** ¡B I E N V E N I D O S!**

N/A: Hola de nuevo. Espero y estén bien todos, porque aquí les traigo el segundo capítulo de "¿Te gusta la nieve?". Ojalá les guste y lo disfruten... ¡Arriba el ICHIHIME!

Ya saben que los personajes de Bleach NO me pertenecen. Lo aclaré desde el primer capítulo, pero sigo agradeciendo a Tite que los creó y me deja crear historias con ellos XD.


Capítulo Dos: ¿Onigiri?...

Era el comienzo de otro día como cualquiera, en esta aburrida ciudad en la que no pasa nada. O al menos eso era lo que pensaba antes de conocerla...

— ¡ICHIGO! —gritaba alguien a lo lejos, que venía en dirección hacia mí.

— Buenas, Keigo —le dije, dándole con un puño en la cara.

— ¿Por qué me haces esto, Ichigo? —me dijo Keigo, dramáticamente, desde el suelo.

— Lo siento, no te vi —le respondí, haciendo una mueca.

— Lo que pasa es que eres muy transparente, Asano-san —le dijo Mizuiro, pasándole encima.

— ¡Auch!... ¡No me llames así, Mizuiro! —dijo Keigo, llorando.

— Buenos días, Ichigo —me dijo Mizuiro, saludándome.

— Buenos días —le respondí de igual manera, y entramos al salón juntos.

— ¡Espérenme! —grito Keigo, levantándose del suelo.

En el salón se encontraban, como siempre, todos mis amigos: Rukia, Renji, Ishida, Tatsuki y Chad. Los saludé a todos de igual manera y enseguida me dirigí a mi asiento, dejando mi maletín sobre el. Entonces observé el asiento de al lado y no había nadie en el, me quedé pensando en lo que había pasado ayer. ¿Fue un sueño? —me pregunté, mirando "su" asiento.

— ¿Qué pasa, Ichigo? ¿Ya la extrañas? —me dijo Rukia, acercándoseme y rodando los ojos.

— ¿Q-Qué te pasa? ¡Qué estupideces dices! —le respondí nervioso.

— ¿Qué te sucede, Ichigo? Estás muy nervioso —me dijo Tatsuki, poniéndose frente a mí, con los brazos cruzados.

— Lo que pasa, es que no lo quiere admitir... —dijo Renji, integrándose a la conversación.

— Es verdad Kurosaki. Ahora que lo pienso, parecía que ustedes dos se conocían —dijo Ishida, acomodándose sus lentes.

— ¡¿QUÉ?! —gritaron todos en coro.

— ¿Es verdad, Ichigo? —me preguntó Renji, molestándome. — Eso no me lo habías dicho, pillo.

— ¿Qué les pasa? ¡Déjenme en paz! —les grite y me senté, con el ceño fruncido.

¿Qué pasa? ¿Por qué no viene? —me pregunté. — ¿Le habrá pasado algo en el camino?...

De verdad me preocupaba, ya casi era la hora de que las clases comenzaran y "ella" aún no llegaba.

— Bien, todos sentados. La clase va a comenzar —dijo la maestra entrando al salón.

Y así fue, las clases dieron comienzo y "ella" no vino. Por culpa de eso no pude poner atención a las clases ni escuchar lo que los demás decían. Bueno, de hecho creo que nunca lo hago, pero fue más que de costumbre. Realmente si Rukia y los demás no me hubieran hablado de ella, en verdad pensaría que esto es un sueño.

Después de unas horas el timbre sonó, anunciando que las primeras horas habían terminado y que por fin era la hora del almuerzo.

— Bueno chicos, nos vemos después del almuerzo —nos dijo la maestra. — Espero y ALGUNOS —enfatizó. — No piensen en saltarse las últimas horas —.

Eso último me cayó como un piedrazo, yo sólo volteé la mirada e hice como que no escuché nada. Después de esto la maestra salió del salón.

