Holaaa...
adivinen quien trae nuevo caputulooo ejejeje si ya se que un monton de autores como iseki-chan y etc etc etc...
me encanto que les encantara el fic
en especial les agradesco a (eres mi primer RR y te lo agradesco muchisimo... y espero tener mas RR´s tuyos) Dataria(gracias por leer y por comentar y tmbn por soportar el hecho de mis lloriqueos con las palabras ya sabras en este cap. lo que hice) trigo-sama13 (pues te habia comentado hace mucho que queria hacer una adaptacion y aqui esta perdon por no decirte pero queria que lo vieran por su propia cuanta y no por mis locas promociones ejejeje) Iseki Higuatari (gracias por la bienvenida es muy bien recibida espero que este capitulo te guste igual o aun mas que el otro) Ako Nya (espero que este capitulo te guste)... tambien los que pasaron a leer y no comentaron tmbn
bueno ya agradeci... ahora aqui tienen el capitulo numero 2 espero que lo disfruten
ohhh si es cierto se me olvidaba los personajes y la historia no me perteneces esos son de Masahi Kishimoto-sama y Lisa Kleypas yo solo lo adapto sin fines de lucro y por festejar que el naruhina es cannon! Yujuuu
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Capitulo 2
Cuando Hinata se fue, Ayshane fue la primera en reaccionar. Cogiendo la carta de las manos de su marido, la leyó en silencio.
-¡Que sarta de estupideces!-dijo tirando la misiva despectivamente-Toneri los describe como una pareja de enamorados incomprendidos y te hace quedar como un mal padre. ¡Te acusa de haberlos separado y se atreve a hablar de honor!
Hiashi levantó la cabeza, pálido y con los labios apretados. -Es culpa mía. -Tu has hecho lo mejor para tu hija.
El apoyo de su mujer fue como un bálsamo para su corazón pero negó con la cabeza, abatido.
-Hinata tiene razón. Tendría que haber admitido que quizá Milbank estaba realmente enamorado de ella pero...Tú y yo sabemos muy bien que solo es un parásito.
-Me temo que eso es evidente para todo el mundo excepto para Hinata.
-¿Debería haber dejado que la cortejara aún sabiendo que posiblemente la hiciera sufrir? ¡Maldición, ella es demasiado inteligente para el! Yo no quería que se aprovechara de ella y de nuestra fortuna.
-Por supuesto-respondió Ayshane suavemente-La quieres demasiado. Y Himeko no hubiera deseado que su hija se casara con un hombre como el.
Al oír el nombre de su primera mujer, Hiashi se dio bruscamente la vuelta y no pudo contener un gemido de dolor.
-Hinata se sintió muy sola después de la muerte de Himeko. Tendría que haberme vuelto a casar enseguida aunque solo hubiera sido por ella. Necesitaba la presencia de una mujer. Fui muy egoísta.
-No fue culpa tuya-insistió Ayshane -Y no temas, por mucho que ella diga lo contrario, no te odia.
-Sin embargo lo parece.
-Esta furiosa y herida porque Toneri la ha dejado y tu eres un blanco perfecto. Voy a hablar con ella para intentar tranquilizarla.
Ayshane le cogió de la barbilla y le obligó a mirarla. -Y sin duda tienes razón cuando dices que a Hinata le hizo falta una madre cuando era pequeña-continuó-Pero me alegro de que no te casaras de inmediato. Yo también soy egoísta y me siento muy feliz de que me esperaras.
Hiasi apoyó la cara en el hombro de su mujer. -Y yo también-dijo con voz ahogada.
Ayshane sonrió acariciándole el pelo negro veteado de gris. A los ojos de todo el mundo Hiasi era un hombre poderoso y reservado. Ayshane era la única persona a la cual mostraba sus dudas, sus emociones y los secretos de su corazón.
-Te amo-murmuró ella en el oído de el. Hiashi buscó sus labios y la besó apasionadamente.
-Gracias a Dios, tu estás aquí-dijo abrazándola.
La temporada había terminado en Londres y los Stokehurst se fueron junto con los criados y los animales a su residencia de verano. Edificada sobre una colina que dominaba un bonito pueblo, Southgate Hall, era una romántica mansión construida sobre las ruinas de un castillo. Con sus torres y su fachada de ladrillo y cristal, parecía un palacio de cuento de hadas. Allí se instaló toda la familia para pasar los meses del verano lejos de la asfixiante atmósfera de Londres.
Hinata pasaba la mayor parte del tiempo montando a caballo, sola por la verde campiña, o trabajando en el zoo situado a poca distancia de la casa. Sus numerosas ocupaciones le impedían pensar en Toneri. Durante el día trabajaba hasta el agotamiento y, de ese modo, al llegar la noche, completamente extenuada, conseguía dormir. Pero la tristeza de su amor perdido no la abandonaba.
El peor momento del día era la cena. Hinata comía deprisa y abandonaba la mesa tan pronto como le era posible ya que era incapaz de enfrentarse a su familia. Nunca había odiado tanto a su padre. El había intentado hacerse perdonar pero ella se comportaba fríamente con el, llena de rencor; se decía a si misma que nunca volverían a tener la complicidad de antaño, ya que algo se había roto para siempre entre ellos.
Le daba igual si Toneri era un cazador de dotes. Ella le amaba, y hubieran podido ser felices juntos. Nunca podría casarse con otro hombre.
Se sentía inútil y rechazada. ¡Había tantas mujeres más jóvenes y hermosas que ella! ¿Se daban cuenta sus padres de que Hinata había sido su única oportunidad para casarse?
-¿Hinata los animales se casan?-le preguntó un día Neji, su hermano de seis años mirándola como limpiaba la jaula del chimpancé.
El anciano simio dio unas palmaditas en el pelo negro del niño lanzando estridentes gritos.
Hinata interrumpió lo que estaba haciendo y se apoyó en el mango del rastrillo sonriendo.
-No. En todo caso no lo hacen como las personas. Pero algunos eligen una pareja para toda la vida como por ejemplo los lobos o los cisnes.
-¿Y los burros?-preguntó su hermano apartando la pata del chimpancé que gruñó como protesta.
-No. -¿Y los tigres? -Los tigres tampoco. -Pero las personas mayores se casan para toda la vida. -La mayoría si-admitió ella-Al menos lo hacen cuando pueden. -Y si no se quedan solteronas, como tú y Cleo.
Cleo era el nombre de la chimpancé. -¡Parecido!-dijo Hinata con una carcajada.
De repente les una voz se metió en la conversación. -Tu hermana es demasiado bonita para ser una solterona.
Hinata y Neji se volvieron y vieron a Naruto Angelovsky en el quicio de la puerta.
