Capítulo 1

3 años después…

El aeropuerto de LAX deslumbraba ante los ojos de Kurt. Era demasiado espléndido, no sabía si era mejor al de Nueva York que era de donde provenía.

Finn no paraba de quejarse. Su hermano lo había dejado con todas las maletas. Él solamente había traído una pequeña pero su querido hermanastro no sólo había preparado una grande sino que lo acompañaba un carry-on y su bolso de mano. Iban a estar cuatro días en esa ciudad y Kurt pareciera que se mudaría.

-¿Me recuerdas por qué estamos en esta ciudad?- preguntó algo molesto Finn mientras se dirigían a la entrada en busca de un taxi

-¡Porque por fin conseguimos entradas para el recital! – Respondió emocionado el castaño – Además, luego de pelearme con las zorras de las fangirls pude obtener dos meet & greets con Blaine. Odio a los clubes de fans. Como no les alcanza con molestar al artista, también cuelgan las páginas oficiales cuando lanzas los boletos a la venta y ni hablar los meet & greets. Se los acaban en segundos.

-No puedo creer que haya accedido a acompañarte en esta locura. Has estado obsesionado con el tipo desde que lo viste en aquel bar en Nueva York hace tres años. ¿Entiendes que son tres años en los que no has parado de tratar de encontrarlo?

-No te hagas el difícil Finn, sabes muy bien que te gusta su música tanto como a mí.

-Pero no estoy obsesionado con él.

-No estoy obsesionado. Lamento completamente no haber vuelto a la semana a ese bar. Hubiese sido lindo volver a escucharlo en ese ambiente. Sé que ahora será completamente distinto- la expresión en su voz cambió.

Tomaron un taxi y se dirigieron al hotel. El mismo quedaba en el centro de la ciudad por lo que se pudieron deleitar con los edificios y algunos de los puntos turísticos de Los Angeles.

El recital se realizaría al día siguiente en The Greek Theatre, el más grande de la ciudad. Kurt estaba emocionado con asistir allí. No tenían los mejores lugares pero le tranquilizaba que vería a Blaine de la forma más cerca que lo pudiera llegar a tener.

Habían contratado un bus turístico para recorrer todos aquellos lugares emblemáticos de L.A. Pasaron por el Teatro Chino donde bajaron para recorrer el boulevard donde se encontraban las famosas estrellas de los artistas. Tomaron varias fotografías y, como todo gran turista, empezaron a comprar recuerdos para llevar a casa. Retomaron el recorrido en bus, bajando en las paradas de interés hasta que finalmente terminaron en una cafetería de Hollywood & Vine cenando.

Kurt por más cansado que se encontraba por el viaje y el turismo realizado, era su emoción y nervios quienes le impedían poder cerrar sus ojos y descansar. Había esperado tres años para volver a ver a Blaine.

Sus pensamientos volvían constantemente a esa noche donde lo habían escuchado cantar en el bar que Mercedes les había recomendado. Se había decepcionado cuando Stephan, el cantinero, le había confirmado que Blaine ya no trabajaba más allí.

Su mente se había olvidado del cantante, cuando un día en el trabajo reconoció esa voz en la radio.

"No puede ser". Se dijo para sí mismo. Corrió hasta el aparato y subió el volumen del mismo. Quizás su cabeza le había jugado una mala pasada. Era una voz que solamente había escuchado una vez pero que lo había afectado para siempre. Lo peor de todo que no supo cómo se llamaba hasta que lo vio por primera vez en la televisión.

La ocasión en que le habían preguntado por él a Stephan ninguno mencionó su nombre. Kurt se había referido como "el cantante que tenía un club de fans liderado por una chica de cabello rosa".

El día que confirmó que el moreno era realmente quien creía que era se quedó en shock. No podía creer que por fin lo había vuelto a ver pero más que nada, había vuelto a escuchar su voz.

Y allí fue que comenzó su ilusión para volver a presenciar sus canciones en vivo.

Desde ese día pareciera que a todo lugar que iba estuviera Blaine.

La revista en la que trabajaba lo había tomado como referente de moda en alguna ocasión pero nunca había pisado la editorial. Eran sus compañeras quienes siempre tenían el gusto de entrevistarlo y realizarle las fotos para las ediciones en las que aparecería.

