Ruichi-chan les trae el segundo capi de esta historia!

Agradecimientos a los que me tienen el 'Alerta', que fueron muchos! ^.^

Ahora sí, los reviews del capi 1; recuerden que si se pierden o tienen alguna duda pueden preguntar, sale?:

Bueno, la simbología:

-blablabla…-diálogos

Pensamientos

"Flashback…Fin Flashback"

Recuerden que Bleach no es mío, todo es de Kubo Tite-sama…yo solo me invento la trama de esta historia sin otro fin más que el de entretener.

Ahora sí, Let's Read!

Capítulo 2

"A partir de cierto punto no hay retorno; ese es el punto que hay que alcanzar." Franz Kafka

Música de Corneta: aviso de Amor y Guerra

Ichigo y Rukia caminaron de vuelta al salón de clases; el hecho de que dos capitanes, una teniente y dos oficiales visitaran su escuela para hacerse pasar por estudiantes de intercambio no cambiaba en nada el hecho de que su día prometía ser el más largo de sus vidas. Sus amigos se habían adelantado y lo más probable era que ya estuvieran sentados en sus respectivos pupitres. Sin embargo, la pareja caminaba más despacio de lo habitual, tratando de retrasar su inminente regreso al aula. Hacía tiempo que el timbre había sonado, así que los pasillos se encontraban totalmente vacíos

Ichigo apretaba la mano de Rukia, dejándole sentir la tensión que le causaba su nueva situación; ella, por su parte, estaba perdida en pensamientos sobre lo que podría estar causando que los hollows se transformaran. Además trataba de recordar algún hollow que se hubiera comportado fuera de lo normal, pero no encontró ninguno en los rincones de su mente. Finalmente subieron los últimos escalones que los llevarían al piso donde se encontraba el salón '2-A'. Cuando estuvieron frente a la puerta Rukia levantó una mano dispuesta a abrir la puerta, pero Ichigo tomó su muñeca antes de que ésta hubiera siquiera tocado la manija.

Rukia lo miró extrañada por su repentina acción, pero no tuvo tiempo de preguntarle el motivo. Los labios del peli naranja se estamparon contra los de ella, demandantes. Su primera reacción fue tratar de apartarlo, pero después sintió como los suaves labios se amoldaban a los de ella, dejando un rastro de ternura en cada roce. Sintió un calorcillo invadirla mientras pasaba sus manos por detrás del cuello del ojimiel y sentía sus nervios tensos. Él, por su lado, no estaba dispuesto a soltarla. Sabía que ese repentino 'ataque' en la escuela violaba lo que acababa de prometerle la noche anterior, pero no pudo evitarlo. La sensación de necesidad le hervía en la sangre, aumentando sus ansias de contacto…cualquier roce era incrementado por la tensión que sentía al tenerla entre sus brazos. Reuniendo toda la voluntad que poseía se separó de ella; sintió la respiración de la ojivioleta agitada, y vio un rubor adornando la pálida piel de sus mejillas.

-Ahora sí podemos entrar

-No creo que nos deje entrar; ya hace diez minutos que empezó la clase- le dijo con una leve sonrisa

-Entonces, qué propones?

-Tal vez deberíamos de ir a la biblioteca a adelantar la tarea de matemáticas; después de todo traemos lo necesario y es mejor que no hacer nada durante las dos horas que teníamos de Historia Contemporánea

-De todos modos no me agrada la maestra- dijo sarcástico

-Eso hará que nos tenga más rencor del que ya nos tenía!- le dijo sin levantar la voz

-Bueno, entonces regresemos a la biblioteca- caminaron sobre sus pasos hasta ingresar a la biblioteca de la escuela. Rukia prácticamente corrió hasta su mesa predilecta y abrió su cuaderno, dispuesta a sabotear cualquier intento de distracción que su novio planeara. Ichigo entendió la indirecta y no pudo evitar soltar una risita. Se sentó frente a ella y de igual forma abrió su cuaderno. Como era de esperarse los ejercicios se le complicaron debido a que más de la mitad de la hora de cálculo estuvo distraído pensando en muchas otras cosas. Lo bueno era que su pequeña chica había estado atenta, al menos hasta que también perdió la concentración…justo los minutos que él estuvo atento. Algunas veces se preguntaba si la sincronía que ellos poseían era normal en todas las parejas.