-Pero no puedo decir lo mismo de Cleo-añadió con una mirada llena de malicia.
El pequeño Neji se lanzó hacia el encantado. Hinata se dijo que, decididamente, nadie era indiferente al misterioso encanto de Naruto.
-¡Naruto!-exclamó el niño-¡ Dobry den!(¡Buenas Tardes!)
-Dobry denNeji-respondió Naruto agachándose para estar a su altura- Tienes muy buen acento, hay que tener sangre rusa para hablar tan bien.
-Si, pero también tengo sangre Stokehurst-dijo el niño con orgullo.
-Una buena mezcla ¿verdad?-dijo Naruto levantando la mirada hacia Hinata.
Ella le dirigió una mirada helada. A veces el príncipe visitaba a Ayshane, los dos primos se entretenían bebiendo té mientras hablaban en ruso, pero nunca había ido hasta el zoo, ese era el territorio de Hinata y nadie se atrevía a aventurarse sin haber sido invitado.
-¿Qué deseas?-preguntó.
-Nunca he tenido el honor de ver tus animales-respondió el con una sonrisa.
-Tengo trabajo-contestó Hinata secamente-Estoy segura de que encontrarás algo mas interesante que hacer que ver como doy de comer a las fieras.
-No estoy seguro. -Muy bien; quédate si te apetece-dijo con una mueca de disgusto.
Sustituyó el heno de Cleo y le ordenó que entrara en la jaula. El chimpancé sacudió vigorosamente la cabeza dando agudos gritos.
-Sé buena-insistió-Mas tarde jugaré contigo. El simio cogió una muñeca de trapo y luego obedeció con resignación, se subió de un salto a la escalera de cuerda que llevaba a su jaula y les observó frunciendo el ceño.
-Neji-dijo Hinata cerrando la jaula-ya es hora de que vuelvas a casa. -¿Puedo quedarme con Cleo?-imploró el niño. -Ya conoces las reglas, no puedes quedarte solo con los animales. Vendremos a verla después. -De acuerdo.
Se alejó a regañadientes y Hinata dirigió su atención a Naruto. Este llevaba un traje de equitación negro y una camisa blanca que ponía de relieve su bronceado. Le brillaba ligeramente la frente a causa del sudor haciendo que pareciera una estatua hecha con algún metal precioso.
Por primera vez desde que Toneri se fuera, Hinata fue capaz de sentir algo mas aparte de ira o dolor. Era algo entre la turbación y el nerviosismo, que la hizo apartar rapidamente la mirada. Luego se dirigió a la fuente para llenar el cubo.
-Déjame ayudarte-le propuso Naruto estirando la mano para accionar la bomba.
-No-dijo ella rapidamente-Puedo hacerlo sola. Naruto se encogió de hombros y se observó sus esfuerzos. Los músculos de sus brazos se tensaban bajo el fino tejido de su camisa. Unos pantalones de hombre moldeaban la curva de sus caderas y de sus piernas. La volvió a ver mentalmente con el vestido blanco que llevaba la noche del baile, pero le gustaba mas así. Era maravillosa. Nunca había visto a una aristócrata trabajar como si fuera una campesina.
-No he tenido muchas oportunidades de ver a una mujer llevando pantalones-dijo-De hecho creo que es la primera vez.
-¿Te sorprende?-respondió ella enderezándose.
-Hace falta algo mas que eso para sorprenderme-aseguró el dejando vagar su mirada por el cuerpo de ella-Me recuerdas un verso de un poeta ruso: "Una belleza como la brisa de primavera".
Convencida de que se estaba burlando de ella, Hinata le fusiló con la mirada y volvió a la fuente. -No me gusta la poesía. -¿Entonces que lees? -Libros de veterinaria y periódicos.
Levantó el cubo con esfuerzo. -Permíteme... -Estoy acostumbrada-replicó ella secamente-Suelta.
Naruto levantó los brazos como pidiendo excusas. -Como desees.
Hinata frunció el ceño y señaló otro cubo. -Si deseas ayudarme coge ese otro. Naruto lo hizo después de subirse las mangas de la camisa. El cubo en cuestión contenía varios kilos de carne cruda; al notar el olor de la sangre fresca tuvo un momento de indecisión.
-¿Te da asco?-se burló Hinata-Este tipo de trabajo no es digno de un príncipe ¿verdad?
Naruto no respondió, pero ella tenía razón. Nunca había hecho algo así, los hombres de su nivel social practicaban más bien la equitación, la caza, la esgrima y el boxeo.
A pesar de todo levantó el cubo y el olor de la sangre se hizo mas intenso.
Flashback
Imágenes oscuras y repulsivas desfilaron ante sus ojos. Intentó apartarlas de su mente pero era imposible.
La sangre resbalaba en un reguero escarlata por su pecho, su espalda estaba sanguinolenta por los latigazos y tenia las muñecas entumecidas a causa de las cuerdas. Ibiki Petrovich Rouvim, quien llevaba a cabo el interrogatorio en nombre del emperador, le acarició el rostro, secando una gota de sudor que tenía en el borde del ojo. Aunque era un maestro en el arte de la tortura, Rouvim no parecía encontrar demasiado placer en ella.
-¿No has tenido bastante?-le preguntó-¿No vas a confesar? -No he hecho nada-gruñó Naruto.
Era mentira y todos lo sabían. Naruto era un asesino, había matado a Danzo Shurikovsky, el consejero favorito del zar. Al no poder demostrarlo, Naruto fue acusado de traición. En esa época de incertidumbre, el zar veía peligros en todas partes, no hacia falta tener pruebas para detener a un hombre, bastaba con que se sospechara de el.
Durante una semana, Naruto soportó los interrogatorios de Ibiki y de los otros oficiales del gobierno. Incluso estuvieron a punto de matarle. Ya no era nada más que un cuerpo amoratado y sanguinolento pero continuaba estando firmemente decidido a llevarse el secreto a la tumba.
-¡Traedme el látigo!-ordenó Ibiki. -¡No!-dijo Naruto con un estremecimiento de terror.
No se veía con fuerzas para soportar el más mínimo golpe. Las correas de cuero parecían llegarle hasta el hueso...junto con las mismas preguntas insidiosas que le hacían sin cesar. El colmo del absurdo era que a el nunca le había interesado la política, solo vivía para su país y su familia.
Ibiki cogió un hierro al rojo vivo y lo acercó al rostro de Naruto.
End Flashback
-¿Que es esto?-preguntó Hinata observando sus brazos desnudos con expresión preocupada-¡Oh...!
