Dame un momento contigo

La velada siguió siendo amena , parejas disparejas bailaban ocultando su felicidad o descontento detrás de la máscara, los aperitivos no se hicieron esperar, hace un par de horas había comenzado todo y diez de la noche no era tan temprano para algunos, sobre todo las damas. Las máscaras habían desaparecido de los rostros.

-Iré a tomar aíre fresco

-Me permites acompañarte?- esa era la razón por la que Edith quería salir, para no estar junto a él pero al parecer no podía alejarse, al menos no esa noche y no es porque le cayera mal o le tuviera miedo, es que su presencia imponía e intimidaba a cualquiera y más a una niña risueña como ella.

-Claro-esta vez no le ofreció el brazo, solo caminó a su lado guiándola hasta el jardín, realmente hermoso; unas cuantas bancas color blanco alrededor de la fuente como una especie de ninfa

-Solía subirme ahí cuando estaba triste-Thomas le señaló un árbol frondoso y viejo, unos metros antes de río

-Yo lo que hago es escribir

-Eso también ayuda, me voy más por leer o tocar piano pero cada quien busca la manera de desahogarse.

-Es cierto…-la mujer no se hallaba y aunque era tímida sabía controlarse y llevar el ritmo de los hombres pero este era diferente, ¿era pretendiente? , eso es lo que parecía pero le costaba sostenerle la mirada, se sentía cohibida con su simple cercanía, enfocar sus ojos en los suyos la volvería vulnerable

-Te incomodo?-preguntó interesado en lo que le respondería-no deseo hacerlo-dio unos pasos alejándose de ella para que no se sintiera tan acosada

-No, no es eso…es que bueno, apenas nos estamos conociendo…eso es todo-en parte así era pero por otra si sentía incomoda al no poder estar al tú por tú con el joven Sharpe.

-Podemos conocernos mejor si lo deseas-la mirada que le dedicó en esos segundos fueron como una daga clavada en el cuerpo, Edith no pudo evitar sonrojarse ante aquella voz suave pero varonil con un deje de coquetería.

-Perdonen la intromisión pero debo llevarla a casa, señor Sharpe-Carter Cushing se hizo notar mediante su voz ya que ninguno de los dos había sentido su presencia de no haberles hablado.

-Oh, no es ninguna molestia, llévela, debe descansar-se dirigió al padre de Edith con un tono amable-volveremos a vernos, srita Cushing-besó los nudillos de la joven aprendiz a mentora

-Hasta pronto, Sir Sharpe-sonrió dándole la espalda para tomar el brazo de su padre quien también se despidió con un "hasta luego". Thomas se quedó observando como ambos se alejaban, había notado claramente la timidez de su hija y seguro su propio padre también aunque no la cuestionaría en media fiesta.

-Parece un buen chico-Carter se dirigió a Edith tomando su mano-aunque me falta por conocerlo más

-Ya me quieres casar con él?-reprimió la rubia

-No estoy diciendo eso pero parece un futuro asegurado

-Pensé casarme por amor

-¿Quién dice que no lo vas a amar?

-¿Quién dice que le voy a dar tan siquiera una oportunidad?

-Pues deberías pensarlo, es un caballero agradable

-Lo es, pero…

-Pero?

-Pero nada…ya tendré tiempo de conocerlo, te aseguro que lo haré y si no me convence…lo siento por qué se que quieres tener nietos pero no los voy a conseguir con él aunque fuera el último hombre de pie.

-Lo sé, no te estoy obligando a nada con él, simplemente que parece…una buena opción

-Para mí también, si estuviera desesperada por conseguir un esposo

-No te pongas así…

-Así cómo?, es que parece que quieres unirme a alguien sin importar lo que piense

-Es que…

-Es que nada, padre…aunque lo niegues es lo que quieres y claro, tiene que ser alguien poderoso para no perder el status, verdad?

