En busca del amor
Autora: RICHIE PECOSA
Co-autora: Wendy Grandchester
Capítulo 2
—¿Tú?— Vuelve a preguntar Candy sorprendida.
—Sí. Yo. — Responde Terry con desgano y verdadero fastidio. —Pero no se preocupe, Alteza Real, ya me voy.— Intenta irse, pero Candy lo retiene por un brazo.
—¿Por qué tienes que ser tan odioso conmigo? ¿Por qué?— Le reclama con cierto dolor, pero en realidad no sabe si quiere una respuesta. —Tranquilo, la que se va soy yo. Tú ya estabas aquí. — Desaparece dejándolo solo y confundido. Candy...
—Ay pequeña entremetida, no sé qué me pasa, pero cuando te veo me gusta hacerte rabiar. No sé qué me pasa, pero me da miedo averiguarlo. — Meneó la cabeza en negación. —Mejor dejo de pensar en ello y me voy a clases...— Se dijo y se dirige a su salón al llegar se encuentra en la puerta con la mamá de Candy, la Profesora: Katherine White de Ardley, quien está entrando al salón, ella será la facilitadora de Literatura. Terry pasa al salón y se sienta junto a su amiga Flamy, la saluda y se sienta. —Hola Flamy. ¿Cómo estás?— Sonríe con ironía y no espera a que Flamy conteste cuando ya está arremetiendo otra pregunta. — ¿Y eso que estas ya aquí y no andas con tus amiguitas las bulleras?
—Hola , llegue hace rato y respeta a mis amigas, te recuerdo que en ese grupo se encuentran nuestras hermanas, porque eso es Karen para ti una hermana más que una prima, y no creo que le vaya a dar gusto que su hermano le ande diciendo bullera. Terry se serena y continúa. —Pero si es la verdad, ¿por qué se va a molestar? dígame la capitana del grupo, la gritona mayo, la pecosa Candy
. —Flammy se ríe. — Ah no cambias, a veces eres insoportable, a mi no me engañas Terricito, a ti te gusta Candy, porque eso de estar pendiente de lo que hace y molestándola, a frecuencia, es solo porque te llama la atención
. — Terry se sonroja de rabo a cabo. —Bah, que cosas dices Flamy, yo babeando por la pecas, ahora si te estás volviendo loca.
— Flamy le iba a contestar a Terry pero en eso hablo la profesora Katherine.
—Buenos días, bienvenidos a este nuevo ciclo escolar, el más grandioso para ustedes ya que están a pocos meses de su graduación, me da un poco de nostalgia ya que ya no los veré por estos pasillos, pero sabré que estarán triunfando, yo voy a hacer este año su profesora de literatura, tratare en lo posible de hacerla lo más amena e interesante que se pueda. Ahora saquen sus cuadernos y comencemos la clase, copia en la pizarra la siguiente frase: "Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero." —A ver, ¿quién me dice algo sobre esa frase y a quien pertenece?
—La frase pertenece a William Shakespeare, y puedo aportar que se refiere al valor de la amistad verdadera, a que cuando descubres que tu mejor amigo siempre estará a tu lado apoyándote debes esforzarte por siempre preservar esa amistad. —Excelente Terry has captado la esencia del mensaje. Así continúo la clase durante una hora, fue muy amena y participativa, Katherine estaba emocionada con su grupo de clases, observo que hasta el grupo de Susana se intereso por la clase.
—Buenos muchachos y chicas nos vemos en la próxima clase recuerden traer el tema sobre la amistad— Sale del aula.
—Vámonos Flamy, vamos por tu hermana y por Karen para ir a comer, me muero de hambre.— Dice Terry y se dirige a la puerta.
—Ahí voy.— Y en lo que recogía sus cosas pasa por junto a Susana y la gusana tropieza a Flamy. —Torpe quítate del medio. —Idiota, ¿que te pasa? Le dice Flammy lanzándole una mirada asesina. —¿Que te pasa estúpida? debes quitarte del medio para yo pasar.— Flammy se lanza encima de ella. —Te voy a enseñar quien es la estúpida aquí
. — Terry la sujeta porque se lanza sobre la gusana como una fiera. —Déjala Flamy esta cosa no vale la pena. — La jala hacia al pasillo y se van. Susana quedo muy brava sobre todo porque quería llamar la atención de Terry y lo que logro fue hacer el ridículo. —Suéltame Terry debiste dejar que le diera su buen merecido a la idiota de Susana. —Y dejar que te llamaran la atención desde bien temprano pues no. — ¡Grrr! Odio cuanto te das todo ese alarde de hermano mayor y sobreprotector. Pero así te quiero. Tonto. —Yo también, a pesar de que no somos hermanos ni familia de verdad, yo a usted señorita la quiero como si de verdad fueras mi hermana.— Le agarra la nariz. Flamy: —Ay que lindo eres...— Lo abraza.