Naruto se quedó inmóvil. Procuraba tener siempre las mangas bajadas, extrañamente había olvidado esconder sus muñecas llenas de cicatrices en presencia de ella. Pero Hinata no estaba realmente sorprendida ya que las había visto antes.
El suspiró profundamente y se obligó a relajarse. -Parece que hoy estás nerviosa-declaró con un tono falsamente divertido-
¿Te he ofendido prima? Hinata se alejó de la fuente.
-Últimamente me da la sensación de que todos los hombres me ofenden- replicó.
-¿Es porque lord Milbank te abandonó? -El no me abandonó, se vio obligado a partir y...
Se dio la vuelta bruscamente salpicando el suelo de agua. -¿Cómo lo sabes? ¡Dios mío entonces es que es la comidilla de Londres!
¿Has oído algo? -Circulan algunos rumores, en efecto. -¡Oh no!-dijo Hinata poniéndose colorada-Bueno, me da igual lo que diga la gente. No fue culpa de Toneri ¿sabes? El responsable fue mi padre que no le dejo otra salida.
-Toneri es un hombre demasiado débil para ti. -¿Y tu que sabes? -Si yo hubiera deseado conquistarte hubiera luchado con todas mis fuerzas por ti. -Toneri es demasiado civilizado para hacer eso-contestó Hinata a la defensiva. -¿Civilizado?-repitió Naruto sosteniendo su mirada-¿Y ese es el tipo de hombre que te gusta? Un brillo de diversión iluminó de pronto los ojos de la joven que bajó la mirada hacia su ropa llena de barro. -Yo soy tan poco civilizada, que necesito a alguien que lo sea para mantener un equilibrio. ¿No te parece? -No-dijo el en voz baja-Necesitas a alguien que te permita hacer lo que desees. Hinata sacudió la cabeza sonriendo.
-Eso sería como encontrar una aguja en un pajar. No creo que lo encuentre. -¿Quién sabe?-replicó Naruto devolviéndole la sonrisa.
Un zorro rojo paseaba nervioso dentro de una jaula, el animal parecía estar sano pero cojeaba, Naruto se dio cuenta de que le faltaba una pata.
-Se llama Kurama-dijo Hinata-porque es más listo que 9 personas. -No lo bastante para conservar sus cuatro patas.
El zorro fue a beber en el recipiente que Hinata acababa de llenar de agua. Luego sus oscuros e inteligentes ojos observó como ella sacaba un huevo del bolsillo.
-Quedó atrapado en una trampa-explicó mientras el animal cogía la golosina-Estaba desangrándose porque se había mordido la pata para liberarse. Si no lo hubiera encontrado cuando lo hice, ahora su piel se estaría paseando en los hombros de una hermosa y elegante mujer.
-Te lo ruego-cortó Naruto-guarda tus discursos para tu asociación de defensa de los animales.
-¿Te refieres a la Real Sociedad de protección de los animales? -Exactamente.
Hinata le sorprendió cuando volvió a sonreír con una sonrisa tan brillante como un rayo de sol.
-Si quieres visitar mi zoo, Naru, tendrás que escuchar mis discursos-dijo. Naruto se sobresaltó al oír el diminutivo ruso de su nombre. Solo los amigos de la infancia le llamaban así, en la boca de Hinata sonaba raro. De repente tuvo deseos de huir de esa luminosa sonrisa y de esa mirada inocente, pero se dominó, decidido a terminar lo que había comenzado. -No veo que interés pueden tener-dijo-a menos que encuentres algo que sustituya las cosas que proporcionan los animales incluyendo la carne que comes. -Soy vegetariana-declaró ella.
Al ver que esa palabra no producía ningún efecto en su interlocutor, explicó:
-Eso quiere decir que no como carne (se rió al ver su expresión intrigada). Pareces sorprendido. ¿En Rusia no hay vegetarianos?
-La comida de los rusos se basa en tres elementos fundamentales: la carne para ser fuertes, pan negro para llenar el estómago y vodka para divertirse. Dale a un ruso un plato de verdura y se las dará a su vaca.
-Yo me comería de buena gana la hierba-replicó Hinata quien no parecía demasiado impresionada.
-Creo que llevas tus convicciones al extremo lyuboviyu(cariño). ¿Cuándo decidiste no comer carne?
-Hacia los trece años creo, quizá un poco más. Una noche, en mitad de la cena, estaba oyendo la conversación de los adultos mientras miraba un faisán asado. Me pareció que todos estaban despedazando al pobre animal. Al ver los huesos y la carne desperdigada por mi plato (hizo una mueca de asco) Me disculpé y subí asqueada a mi habitación.
-Decididamente eres una mujer extraña-murmuró Naruto sonriendo.
-Eso dicen-contestó ella haciéndole una seña para que la siguiera-¿Cuál es la palabra rusa que has dicho antes?
-lyuboviyu-¿Qué quiere decir?
-Puede que algún día te lo diga. Ella frunció el ceño.-Se lo preguntaré a mi madrastra esta noche. -No creo que sea una buena idea. -¿Por qué? ¿Es un insulto?
Antes de que el príncipe pudiera responder, entraron en otro edificio. Un fuerte olor a fiera salvaje asaltó a Naruto. Entonces vio un enorme tigre, un felino con un magnífico y espeso pelo.
-¿Te acuerdas? Cuando me lo trajiste era muy pequeño. -Desde luego-contestó suavemente Naruto.
Era el único regalo que le había dado a Hinata. Entonces ella tenía doce años, había encontrado al pobre animal en una feria y lo compró para salvarle de una muerte segura. Después de eso no había vuelto a verle.
Hinata se inclinó hacia el tigre hablándole como si fuera un niño. -Manchú, este es el príncipe Naruto.
El tigre le dedicó una mirada adormilada, acababa de meterse en una charca y tenía las patas y el vientre empapados y llenos de barro.
-Es hermoso ¿verdad?-dijo Hinata con un orgullo maternal-Mira el tamaño de sus patas, los tigres son los felinos mas peligrosos ¿sabes? Son totalmente imprevisibles.
-Encantador-ironizó Naruto. Contuvo el aliento al ver que ella estiraba la mano para acariciar a Matatabi. -En Asia el tigre es el símbolo de la reencarnación-continuó ella-De hecho me parece que los dos os parecéis. ¿Es posible que Vuestra Alteza haya sido un tigre en una vida anterior?
-Me extrañaría-contestó Naruto con una calma que la dejó intrigada. Siguió acariciando al felino.
-Como has comprobado ya no tiene garras. Su primer propietario se las arrancó de modo que Matatabi no podrá nunca vivir en libertad.
Miró al animal con una compasión llena de cariño, y entonces el empezó a ronronear como un gatito. Naruto se tensó, impresionado.