Terminaron los ejercicios en las dos horas que tuvieron libres; el maestro había exagerado con respecto al tiempo que les tomaría realizar todos los cálculos. Tomaron sus cosas y se dirigieron al salón para tomar las siguientes tres clases antes de que terminara el día. Cuando llegaron la maestra, para su suerte, ya se había marchado. Ichigo depositó sus cosas en su pupitre y luego se dirigió con Rukia al de ella. Todos en la clase se les quedaron viendo con miradas llenas de insinuaciones, pero ellos prefirieron ignorarlas tal y como lo venían haciendo desde hacía ocho meses. Sus amigos los alcanzaron y les preguntaron por qué no habían asistido a las dos horas de tortura histórica y ellos les dieron la explicación más corta y nada detallada; por ejemplo habían omitido lo del beso frente al salón ya que Keigo se echaría a llorara y eso solo atraería más la atención. La siguiente media hora era de estudio independiente y luego les tocaban hora y media de gimnasia. Se suponía que era una materia optativa pero todos la tomaban por diversión; la mejor manera de despejar tu mente de complicados problemas e interminables fórmulas y fechas era haciendo un poco de ejercicio. Platicaron con sus compañeros y amigos durante la media hora libre y luego caminaron hacia los vestidores. Rukia entro con las chicas y en un dos por tres estuvieron listas.

Salieron para encontrar a los chicos que ya jugaban futbol…a Rukia le gustaba de alguna manera ese deporte; no por lo que lo constituía, sino porque su novio era increíblemente bueno en ello. Se sentó con Tatsuki y Orihime para ver el partido que acababa de comenzar y ya tenía el marcador 2-0 a favor del equipo que el ojimiel lideraba. Le encantaba verlo moverse ágilmente burlándose de la carencia de habilidad de sus oponentes y de la increíble destreza y coordinación de sus jugadores. A los pocos minutos anotó un tercer tanto. Ella gritó pero sus felicitaciones fueron ahogadas por un grupo de chicas. Rukia las reconoció inmediatamente: ese grupito era precisamente el que se hacía llamar 'IchiFans' y eran unas malditas acosadoras. Todas ellas estaban allí, apoyando a su novio y derritiéndose al verlo cubierto de sudor. En su interior se encendió la llama de los celos y tuvo deseos de agarrar un balón y golpearlas.

-Tranquila, Rukia- le dijo Tatsuki, obligándola a deshacerse de sus deseos de venganza

-Ya lo sé, es solo que no es fácil acostumbrarse a que tu novio sea el ídolo de la escuela

-Mira, Kuchiki-san! Ahí viene Kurosaki-kun- le susurró Orihime, dándole un pequeño codazo. Rukia giró su cabeza para ver que, efectivamente, su novio trotaba hasta donde estaban sentadas ella y sus amigas. Cuando llegó la tomó de la mano y le ayudó a levantarse

-Qué sucede?- le preguntó, tratando de mantener la calma; sentía la mirada de todas las chicas sobre ellos

-Venía para avisarte que el siguiente gol es para ti- le sonrió- Cómo quieres que lo anote?

-Tan confiado como siempre, Ichigo-kun- le dijo con esa voz que sabía que lo fastidiaba. Luego lo pensó un momento y le dijo:- Chilenita

-Como Rukia-chan quiera- le respondió, soltándole las manos y regresando a la cancha. Ella sonrió irónicamente, burlándose del contraataque del peli naranja. Se quedó de pie observándolo hasta que poco después, y tal y como ella se lo había pedido, anotó el cuarto gol. Las chicas de su club de fans estallaron en aplausos y sonrisas delirantes; a ella le irritaban cada vez más, si es que eso era posible. Sintió unas manos apresar su cintura e, inmediatamente, sus labios. Entonces escuchó el estallido de risas nerviosas y gritos burlones, pero ella los ignoró y dedicó toda su concentración a devolverle ese gratificante beso. Cuando se separaron Ichigo le susurró- Es mi premio por anotar ese gol

-No esperes un premio por todo lo que hagas- le dijo medio burlona medio en serio, recordando lo que había acontecido entre ellos la noche anterior. Se ruborizó contra su voluntad y le dijo que regresara a jugar. Él, como chico 'obediente', regresó para jugar otro rato antes de que llegara su profesor. Cuando este llegó acompañado de nuevos estudiantes la clase entera se enloqueció de gusto.

-Bueno, ellos son estudiantes de intercambio, se quedaran aquí por tiempo indefinido. Así que apóyenlos y resuelvan todas sus dudas, está claro!- ordenó el profesor. Todos afirmaron con un fuerte grito.- Bueno, los dejaré que ellos mismos se presenten; por hoy la clase es libre.- Dijo retirándose mientras sus alumnos se alegraban.