Un par de meses luego de su descubrimiento, el moreno fue noticia. Se empezó a correr el rumor que estaba saliendo con la actriz Rachel Berry. La muchacha era algo irritable pero tenía talento. Había participado en grandes obras de teatro como así también series de televisión. Sólo un par de semanas pasaron para que confirmaran el romance entre ellos dos. La joven siempre acompañaba a Blaine en todos sus shows. Esto se complementaba a cada evento social al que el joven era invitado. Siempre de la mano con ella y ambos deslumbrando en las alfombras rojas.

Así fue como Blaine pasó de ser "el chico que tocaba en un bar de Nueva York", a ser "el famoso cantante Blaine Anderson".

Kurt sabía que los meet & greets no duraban más que dos minutos por persona. Si tenía suerte, quizás podrían ser cinco. El castaño iba a estar feliz con que simplemente le devolviera el saludo y se tomaran una foto. Por lo menos para tenerlo retratado en su mente para siempre.

Blaine se encontraba en su camarín vocalizando y dando vueltas alrededor de la habitación. Por más años que hubiesen pasado desde la primera vez que se subió a un escenario para brindar un show ante miles de personas, se seguía poniendo nervioso y ansioso antes de actuar.

Estaba saltando de un lado a otro cuando se paró en seco al ver ingresar a su representante.

-Raphael- dijo en un suspiro - ¿Cómo está la situación?

-Ni un solo lugar vacio

El moreno soltó el aire que llevaba contenido y siguió moviéndose desesperado.

-Deberías calmarte

-No puedo. Sabes como me pongo antes de cada concierto, y cuanto más grande peor.

-Se sabía que iba a ser un gran recital. Las entradas se agotaron dos horas después de haberse puesto a la venta.

-¡Por eso mismo! ¡Nunca se había agotado en tan poco tiempo! ¡Nunca se había agotado!

Para ese momento Blaine se encontraba frente a Raphael con una mirada psicótica

-Blaine, tómate el té con limón y miel que te dejé. No sólo le va a ayudar a tu voz sino también a tus nervios.

El hombre abandonó el camarín topándose con Rachel mientras salía. La joven ingresó donde se encontraba Blaine. El chico había seguido el consejo de su manager y empezó a beber de a sorbos el líquido.

-¿Nervioso otra vez?- preguntó en forma cómica

Blaine le fijó la mirada amenazante.

-Está bien. Vengo en paz. Yo también tengo mis crisis cada vez que estoy por salir a actuar pero trato de tomarlo con calma.

Rachel se colocó tras él y le masajeó los hombros para relajarlo. Pudo sentir como se iba descontracturando y la tensión iba bajando de a poco.

-Gracias. No sé qué haría sin ti para controlarme- abrazó a la chica pero fue interrumpido por el sonido del teléfono de ella.

Se soltaron y Rachel abandonó por unos minutos el lugar. Luego regresó con cara molesta.

-Era mi representante. Está disgustado porque no fui a un evento al que me habían invitado esta noche.

-A veces me siento culpable por ser el ancla que te tiene atascada aquí – Se lamentó el cantante

-No te preocupes. Después de tantos años estoy acostumbrada.

Raphael volvió a ingresar al camarín.

-Ya es hora del show. ¿Rachel estás lista?

-Sí – respondió sin ánimo y le lanzó una mirada de pena a Blaine.

Ambos se colocaron juntos y posaron para una foto, la cual fue tomada por Raphael.

Antes de salir, Blaine tomó del brazo a Rachel y le susurró al oído.

-¿Vino? – preguntó esperanzado

-En primera fila como siempre – le sonrió - Ahora vamos. Tienes que ir a hacer feliz a tu público y yo a cumplir mi función – le guiñó el ojo.

Kurt sintió que se moría en el momento en que lo vio salir al escenario con toda la energía. Su voz no le alcanzaba para gritar – perdón, cantar. Se sabía la letra de cada una de las canciones. Desde que confirmó que Blaine era ese chico del bar, no perdió tiempo. De inmediato se puso a escuchar todo lo que le aparecía en su camino compuesto y cantado por él. Pero había una que le ponía la piel de gallina. Una canción que amaba desde la primera vez que la escuchó. Así fue como en Don't You, sus lágrimas empezaron a caer inconscientemente desde sus ojos. Tuvo que pegarle a su hermano cuando se empezó a reír al verlo llorar.