-No te preocupes-dijo Hinata sacando el brazo de la jaula-Matatabi me considera una amiga.
-O una golosina muy apetitosa-contestó el cogiendo el cubo lleno de carne-Supongo que esto es para el.
El tigre se puso de pie rápidamente y miro la carne cruda con avidez.
Hinata recuperó el cubo antes de arrojar los pedazos de carne en la jaula. -Buen provecho Matatabi-dijo con una mueca de asco-Decididamente estoy rodeada de carnívoros. Se limpió las manos en los pantalones y sonrió a Natuto.
-¿Qué se siente al tener las manos sucias Vuestra Alteza? Es una experiencia nueva para ti ¿no?
-Creo que estas intentando provocarme-dijo cogiéndola por la muñeca. La sonrisa de ella se desvaneció. Retrocedió molesta, tenía las manos enrojecidas y con callos, sus dedos eran largos y finos pero terminaban en una uñas muy cortas. Su piel estaba cubierta de pequeñas marcas de mordiscos y arañazos. Debía ser una visión horrible para un hombre acostumbrado a relacionarse con mujeres cuyas manos estaban perfectamente arregladas. -No es una mano demasiado femenina, lo sé-declaró ella.
El acarició con el pulgar las pequeñas venas que atravesaban su muñeca. -Es la mano de una mujer. -¿Qué quieres en realidad?-preguntó ella intentando soltarse-¿Por qué has venido? -Me gusta tu compañía-contestó el sin aflojar la presión. -Eso es imposible. -¿Por qué? Eres inteligente y muy hermosa. -Y tú eres un arrogante. ¡Deja de burlarte de mí! -Se diría que no te gusto. Y debes saber que no me burlo de ti.
Haciendo caso omiso de su enfado le cogió la otra muñeca. -cariño-murmuró el-en ruso esa palabra se usa tanto para la familia como para una bella dama. -¿Qué estas haciendo?-dijo ella luchando por soltarse. -Dije que un día te besaría, y siempre cumplo mis promesas.
Hinata se tensó. -Si no me sueltas inmediatamente te voy a pegar, y ten cuidado porque soy casi tan alta como tu. Naruto la empujó sin esfuerzo contra la pared.
-No tanto-murmuró el apoyando las manos en la madera-Y no olvides que yo soy dos veces mas fuerte.
-Se...se lo diré a mi padre. En el pasado esas palabras tenían un efecto mágico.
-¿Si?-dijo Naruto con los ojos brillando de malicia-Me gustaría verlo. Hinata apartó la cara consciente de haber cometido un error. Tenía que haber sido despectiva, haberse burlado de el y decirle que era ridículo. En lugar de eso se había enfadado. El soltó sus manos y se acercó mas a ella hasta que su cuerpo se apoyó en el suyo, luego le acarició la boca con los labios, ella notó su respiración suave y regular y empezó a temblar.
-Date prisa-dijo ella con voz ronca-Terminemos con esto, tengo trabajo que hacer.
De pronto los labios del príncipe se posaron en los suyos, exigentes, pero se apartaron de inmediato. Levantó la cabeza y la miró fijamente, vio que ese beso brutal y furtivo la había perturbado. Ella se pasó la lengua por los labios descubriendo un sabor dulce.
-Ahora déjame en paz-le ordenó. Los pómulos de Naruto parecían mas marcados, tenia un aspecto extraño, casi oriental. -No he terminado.
Hinata se debatió pero los brazos de Naruto la mantuvieron prisionera. El se apoyaba en ella con todo su peso, se inclinó de nuevo y la besó con una pasión que destruyó cualquier recuerdo de cualquier beso anterior que hubiera recibido.
Hinata se sintió desfallecer. El príncipe había cambiado de repente. Ya no era esa sombra inquietante que planeaba sobre su vida, ahora era real y podía sentir la evidencia de su deseo presionando contra su vientre.
Sus grandes manos se deslizaron por su espalda y se entretuvieron en las caderas. Bajo el corpiño solo llevaba una camisa ligera de algodón, no llevaba corsé, nada se interponía entre las manos de el y la piel de ella. Se vio asaltada al mismo tiempo por un sentimiento de vergüenza y un deseo que la obligó a ir hacia el. Tuvo que contenerse para no abrazarle mas fuerte y meter los dedos entre su espesa cabellera. El mas mínimo contacto de sus manos la mareaba: en sus pechos, en sus piernas, en su vientre...Ella deseaba sus caricias con todo su ser.
Cuando los labios de Naruto se separaron por fin de los suyos, ella emitió un pequeño gemido de protesta. Sus dedos se aferraron de modo febril a su camisa. El murmuró algo en ruso contra su pelo.
Suavemente la fue soltando. Al abrir los ojos, Hinata vio que el tigre les estaba mirando con sus dorados ojos. Se apartó rápidamente y se colocó la ropa.
Naruto dio un paso hacia atrás y la miró sin mostrar la más mínima emoción. -Si me necesitas para cualquier cosa puedes contar conmigo. Quiero ser amigo tuyo Hinata.
-Estoy segura de que tienes suficientes amigas. El alisó con su pulgar las arrugas de la frente de ella.
-No son como tu. -Los amigos no se besan de este modo.-El le acarició la mejilla. -No te comportes como una niña Hinata.
A ella le dolió esa observación. -¿Qué ganaríamos con una amistad así?-contestó ella con altivez.
Al notar que los dedos de Naruto le acariciaban el cuello, se estremeció de placer.
-Quizá podamos descubrirlo, lyuboviyu(cariño)-respondió el contra sus labios. Luego retrocedió unos pasos mientras ella permanecía jadeante, con los ojos semicerrados, apoyada contra la pared viendo como el príncipe se alejaba.
En la semana siguiente, Hinata no pudo pensar en otra cosa que en la visita de Naruto, intentando encontrar una razón que explicara su comportamiento. ¿Qué deseaba el de ella? No podía querer tener una relación con la excéntrica hija de un duque inglés habiendo tantas mujeres hermosas deseando atraerle a su lecho. Por otra parte no era tan tonta como para creer que solo buscara su amistad. El se relacionaba con muchos nobles, intelectuales, artistas y políticos que estaba dispuestos ha hacerle cualquier favor.
Se había convencido a si misma de que el incidente solo había sido un juego para el, cuando se presentó otra vez en la residencia de los Stokehurst.
Hinata estaba en su habitación leyendo un libro de poesía, al oir ruido de pasos, Akamaru, su perro, levantó las orejas.