-Bueno, yo soy Hitsugaya Toushiro- dijo el capitán del décimo escuadrón.

-Yo soy Matsumoto Rangiku, un placer!- dijo la teniente voluptuosa

-Yo soy Abarai Renji- dijo el capitán pelirrojo, haciendo un gesto con la mano

-Yo soy Madarame Ikkaku, y éste es Ayasegawa Yumichika- dijo el calvito a la vez que señalaba a su compañero que los saludaba con una sonrisa magnífica

-Bueno, qué les parece si jugamos otro partido?- sugirió Ichigo- Por cierto, soy Kurosaki Ichigo- dijo, recordando de pronto que se supone no se conocían

-Muy bien, Ichigo! Te patearé el trasero, perdedor…!- le dijo Renji, haciendo que la venita de la sien de Ichigo saltara

-Claro, Renji! Te dejaré en tu lugar, escoria putrefacta!- le contraatacó el ojimiel, ganándose las miradas de todos sus compañeros. Rukia se dio un golpecito en la frente, pensando en lo tonto que podría llegar a ser su novio.

La hora pasó sin más novedad. Se dieron una ducha y volvieron al edificio principal. Ichigo alcanzó a Rukia, que se había adelantado con Tatsuki y Chizuru, y la retuvo. En cuanto todos sus compañeros habían pasado frente a ellos se le abalanzó a la ojivioleta, deseoso de ese delicado contacto de sus labios. Ella lo detuvo en cuanto tuvo oportunidad:- Ichigo, detente! Estamos en la escuela! Además me prometiste que respetarías mi espacio, cierto? Quiero platicar de vez en cuando con las chicas y…-se detuvo al ver la expresión del peli naranja: parecía como si le hubieran arrojado un chorro de agua helada- Ichigo…?- preguntó tímida

-Está bien, tienes razón; yo prometí darte tu espacio y creo que no lo estoy respetando.- admitió él, pero no con una voz que diera apoyo a sus palabras- De ahora en adelante te daré más libertad en la escuela- le dijo, sin poder ocultar la amargura de su voz. Se fue, dejando a la chica atrás; Rukia no podía ni moverse. Qué rayos fue todo eso? Es que acaso el peli naranja era tan inmaduro que le aplicaría la ley del hielo hasta que ella fuera a él pidiéndole que no la ignorara más? …Pues no! Un Kuchiki tiene temple de hierro y voluntad de acero! No voy a ir rogándole para que invada mi privacidad!...pensó decidida mientras aceleraba el paso para llegar a la última clase del día. Dos horas de japonés y su día interminable llegaría a su fin.

Cuando entró buscó con la mirada a Ichigo y lo encontró platicando con Ikkaku; los cinco nuevos estudiantes estaban en su clase y se habían sentado distributivamente por el aula; vio con agrado que Matsumoto-fukutaicho había tomado el asiento al lado del de ella. Caminó a través de los pupitres hasta su lugar y se sentó

-Rukia-chan, te tardaste! Cuando ví que Ichigo entró sin ti me preocupé!- le dijo, abrazándola

-Vaya, parece que Rukia atrae a las acosadoras- se burlaba Tatsuki mientras evitaba que Chizu se le abalanzara a la ojivioleta. Ésta se rió de igual manera y luego desvió su mirada hacia su novio. Éste jugaba venciditas con Renji, ya que el capitán había pedido la revancha después de perder el partido de futbol…como fuera parecía estar divirtiéndose. Hacía mucho que no veía la escena desde ese ángulo. Cuando eran amigos pasaban tiempo juntos, pero no tanto como en los últimos ocho meses; el ojimiel platicaba con sus compañeros tanto como ella con las chicas, y cada uno tenía una vida por separado. Sin embargo, ahora que ya salían juntos, él se la pasaba todo el tiempo junto a ella, y por supuesto que ella no tenía ninguna objeción a la cercanía de Ichigo.- Rukia, sucede algo malo?- le preguntó Tatsuki. Levantó su mirada hacia los rostros consternados de sus amigas, y les dirigió una mirada tranquilizadora seguida de las típicas palabras 'No es nada, no se preocupen; es solo que me perdí por un momento'

