Toda la mañana estuve aquí, sentada en la vereda, haciendo la fila para este concierto. Ni bien llegamos Lizzie se hizo amigas rápidamente y les explicó que jo no conocía a los Jonas Brothers. Wow, ¡ni que fuera un pecado! Intentaron contarme absolutamente todo, logrando que me hartara y le dijera a Lizzie que iría a comprar las hamburguesas al MC Donald`s porque nos moriríamos de hambre, cosa que era verdad ya que no habíamos probado bocado desde la cena y yo no podía estar sin comer.
Sacando esa parte del día y que luego me entere que las entradas eran numeradas y no necesitábamos hacer la fila porque íbamos a la primera. Lizzie ya lo sabía pero, como estaba impaciente por ver a los Jonas, me hizo venir igual. Casi la mato. No me mal interpreten a mi prima la amo, pero ¡a veces puede ser tan molesta!
Acaba de terminar el concierto. Fue como me lo imaginaba, e idéntico a mi sueño. Lo raro fue que, al igual que en mi sueño, el chico que, según me dijeron las jonaticas, se llamaba Joe cantó esa arte de la canción mirándome a mí. Eso fue extraño.
-Vamos Liz- le dije a mi prima.
-¿A dónde te crees que vas?- contestó ella todavía con lágrimas en los ojos de la emoción de haber visto a sus ídolos en concierto- Tenemos los pases a camerinos.
-Wow, ¿De dónde sacaste todo esto? ¿No se lo habrás robado a una de las chicas de la fila, no?
-Jaja, no. Las gané en la radio- dijo con una sonrisa enorme en la cara- ¡no lo puedo creer! ¡Mi sueño se va a hacer realidad!
-¿qué tu sueño no era "ser la mejor diseñadora de modas que haya pisado el planeta"?- cité entre risas lo que me había repetido incansablemente por 4 años con una confianza admirable.
-Mi otro sueño- dijo mientras yo ponía los ojos en blanco.
-Ah, ya sé… casarte con el chico de los rulos y tener una casa grande con un perro y 3 hijos jugando en el patio. ¿Pero no te parece muy pronto para decir que tu sueño se va a hacer realidad?
Llegados a este punto yo ya estaba que explotaba de la risa, Lizzie me miraba con una cara de reproche re graciosa.
-¿Terminaste de burlarte de mi sueño?- soltó de golpe, causando mas risas de mi parte.
-Lo… lo… si-si-siento… jaja.
-¡Vamos!- me gritó mientas tomaba mi brazo y me arrastraba hacia un costado del escenario. Antes de llegar declaró:- Me muero Mel, creo que me voy a poner a llorar o a desmayarme.
-¡Vamos Liz!- la regañé-. No puedes ponerte así por tres chicos. ¡Son sólo chicos!
En ese momento llegamos a donde estaban esperando las otras 8 chicas para ver a la banda. Parece que mi última frase las enojó un poco, porque todas me miraron bien feo, causando que me pusiera un poco incómoda. Una de ellas exclamó:
-¡¿Sólo chicos?! ¡No son sólo chicos, son los Jonas Brothers! ¡Como si hubiera alguien que no los conociera!
¡Uh, que piba hueca!, pensé, Ésta si que no sabe con quién se metió.
Me dí vuelta para ver quién había sido la niña que dijo eso. Ugh, era una chica rubia de apariencia de hueca nena de papi con una gran billetera. ¿Así que quiere pelear no?
-¡A qué no sabes! YO no los conozco. Tampoco sé si me interesa hacerlo. Para mí son chicos comunes, sólo estoy aquí porque acompaño a mi prima. Y mira… a mi no me interesa verlos y lo consigo re fácil, ni siquiera lo intenté. En cambio, vos seguro tuviste que hacerle los mil berrinches a papi para que te compre la entrada, ¿no? Y lo que no debes haber hecho para tener estos pases. Pobrecita, seguro tuviste que aprender a sumar 2 más 2 para ver si sorprendías a mami y papi y alguno te daba un premio.
Sonreí al ver la cara de la rubia ésta al ver mi respuesta. No se la esperaba. Estaba poniendo una cara re graciosa. Me reí internamente y me giré a ver a mi prima que me miraba divertida.
-Eso fue GENIAL- me dijo al oído. Sólo sonreí aún más.
En ese momento apareció un señor gigante, parecía una mole. Muchas chicas querían sacarse una foto con él y una de ellas lo llamó Big Rob. Muy buen apodo, si que era Big. Nos pidió los pases y luego de revisarlos nos dijo que nos los colgáramos en un lugar visible.
Coloqué el cordón con el que se sujetaba el escudo de la banda alrededor de mi cuello, dejando que cubriera la chapita que colgaba de él. Luego Big Rob nos indicó que lo siguiéramos, nos señaló una puerta y dijo que debíamos esperar allí a los chicos pero mientras tanto podíamos hacer lo que quisiéramos.