Ayshane llamó suavemente a la puerta. -Hinata-dijo con un tono un poco extraño-Acaba de llegar el príncipe Naruto. Ella estuvo dejó caer el libro y levantó los ojos mirando a su madrastra con sorpresa. -Quiere saber si aceptarías dar un paseo a caballo con el.
A Hinata la invadieron un montón de sentimientos encontrados. -No lo sé-contestó mirando por la ventana, nerviosa ante la idea de encontrarse de nuevo a solas con Naruto. ¿Qué podía querer? ¿Intentaría besarla de nuevo como la última vez?
-No creo que tu padre lo aprobara-previno Ayshane.
-¡Estoy segura! Papá quiere que me quede aquí encerrada el resto de mi vida. Me da igual que se enfade cuando vuelva de Londres, haré lo que me de la gana. Dile a Naruto que enseguida voy.
-Eres injusta con tu padre. -¿Y el no lo ha sido conmigo? -Hinata abrió el primer cajón de su cómoda para coger los guantes. -Necesitas un acompañante. -¿Por qué?-preguntó la joven-Naruto es mi primo ¿no? -No realmente. Pero podemos hacer una excepción porque es tu primo
político. -Nadie en su sano juicio podría creer que Naruto Angelovsky esté interesado en una solterona de pelo azul. -Tú no eres una solterona. -Tampoco soy la mujer mas deseada de Londres.
Mientras hablaba seguía dándole la espalda a Ayshane y buscando en el cajón.
-Hinata, ¿cuándo vas a dejar de odiar a toda la familia?-preguntó Ayshane con un suspiro.
-El día que dejéis de meteros en mis asuntos. Tengo la sensación de estar en una jaula como si fuera un animal. -Hinata continuó dándole la espalda hasta que oyó los pasos de Ayshane que se alejaban. Miró con desafió a su perro que parecía estar confuso.
-No me mires así-masculló-Se ha puesto de parte de papá, como siempre. El perro la seguía mirando mientras movía las orejas. Hinata sintió que su cólera se desvanecía y empezó a reír. -¡Idiota!-dijo acariciando el grueso y sedoso pelo del perro-Akamaru...¡te he confiado tantos secretos! Eres mi mejor amigo, me gustaría poder conservar siempre la sangre fría como Ayshane, ella controla muy bien sus emociones, pero yo no puedo evitar explotar. Karin Cotterly tiene razón, estoy mas a gusto en una granja que en un salón de baile. Gracias a Dios, con los animales no tengo que fingir ser sofisticada y perspicaz. Mi amor por Toneri quizá hubiera terminado por desaparecer con el tiempo, nunca seré una buena esposa. El amor no es suficiente, una mujer está obligada a ser obediente y abnegada, y también hermosa. Tiene que ser un apoyo para su marido. Y yo solo soy una mujer del montón, salvaje y ...
Se miró la ropa e hizo una mueca al ver los pantalones, las botas y la camisa blanca. Prefería montar a horcajadas como los hombres, era mucho más cómodo. Pero ese día, sin saber realmente porque, esa no era la imagen que quería que viera Naruto.
Abrió el armario y sacó su taje de montar violeta. El elegante traje era del tono mas oscuro que sus ojos. También cogió un velo azul claro que se pondría con el sombrero de seda negra.
Se giro hacia el perro. -El príncipe Naruto me esta esperando. ¿Qué piensas tu Akamaru? ¿Y si le sorprendiera vistiéndome como una mujer?
Al verla, Naruto no expresó ni sorpresa ni satisfacción. La estaba esperando en el salón apoyado con descuido en una mesita de mármol. Tenía en la mano una fusta con la que daba golpecitos en las botas de cuero. Los rayos del sol hacían brillar la luz en sus rizos cobrizos. Miró a Hinata con descaro como si compartieran algún secreto. Entonces recordó que así era. Naruto sabía que ella no diría nada a nadie sobre el apasionado beso que habían compartido.
Había pensado hacerlo más de una vez, desde luego, pero ¿para que? Su padre la hubiera regañado y eso hubiera sido demasiado humillante.
-Estoy muy contento de que hayas aceptado verme, prima. -Me estaba aburriendo. Pensé que esto me distraería. -Es una suerte que no hayas tenido una oferta mas interesante-dijo el con ligereza, casi divertido. Parecía estar feliz ante la perspectiva del paseo.
-¿Qué deseas Naru?-preguntó ella entrecerrando los ojos con sospecha.
-Distraerte-respondió el tendiéndole el brazo. Ella ignoró el gesto.
-No necesito que me escolten hasta mis propios establos, y si te atreves a ponerme una mano encima te doy un golpe.
Naruto sonrió mientras la seguía con paso rápido. -Me doy por advertido, prima.
Hinata escogió un caballo joven y nervioso que se acoplaba perfectamente al purasangre negro de Naruto. Cabalgaron en perfecta armonía. El príncipe se mostraba paciente con la fogosa montura demostrando su autoridad cuando era necesario para tranquilizarla, pero Hinata podía notar la lucha entre el hombre y el animal. Los hombres tenían muchas veces ese tipo de comportamiento, como si necesitaran demostrar su superioridad. Para ella en cambio, un caballo era un compañero y tenía una manera de comunicarse con ellos que le permitían obtener todo lo que deseaba.
Bajaron la colina de los Stokehurst hasta llegar al pueblo. Era un soleado día, refrescado por una fresca brisa. Atravesaron un arroyo y luego un bosque de abetos antes de lanzarse al galope por ola pradera. El pura sangre no tuvo problemas para sobrepasar al caballo de Hinata y ella aminoró el paso riendo a carcajadas, reconociendo la derrota.
-Si montara a horcajadas podría competir contigo en igualdad de condiciones-declaró.
-Nunca he visto a una mujer montar tan bien Hinalia-contestó el con una ancha sonrisa-Me recuerdas el vuelo de un pájaro.
-¿Hinalia? ¿Así se dice mi nombre en ruso?
-No solo que una de mis antepasadas se llamaba así-explicó el asintiendo con la cabeza-Te pega el nombre. ¿Andamos un poco?
-De acuerdo-respondió ella bajándose rápidamente del caballo sin esperar a que Naruto la ayudara.
-Eres increíblemente independiente, lyuboviyu(cariño). No es un crimen aceptar la ayuda de un hombre de vez en cuando para ayudarte a subir una escalera o bajar de un caballo.
-No necesito ayuda. No quiero depender de nadie. -¿Por qué? -Porque puedo llegar a acostumbrarme. -¿Y eso sería tan terrible?
Ella se encogió de hombros con impaciencia. -Me las arreglo mejor yo sola, siempre ha sido así.