-Ahora que lo pienso, por qué Ichigo no ha venido a secuestrarte?- preguntó la teniente- Orihime me ha platicado todo lo que ha pasado entre tú y el chico estos meses, así que no te esfuerces en ocultármelo, jojojojojo- dijo riéndose

-Acaso tuvieron una discusión, Rukia?- le preguntó la morena de cabello corto. Esa palabra sonó más feo de lo que la ojivioleta pudiera haber imaginado. Discutían todo el tiempo, pero eran cosas triviales y sin sentido, solamente para tener un rato de diversión y una deliciosa reconciliación; pero ahora no creía que fuera el mismo caso. Ella lo había ofendido de alguna manera, y sabía que tendría que pagar tarde o temprano la ofensa; a ella tampoco le hubiera gustado que Ichigo le dijera que era una encimosa aunque eso fuera verdad…pero pensándolo bien no es que fuera encimoso, era solo que le agradaba tenerla cerca, y se lo había dicho un millón de veces; le gustaba la textura de su cabellos y el olor que desprendía de su piel…Rukia se ruborizó al recordar la intensidad de los besos que últimamente se habían estado dando

-Una pequeña diferencia, pero nada que no pueda solucionarse- le respondió al fin Rukia, tratando inútilmente de ocultar su sonrojo

-Ok, entonces nada de qué preocuparse, cierto?- le insistió Chizu

-Nada de qué preocuparse- afirmó, sintiendo la poca convicción de sus palabras

La maestra de japonés entró al aula disculpándose por lo que cada una tomo su lugar, incluyendo a todos los demás. Dos horas de gramática fueron suficientes para adormecer a cualquiera…

Finalmente el timbre de fin de clases anunció que eran libres. Todos le dedicaron una despedida a la maestra y luego guardaron sus cosas, ansiosos de llegar al salón de juegos o al centro comercial.

Por un momento Ichigo envidió sus fáciles y aburridas vidas: mientras todos esos idiotas se iban a divertir, él y sus amigos tendrían que ir a investigar sobre la nueva amenaza que se extendía sobre Karakura. Se juntaron todos en el pupitre de Toushiro mientras éste guardaba ordenadamente sus últimos útiles- Taicho! Ya métalos como sea y vámonos!- le dijo Rangiku

-Muy bien, creo que hay que hacer unas modificaciones a nuestro plan- dijo Toushiro, ignorando olímpicamente a su teniente- No lo había pensado, pero nosotros…-señaló a los gigais-…no tenemos pleno conocimiento de la ciudad, así que tendremos que disolver las parejas y formarlas estratégicamente

Rukia sintió un nudo en el estómago; acaso eso era parte del plan de Ichigo? Volteó a verlo, pero éste la ignoró.- Muy bien, estuve los últimos quince minutos encargándome de este asunto, así que les daré su nuevo equipo- dijo, sacando de su bolsillo un pequeño papel doblado minuciosamente por la mitad.- Ishida, tú me acompañarás a revisar unos sectores- el mencionado asintió con la cabeza- Sado, irás con el capitán Abarai; Ichigo, irás con Madarame y Ayasegawa; Inoue y Arizawa irán con Matsumoto. Kuchiki, tengo un favor especial que pedirte

-Sí- asintió ella, tratando de controlar su furia

-Necesito que vayas con Urahara; ahí está Kuchiki-taicho y creo que necesita hablar unas cosas contigo, así que de momento esa es tu misión. Bueno, les daré el sector que deben revisar; deben avisar cualquier cambio y recuerden que los hollows deben estar vivos si queremos saber qué es lo que les sucede, de acuerdo?

Todos asintieron. Salieron del salón sin decir nada más y se separaron en la entrada de la escuela. Rukia se dirigió solitaria hacia la tienda de Urahara. Cuando iba a despedirse de Ichigo éste se marchó sin dirigirle una sola palabra, y eso la enfurecía al mismo tiempo que la entristecía. Lamentaba sinceramente haberle dicho esas palabras, pero no pensaba disculparse; no cuando él había tomado una actitud tan infantil al respecto. Caminó con la cabeza en alto y fue entonces que se dio cuenta de que ese no era el camino a la tienda de Urahara. Trató de regresar pero detrás de ella se encontraba una pared. Golpeó la sólida estructura pensando que era imposible!