El concierto había terminado más rápido de lo que creía pero su aventura con Blaine no se cerraba ahí. Todavía le quedaba el meet & greet.

Dejaron atrás la zona del recital para dirigirse a tras bambalinas. Allí se formaba una larga fila de personas. Todas para conocer y tener su fotografía con Blaine Anderson. Kurt trató de arreglarse todo lo mejor posible. Dos horas gritando, bailando y saltando, lo habían convertido en una mugre.

Blaine estaba tomando agua en grandes cantidades. Las luces del escenario lo deshidrataban demasiado provocando que se termine una botella de dos litros en cinco minutos. Rachel estaba ojeando una revista que tenía una imagen de ellos dos juntos. Con una lapicera empezó a garabatear sus fotos.

-La gente está obsesionada con nosotros dos- decía mientras le dibujaba un bigote a Blaine

-La gente cree que nosotros dos somos pareja – le aclaró Blaine

-Odio el momento en que los paparazzi nos vieron salir juntos de aquella cafetería – Se colocó la revista sobre su cara mientras refunfuñaba

-No eres la única que maldice ese momento.

-El día que conozca a un chico que me agrade de verdad ¿Cómo le explico que no soy tu novia, si en todos los sitios que vea vamos a estar tomados de la mano o besándonos?

- Maldigo el momento en que a Raphael se le ocurrió la genial idea de involucrarte en esto. No hay día que me deteste por haberte arrastrado en esta farsa.

En ese momento tocaron la puerta del camarín. Seguramente era su manager informándole que era hora del meet & greet con sus fans. Blaine se alegró al ver que no era quien pensaba. Un chico alto, castaño con ojos verdes abrió la puerta e ingresó.

-Yo los dejo solos – dijo la morena mientras dejaba la revista sobre el sofá donde había estado sentada – Nos vemos Jonathan

-Hasta luego Rachel – se despidió tímidamente

Sin perder un segundo, Blaine se acercó al joven y lo besó.

-No tienes la menor idea de cuánto me alegra que hayas venido hoy. Me dijo Rachel que te vio en el público y en primera fila – le masajeaba los brazos

-Lo de la primera fila es parte del contrato de confidencialidad. Me gustaría obtener las entradas en primera fila gracias a mi esfuerzo, no porque el representante de mi novio quiere pagarme de esa forma mi silencio.

Se quedaron callados por unos minutos. Últimamente todo entre ellos dos se había vuelto tortuoso. No podían aparecer juntos en ningún lado, Jonathan debía esconderse.

-Blaine tengo que decirte algo – por fin emitió palabra

-Tengo dentro de unos minutos el meet & greet. ¿Puede ser después?

-¡No Blaine! Tiene que ser ahora. Siempre estoy detrás de todo el mundo – suspiró antes de soltar la bomba: - Blaine quiero terminar

El cantante se quedó en shock por unos minutos. Tenía que digerir la información que sus oídos creyeron escuchar

-¿Perdón?

-Quiero terminar. Blaine, esto no va para más. Estoy cansado de estarme escondiendo, de pretender que no soy nadie en tu vida. Estoy harto de eso – le señaló la foto de él y Rachel que estaba en la revista que ella había estado garabateando hacía unos minutos atrás

-Dime que es mentira

-No, no es mentira. Blaine, te quiero con todo mi ser pero no me puedo permitir seguir estando en una relación donde no puedo gritar a los cuatro vientos que eres mi novio. Todo porque tu representante piensa que si la gente descubre que eres gay, tu carrera se irá a la ruina. Alguien tiene que traer a Raphael al siglo veintiuno. Mientras alguien no lo haga, yo no puedo continuar. Lo siento.

-Está bien. Te entiendo. Sé que no sólo te molesta a ti sino que también a Rachel y a hasta a mí. No me gusta estar escondiendo quién en verdad soy, y eso lo sabes mejor que nadie. Si crees que lo mejor es terminar, hagámoslo.