Dejaron los caballos a la sombra de un roble centenario y se pasearon por la verde pradera. Las altas hierbas bullían de abejas que de vez en cuando se posaban en las flores del campo. Hinata miraba de vez en cuando a Naruto que se movía con la gracia de un felino. Nunca había conocido a un hombre mas imprevisible. Cuando le vio por primera vez, había conseguido llenar de inquietud a la familia. Todos le odiaban, pero con el paso de los años entró poco a poco en sus vidas. Aunque en casa de los Stokehurst no le acogían con los brazos abiertos, al menos le toleraban.
-Nunca pensé que podríamos pasearnos así-dijo ella. -¿Por qué no? -Para empezar a mi padre no le caes bien, mi familia no confía en ti. Todos dicen que eres un hombre peligroso. -No soy peligroso-dijo el esbozando una sonrisa. -Eso no es lo que dicen. Parece ser que eres un bribón, un traidor, un seductor de mujeres casadas, incluso dicen que eres capaz de matar a un hombre a sangre fría.
Naruto se quedó en silencio unos instantes y luego respondió en voz baja. -Todo lo que acabas de decir es cierto, incluso en lo que se refiera a matar. Tuve que abandonar Rusia porque había asesinado a un hombre. Pero no fue a sangre fría. Hinata estuvo a punto de tropezar, consiguió conservar el equilibrio y le miró fijamente. El tenía una expresión sombría que no dejaba entrever nada. Sus doradas pestañas ocultaban su mirada. ¿Por qué le había confesado una cosa así a ella? El corazón empezó a golpear con fuerza en su pecho. Le siguió con incertidumbre hasta que llegaron a un camino rodeado por una empalizada.
Naruto se detuvo en medio del sendero con el cuerpo en tensión. Había corrido un riesgo al hablar de ese modo, pero ella hubiera acabado por saberlo detonas formas, de modo que era mejor que lo supiera por el. Se secó el sudor de la frente con la manga de la camisa. -¿Quieres que te lo cuente?-preguntó.
-Creo que si-murmuró ella con una cautela que no conseguía disimular su curiosidad.
-El hombre al que maté se llamaba Danzo Shurikovsky. Enmudeció con un nudo en la garganta. Cinco torturadores imperiales y una semana de interrogatorios no habían conseguido arrancarle las palabras que estaba a punto de pronunciar. Le pareció que todas sus cicatrices le dolían de nuevo. Continuó con dificultad frotándose inconscientemente las muñecas llenas de cicatrices. -Shurikovsky era el gobernador de San Petersburgo y uno de los consejeros favoritos del zar. Su hermana, a la cual adoraba, mantenía una relación con mi hermano Menma, pero cuando Menma rompió con ella, Shurikovsky se volvió loco de rabia y le apuñaló.
-¡Oh!-dijo Hinata asombrada por la frialdad de Naruto. Nunca en su vida había escuchado una historia como esa.
-Menma lo era todo para mi-añadió Naruto-Yo era responsable de el, cuando le mataron yo...
Se interrumpió y sacudió la cabeza. -No descansé hasta que encontré a su asesino.
Sin darse cuenta, Naruto olvidó que estaba hablando, los recuerdos volvieron a su memoria de golpe. -Al principio creí que había sido Ayshane quien le había apuñalado. Como sabes, entonces la seguí hasta Inglaterra para hacer que pagara por su crimen. Luego supe que había sido Danzo el responsable de su muerte. Entonces comprendí que tenía que vengar a mi hermano yo mismo.
-¿Por qué no dejaste que se ocupara la policía?
-En Rusia la política es más importante que cualquier otra cosa. Danzo era el compañero favorito del zar. Yo sabía que nunca sería perseguido por asesinato, tenía demasiados contactos en el entorno del zar.
-De modo que te vengaste-dijo Hinata con calma.
-Tuve mucho cuidado de no dejar ninguna prueba pero de todos modos sospecharon de mí y me detuvieron.
De pronto se vio incapaz de continuar. Había demasiadas cosas que no podía contarle, las pesadillas no le dejaban dormir. Pero consiguió recobrarse.
-El gobierno intentó obligarme a contestar, sino el asesinato, al menos la traición. Me negué a hablar y entonces me desterraron.
Se calló, mirando el verde campo, una ligera brisa acariciaba sus cabellos haciendo que estos le cayeran sobre la frente. El exilio había sido peor que la tortura para el, le había arrancado de sus raíces. El peor de los criminales despertaba la compasión de los demás cuando le echaban de su país. Se llamaba a los desterrados "los desafortunados". Al dejar San Petersburgo, Naruto había perdido una parte de si mismo. Algunas veces soñaba que estaba todavía allí y se le encogía el corazón.
-¿Por qué me estas contando todo esto?-preguntó Hinata interrumpiendo su meditación-Nunca haces nada sin una buena razón, de modo que ¿Por qué quieres que lo sepa?
Naruto la miró con una sonrisa irónica. -¿Los amigos no se hacen confidencias? -¿Cómo sabes que voy a guardar el secreto? -He decidido confiar en ti lyuboviyu.
-¿Te arrepientes de haber matado a ese hombre?-preguntó ella mirándole a los ojos.
El negó con la cabeza. -No creo en los arrepentimientos, no pueden cambiar el pasado. -Careces de sentido de la moral, no debería fiarme de ti, pero me fio. -Eres muy temeraria-dijo el con tono burlón. -Incluso creo que en tu lugar, yo hubiera hecho lo mismo.
Antes de que Naruto pudiera responder, sintió su mano en la muñeca. Se tensó de inmediato. El rostro de Hinata no evidenciaba ninguna compasión, sino, al contrario, daba muestras de una cierta aprobación, como si el fuera una criatura salvaje a la cual no se podía reprochar que actuara según su naturaleza.
-No tengo ningún derecho a juzgarte-añadió-Pero comprendo porque lo hiciste. Te guardaré el secreto, Naru-le aseguró apretándole la mano.
Naruto no se movió. Ignoraba porque sus palabras y su contacto tenían tanto poder sobre el, lo único que sabía era que tenía unas ganas locas de abrazarla, poseerla y besarla. Deseaba poder clavarla al suelo, soltarle el pelo y poseerla salvajemente en medio del campo como si fuera una campesina. En vez de hacerlo, retrocedió y apartó su mano de la de ella.
-Te creo Hinalia -afirmó en voz baja. Ella le dedicó una sonrisa y empezó a andar de nuevo. Su falda barría la hierba que había en el borde del polvoriento camino. Naruto andaba a su lado con las manos en los bolsillos. El no había esperado que ella reaccionara de ese modo, había aceptado la historia con demasiada facilidad, sus padres la mantenían muy protegida.