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Ichigo tenía algo de miedo, pero era lo mejor. Rukia le había reclamado su falta de espacio y eso es justamente lo que él planeaba darle. En cuanto pudo les explicó a Renji y a Toushiro que lo mejor era que re-distribuyeran los equipos con el fin de que el proceso de revisión fuera más rápido; si se separaban de manera correcta el conocimiento del terreno podría significar una considerable ventaja. Hitsugaya aceptó su plan no sin recelo por el repentino cambio de actitud del sustituto, pero tenía que admitir que era mejor estratégicamente hablando. Con la reciente idea era ilógico que dejara a la pareja de shinigamis juntos, así que los separó con la excusa de que Rukia tenía que ir a ver a Kuchiki Byakuya, excusa que era totalmente cierta. Él se dirigió con Ishida a una zona que le encargaron revisar con recelo mientras veía como los demás se dispersaban de igual manera.

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Tatsuki, Rangiku y Orihime caminaron por la zona que les habían encargado, pero no hubo señal alguna de reiatsu extraño ni apariciones de hollows. Llevaban calladas bastante tiempo hasta que Rangiku no lo soportó más- Oigan, qué le sucede a Ichigo? Ni siquiera hizo ademán de protestar cuando se decidió lo del cambio de equipo; que no era él el desesperado por estar todo el tiempo con ella?

-Obviamente su discusión ahora sí va en serio. Me preguntó por qué habrán empezado a pelear esta vez- dijo Tatsuki, suspirando

-Yo creo que es cuestión de tiempo para volver a verlos todo el día juntos; nosotras sabemos, igual que los chicos, que están locamente enamorados y no tolerarán mucho el distanciamiento. Podría apostar a que se resuelve en dos días- sonrió Orihime

-No estoy tan segura; incluso si se adoran, que Ichigo haya aceptado la separación tan fácilmente solo puede significar una cosa…-dijo Tatsuki con aire de misterio, atrapando la atención de sus dos acompañantes:- El orgullo de Ichigo ha sido herido

-Y qué crees que suceda, Tatsuki-chan?- le preguntó Rangiku

-No tengo idea- admitió, encogiéndose de hombros- Después de todo ellos son los dos seres más impredecibles que he conocido en mi corta vida

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Ichigo platicaba animadamente con Ikkaku y Yumichika, haciendo bromas mientras completaban su revisión. Esos dos eran muy cómicos, sobre todo cuando peleaban. Aún con la ligereza de la plática no pudo esconder del todo el nerviosismo que lo acompañaba desde el momento en que Rukia había partido sola a la tienda de Urahara. Lo atacaba un muy mal presentimiento, pero no podía echarse para atrás si él había sugerido el plan…

-Oye, Ichigo. Si quieres ir a ver que Rukia esté bien por nosotros no hay problema- le dijo Yumichika- podemos encargarnos de todo, así que siéntete libre de…- ni siquiera había terminado de decirlo y el peli naranja ya había echado a correr.

-Creo que estar enamorado es la peor cosa que puede sucederle a un hombre- dijo Ikkaku

-Yo creo que es una debilidad, pero también es una fortaleza- expresó Yumichika- Cierto que es la peor debilidad, pero también es la mayor fuerza a la hora de luchar, no crees? Me pregunto qué habría sido del Sereitei si Kuchiki Rukia no se hubiera cruzado en el camino de Kurosaki Ichigo

-Yo creo que no estaríamos aquí haciéndonos esa estúpida pregunta. Ahora vámonos, falta un pedazo por inspeccionar- Yumichika lo siguió, esperando el día en que su amigo se retractara de sus palabras

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Rukia siguió caminando, ya que no le quedaba opción; el camino parecía interminable y vivo de alguna manera. Lo más extraño era que a veces le cerraba calles y otras la dejaba continuar, como si le estuviera mostrando el camino que debía seguir. Estaba nerviosa; por primera vez deseo con todas sus fuerzas que el peli naranja estuviera ahí y apretara su mano para tranquilizarla, pero ella mejor que nadie sabía que eso no sucedería. Llegó a un cruce; tenía cuatro opciones: izquierda, derecha, seguir derecho o regresar por donde había llegado…hizo un movimiento que sugería la izquierda y una ráfaga de viento la hizo retroceder; ahora sí que se estaba asustando. Tuvo la intención de seguir derecho pero el camino se cerró violentamente; la única opción era la derecha. Entró sin dificultades a este estrecho pasaje y camino durante unos cinco minutos hasta que llegó a un pequeño jardín con una choza. Era imposible que ese lugar existiera en Karakura!

