonto, Jazz –susurro Alice con cariño.
-Tal vez sea tonto, pero se rieron –dijo señalando a Bella y dándole un pequeño besito a su novia.
-Entonces… ¿Es tu hermano? –dijo Bella, sacándolos de su burbuja personal.
-Sí… -dijo Alice, dando un saltito-. El único que tengo… por eso mi favorito –rió-. Oh… así que… -miro a Bella de pies a cabeza-. ¿Tú eres la chica de lo que me hablo? –sonrió abiertamente-. Eres más hermosa de lo que él dijo…
-Y vaya que dijo… y con pasión –secundo Jasper.
:D?
.: * ฆℓƷҳ * :.