Todas ingresamos en esa enorme habitación. En ella había un televisor plasma con varios controles de Wii, un sector con sillones y puffs en el piso y otro con una barra, bancos y una heladera repleta de gaseosas y energizantes. Casi todas las chicas se fueron a jugar a la Wii, Liz se fue a charlar con otras 2 chicas al sector con los sillones y yo me quedé recorriendo el lugar con la mirada. Mis ojos instantáneamente se posaron en una guitarra que había apoyada en una esquina de la habitación. ¡Bingo! Me acerque al lugar y cuidadosamente quité la funda al instrumento. Era hermoso, debía valer mucho.
Me senté en un puff con la guitarra en mi regazo en inconcientemente mis dedos comenzaron a tocar las cuerdas, comenzando a tocar una melodía conocida, "I`m yours", de Jason Mraz.
Luego de unos pocos minutos aparecieron por la puerta tres chicos que, por las gotas que caían de sus cabellos, estaban recién bañados. Todos vestían jeans ajustados y diferentes remeras. Cuando entraron todas se levantaron instantáneamente de los lugares en los que estaban y fueron (casi corriendo) a saludarlos. Para no quedar mal y que no se notara el poco interés que tenía en conocerlos dejé la guitarra a un lado y me dirigí a saludar.
-Hola chicas- dijo el que parecía ser el mayor-. Yo soy Kevin y estos son mis hermanos Nick y Joe- dijo señalando a otros dos chicos.
Kevin era bastante más alto que yo y tenia unos rulos bastante armados. El siguiente, Nick, era el mas bajo de los tres, no parecía tener mas de 16 años, su cabeza estaba repleta de rulos y vestía una remera a rayas blanca. En cambio, Joe parecía ser el de el medio, según me habían dicho tenia 19 años y le faltaban unos meses para cumplir 20, vestía una remera negra con escote en v y su cabello tenía unos rulos menos armados que el de sus hermanos, parecían ondas.
-Y… ¿ustedes cómo se llaman?- pregunto el menor mirando fijamente a mi prima. ¿Es qué no se daba cuenta de que estaba a punto de darle un infarto? Se había puesto completamente roja.
Todas dijeron sus nombres y las únicas que faltaban eran mi prima y yo. Parecía que se había quedado muda. La miré pero ella no reaccionaba.
-Soy Mel, Melody-les dije aguantándome la risa-. Y ésta mudita de aquí es mi prima Lizzie. La verdad me estoy preocupando…-pensé en voz alta- ya está como un tomate y está demasiado tranquila. Wow, ni un grito, ni se desmayó. Creo que está en shock.
Mi comentario provocó la risa de los tres hermanos, miradas de odio hacia mi y de comprensión a mi prima y, finalmente, que la aludida despertara.
-¡Hey!- me gritó.
-OK, lo siento. Pero funcionó- dije triunfante. Luego le dije al oído:-. Parecía que te iba a dar un infarto.
En ese momento comenzó la lucha de las chicas por llamar la atención de uno de los tres hermanos.
-Joe, ¿jugamos tenis en la Wii?
-Nick, ¿me cantas una canción?
Parecía que el que tenía menos problemas con ese tema era Kevin, que sólo tenía dos chicas revoloteando a su alrededor.
Me quedé otros 5 minutos más, pero la verdad es que ya me estaba empezando a sentir un poco mal. Lizzie mandaba miradas a Nick y cuando él la miraba a ella, se daba vuelta bastante sonrojada. Suspiré y le dije al oído:
-Liz, no me siento muy bien. Creo que te voy a esperar en el auto y controlar la glucosa.
-¿Quieres que nos vayamos?- preguntó preocupada.
-No- respondí-, no hace falta. Yo espero afuera. Quiero tomar un poco de aire.
Me fui sin despedirme de nadie, ya que todos estaban jugando muy entretenidos y, de todos modos, nadie notaría que me había ido.
Al fin pude salir al aire libre, sentía la boca seca y me dolía la cabeza. Necesitaba controlar con urgencia el azúcar en mi sangre. Abrí la puerta del auto y saque mi kit de diabetes.
Lo abrí y rápidamente limpié mi dedo con una toallita húmeda, de esas que son para los bebés. Luego, agarré el medidor y me pinché el dedo. Todavía me daba impresión ver cómo actuaba el aparatito, cortándome el dedo y analizando mi sangre; así que desvié mi vista hacia la puerta del auto, en la que se encontraba el chico más lindo que había visto en mis 17 años de vida y que me observaba con atención.
Quité mi dedo del aparato y lo tomé entre mis manos, ignorando completamente a mi espectador. Pero, cuando iba a ver el nivel de azúcar que marcaba la pantalla, comencé a sentir como todo a mí alrededor daba vueltas. Lo último que recuerdo fue como unas fuertes manos me atrapaban con delicadeza y, que luego, todo se volvió negro.
hola!!!
perdon por no subirles mas pero no estoy en mi casa. vuelvo el 30 y ya les subo los capitulos mas seguidos de este fic y del otro (the best gift of the world)
besitos