Caminó con lentitud hasta que alcanzó el picaporte de la puerta de la pequeña residencia, si es que alguien vivía ahí- Veo que has llegado, Rukia- ella se giró, lista para enfrentar a su oponente. Frente a ella se encontraba un hombre de la estatura y complexión de Ichigo, pero su piel era incluso más pálida que la de ella y sus ojos refulgían con un tono rojizo mientras la miraban ansioso. La sonrisa que curveaba sus labios era de absoluta victoria.- Lamento que hayas tenido que llegar aquí sin saber dónde estás

-Quién eres?- le preguntó Rukia, lista para tomar una píldora y salir de su gigai

-No creo que sea en absoluto relevante; te traje aquí porque deseo que me hagas un favor- le dijo acercándose a ella peligrosamente. Su mente le decía que se apartara, pero su cuerpo estaba inmóvil. Finalmente se descongeló y con un rápido movimiento se alejó de la entrada; tomó una píldora y le ordenó a Chappy que se alejara de ahí y buscara ayuda. Observó a su gigai alejarse sin ser interceptada por el hombre. –Por qué no la detienes?- le preguntó ella, claramente confundida

-Porque la verdadera Kuchiki Rukia se quedó aquí, así que no me molesta si tu gigai está o no- la expresión del extraño no cambió para nada. Cuando se calmó un poco lo notó: el reiatsu que desprendía esa persona era monstruoso, casi demoniaco. La sed de sangre era evidente y sus piernas comenzaron a flaquearle- Siempre y cuando tú estés aquí puedo completar lo que deseo, así que no te preocupes, muy poco sabrás todo lo que deseas saber pero no te atreves a preguntar

-De qué rayos hablas?- le preguntó furiosa

-No necesitas ocultarlo. Puedo verlo, tu curiosidad sin límites y tus miedos intensos por saber la verdad; por qué no se lo preguntas, Rukia? Por qué no le preguntas a Ichigo qué ha sido de su hollow interno?

Rukia se quedó paralizada…sintió al hombre aproximarse y llegar hasta ella, pero no se movió. Sintió un dedo frío bajo su barbilla que la obligaba a levantar su rostro. Se encontró directamente con la mirada de desprecio que le daba aquel sujeto, y eso la intimidó aún más- Cómo…-intentó preguntar, pero su voz se quebró

-No te atreves a preguntar porque tienes miedo de saber la verdad; pues yo voy a mostrártela en cuanto esté aquí

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Ichigo recorría el camino hacia la tienda de Urahara una y otra vez sin encontrar rastro alguno de la ojivioleta. Cuando llegó a la tienda del hombre del sombrero y no la encontró se liberó de su cuerpo y utilizó el shumpo para rastrearla, sin hallar rastro alguno de que hubiera pasado por ahí. Dónde carajo se había metido! Vio entonces a la morena que corría por una de las calles. Bajó justo a tiempo para interceptarla- Rukia, dónde estabas?

-Rukia-sama está en problemas, pyon!- dijo Chappy, metida en el gigai de la chica. Estaba llorando de desesperación

-Dónde está?- le preguntó, zarandeándola un poco. Ella señaló con el dedo el camino por el que había llegado. Ichigo se dispuso velozmente dispuesto a encontrar a su novia. Por la velocidad a la que iba no se percató de que ese camino no había sido visto en ningún otro momento por él ni por nadie de Karakura. Finalmente encontró lo que buscaba…Rukia estaba paralizada de miedo junto a un hombre que desvió hacia él su mirada en cuanto lo sintió irrumpir en el lugar. Sostenía la barbilla de la shinigami mientras se inclinaba levemente sobre ella

Qué rayos estaba haciendo ese sujeto? Sintió su sangre hervir con la simple vista del contacto que hacía con la piel blanquecina de Rukia- Qué crees que estás haciendo? -Rukia reaccionó a la voz del peli naranja; giró su vista hacia él y lo miró suplicante. Las entrañas del ojimiel se revolvieron cuando vieron los hermosos ojos violetas de la chica llenarse de lágrimas- Suéltala…!

-Te estaba esperando, Kurosaki Ichigo- le dijo mientras dejaba a Rukia, que se derrumbó en el suelo de rodillas. No quitaba su vista acomplejada del rostro de su novio, intentando calmarse- Ichigo…

-Tranquila, Rukia; ya estoy aquí!