— Bien, vamos a almorzar todos juntos—dijo Rukia a todos.

— Es una buena idea, hace mucho que no lo hacemos —terminó de decir Tatsuki.

— Yo paso —les dije, desde mi lugar. — No tengo mucho apetito.

— No seas aguafiestas, Ichigo —me tomó del hombro Renji. — ¡Ah, ya sé! ¿Puede ser que... aún la estés esperando? —me dijo burlonamente.

— ¡¿Qué dijiste?! —le repliqué furioso y me paré de mi asiento.

— Miren, miren —dijo Keigo, alegremente y mirando hacia la ventana. — Acaba de llegar —.

Podría ser que fuera...—pensé.

— ¿De quién hablas? —preguntó confuso Mizuiro.

— ¿Cómo que de quién? ¡Obviamente que de Orihime-chan! —dijo, señalando hacia fuera de la ventana.

— ¡Hazte a un lado! —le dijo Rukia, aventándolo hacia el suelo.

— Yo quiero ver —dijo Tatsuki, pasándole encima.

— A ver, a ver —decía Renji, pasándole encima también.

— P-por favor... Déjenme respi-... —trató de decir Keigo.

— Con permiso —le dijo Ishida, pasándole encima.

— Pobre de Asano-san —decía Mizuiro, mientras se agachaba para verlo.

— N-no me digas Asano-san —le dijo Keigo, intentando ponerse de pie.

Entonces decidí acercarme a la ventana para verla yo mismo.

— Es verdad, es la chica de ayer —decía Renji, con asombro. — ¿Ya estás contento, Ichigo? —

— ¡¿Eh?! ¿Por qué debería de estarlo? —le conteste rápidamente.

La verdad es que mi corazón sintió un gran alivio cuando la vi, pero también apareció la curiosidad por saber donde había estado en todo este tiempo y que es lo que estaba haciendo.

— Pero... —dijo preocupado, Ishida. — ¿Por qué viene hasta estas horas? —.

— ¡Tsk! No deberíamos tomarle mucha importancia —dijo Rukia. — Eso no es asunto nuestro, vámonos ya. La hora del almuerzo terminará si no nos damos prisa —.

— ¡Ah, es verdad! Lo había olvidado —dijo Renji, quitándose de la ventana. — Tengo mucha hambre.

— Sí, es verdad —dijo Chad, alejándose también de la ventana.

— ¡VAMOS! —decía Keigo, mientras salía corriendo del salón.

— ¿No vienes, Ichigo? —me preguntó Mizuiro.

— No, lo siento. No tengo hambre —le respondí.

— Ya veo. Bueno, nos vemos después —me dijo, saliendo del salón.

Todos se fueron y yo me quedé solo en el salón, preguntándome cuál era la razón de que "ella" viniera a estas horas. No es que me metiera en lo que no me importa, pero era extraño... realmente extraño.

— Hola —.

Salí de mis pensamientos y volteé a ver a aquella persona. Me quedé sin habla por un momento cuando la vi, era "ella" quien había llegado al salón.

— H-Hola —le dije balbuceando.

Joder, ¿qué estoy haciendo? —pensé.

— Parece que todos están afuera —dijo caminando hacia su asiento.

— S-Sí, todos fueron a comer —le dije, mirando hacia otro lado. Me costaba mirarla a la cara.

— Ya veo. Es verdad, llegué en la hora del almuerzo —dijo, sentándose en su lugar.

No puedo más, quiero preguntarle por qué llegó hasta esta hora, pero ¿y si me ignora?... Será peor —pensé.

— ¿Por qué no estás afuera? ¿No vas a comer nada? —me preguntó, mirándome inocentemente.

— A-Ah... Es que es un problema comprar en la cafetería, hay mucha gente y se arma una guerra ahí afuera por la comida —le contesté nervioso.

De ninguna manera le puedo decir, que es porque la quería ver —me dije a mí mismo.