-¿Puedo volver a verte mañana?-preguntó. Hinata dudó mordiéndose el labio.
-No-contestó al fin-Voy a pasar el resto de la semana en Londres. -¿De visita? -La verdad es que voy a una reunión de la Real Sociedad de protección a los animales. Tengo que pronunciar unas palabras referentes a las últimas leyes que han salido.
-¿Te acompañará tu familia?
-No-dijo ella secamente-No les interesan ese tipo de cosas. Pero aunque así fuera, preferiría que no vinieran.
-Eso quiere decir que todavía no te has reconciliado con tu padre. Ella negó con la cabeza.
-Mi padre echó al amor de mi vida, si a ti te hicieran lo mismo te costaría mucho perdonar.
-Puede que no. Pero yo no necesito a nadie, en cambio tú has perdido a tu amor y a tu familia al mismo tiempo.
Naruto esperó su reacción pero ella consiguió disimular sus sentimientos. El hizo otro comentario, con voz suave y escogiendo bien las palabras: -No es fácil estar sola ¿no es cierto? Todo ese vacío, ese silencio, el aburrimiento...Todo junto puede convertir un palacio en una prisión.
Hinata le miró con escepticismo, entrecerrando sus ojos azules y sin prestar atención al camino. Tropezó con una raíz pero Naruto evitó que se cayera cogiéndola rápidamente de la muñeca. Sin darle tiempo a protestar, deslizó su brazo por debajo del suyo y miró el ruborizado rostro de ella sonriéndole con despreocupación.
-Hay que saber aceptar la ayuda de los demás cuando la ofrecen, prima.
La Real Sociedad de protección de los animales celebraba su reunión anual en un gran local de Londres, no lejos de Covent Garden, en el barrio de los editores y de los impresores. Hinata miró a los asistentes sintiendo que simpatizaba con todos ellos, la mayoría eran hombres, sin embargo también había algunas mujeres, las más jóvenes debían doblar la edad de Hinata.
Sabía que no todos tenían los mismos motivos para estar allí. Algunos amaban realmente a los animales, otros estaban motivados por razones políticas, pero no importaba el motivo ya que se trataba de una noble causa.
Notó que alguien la miraba fijamente y volvió la cabeza hacia la fila de la derecha, vio a una joven de rostro demacrado y ojos oscuros y brillantes; intercambiaron una discreta sonrisa. Hinata no recordaba muy bien su nombre, quizá fuera Kira Dowling o Kiba; habían hablado una o dos veces. Por lo que podía recordar trabajaba en una editorial pero su verdadera pasión eran los collies y era uno de los mejores adiestradores de esa raza de perros. Hinata sonrió y luego apartó los ojos, pero seguía notando su mirada sobre ella y a pesar suyo se ruborizó.
Hablaron varios oradores y muchos espectadores tomaron notas y expusieron sus propias ideas, las sillas de madera crujían con cada movimiento, a veces alguien hacia una pregunta. Hinata fue la quinta en hablar, había preparado un informe sobre las últimas leyes relativas a la protección de los animales pues se la había pedido el presidente de la asociación, lord Crowles.
De repente la sala quedó en silencio, Hinata sujetaba sus hojas contra su pecho como si fueran un escudo. Miró a la audiencia con el estómago hecho un nudo y los hombros ligeramente encorvados. Para su propia sorpresa la voz le salió alta y clara.
-Señoras y señores, les he traído la versión corregida del manual sobre la protección de los animales. La han revisado varios miembros de la asociación, si lo aceptan ustedes se imprimirá y lo distribuiremos entre la gente.
-Lady Stokehurst ¿podría decirnos de que tratan esas correcciones?- preguntó un hombre de avanzada edad que estaba sentado en la primera fila.
Hinata asintió con la cabeza y se relajó un poco. -Con mucho gusto. Se trata de delimitar los cargos por el maltrato a los animales. Hay que reunir ciertas pruebas para llevar a buen fin el castigo. Todos ustedes saben que hay animales que son maltratados en la calle, todos nosotros hemos visto como pegaban a los caballos con un látigo, el ganado maltratado yendo de camino al mercado y perros y gatos vagabundos martirizados. Muchos no saben que hacer en esos casos; el manual les indicará los pasos a seguir para poner una denuncia.
El señor Dowling preguntó a su vez: -¿Y que hay de los experimentos con animales lady Stokehurst? ¿Hay alguna mención a la vivisección en el manual?
Hinata movió negativamente la cabeza. -Los científicos alegan que la vivisección es necesaria para que la ciencia avance, pero no pueden demostrar que esté dando resultados. No he podido hacer ninguna referencia al tema en el manual ya que, por el momento, no tenemos manera de saber hasta que punto la vivisección hace que la ciencia avance. Quizá hubiera que crear una comisión para profundizar en el asunto.
Se interrumpió ya que su mirada acababa de ser atraída hacia el fondo de la sala. Un familiar reflejo dorado llamaba la atención sobre un hombre vestido de oscuro. Incluso a esa distancia, los ojos y los cabellos color ámbar de Naruto Angelovsky eran perfectamente reconocibles. Apenas oyó la aprobación de lord Crowles a su idea. Consiguió de todos modos apartar los ojos de Naruto y entregar el manuscrito al secretario de la asociación; luego volvió a su lugar en la sala.
La reunión se prolongó una hora más. Hinata mantuvo los ojos fijos hacia delante pero era incapaz de concentrarse, consiguió sin embargo no ceder a la tentación de volverse hacia Naruto. La única explicación para que estuviera allí era que debía estar maquinando algo. Naruto era un hombre atractivo y poderoso. Muchas mujeres hubieran hecho cualquier cosa con tal de llamar su atención...Y sin embargo la estaba esperando a ella.
Por fin lord Crowles cerró la sesión y los asistentotes se levantaron. Al final de su fila, Hinata se encontró con Kiba Dowling quien le sonrió calurosamente.
-Lady Stokehurst le voy a pedir a lord Crowles que mencione su nombre en el manual como reconocimiento a su trabajo.
-¡Oh no!-respondió ella muy seria-Gracias pero no he hecho nada especial, no busco agradecimiento, solo quiero ayudar a los animales.
-Si me permite que se lo diga, es usted tan modesta como encantadora, lady Stokehurst.
Hinata bajó los ojos, turbada y halagada a la vez. -Me preguntaba si aceptaría usted...-continuó el señor Dowling. -¡Prima!-intervino una voz con acento ruso-¡Que placer encontrarte aquí!
Pero parece que has perdido a tu acompañante, tengo que acompañarte a tu casa.