-Hija…

-Ya no quiero hablar…

Ambos silenciaron el ambiente poco favorable para una discusión de padre-hija, era en la carroza, al menos no tenían que estar gritando para escucharse aunque si alzando la voz de vez en cuando pero nadie más que ellos se escuchaban, Edith se limitó a girar el rostro hacía la ventanilla, aun se podía apreciar la casa de los Sharpe aunque bizarramente.

Mientras tanto con los anfitriones las cosas estaban por terminar

-Tiene tiempo para mí, Sir Sharpe?

-Katherine Spark, cierto?

-Me reconoce, eso ya es un alivio

-Como no recordar una belleza como usted?

-Oh, por favor…me halaga

-Es la verdad, no siempre se encuentran a pelirrojas tan atractivas

-Yo suelo encontrar muchos pelinegros pero nadie se compara a usted

-Ahora Katherine Spark me está halagando, debo darle las gracias

-No hay de que, es la verdad-si, Katherine era toda una actriz para ser una dulce y agresiva mujer de un segundo a otro y en tales momentos no tenía la cara de descontento y frustración cuando él la ignoró por fijarse en Edith, una rubia insípida para ella-y…Edith Cushing se ha ido ya?

-Si, no hace mucho

-Oh, entonces no tengo porque robármelo

-Robarme a mí?, creo que es más conveniente que yo la robe a usted

-Realmente no sería un robo, sería bajo mi consentimiento

-Un par de días no suena tan mal, cierto?

-Para nada-ambos coqueteaban sin importar el que dirán, restándole importancia también a las miradas de desaprobación de Lucille

-Bueno, creo que la raptaré en otro momento, en el que menos se lo espere-una sonrisa socarrona se formó en su rostro

-Estaré atenta

-Mejor no o no será una sorpresa

-Que divertido es usted-rió tapándose la boca con una mano de una manera delicada

-Siempre suelo ser asi

-con todos?

-y con todas…-le guiñó el ojo coquetamente, ella tampoco pudo evitarlo, se sonrojó como Edith lo había hecho minutos antes, Sir Thomas tenía ese efecto en las mujeres y uno que otro "hombre".

Kath no podía quedarse mas tiempo aunque asi lo quisiera, se despidió de él con un beso en la comisura de los labios, ella no se cohibía ante él porque su estilo de seductora compaginaba bien con la de Thomas pero a lo mejor y ya le aburrían las mujeres que se entregan tan fácil y se notaba que Katherine sería una de esas cosa que Edith no y por eso y otras cosas su mayor interés estaba en ella.

La fiesta finalizó siendo los Sparks y otra familia los últimos en irse, ambos hermanos se colocaron en la puerta, uno en cada columna, columnas que hacían ver la casa mucho mas imponente. Usando la mano derecha se despidieron de sus invitados con sonrisas que invitaban a acercarse mas ellos, daban una confianza tremenda para algunos pero para otros ese aura de misterio no les convencía.

Los encargados de ordenar todo al inicio fueron los mismos en hacerlo al término, Thomas les pagaba bien aunque no ocultó su molestia cuando uno de los jóvenes ayudantes miró con lascivia a Lucille, no le dijo nada, la mirada lo decía todo, el jovenzuelo entendió a la perfección y mejor decidió dar la media vuelta y seguir trabajando, no demoraron mucho en finalizar su encomienda, se despidieron de los dueños dejándolos a solas, la mujer ataviada en un rojizo traje se sentó en el sillón estirando el cuello mientras Thomas hizo lo mismo pero con las piernas

-Agotada?

-No es sencillo satisfacer a todos aunque para ti si lo sea

-Tampoco es fácil, hermana

-¿Por qué lo dices? , tu rubia damisela no cayó ante ti?

-Aun no pero ya lo hará…lo hará-sonaba muy seguro de si mismo, con una convicción que ya muchos desearían tener y Lucille sabía que tarde o temprano lograría su cometido.