— Uhm... ¿Me podrías decir tu nombre? Aún no sé cuál es —me dijo, mirándome tímidamente.

¿Me ha preguntado mi nombre?—me pregunté emocionado.

— Ah... ¡Lo siento por preguntar tan de repente! —me dijo nerviosa.

— K-Kurosaki... Kurosaki Ichigo —le contesté sonrojado.

Ella se sorprendió un poco cuando se lo dije. — Kurosaki-kun... ¿Verdad?me preguntó con una sonrisa.

— S-Si, así es —le dije.

¿Qué es esto? ¿Por qué me siento así? Sólo dijo mi nombre, nada más.

— Entonces... Kurosaki-kun, ¿no tienes hambre? —me preguntó nuevamente.

— No, no tengo hambre, comeré llegando a mi casa —le respondí nervioso.

Un gruñido rompió el ambiente.

— ¿Escuchaste eso? —me dijo observándome.

— N-No, no lo escuché —le dije, mintiendo.

El delator sonido, seguía insistiendo.

Joder, ¿por qué tiene que gruñir mi estómago en un momento como éste?... Mierda, seguro es porque no cené nada anoche, ni desayuné hoy por venir a toda prisa a la escuela.—me dije a mí mismo.

— Uhm... Si no te molesta. ¿Podrías comer conmigo, por favor? —me dijo de repente.

— ¿Eh? —.

— Yo... aún no he comido nada... y no quiero comer sola —me dijo, agachando la cabeza.

¿EH?... ¿Qué está diciendo? ¿Es verdad?—mi mente se hizo un caos por lo que había dicho.

— Si no quieres... no hay problema —me dijo algo triste.

¿Qué hago? ¡No puedo ni hablar!...

— No te preocupes... entiendo si no quieres —me dijo desilusionada.

— ¡N-NO! ¡Lo haré, comeré contigo! —grité fuertemente y me levanté del asiento.

Ella me miró sorprendida, quizás pensó que la iba a rechazar.

— Gracias —me contestó con una sonrisa.

De su maletín sacó un gran obento y lo puso en la mesa. Tenía buena pinta por fuera, de seguro cocinaba delicioso.

— ¡Ta-chan! —dijo con una sonrisa. — ¡Vamos a comer onigiri! A mi me encantan ¿y a ti, Kurosaki-kun? —me preguntó.

— S-Sí... también —le contesté.

¿Eh? ¿Onigiri? ¿Qué, esto?... Pensé que era algo más—me dije a mí mismo.

No es que no quisiera, pero yo no era de esas personas que comen bolas de arroz, no iba mucho conmigo, además que no me gustaban mucho.

— Se ven deliciosas —dijo emocionada. — ¿Pasa algo? —me preguntó confundida.

— N-No, no es nada —le respondí enseguida.

— Bueno, adelante por favor toma uno —me dijo sonriendo.

— SÍ —le dije tomando uno.

Lo observé durante un momento, no tenía muy buena forma; a decir verdad, no me parecía un onigiri si no me lo hubiera dicho ella. Me resigné y decidí comerla, así que le di el primer bocado y empecé a masticarla. Me sorprendí mucho al sentir el sabor.

— Delicioso... —dije en voz baja.

— ¿Dijiste algo, Kurosaki-kun? —me preguntó, mientras sostenía un onigiri.

— Esto... está delicioso—le dije mirándola.

De verdad estaba muy sorprendido con su sabor, la apariencia no tenía nada que ver con su sabor, y yo que pensé que no se podía comer.

—G-Gracias —me dijo sonrojada. —Eres muy amable, Kurosaki-kun —.

Cuando me dijo eso sentí que el corazón se me iba a salir, así que si por si a caso, coloqué una mano en mi pecho.

— Verás..., es que nunca nadie me había dicho eso —me dijo pensativa. — De hecho nunca nadie había comido lo que yo había preparado.