Hinata levantó rápidamente los ojos y le fusiló a Naruto con la mirada. El sabía muy bien que ella no llevaba acompañante. Enfadada, se cruzó de brazos e hizo las presentaciones.
-Príncipe Naruto le presento a Kiba Dowling. Los dos hombres intercambiaron un apretón de manos y luego Naruto le volvió la espalda a Kiba, dándole a entender que la conversación había terminado.
-Estás muy hermosa hoy Hinalia. Kiba Dowling permaneció inmóvil buscando los ojos de Hinata. Ella le dirigió una sonrisa de disculpa. -Buenos días lady Stokehurst-dijo indeciso-Salude de mi parte a
su...familia. Miró a Naruto como preguntándose si el ruso entraba en esa categoría y luego desapareció entre la multitud. -¿Qué estas haciendo aquí?-preguntó Hinata enfadada.
Naruto esbozó una inocente sonrisa. -Estoy interesado en la protección de los animales. -¡Un cuerno! Esta era una reunión privada ¿Cómo has conseguido entrar? -Me hice socio. -Eso es imposible. Primero hay que rellenar un formulario, luego hay que pasar varias entrevistas y por último está el comité...-se interrumpió bruscamente-Sobornarte a alguien para entrar ¿no es así?
-Hice una donación-precisó el.
-De modo que puedes comprarlo todo-exclamó Hinata exasperada-¿Qué quieres ahora?
-Tengo intenciones de acompañarte a casa, prima. -Gracias pero tengo un coche esperándome. -Me tomé la libertad de despedirlo.
Ella suspiró. -Eres terriblemente presuntuoso-dijo cogiéndole del brazo-¿Las cosas siempre suceden como tu deseas? -Casi siempre-respondió el arrastrándola sin tener en cuenta las miradas asombradas de los demás-Me gusta oírte hablar, Hinalia. Admiro a las mujeres que no intentan disimular su inteligencia.
-¿Por eso me has seguido hasta Londres? ¿Por qué me admiras?
-Confieso que me interesas-le contestó sonriente-¿Me vas a condenar por eso?
-Condenarte no, pero no me fío. Creo que debes tener algún motivo oculto, Naru.
El soltó una alegre carcajada y la llevó hasta un lujoso carruaje negro que les estaba esperando. Tiraban de el cuatro magníficos caballos de pelo color azabache y lo custodiaban dos lacayos con librea.
Hinata se subió al coche y se sentó en el asiento de terciopelo color burdeos. El interior tenía dibujos de marquetería de maderas preciosas, los marcos de las ventanas eran de oro y las lámparas tenían incrustaciones de piedras preciosas. Ella nunca había visto una calesa tan lujosa. Naruto se sentó enfrente y el carruaje empezó a andar por las calles de Londres.
Hinata pensó en el tipo de vida que llevaba Naruto en Rusia y en todo lo que se vio obligado a abandonar.
-Naru-le preguntó repentinamente-¿Nunca ves a nadie de tu familia? ¿No vienen a verte?
El no mostró ninguna reacción pero ella notó que se sentía incomodo por la pregunta.
-No. Rompí cualquier contacto con mi país.
-Pero no con los lazos familiares. Creo que tienes hermanas. Ayshane me dijo que tenías cuatro o cinco.
-Cinco-precisó el secamente. -¿No las hechas de menos? -No. Apenas nos conocemos. Menma y yo fuimos educados lejos de mi hermanas. -¿Por qué? -Porque mi padre lo decidió así-puso una expresión amarga y divertida a la vez-Cuando éramos pequeños, éramos algo así como los animales de tu zoo. Unos prisioneros en manos de nuestro padre.
-¿No le querías?
-Era un hombre temible y que carecía de corazón. A decir verdad era una basura. Cuando murió hace diez años nadie lloró su muerte.
-¿Y tu madre? -Prefiero no hablar de mi familia-contestó el sacudiendo la cabeza. -Entiendo-murmuró ella. -No, no entiendes. Los Angelovsky son una pandilla de canallas, cada nueva generación es todavía peor que la anterior. Al principio, en Kiev, éramos una familia con sangre real, luego nuestra sangre se mezcló con la de campesinos, y a esta mezcla se añadió la de un guerrero mongol, un hombre sediento de sangre. Desde entonces la familia empezó a degenerar. Yo soy un buen ejemplo ¿no te parece?
-¿Estás intentando atemorizarme?
-Te estoy avisando, no te hagas ilusiones conmigo, Hinata. Solo un árbol sano puede dar buenos frutos. No lo olvides nunca.
Ella empezó a reír. -Me parece estar oyendo a Ayshane cuando cita la Biblia. No pensaba que fueras religioso. -La religión forma parte de la vida de un ruso. -¿Vas a misa? -Desde que era niño, no. En esa época mi hermano y yo estábamos convencidos de que los ángeles vivían en las cúpulas de las iglesias y que recogían nuestras oraciones para llevarlas al cielo.
-¿Vuestras oraciones fueron oídas?
-Nunca-contestó el encogiéndose de hombros. Pero teníamos mucha constancia. Ese es el don que Dios les dio a los rusos.
El carruaje atravesó una plaza en la que había un mercado. Tuvo que ralentizar la marcha a causa de un tumulto que había en mitad de la calzada. Unos extraños sonidos se mezclaban en una cacofonía de voces y gritos de animales.
El cochero detuvo la calesa. -Sucede algo un poco mas allá-dijo la joven mirando por la ventana-
Posiblemente una pelea entre vendedores. Naruto se bajó del coche y ordenando al cochero que esperara se dirigió hacia el lugar donde estaba la pelea. Hinata esperó unos minutos pacientemente con el corazón encogido mientras oía los gritos desesperados de un caballo o quizá un burro. Gritos de dolor y de miedo. Incapaz de soportarlo mas decidió ir a ver por si misma lo que sucedía, cuando el príncipe volvió con la cara muy seria.
-¿Qué sucede?-preguntó con ansiedad. -Nada. Problemas. Vuelve a subir, pronto podremos pasar.
Repentinamente loca de preocupación, ella le miró directamente a los ojos y luego se fue corriendo.
-¡Hinata vuelve! Sin prestarle atención, Hinata se abrió paso entre la multitud.
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eiii que les parecio?! ya vieron la historia de naruto! que les parecio?! pues creo que hinata se va a meter en problemas pero eso sera el proximo capi
espero que comenten y les doy las siguientes opciones
a)les gusto...
b)no les gusto...
c)borra la historia
d) sigue participando
cual sigue!? a si e)me abstengo de comentar
bueno la ultima no le tomen mucha importancia si comenten... dejen reviews... aganme feliz!
sayo0o0o0o0o
=^w^=
