Hola a todos los que siguen este fic si hay alguien ;). Esto siento no haber actualizo la historia en mucho tiempo pero como no he tenido noticias suyas me lo he permitido je je. Así que espero que al menos alguien le guste esto.

Kyoukai no Rinne pertenece a Rumiko Takahashi.

La libreta

Ala mañana siguiente el profesor de informática llegó media hora antes a su aula. Allí Tsubasa estaba dormitando en el suelo, luego echó un vistazo al aula; todos los ordenadores estaban cubiertos de polvo y ¡algunos de ellos llevaban horas encendidos!. El profesor se enervó mucho pero la política del centro le impedía usar la fuerza pero no decía nada de tener silbatos encima y menos de usarlos, así que se sacó de uno de los bolsillos de su americana un silbato de caza y lo sopló con fuerza.

El sonido agudo del silbato despertó a Tsubasa en el acto y como un felino bien entrenado de un salto ya estaba derecho y preparado para enfrentarse a cualquier rival.

– "¡Qué coño te has creído gordo!" - Fue lo primero que dijo pensando que era el fantasma de ayer.

– "Joven, ¿cuál es su nombre?" - Preguntó con cara de pocos amigos el profesor.

– "Tsubasa-kun." - Le respondió sudando la gota gorda.

– "Bien Tsubasa-kun ya que tiene la suficiente energía para llamarme gordo también tendrá la suficiente para limpiar toda esta suciedad."

– "¿Suciedad?"

El profesor señalaba con el dedo la capa de cenizas que cubría a todos las máquinas de la sala.

– "Hugh."

– "Tiene que estar limpio antes de mi clase, no se olvide."

Y salió por la puerta para irse a tomar un café después de todo tenía media hora de descanso por delante.

Habían terminado las clases matutinas y Rinne junto a Sakura y sus dos amigas de siempre, Emi y Rika se dirigieron a la sala de informática. No había nadie en los pasillos y, aunque la luz solar los iluminaba, estos parecían iluminar con una luz pura parecida a los encuentros con el más allá.

– "Da un poco de yu yu este sitio." - Dijo Miho.

– "Y que lo digas." - Le contestó Rika.

Ambas estaban agarrando el brazo a su amiga Sakura, Miho el izquierdo y Rika el derecho.

– "Mira ésa es la aula." - Mamiya los avisó tras ver el letrero con el nombre "Aula de informática 3".

– "Bien veremos de qué se trata." - Rukudou sin más dilación abrió la puerta que chirrió como una rata que le daban de palos cuando después de un chirrido fuerte algo cayó al suelo.

– "¡UN FAANTASMAAAA!" "KYAAA" - Las dos amigas de Sakura salieron corriendo a toda velocidad dejándolos solos como de costumbre.

Los tres restantes entraron al aula que parecía desierta, en el suelo Mamiya pudo encontrar lo que las asustó era una libreta que había caído de una mesa lo más probable era que alguien se la olvidó en una esquina y esta cayera pero eso a ella la extrañaba pues de ser así la habría visto su propietario o sino alguno de sus compañeros. Entonces abrió la libreta para ojearla y se trataba de apuntes de informática con algunos garabatos obscenos por los lados, la libreta en cuestión pertenecía a un tal Yamada Nobita.

– "Rinne ¿tal vez deberíamos preguntar por el dueño de esta libreta?" -Le sugirió.

– "¿No es una libreta normal eso?" - Dijo el pequeño Rokumon. Sakura le pasó la libreta a Rinne para que la ojeara.

– "Es posible que sea una pista por el contenido de adentro." - Razonó ella.

– "¿Qué contiene?"

– "Esto.." - Ella se ruborizó. Entretanto el pequeño gato negro volvió su mirada a su amo para encontrar que la piel de su cara se volvió rosácea y sus ojos formaron en hueco.

– "¿Qué contiene?" - Rápidamente saltó a su hombro y ojeó las hojas del cuaderno, al pobre se le puso la misma cara que a Rinne. Pero ninguno de los dos apartaba la vista del cuaderno a medida que Rinne pasaba las hojas.

– "¡Esto es indecente qué clase de persona dibujaría algo así!" - Se quejó Rokumon.

– "Si tanto te molesta no mires." - Rinne roló sus ojos sobre él.

Una energía espectral se comenzó a formar detrás de Mamiya.

– "¡Una chica! ¡Una chica se ha interesado por mi!"

La voz del fantasma la sobresaltó pues aunque veía fantasmas desde pequeña nunca se le habían aparecido de la nada.

Las dos amigas que corrían asustados por el camino de entrada al instituto se encontraron a Tsubasa que volvía al edificio.

– "Pero si son Miho y Rika las amigas de Mamiya."

– "Oh si es Tsubasa." - Dijo Miho.

– "¡Tsubasa no te creerías lo que hay en la aula de informática!" - Gritó asustada Rika.

– "¡es algo del otro mundo!" - Le siguió su amiga.

– "Ya lo sé es el fantasma de ese gordo."-Dijo sin importancia. Todavía no había cambiado su postura de despreocupación y llevaba una mochila con nuevos amuletos y hechizos sobre la espalda.

– "Pobre Sakura nosotras la hemos dejado atrás con ese fantasma."

– "¡¿Mamiya está con ese cerdo?" - Se preguntó en alto con cara amargada y una mueca de asco.

– "¿Estará bien?" - Preguntó Rika.

– "No lo sé. Ella también está acompañada por Rukudou."

– "¡No los puedo dejar a solas!"

Al oír la última frase Tsubasa salió disparado dejando una corriente de viento que despeinó a las amigas de Sakura.

Cuando se giró para ver al fantasma Rinne había saltado sobre él aplastándolo como una rana de feria.

– "Haber seboso ¿qué pretendías hacer con Mamiya Sakura?" - Rinne colocó su guadaña cerca de él como intimidatorio.

– "¡Mamiya!"

Tsubasa abrió la puerta de un golpe qué azotó a Rinne contra la pared agrietándola y corrió a sujetar las manos de Sakura con las suyas.

– "¿Estás bien no te ha tocado ese gordo?" - Se intereso en sobremanera Tsubasa.

– "Ught. ¿A qué gordo se referirá?" - Preguntó la pequeña mascota.

– "Pues la verdad.."

– "Lo sabía que no podía encargarte a ti la seguridad de Mamiya." - Le reprochó esto a Rukudou quien estaba tendido en el suelo con una mano sobre su cabeza debido al golpe que le había aturdido.

Rinne se levantó y con aire de poder balanceó su guadaña shinigami.

– "Tsubasa este no es tu negocio."

Ambos se fijaron las miradas como un duelo del viejo oeste en el que las chispas saltaban.

– "En eso te equivocas. Yo fui a quién llamaron primero."

– "Yo he recibido más solicitudes que tú." - Respondió Rinne.

– "Y yo he acudido antes que tú."

Mientras estos se peleaban con su mirada fría, el fantasma del chico aprovechó para marcharse antes de que la tormenta azotara.

– "Sólo hay una forma justa de solucionar esto." - Sugirió Tsubasa.

Poco después se pusieron a jugar a piedra, papel y tijeras para determinar quien se quedaría con el fantasma.

– "Eh chicos. El fantasma se ha ido hace rato."

– "Mamiya no te escuchan están enfrascados en su mundo."