De repente unas lágrimas brotaron de los hermosos ojos de "ella". — L-Lo siento —me dijo. — Debo de estar aburriéndote, llorando por algo como esto.

Inconscientemente mi mano se movió hasta su rostro, limpiando las lágrimas que había derramado. Me pregunto... ¿Por qué lo hice?

— ¿Eh? —se sorprendió ella al sentir mi mano en su rostro.

— No llores —le dije. — Todo está bien, no me aburres para nada —.

— Sí —me dijo con una pequeña sonrisa, y se le escaparon otras lágrimas.

— Está bien, no te preocupes. De verdad están deliciosos —le dije, de nuevo. — Espero... Poder comer de nuevo lo que prepares —me sonrojé un poco.

— ¿De verdad? —me preguntó ella emocionada.

— Sí —le respondí.

— Entonces, si no te molesta... ¿Puedo prepararte el obento todos los días? —me preguntó, mirándome con una gran sonrisa.

— ¿T-Todos los días? —me sorprendí.

— ¿No quieres? —me dijo triste, de nuevo.

— ¡N-No, no es eso! —le respondí enseguida. — Es sólo que... —.

— ¿Qué? —me preguntó confusa.

— Es sólo que... No quiero causarte molestias —le dije rascándome la cabeza.

— ¡No! —me corrigió ella enseguida. — Kurosaki-kun no me causará molestias —me dijo exaltada.

Me sorprendí mucho por su reacción.

— Ah... Lo siento —me dijo apenada y agachó la mirada.

No pude evitar sonrojarme, ante el hecho que ella quisiera hacerme el obento todos los días. Era demasiado para mí, no sabía qué decirle.

— L-Lo estaré esperando... —le dije, posando con la mirada hacia otro lado. — Todos... los días —.

— Gracias Kurosaki-kun, eres muy amable —me dijo con una mirada tierna.

No pude decirle que no, aunque me estuviera muriendo de la vergüenza. No me gusta verla con esa mirada triste que pone..., me gustaría más verla siempre con esa hermosa sonrisa que tiene.

— Bueno Kurosaki-kun, ¡sigamos comiendo! —me dijo, sonriendo de nuevo.

— Sí, tienes razón —.

— Por cierto Kurosaki-kun... ¿Podrías llamarme por mi nombre? —me miró fijamente.

— ¿Por tu nombre? —le pregunté sorprendido. — Pero eso es...

— No importa, yo quiero que Kurosaki-kun me llame por mi nombre, por favor —me suplicó.

Solté un suspiro de resignación. — ¿Por qué no puedo decirle que no? —me pregunté.

— O-Ori...Hime —dije tartamudeando.

No pude evitarlo, con sólo decir su nombre mis mejillas ardían y las manos me sudaban.

— Sí —me respondió alegre.

Qué chica tan extraña — pensé. — ¿Por qué se pone tan alegre con éstas cosas?, ¿por qué mi corazón se siente tan intranquilo con mirarla y con decir su nombre?... Pensándolo bien, yo también soy extraño, ¿por qué me siento tan feliz?

Después de eso, seguimos comiendo. Orihime estaba realmente alegre y decía cosas muy raras... pero a medida que estaba con ella, deseaba que la hora del almuerzo no terminara, quería seguir viendo esa hermosa sonrisa que tanto me encantaba. Al estar con "ella", mis ojos solo la veían a "ella" y mi mente sólo estaba enfocada en "ella", tanto que en ese momento no me di cuenta que alguien nos observaba desde afuera del salón.


N/A: ¡¡¡CORTE!!

Bueno, aquí termina el segundo capitulo. Espero con todo el corazón que les agrade; agradezco un millón los comentarios que se molestaron en dejarme, de verdad GRACIAS y por favor sigan dejando REVIEWS.

Bueno me voy, que el ICHIHIME los acompañe siempre XD

Nos vemos en el próximo capitulo, bye bye.

Les quiere su amiga Friki-chan ^_^