— ¡Ouch!— Terry se queja por el pellizco que le da Flammy de sorpresa. — Ya basta de sentimentalismos, vamos por las chicas. —Annie, chicas vámonos. Se sorprende un momento. — Y... ¿Candy? —Ni idea estamos preocupadas por ella, desde esta mañana que llego tarde a clases y no la dejaron pasar no la hemos visto, la he llamado y mandado mensajes al celular y nada que me ha respondido. — Expresa Annie preocupada. —Es verdad esta mañana andaba alegre y de repente cuando volvió de la dirección venia algo distraída, pero no pudimos hablar con ella porque el viejo loco de inglés no la dejo pasar.
—Karen ¿que manera de dirigirte al profesor es esa? Vámonos tengo hambre— Refunfuña Terry luego de reprenderla y entonces se fija en el grupo y ve que no está Candy. —¿Podemos irnos?
—Sí creo que si, Candy debe estar con su madre.— Dice Karen restándole importancia al asunto. Flamy:
—No lo creo la mama de Candy acaba de salir de nuestro salón, ¿verdad Terry?— Le pregunta Flammy y Terry solo asiente.
— ¿Pero donde se habrá metido?— Insiste Annie.
—Chicas tranquilas debe andar persiguiendo algún chisme. — Las chicas se pusieron a discutir con Terry y a defender a Candy, alegando que ella no era ninguna chismosa, en eso estaban cuando fueron interrumpidos por el hermano mayor de Terry Charlie.
— ¡Ey que bulleros se han vuelto! Karen, Candy te dejo esta nota. Chao nos vemos más tarde. — se sube a su moto y se va.
—Esa Candy, ya chicas vayámonos, Terry toma. —Le lanza las llaves a Terry. —Mi tío te dejo su carro para que nos lleves.
—Ese padre mío tan lindo mi viejo.—Dice sarcástico quitándole la alarma al auto. —Suban las invito a comer. Annie: —¡Yupi! vamos al Mapaches, quiero comer hamburguesa.— Dice Annie y de pronto recuerda...
—¿Karen que te dice Candy? —Que le dio un fuerte dolor de cabeza y se fue a su casa, que estará bien. — Recita la nota confusa, no se no me convence mucho. —Cuando lleguemos al Mapaches la llamo. Así continuaron su amino rumbo al Mapaches, cantando y hablando hasta que llegaron, se bajaron del auto y fueron directo al sitio asignado para ellos, como hijos de los propietarios.
En la casa de Candy: —No sé por qué esa simple pelea con el grosero de Terry me puso así, tan triste y me puse hasta a llorar, se me quitaron hasta las ganas de entrar a clases, pero me dolió tanto que me haya tratado así— Le decía con tristeza a su perrito Klin. — ¿Que me está pasando Klin? ¿Por qué tiene que importarme como me trate Terry?— Levantándose y viéndose al espejo... —¡Que ojeras! Llore, por lo menos, mi madre me creerá que de verdad me dolía la cabeza, y no seguirá pensando que era que no quería entrar a clases. No es que Candy sea embustera, es muy noble y sincera, pero algo desinteresada hacia sus clases, pero hace todo lo que está a su alcance para cumplir con sus compromisos académicos.
R.P.
Candy durante el resto de la semana escolar se la pasó un poco decaída, cosa poco habitual en ella. Disimulaba bastante en frente de sus padres. Pero su depresión ya se notaba y ella misma no comprendía la razón.
—Candy... ¿Se puede?— Pregunta su comprensiva madre, pero ya estaba adentro. —Sí, mamá. Sabes que para ti siempre estoy disponible. — Sonrió con tristeza. —Pues espero que también estés disponible para quitarse esa pijama deprimente y recibir a tu visita. — Candy repara en su pijama de pantalón largo y playera de los CareBears. Por primera vez reparó en lo patética que se veía. — ¿Mi visita? —Sí, cariño. Es sábado. Sal de esta cueva. Karen te está esperando. Resignada y pensando que la compañía de su muy buena amiga le haría bien, Candy se dio un buen duchazo y se puso unos jeans cortos, una playera negra con la imagen de Liza Simpson en apariencia nerd con frenos y lentes y como permanecería en su habitación, se dejó unas coquetas pantuflas.
— ¡Candy! Pero... ¡Estás hecha un desastre! —Gracias por ser siempre tan sincera, Karen. —Bueno, no me lo tomes a mal, amiga. Es que de verdad te vez fatal y me gustaría encontrar justificación para esta depresión tan repentina.
—No lo sé, Karen. Fue de pronto... me siento como vacía y siento que me falta algo...— Los ojos de Candy se tornan aguados y en la cama, sentadas, Karen se acerca a ella un poquito más.
—¿No será más bien que extrañas a alguien?
—¿A quién voy andar extrañando, Karen?— Dice Candy rehuyendo de la mirada suspicaz de su amiga.
—A alguien que suele pasar su tiempo libre haciéndote rabiar y que prefieres discutir con él a no tener su atención de ningún modo. — Los ojos de Candy se abren de par en par al sentirse descubierta. Klin se acerca a ella olfateándolas y Candy lo acomoda en su regazo mientras sus lágrimas caen otra vez. —Es que... no existe en este planeta la forma en que él me vea como soy... creo que ni me ve...