-Huye…-dijo en voz baja. Ichigo sintió entonces el espantoso reiatsu que emanaba del hombre. Sus intensos ojos rojos dejaban ver la bestia que traía dentro y su garganta emitió un grito desgarrador. Lo que vio fue tan común y tan ajeno a la vez: ese sujeto estaba cubriendo su rostro con la máscara de hollow, y su cuerpo tomaba lentamente la forma de un animal. Se quedó paralizado ante esa escena. No era posible! Era prácticamente irreal que hubiera alguien con otro yo que fuera tan demoniaco…alguien como él mismo. Sintió el terror correr por sus venas y luego su propio cuerpo empezaba a desobedecer sus órdenes. Escuchó la voz de su hollow que le hablaba divertido y ansioso de sangre:

-Déjame salir! Yo me encargaré de éste problema por ti! Será rápido y divertido…!

-No- Ichigo se negaba rotundamente a que ese monstruo emergiera de él…delante de Rukia. Observó la cara pálida de Rukia que no dejaba de derramar lágrimas, sintió sus ojos violetas observar su lenta transformación. Intentó desesperado arrancarse la máscara que comenzaba a formarse, pero era inútil!

-No te resistas…-le serpenteo su hollow- No tardaré mucho en aniquilar a este sujeto; siento su debilidad, puedo encargarme de él…!

-Detente…!- le ordenó Ichigo, pero era muy tarde. Su transformación era inminente. Emitió un gruñido espantoso que le puso a Rukia los pelos de punta.

No podía mover su cuerpo, no podía articular palabra. Sus ojos estaban prendados de esa imagen; Ichigo ya no era él, tenía una forma espantosa y un reiatsu más diabólico que el sujeto desconocido. Quería detenerlo, o al menos cerrar los ojos para no verlo, pero no podía siquiera pestañear. Jamás lo había visto, esa máscara y ese cuerpo eran los de un hollow; vio a la bestia arremeter contra la otra bestia y comenzar una pelea. La explosión de sus ataques la lanzaron lejos del área de batalla, haciéndola reaccionar. Se levantó y empuñó su zampakuto, sin saber exactamente que hacer; tenía que detener a Ichigo a como diera lugar!

- ICHIGO!- gritó con todas sus fuerzas, pero la bestia no le hacía caso! La desesperación comenzó a invadirla de nuevo.- Tengo que hacer algo…!- se dijo a sí misma- Cómo puedo impedir que Ichigo se convierta en…- no pudo decirlo, porque lo estaba viendo. Entonces cometió el peor error…

Ichigo atrapó al sujeto contra el suelo, sometiéndolo mientras preparaba su zero…hasta que el suelo bajo sus pies comenzó a congelarse y una columna de hielo de altura impresionante los atrapó. No fue problema ni para él ni para su oponente liberarse del hielo que lo rodea. Emitió un gruñido furioso y volteó a ver a la shinigami que lo había interrumpido justo cuando iba a matar a su oponente. Éste estaba débil, tanto que su cuerpo regresó a su forma 'humana'…miró a la chica morena como si fuera la última vez que ella estaría de pie, y sonrió triunfante. Rukia tenía su vista clavada en el rostro de Ichigo, pero se desvió un breve segundo para ver al sujeto despidiéndose de ella. Una sombra la cubrió y un fuerte golpe la mando hasta la choza, rompiendo una de las paredes en el camino. Se incorporó sintiendo el sabor a sangre en su boca; lo sabía, podía sentirlo: iba a morir, y la persona que se encargaría de acabar con ella era Kurosaki Ichigo.

Tomo su zampakuto, dispuesta aún a hacerlo reaccionar:- Tsugi no Mai…-el hollow se abalanzaba contra ella de nuevo- Hakuren!

Una hermosa ola blanca de nieve salió en dirección de Ichigo, pero éste la contrarrestó con un ataque que traspasó la ola hasta donde estaba la shinigami. Alcanzó a cubrirse pero aún así no pudo esquivarlo. No sentí a su cuerpo…se miró cuidadosamente: la manga de su brazo izquierdo había desaparecido, dejando ver su piel manchada de sangre que corría desde su hombro. Su otro brazo no había quedado en mejores condiciones, pero aún podía moverlo lo que significaba que no estaba roto. Se incorporó apoyándose en su codo derecho sin soltar su zampakuto. Sentía que si lo hacía no habría manera de salvarse; se aferraba a su zampakuto como se aferraba a su vida. De nuevo la sombra la cubrió. Levantó lentamente su mirada hasta que su rostro quedó frente al del hollow de Ichigo. No se movía, no tenía fuerzas para atacarlo…pero por alguna razón su miedo desapareció junto a las sensaciones de dolor que le punzaban el cuerpo. Escuchaba los gruñidos bajos de la garganta del monstruo y sentía su aliento en el rostro…soltó la zampakuto y levantó su mano derecha hasta tocar la máscara con punta de sus dedos- Ichigo…-susurró antes de perder el conocimiento.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Ichigo se encontraba en su mundo interior, pero esta vez, comparada con las otras, el 'paisaje' estaba oscuro. Miró a todos lados y vio a Zangetsu.- Zangetsu! Qué sucede?