-En serio, lo siento Blaine. Te quiero demasiado pero no puedo continuar. Te prometo que me mantendré callado. Sólo espero que un día tengas el valor de enfrentarte a Raphael y puedas demostrar quién eres en realidad – se dieron un último beso antes de que Jonathan se fuera – Adiós Blaine. Lo siento.

Kurt no paraba de saltar en el lugar. Sus nervios se incrementaban a medida que el tiempo pasaba y nada sucedía. Habían transcurrido varios minutos desde que le habían colocado los brazaletes del meet & great. Por suerte, el castaño no se sentía el único ansioso con la espera. Los demás fans también ya empezaban a sentirse inquietos. Mercedes lo había bombardeado con mensajes hasta más no poder.

Finn agradecía la paciencia que estaba teniendo con su hermano porque si no la tuviera ya lo hubiese estrellado contra la pared.

-Kurt, por última vez. Tranquilízate. Vas a ver que solamente van a ser dos minutos, después nos van a sacar corriendo del lugar.

-¡Quiero que me hagan entrar! Además tengo hambre

-Te prometo pasar por un In-N-Out cuando salgamos de aquí

-Siempre soñé con comer en uno de esos. Estoy deseando que algún día lo lleven a Nueva York – el castaño se paró en seco al divisar a alguien a lo lejos – Ella está aquí

-¿Quién Kurt? – Finn ya estaba fastidiado

-La actriz Rachel Berry. La novia de Blaine – le señaló donde ella se encontraba – Claro que va a estar. No hay recital al que no vaya. Lo más molesto es la foto que sube siempre antes de cada show. Mira – le enseñó la fotografía que se habían tomado antes de que comenzara el concierto.

De pronto la vieron desaparecer corriendo con su teléfono en la mano.

Lo que menos se pensó Rachel al entrar al camarín de su amigo fue encontrarlo tirado en el sofá hecho un mar de lágrimas. En el piso se hallaba tirada la revista con la página de sus fotografías rasgadas. Todo era un desastre.

-¿Qué sucedió? – preguntó preocupada

-Jonathan terminó conmigo – y las lágrimas empezaron a caer con más fuerza

- ¿Pero por qué?

-¡Rachel por qué va a ser! Por toda esta farsa. Está harto de esconderse todo el tiempo. Yo también lo estoy. Quiero gritarle al mundo que no me gustan las mujeres sino los hombres. No quiero esconderme más. Quiero que consigas a alguien que te ame, que puedas ir a tus eventos y no tenerte aquí atada pretendiendo algo que no somos.

-Lo siento. Que tonta que soy – se acercó y lo abrazó – Yo sé que algún día ambos seremos felices con alguien que nos ame como nos merecemos. Pero por ahora debes ser fuerte, por tus fans. Ellos quieren verte feliz ¿De acuerdo?

Blaine le asintió con la cabeza y se sopló la nariz con un pañuelo que Rachel le ofreció.

-Muy bien. Ahora vamos a arreglarte un poco porque allá afuera hay una fila larga de fans esperando por conocer a su ídolo.

Luego de casi dos horas, la cola para el meet & greet empezó a moverse. Kurt se llenó de energía y felicidad. Cuánto más avanzaba la fila, más nervioso se ponía. Hizo que Finn comprobara su aliento unas cien veces. Se echó perfume para disimular la pestilencia que el recital le había causado.

-Después dices que no estás obsesionado con el tipo – le recriminó Finn

-No… sí… digo no sé. Bueno puede ser que un poco –dijo frustrado

-Claro, un "poco" – recalcó las comillas

Estaban adentro cuando Kurt casi se desmaya al verlo lejos. Blaine se había cambiado de ropa. Llevaba puesto un pantalón negro, remera blanca con cuello en v que le remarcaba el pecho, una campera de cuero gris amarronada y el atuendo lo completaba con unos borcegos negros a juego.

Kurt se estaba maldiciendo por ser gay. "¡Qué suerte que tiene Rachel Berry!", se repetía cada dos por tres a medida que se acercaban.

Solo estaban a unos pasos de él. Cuando fue su turno, se aproximó hacia él y lo abrazó. No podía creer que luego de tanto tiempo buscándolo y sin saber nada de él estaba allí, en sus brazos. Blaine le devolvió el abrazo. Estaba acostumbrado al amor efusivo de sus fans. A comparación de su hermano, Finn decidió chocarle los puños y decirle un simple "¿Qué hay?".