—Candy... no llores. Yo no creo que a Terry le seas indiferente del todo...
— ¿No? ¿Y por qué se expresa tan mal de mí? ¿Por qué mi sola presencia lo molesta tanto?— Pregunta molesta, con dolor, desesperada.
—No se expresa tan mal. Es sólo que le gusta molestarte. Está pendiente de todo lo que haces, se conoce tus rutinas mejor que nosotras que somos tus amigas. Y además... todos estos días que has huido del grupo... entre indirectas, pregunta por ti. — Eso le dio a Candy cierta emoción, pero no le duró mucho.
— ¡Bah! Como seguro no tiene a otra pobre idiota a la cual molestar...
— ¡Ay Candy! Ustedes son tal para cual, pero no se dan cuenta, son los únicos que no lo ven.
—Yo ya no creo en eso, Karen. Lo mismo pensé de ya sabes quién y mira como terminó todo. Yo con el corazón roto y él con la imbécil de Eliza.
—Ya, Candy. Eso fue hace más de un año, no sigas perdida en eso. Ahora, debes ir en busca del amor verdadero...
—Y según tú Terry es mi amor verdadero... ¡Já!
—De hecho, sí... he visto como se miran cada uno cuando piensan que el otro no está pendiente. Candy se quedó pensativa un instante, analizando todo.
—De mi parte... admito que es así, pero... no puedo decir lo mismo de él. No hace otra cosa que molestarme, reírse a mi costa y me trata como a una niña latosa.
—Será porque aunque sé que de cierto modo le atraes... así es como tú te proyectas y su amistad con Albert no ayuda. —No entiendo... ¿qué tiene que ver Albert con nosotros?
—Mucho. Es de mucha influencia
. — Candy seguía perdida, no entendía a qué punto quería llegar su amiga.
—Verás, Candy. Es admirable la relación que tienes con tu hermano, se adoran. Tú pareces ser la luz de sus ojos, pero... Albert te trata como una niña, como su princesita y cuando estás con él, de pronto tienes siete años y no los diecisiete que estás por cumplir.
— ¿Y eso qué tiene que ver con Terry?— Karen respira profundo y se ríe mientras Candy aún no agarra la onda.
—Tiene todo que ver, Candy. Son mejores amigos. Terry por un lado te ve de la forma en que Albert te proyecta. Como una niña y tal vez por ser su hermana, guarda sus distancias y disfraza su atracción por ti molestándote.
—¿Y qué debo hacer? ¿Decirle a mi hermano que deje de tratarme como una niña, dejar de ser quien soy yo convertirme en una Susana o una Eliza para que Su Majestad Grandchester se fije en mí?
—Hey, hey, tranquila. Párame el caballito, linda. Siéntate. — Le ordena Karen a Candy que se alteró demasiado. —No hay nada mejor que ser uno mismo, Candy, eso está muy bien. Pero a veces unos cuantos cambios no vienen mal. No tienes que convertirte en Susana ni en Eliza. Tú tienes una personalidad preciosa y eres preciosa. Lo único que tienes que trabajar es en abrir los ojos y darte cuenta que tienes diecisiete años. Que necesitas un poco más de determinación, proyección. Mostrar más seguridad y dejar las perretas infantiles que tanto atraen a Terry y no dejará que te vea como la mujer en la que te estás convirtiendo.
—Entonces necesitaré un cambio profundo...— Suspiró con pesar.
—No, Candy. Tu esencia puede seguir siendo la misma, es lo que te hace única y a fin de cuentas, Terry ya te ha querido así. No necesitas cambiar tanto. Sólo acepta a la joven y hermosa mujer que eres y sácale partido a eso...
—No sé cómo...
—Yo sí. Podríamos empezar por... ¡Estas coletas!— Y de dos tirones Karen se deshizo de ellas. —A partir de ahora, querida amiga, comienza la Operación Sexy Girl. W.G.
Continuará...
Hola, amigas. Yo soy Wendy Grandchester, co-autora de este fic por petición de su autora original, RICHIE PECOSA. En efecto, esta historia ya se había subido antes, pero por motivos personales de su creadora, se quedó paralizada. RICHIE ha decidido renovarla y subirla re-editada en conjunto conmigo. En el capítulo anterior yo sólo arreglé un poco la redacción y nada más. En este capítulo y en los próximos, la historia se hará en conjunto y cada participación estará firmada por nuestras iniciales: R.P. & W.G. para que sepan a quién pertenece cada narración. Somos dos escritoras con un estilo muy diferente cada una y nos estamos uniendo para realizar este fic. RICHIE tiene un estilo rosa y romántico. El mío es intenso y apasionado, aún así, esperamos que esta historia sea de su agrado, ya que es para ustedes y de corazón esperamos que la disfruten. Wendy Grandchester.
Agradecemos sus Reviews a:
Rose Grandchester, Betk Grandchester, Marie Mademoiselle Chiba y a las que nos han agregado a sus alertas y favoritos
Las actualizaciones serán semanalmente aun no sabremos si serán una o dos actualizaciones semanales.