-Has perdido el control, Ichigo. Debes recuperarlo antes de que sea demasiado tarde…-le dijo su zampakuto

-A qué…?- su pregunta se quedó flotando en el aire al ver, a través de uno de los cristales que algo atacaba a Rukia…más bien que él estaba atacando a Rukia.- Detente!- gritó, sabiendo perfectamente a quién se dirigía

-No puedes huir, Ichigo. No esta vez- le dijo su hollow

-Si tengo que volver a derrotarte lo haré- dijo, liberando su reiatsu. Zangetsu lo miró y le dio un asentimiento.- Detente, MALDITA SEA!

Se detuvo, de manera mágica y milagrosa se detuvo cuando sintió la mano de la morena sobre su máscara, y pudo ver su rostro…antes de que ella perdiera el conocimiento.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Ichigo reaccionó con un gruñido espantoso. Por fin recuperaba el control de su cuerpo; con sus garras tomó su máscara y comenzó a arrancársela violentamente, desesperado. Finalmente la sustancia blanca que cubría su cuerpo se deshizo y lo único que quedó fue su máscara, el vestigio de que tenía todo bajo control. Lentamente ésta también desapareció, dejando ver la mirada cansada del chico, fija en la chica debajo de él.

-No puedes huir, Kurosaki Ichigo- le dijo el sujeto, triunfal- No importa cuánto lo intentes, no hay manera de que domines por completo a tu hollow interior, a menos que le des lo que quiere

Ichigo sabía perfectamente lo que ese demente quería: sangre. No despegaba sus ojos de la morena, que permanecía inconsciente. Tocó son suavidad la mejilla hinchada y la acarició con ternura.- Lo haré- dijo- No volveré a dejar que se salga de control, no permitiré que le haga daño a Rukia!

-Le hizo daño a ella porque eso era lo que querías, no? Lastimarla, darle una lección…- le serpenteó venenoso- Querías que supiera que tú lo debes ser todo para ella, querías que se arrepintiera de su arrogancia

-Te equivocas…!- dijo, poniéndose de pie y enfrentándolo- Ella lo es todo para mí, jamás la lastimaría!

-Me temo que por ahora debemos dejarlo- dijo, sintiendo los reiatsus de los demás shinigamis junto a la entrada de su campo ilusorio. No le convenía, en las condiciones en que ese malcriado lo había dejado, tener que luchar contra tres capitanes y sus subordinados- Pero no te preocupes, nos volveremos a encontrar. Después de todo tú y yo somos iguales.

Ichigo lanzó una estocada, pero el sujeto ya se había ido, junto con el lugar donde habían peleado. Sin embargo, sus heridas y las de la ojivioleta no habían sido una mera ilusión. Caminó hacia Rukia y la levantó en brazos. Ella seguía inconsciente, y su semblante era de completa tranquilidad…

-Ichigo…ICHIGO!- escuchó la voz de Tatsuki, sus pasos acercándose a gran velocidad junto a otras presencias. La sintió llegar a su lado- Qué sucedió?

-…

-Responde! Qué rayos…?- le exigió la morena de cabello corto, pero se detuvo al ver la expresión del rostro del peli naranja. Sus ojos estaban fijos en Rukia, manchada de sangre.

-Kurosaki Ichigo- escuchó la voz fría del capitán del sexto escuadrón llamándolo- Quién le hizo esto?

-…-todos esperaban una respuesta, y él iba a dárselas- Fui yo

Continuará…

No se preocupen, Rukia sobrevivirá…pobre Ichigo…! /

No les dejo adelanto porque les prometo subirlo pronto, vale?

Bueno, ya saben, los REVIEWS hacen feliz a Ruichi-chan, hagan donaciones, please!

Es todo por hoy, espero actualizar pronto!

Subí un epílogo de 'Amor en Juego' , por si gustan leerlo, je…~

Ruichi-chan, cambio y fuera!

IchiRuki LOVE!