-¿Cómo se llaman chicos? – preguntó amablemente Blaine

-Yo soy Kurt y él es mi hermano Finn

-Un gusto chicos. ¿Les gustó el recital? – estaba firmando un disco que Kurt se acordó que había metido en su bolso

-Sí… es la primera vez- las palabras no le salían de su boca

-¿Primera vez que vienen a uno de mis conciertos?

-Sí… No… es que – Blaine soltó una risita al ver lo nervioso que estaba Kurt

El castaño quería explicarle que lo habían visto en Nueva York años atrás cuando cantaba en el bar pero fue interrumpido por un hombre que Kurt conocía muy bien: su manager.

-Blaine, toma la foto y apúrate. Hay demasiadas personas allá afuera y ya es tarde- le gritó

-Lamento tanto que esto dure tan poco. Si fuera por mí, me tomaría horas hablando con los fans.

Posaron para una foto los tres juntos. Luego Kurt llegó sólo a decir "Puedes" y señalar su teléfono para que Blaine entendiera que quería una foto de ellos dos solos. Cordialmente tomó el aparato y él mismo sacó la foto. Kurt por poco tuvo su descompensación número un millón del día. Luego para no quedar mal con Finn también se tomó una con él solo.

Kurt lo abrazó de nuevo antes de despedirse.

Al salir, el castaño empezó a saltar de la alegría. No podía creer que por fin lo había conocido y tenido tan cerca. Había sido un día para no olvidar.

Todo había pasado demasiado rápido que su cabeza iba a tardar unos cuantos minutos, u horas, en procesar todo lo que había ocurrido.

-Finn, Blaine es muy guapo

-Sabes que no soy mucho de observar a los hombres pero debo darte la razón esta vez. Ahora, ¿será posible que vayamos a comer?

-¡In-N-Out!

Estar con sus fans había hecho que se relajase y olvidara lo ocurrido luego del show. En lo que había comenzado su carrera era el tercer novio que lo dejaba por el mismo motivo: ocultar su relación. Lo peor era el tiempo que llevaba encontrar a alguien. Luego de eso, convencerlo de que en realidad era gay y que no estaba saliendo con Rachel. Eso seguía con que Raphael lo aprobara y le hiciera firmar un acuerdo de confidencialidad, donde se establece que la pareja verdadera no puede hablar al respecto, ni aparecer en público. En ese aspecto odiaba a su representante. Así como lo amó desde el momento en que lo hizo famoso, lo odió por no dejarse mostrar tal cual es frente a las cámaras.

En ese momento estaba en su habitación de hotel. Había hablado con su madre para contarle como había estado el recital. Luego se mensajeó con su hermano y amigos. Stephan le había mandado un mensaje de aliento. Era su único amigo que le quedaba en Nueva York. Fue una de las pocas personas que lo apoyó en el momento en que decidió dejar su trabajo y seguir su sueño. Aunque nunca le había caído bien Raphael.

La gira terminaba en un par de días, luego se iría a Nueva York a descansar. Todavía conservaba su departamento en esa ciudad, además tenía ganas de visitar a su amigo y al bar donde había trabajado durante un tiempo. Quizás podía pasear por el campus de su universidad y recordar quién era antes que esta locura estallara. Un tiempo de descanso para llevarlo a sus raíces antes de volver al ruedo.

Observó por última vez la última foto que se habían tomado con Jonathan antes de borrarla. Cuanto más rápido se deshiciera de todo material que le recordara a sus novios, mejor para él.

Estaba cansado de esconderse pero estaba en la cima de su carrera. Era reconocido por todos lados, llevaba ya bastantes premios ganados. Era doloroso elegir entre el amor que le generaba estar con alguien y el amor que le tenía a la música. Sólo deseaba que un día su manager recapacitara y entendiera que la gente de ahora no basa la carrera de una persona en su sexualidad sino que en su talento.

Dejó su teléfono en silencio sobre la mesita de luz. Luego de los recitales los fans comenzaban a postear fotos y videos, etiquetándolo, provocando que no parase de sonar en toda la noche.

Finalmente, se dio media vuelta y quedó profundamente dormido. Había sido un día largo.